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Declaración de Kemal Dervis, Administrador del PNUD en el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA1 de diciembre de 2005 La Cumbre Mundial reconoció el hecho de que, sin una dirección firme y sin asociaciones internacionales y locales que tengan como objetivo aumentar y coordinar las respuestas a la epidemia, las promesas que se hicieron este año de alcanzar el acceso universal al tratamiento para 2010 y eliminar el estigma, la discriminación y la desigualdad entre los sexos no podrán ser mantenidas. La necesidad de tener una respuesta armonizada se hace aún más evidente a la luz de los nuevos datos publicados por ONUSIDA que indican que la infección por VIH está aumentando en todo el mundo. Hay 40.3 millones de personas en todo el mundo que viven con el VIH, y casi cinco millones de ellos se contagiaron en 2005. En Europa del Este y en Asia Central encontramos los aumentos mayores, con un incremento del 25% de nuevas infecciones, lo que equivale a que 1.6 millones de personas viven con el virus. La desigualdad generalizada entre los sexos, que incluye factores políticos, económicos, sociales y culturales, agravan la vulnerabilidad de las mujeres y de las niñas a la infección. En el África subsahariana, por ejemplo, donde se dio el 64% de todas los nuevos contagios en 2005, las mujeres de entre 15 y 24 años de edad tienen hoy tres veces más posibilidades de ser seropositivas que los hombres. En muchos países, el casamiento y la fidelidad de las mujeres no son suficientes para protegerlas. En un centro de examen prenatal de Colombia por ejemplo, el 72% de las mujeres que probaron ser seropositivas dijo estar en relaciones estables. A pesar de estos datos, hay esperanzas. Hace una década, los países en desarrollo disponían de menos de $300 millones para atacarse a la epidemia; esa cifra pasará de los $8 mil millones este año. Para asegurarnos que este dinero sea usado con eficacia y con el fin de mejorar la estructura general de nuestra respuesta al VIH/SIDA, se formó un Equipo Mundial de Trabajo, la primavera pasada, que recomendó hacer una división más clara de tareas entre los patrocinadores de ONUSIDA. Como resultado, el PNUD tendrá ahora un papel estratégico de líder para ocuparse de las relaciones entre el VIH/SIDA y el desarrollo, la gobernabilidad, los derechos humanos y el género. Teniendo presentes estas prioridades, el PNUD está intensificando sus esfuerzos para luchar contra la epidemia a distintos niveles y con una gama amplia de socios. Por ejemplo, conjuntamente con UNIFEM y con el apoyo del trabajo de la Coalición Mundial sobre la Mujer y el SIDA, el PNUD lanzó una iniciativa en Etiopía para promover y proteger la propiedad y los derechos de herencia de las mujeres afectadas por el SIDA. Trabajando en el sur del Sahara con la Unión Africana, el Third World Network (Red del Tercer Mundo) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), el PNUD reunió a oficiales de 25 países en un taller para fortalecer las capacidades para desarrollar y adoptar Aspectos relacionados al Comercio de los Derechos de Propiedad Intelectual (TRIPS), para asegurarse que la región tenga un acceso mantenido a los medicamentos de bajo costo contra el VIH/SIDA. En países como Rwanda, Tanzania y Zambia, el PNUD está trabajando con el Banco Mundial y con ONUSIDA para fortalecer los esfuerzos nacionales de planificación relativos a la epidemia y para asegurar que las Estrategias Nacionales de Reducción de la Pobreza incluyan las prioridades relativas al VIH/SIDA. El desafío que impone el trabajo en asociaciones para luchar contra el VIH/SIDA es que debemos llegar a todos los que están involucrados en ofrecer respuestas, incluyendo a aquellos que trabajan en el ámbito popular, que es el grupo que soporta lo peor de la epidemia. Atento a esta necesidad, el PNUD está apoyando el lanzamiento del primer Premio Cinta Roja por el Liderazgo Comunitario en materia de Lucha contra el SIDA, que será presentado en el curso de SIDA 2006, la decimosexta Conferencia Internacional sobre el SIDA, que tendrá lugar en agosto de 2006 en Canadá. El liderazgo, el valor y la capacidad de recuperación están marcando la respuesta a la epidemia en las comunidades de todo el mundo. Es esencial honrar el trabajo que se está haciendo y dar recursos para aumentar las iniciativas comunitarias si pretendemos disminuir el contagio y el impacto del VIH/SIDA. Si queremos cumplir las promesas que hicimos, es decir, si queremos alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio de detener y hacer retroceder el contagio de VIH/SIDA para 2015, las personas, las comunidades y las instituciones deben ayudarse mutuamente. En el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA de este año Mantengamos la Promesa y trabajemos juntos para Detener el SIDA. |
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