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¿Cómo podemos “arreglar” la recuperación de los desastres?

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Reducción de riesgos de desastres Los países propensos a los desastres deben establecer arreglos institucionales, políticos y presupuestarios antes de que ocurra un desastre, y fortalecer su capacidad de coordinación y ejecución. Foto: Andrea Ruffini/PNUD

Este artículo forma parte de una serie en la que expertos del PNUD comparten sus puntos de vista y experiencias en el marco de la Plataforma Mundial sobre la Reducción del Riesgo de Desastres que se lleva a cabo en mayo, y la Conferencia Mundial de Reconstrucción en junio.

La relación entre la pobreza y los desastres es cada vez más evidente. Estudios recientes muestran que los acontecimientos climáticos extremos sumen en la pobreza a 26 millones de personas cada año. Las pérdidas anuales superan los 500.000 millones de dólares y no hay indicios de que esta tendencia esté en retroceso.

Sin embargo, las limitaciones de recursos y de tiempo que sufren los países en desarrollo hacen que la preparación ante estos eventos a menudo quede desatendida.

Preparados para la recuperación

Contar con una preparación adecuada permite a los gobiernos responder de manera más rápida y efectiva a las situaciones y, además, empodera a las comunidades para llevar a cabo una mejor reconstrucción tras los desastres, reforzando así la resiliencia ante sucesos futuros. A pesar de esto, y del incremento de las inversiones nacionales en materia de gestión de riesgos, los esfuerzos realizados suelen carecer de los mecanismos institucionales y de gobernanza necesarios para una recuperación adecuada.

El Banco Mundial y el PNUD son plenamente conscientes de esta divergencia y trabajan estrechamente con sus aliados, en especial la Unión Europea, para ayudar a los países a mejorar su preparación para la recuperación en casos de desastre. Desde la firma de un acuerdo tripartido en 2008, estos tres aliados han prestado apoyo a 52 países para elaborar evaluaciones de necesidades post desastre (instrumentos que sirven para orientar el proceso de recuperación) y preparar 20 marcos y estrategias para la recuperación.

En África, el PNUD lleva a cabo un programa de preparación para la recuperación en el que participan cinco países. El programa incluye el fomento de capacidades para evaluar las necesidades de recuperación, la planificación e implementación de las intervenciones de recuperación, y el desarrollo de mecanismos financieros para la recuperación. Asimismo, en los tres años transcurridos desde su lanzamiento, la Guía para un Marco de Recuperación de los Desastres, un proyecto realizado por el Banco Mundial, el PNUD y la Unión Europea, ha sido ya utilizada por países como Fiji, Malawi y Nepal para elaborar planes de recuperación adaptados a sus necesidades nacionales.

El Fondo Mundial para la Reducción y la Recuperación de los Desastres y la Recuperación (GFDRR) del Banco Mundial también está adaptando las lecciones obtenidas en la recuperación de los desastres para su aplicación en otro tipo de crisis, como las derivadas de situaciones frágiles y conflictos. En 2014, el GFDRR ayudó a detectar necesidades de recuperación en Siria valoradas en unos 4.000 millones de dólares, valiéndose para ello del análisis de las redes sociales, la recolección de datos y detalladas imágenes satelitales. En el el último año, más de 17 estados en situación de fragilidad y afectados por conflictos han recibido ayuda adicional.

Mirando al futuro

Es importante señalar que la recuperación constituye uno de los cuatro pilares del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, instrumento adoptado por la comunidad internacional en 2015 para impulsar una mejor gestión ante los desastres naturales.  Al mismo tiempo que invierten en áreas prioritarias para cumplir los objetivos de Sendai, los países pueden desarrollar capacidades institucionales y recursos clave para la recuperación.                                                                            

Ahora vemos que esto no solo es posible sino alcanzable. Los gobiernos de Ecuador y Sri Lanka, por ejemplo, han asignado más de US$ 600 y 103 millones, respectivamente, para la recuperación a largo plazo tras la realización de evaluaciones de necesidades posteriores a los desastres en 2016. Asimismo, las partes interesadas participantes en la Plataforma Mundial para la Reducción del Riesgo de Desastres, recientemente celebrada en Cancún, reiteraron la necesidad de fortalecer la gobernanza de la reducción del riesgo de desastres, que incluiría también un elemento de recuperación.

Cientos de representantes de países en desarrollo y otras organizaciones se reúnen en Bruselas esta semana para la Tercera Conferencia Mundial sobre la Reconstrucción, y es seguro que la financiación y la preparación ante los desastres estarán en el centro de los debates. Por nuestra parte, el Banco Mundial y el PNUD—entidades organizadoras de este importante encuentro que llevan colaborando casi 10 años en materia de recuperación en caso de desastres—defenderán con firmeza la necesidad de actuar en ambos frentes para garantizar un enfoque más “preparado para la recuperación”.

Artículo originalmente publicado en Thomson Reuters Foundation.

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