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El Zika, un llamado de atención para todos
03 feb 2016 por Mandeep Dhaliwal, directora del área de VIH, Salud y Desarrollo del PNUD
El lunes, la Organización Mundial de la Salud declaró la propagación del virus del Zika como emergencia de salud pública de interés internacional.
A diferencia de otros virus que se trasmiten a través de la picadura del mosquito Aedes, como el dengue, la fiebre amarilla o el chikunguña, el virus del Zika solía pasar desapercibido y se consideraba una enfermedad tropical leve. La mayoría de los portadores del virus no presentaban síntomas. Sin embargo, recientemente, Brasil se vio sumido en un brote del Zika sin precedentes, con más de un millón de personas afectadas y un número excepcionalmente alto de bebés nacidos con microcefalia.
Hay un creciente consenso internacional respecto a que, potencialmente, el virus tiene implicaciones catastróficas para las mujeres embarazadas infectadas y sus bebés nonatos, así como posibles vínculos con otras condiciones neurológicas graves. Los expertos creen que fue la destrucción ambiental lo que causó que el virus del Zika infecte a los humanos y está favoreciendo su vertiginosa propagación por las Américas.
No hay vacuna ni cura para el Zika y una respuesta del sector de la salud simplemente no será suficiente para detener su propagación. Esto significa que el temor a la infección está aumentando entre las personas que viven en las comunidades más vulnerables de América Latina, donde se han registrado casos en 25 países y territorios.
Algunos países han respondido a la amenaza del Zika emitiendo sus propias recomendaciones, que incluyen aconsejar a las mujeres que no se embaracen, dar advertencias de viaje y alentar a las personas a que se cubran y usen más repelente contra los mosquitos. Desafortunadamente, en su mayor parte estas recomendaciones se concentran en acciones individuales, sobre qué debe hacer una mujer para protegerse a sí misma y a su bebé nonato. Las autoridades asumen que todas las mujeres tienen control total sobre su salud y opciones reproductivas y que tienen los recursos y el conocimiento para hacerlo.
El Comité de Emergencia de la OMS destacó la importancia de tomar medidas drásticas para reducir la tasa de infecciones. En consecuencia, los gobiernos deberán hacer mucho más para detener la propagación del Zika. Como mínimo, se necesita con urgencia extender las medidas de control de mosquitos. Estas incluyen la fumigación de hogares con insecticidas de acción residual, un énfasis especial en eliminar focos de reproducción, minimizar las aguas estancadas en zonas urbanas, concientizar a la comunidad y elaborar mapeos del mosquito Aedes para enfocar mejor los esfuerzos.
Al igual que con cualquier brote de una enfermedad, como ya vimos con el ébola y aprendimos en tantos años de trabajo con el VIH, la salud y el desarrollo están íntimamente ligados. Las poblaciones pobres, aquellas que viven en asentamientos informales, las poblaciones marginadas y grupos que carecen de poder y recursos suelen ser los más afectados.
Con esto en mente, el PNUD siempre ha defendido las respuestas multisectoriales para la salud, reconociendo que la vulnerabilidad a una salud deficiente suele ser consecuencia de la desigualdad, las débiles políticas agrícolas, ambientales, comerciales, de vivienda o educación y la falta de respuestas coordinadas durante los brotes
Al declarar el Zika como emergencia mundial de salud pública, la OMS ha reconocido que para detener este virus se necesitan acciones mundiales firmes y concertadas. El PNUD tiene mucho para contribuir, con nuestra amplia experiencia apoyando la implementación de programas a gran escala de salud, medio ambiente y desarrollo. Mediante nuestra alianza con el Fondo Mundial, el PNUD administra programas sobre malaria en nueve países. Una de las formas en las que el PNUD puede apoyar los esfuerzos contra el Zika es compartiendo su experiencia en respuestas multidimensionales para controlar los mosquitos. Además, el PNUD tiene alianzas sólidas con agencias de salud clave, organizaciones regionales y la sociedad civil para ayudar a acelerar los esfuerzos.
El Zika es un llamado de atención a la manera en la que abordamos la salud y el desarrollo en la era de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: si no tomamos en serio el cambio climático y el impacto que tiene la degradación ambiental en los vectores de enfermedades y, si no abordamos la desigualdad de género y mejoramos las condiciones cotidianas de las personas que viven en la pobreza, la salud pública en general correrá cada vez más riesgo.
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