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Revolución de datos para flujos financieros internacionales

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Mujer en Burkina FasoSegún la OECD, la inversión extranjera directa en 2010 en Burkina Faso alcanzó los US$ 888 millones, incluyendo cooperación técnica. Foto: PNUD Burkina Faso

¿Cómo vamos a financiar los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)? ¿Qué países necesitan más recursos y de qué tipo?  ¿Dónde se contabilizan los flujos financieros internacionales, tanto públicos como privados? Para responder a estas preguntas, se requieren datos fidedignos sobre los diferentes tipos de flujos financieros. En Julio, en Addis Abeba, Etiopía, los gobiernos aprobarán un marco para financiar la nueva agenda para el desarrollo sostenible. Esta conferencia ofrecerá la oportunidad de reorientar el enfoque para recolectar datos e informar sobre los flujos financieros internacionales.

En cierto modo tenemos una gran disponibilidad de datos sin precedentes. No obstante, de hacerles la pregunta a funcionarios de las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial sobre el financiamiento que los países de bajos ingresos reciben en cierto año y cuáles son las fuentes, es seguro que cada uno daría una respuesta muy diferente, y por diversas razones.

En primer lugar, no hay una sola definición de “países de bajos ingresos”. El Banco Mundial clasifica como tales a 34 países, el FMI a 60, mientras que las Naciones Unidas los designa de manera muy diferente: países menos adelantados (PMA), categoría que actualmente incluye 48.  

En segundo lugar, es evidente que la precisión de las cifras depende de la capacidad del país en cuestión para recabar y transmitir datos. La calidad pobre de datos puede presentar problemas, en particular para los países de bajos ingresos.

En tercer lugar, cada organización “cuenta” (o no precisamente) flujos diferentes de manera distinta. Por ejemplo, no hay una definición común de inversión extranjera directa (IED), que es la mayor fuente de financiamiento extranjero para los países en desarrollo.

Un buen ejemplo es la IED para Afganistán en 2010, que alcanzó los US$ 75 millones según el Banco Mundial, contra 211 y 585 millones según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y el FMI, respectivamente.

En resumen, un panorama completo y acertado de los flujos financieros internacionales hoy en día es difícil, si no es que imposible, en el marco de los actuales acuerdos institucionales.

Solemos escuchar sobre las oportunidades que la ‘revolución de datos’ ofrece, esto es, que tenemos mayor posibilidad de recabar y producir datos de alta calidad, a la vez que se brinda información puntual sobre una cuestión concreta en el tiempo preciso, de manera que sean accesibles para todos.

Los ODS exigen que los tipos de financiamiento adecuados lleguen a los lugares donde son requeridos y en el tiempo preciso. Para este fin, es fundamental homogeneizar clasificaciones de países, definiciones de datos y fuentes y publicar datos en común en formatos abiertos y electrónicos.

La Conferencia sobre la Financiación para el Desarrollo en Addis Abeba será la ocasión no solo de dar soluciones útiles para invertir en la nueva agenda sobre el desarrollo, sino también de comprometerse a homogeneizar los datos sobre los flujos financieros internacionales. Es de esperar que se llegue a un acuerdo sencillo que sea implementado en lo sucesivo.

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