Declaración de Kemal Dervis
Administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
en ocasión del Día Internacional de los Derechos Humanos
10 de diciembre de 2005
El lenguaje internacional de los derechos humanos ha sido ampliamente
aceptado y se habla comúnmente desde la adopción de la
Declaración Universal de Derechos Humanos, hace 57 años.
Esto fue puesto en evidencia en septiembre cuando los líderes
mundiales, reunidos en la Cumbre Mundial 2005, declararon claramente
que los derechos humanos, junto con el desarrollo, la paz y la seguridad,
son los pilares del sistema de las Naciones Unidas. Ellos están
íntimamente ligados y se fortalecen mutuamente, y son las bases
sobre las cuales podemos erigir nuestra seguridad y nuestro bienestar
colectivos.
La decisión que se tomó en la Cumbre de fortalecer la
maquinaria de Derechos Humanos de las Naciones Unidas estableciendo
un Consejo de Derechos Humanos para reemplazar la Comisión de
Derechos Humanos, y fortaleciendo la Oficina del Alto Comisionado para
los Derechos Humanos, está entre la serie de pasos importantes
que nos permitirán avanzar en la promoción y la protección
de los derechos humanos de todas las personas.
El PNUD reconoce que los derechos humanos no sólo son un objetivo
sino también una importante herramienta del desarrollo, con la
cual podemos apoyar los esfuerzos nacionales para alcanzar los Objetivos
de Desarrollo del Milenio (ODM) y para prevenir la discriminación
o la exclusión del proceso de desarrollo sobre la base de la
raza, la religión o el género. Un enfoque del desarrollo
basado en los derechos humanos requiere que las mujeres y los hombres
tengan igual acceso al desarrollo, es decir, igual acceso a la salud,
a la educación, al empleo y a una vivienda adecuada.
El día de hoy, en que celebramos el Día Internacional
de los Derechos Humanos, coincide con el último día de
los 16 días de activismo en contra de la violencia de género,
que mostró los efectos dañinos sobre la sociedad en general
que tiene la violencia basada en el género. Puso en evidencia
además el problema de las mujeres objeto de violencia sexual
sistemática que ha caracterizado a tantos conflictos armados,
o expuestas al VIH porque no tienen el poder de decir no al sexo sin
protección con su compañero.
Se sigue suscitando las injusticias a pesar de que el reconocimiento
del derecho de las mujeres está firmemente enraizado en la Convención
sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación
contra la Mujer, en la Declaración sobre la Eliminación
de la Violencia contra la Mujer, y en la Plataforma de Acción
de Beijing.
Si queremos que cambie la cultura generalizada de abusar los derechos
económicos, sociales y políticos de las mujeres, éstas
deben tener la misma representación que los hombres y la posibilidad
de pedir a los poderosos que asuman sus responsabilidades. Con este
fin, el PNUD apoya firmemente los esfuerzos nacionales para desarrollar
el acceso de las mujeres al sistema político donde no han estado
justamente representadas desde hace mucho tiempo.
En Afganistán, por ejemplo, la promoción intensa que
hizo el PNUD resultó en un decreto presidencial otorgando dos
escaños por provincia a las mujeres en la Loya Jirga Constitucional,
que es el organismo responsable de redactar la nueva constitución
del país, que otorga hoy los mismos derechos ante la ley a las
mujeres y a los hombres. En Honduras, el PNUD abogó por la adopción
de una Política Nacional de Igualdad de Oportunidades, lo que
a su vez llevó a votar una nueva ley que garantiza el 30% de
los escaños parlamentarios a las mujeres.
Hay indicios alentadores de que la cultura está cambiando. En
noviembre, el PNUD dio apoyo y formación a la comisión
electoral de Liberia ante las históricas elecciones presidenciales
del país – las primeras desde que terminara la guerra civil
que duró 14 años – donde una mujer fue elegida,
por primera vez en África, jefe de estado. Ése fue un
momento importante para África y espero que aliente a las mujeres
y a las niñas de todo el continente para insistir en que se respete
sus derechos humanos individuales.
Los principios consagrados en la Declaración Universal de Derechos
Humanos no se cumplirán nunca si las mujeres y las niñas
– junto con su talento y su potencial – no forman parte
de la ecuación. Como dijo el Sr. Kofi Annan, Secretario General
de las Naciones Unidas: “Lo que comienza como un fracaso en el
proceso de respetar la dignidad de una vida, generalmente termina como
calamidad para naciones enteras”.
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