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Los ODS como herramienta para alcanzar el hambre cero

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1 de cada 9 personas en el mundo está subalimentada. Foto: PNUD Perú

No es ninguna novedad que 795 millones de personas, o una de cada nueve, están subalimentadas en el mundo. La proporción aumenta a más una cada ocho en los países en desarrollo. El hambre mata a más personas que el VIH/sida, la tuberculosis y el paludismo juntos todos los años.

En ese contexto, la industria alimentaria, que es una importante fuente de empleo y de generación de ingresos, es capaz de contribuir a lograr la seguridad alimentaria.

La nueva Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 reconoce que la alimentación desempeñará un papel pivote en la concreción de los objetivos de desarrollo sostenible y, por lo tanto, en asegurar el hambre cero.

Numerosos analistas coinciden en reconocer el papel fundamental del segundo de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), “Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible”, en la concreción del resto.

¿Qué se puede hacer entonces para facilitar su concreción en términos prácticos?

El Fondo para los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el primer mecanismo creado para lograr las 169 metas incluidas en los ODS, ya diseña nuevas plataformas para el trabajo conjunto de varias agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), gobiernos, sociedad civil, sector empresarial y comunidades que trabajan sobre el terreno.

Tras definir que la seguridad alimentaria y la nutrición como sus principales ejes de acción, el Fondo ODS ya financia cuatro programas que contribuyen directamente a la concreción del segundo de los objetivos.

Con su apoyo, el gobierno de El Salvador crea nuevos planes y normas para lograr la seguridad alimentaria y la nutrición de su población más vulnerable. En Guatemala, el fondo trabaja con cuatro municipalidades para aumentar la participación de niños y niñas, jóvenes, mujeres y hombres en mecanismos locales que apunten a ese fin.

En Vietnam, el fondo opera en dos provincias con un elevado número de personas que viven en la extrema pobreza, concentrándose en estándares y políticas que favorezcan una buena nutrición y el desarrollo de sistemas y capacidades institucionales. En Fiyi, Samoa y Vanuatu, la institución trabaja con jóvenes en granjas que practican una agricultura orgánica para presentarles el enfoque de la cadena alimentaria.

Artículo originalmente publicado en IPS Noticias.

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