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Para combatir el Zika, hay que combatir la pobreza y la desigualdad

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Más allá de los costos económicos, el virus Zika tiene el potencial de ampliar las desigualdades de género y salud. Foto: UNICEF

Marta y João viven en un pequeño pueblo en el estado de Paraíba, Brasil. Marta embarazada de su quinto hijo mostró síntomas del Zika. Su embarazo se desarrolló sin mayor incidente, pero una ecografía a los ocho meses mostró síntomas de microcefalia.

Su miedo se volvió un hecho cuando Luiz nació. "No esperábamos que esto pudiera suceder por la picadura de un mosquito. El impacto sigue siendo enorme". A los siete meses, Luiz requiere atención constante. Sin certeza de que podrá caminar o hablar en el futuro, las preocupaciones de Marta y João se agravan por problemas financieros.

La pareja no puede hacer planes para volver a sus puestos de trabajo, creando incertidumbre sobre su estabilidad financiera a pesar del apoyo que reciben del gobierno. Desafortunadamente, las batallas de Marta y João no son únicas. Los hogares pobres son más propensos a estar expuestos al virus y menos preparados para hacer frente a sus secuelas.

El informe "Impacto socioeconómico del virus del Zika en América Latina y el Caribe: Brasil, Colombia y Surinam como estudios de caso"  del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, muestra que el Zika es una enfermedad de la pobreza y la desigualdad. Aunque ya no se considera una emergencia de salud pública de interés internacional, el Zika sigue siendo una crisis en desarrollo.

Los gobiernos de América Latina y el Caribe están respondiendo a la epidemia en el contexto de una recesión económica en toda la región, justo cuando se necesita un énfasis y un compromiso renovados para asegurar que los avances del desarrollo difícilmente alcanzados no se reviertan. El informe sostiene que la inacción no es una opción.

Para hacer estimaciones de los costos a corto y largo plazo de la epidemia del Zika se utilizaron tres escenarios diferentes con tasas variables de infección del virus. En el mejor de los casos, el costo de la actual epidemia de Zika se estima en 7 mil millones dólares en el curso de tres años, pero podría ascender a 18 mil millones. Además, se prevé un aproximado de mil millones en costos adicionales por cada aumento del 5 por ciento en el número de personas infectadas.

Más allá de los costos económicos, el virus Zika tiene el potencial de ampliar las desigualdades de género y salud. Esta desigualdad podría crecer, en parte, debido a la demanda desproporcionada de que las mujeres y las niñas dejen de trabajar y sirvan como cuidadoras de los familiares afectados.

El informe hace un llamado a crear respuestas interrelacionadas a los impactos sociales y económicos del Zika. Insiste en una acción de amplio alcance para combatir las enfermedades transmitidas por mosquitos, ya que los factores que determinan la vulnerabilidad están más allá del sector de la salud: la vivienda, el saneamiento, la desigualdad de género, la situación socioeconómica y la infraestructura urbana influyen en el riesgo de infección. Algunos de los sistemas de protección social más débiles están pagando los costos más altos, especialmente las mujeres. Sin embargo, el fortalecimiento de estos sistemas de protección social es esencial para que las mujeres afectadas y sus familias no se queden atrás.

El informe también recomienda que los ministerios de salud aumenten el compromiso con otros ministerios competentes, instituciones nacionales y partes interesadas, incluida la sociedad civil, las organizaciones internacionales, las comunidades afectadas y el sector privado.

Para prepararse y responder a las enfermedades infecciosas emergentes, la salud y otros objetivos de desarrollo deben ser abordados de forma conjunta. Si queremos mejorar las condiciones de las familias en situación de pobreza, pero no abordamos la desigualdad de género y los entornos urbanos de baja calidad, la salud pública estará cada vez más en riesgo, así como también el progreso social y económico.

Para Marta y João, las luchas diarias continuarán. El Zika nos recuerda que todos los países y pueblos siguen siendo vulnerables a enfermedades infecciosas emergentes y que una enfermedad que afecta principalmente a las poblaciones más pobres tiene amplias repercusiones sociales y económicas para comunidades, regiones y naciones enteras.

Artículo publicado originalmente en The Huffington Post.

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