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Detener la propagación del VIH/SIDA
El VIH/SIDA tiene consecuencias devastadoras sobre los que viven con el virus, así como sus familias. Asimismo, el impacto de la pandemia abarca todos los sectores de la sociedad y puede dañar la trama de comunidades enteras. Cuando mueren maestros a causa del VIH/SIDA, se perjudican los alumnos a quienes enseñaban; cuando se enferman los médicos y los enfermeros, los hospitales tienen dificultades para suministrar atención a los pacientes; cuando fallecen los padres, frecuentemente los hijos deben valerse por sí mismos y se tornan vulnerables a la explotación y el abuso. La escala de la crisis indica que se trata de un desafío importante del desarrollo. El número de personas que vive con el VIH en todo el mundo asciende aproximadamente a 40,3 millones. En 2005, 3,1 millones de personas fallecieron por enfermedades relacionadas con el SIDA, de las cuales más de 500.000 eran niños. Aunque hay pruebas de que la tasa de infección está disminuyendo en algunos países (incluidos Kenya, Zimbabwe y algunos países del Caribe), la tendencia general de transmisión del VIH sigue en aumento. Como asociado confiable para el desarrollo y copatrocinador del ONUSIDA, el programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA, el PNUD trabaja para detener la propagación del virus y reducir sus consecuencias. Ayudamos a los países a dar al VIH/SIDA un lugar central en las estrategias nacionales de lucha contra la pobreza y a fortalecer su capacidad para proteger los derechos de las personas que viven con el VIH/SIDA, y fomentamos respuestas coordinadas y eficaces a la pandemia. En África subsahariana, donde la pandemia ha causado el mayor número de víctimas, el VIH se ha cobrado las vidas de los miembros más productivos de la sociedad: agricultores, médicos, maestros, funcionarios públicos, científicos y trabajadores agrícolas. Una estrategia formulada por el PNUD, la Iniciativa para el fomento de la capacidad en África Meridional (SACI), tiene por objeto ayudar a los países de esa región a abordar las consecuencias de la pérdida de capacidad en sectores clave, incluidos los servicios públicos, la agricultura, la salud, la educación y el sector privado. La Iniciativa, con un presupuesto de 42 millones de dólares, ayuda a los gobiernos a formular políticas que resuelvan eficazmente los problemas inherentes al suministro de servicios en la era del VIH/SIDA: desarrollar la capacidad de liderazgo y las competencias, y empoderar las instituciones para que sigan funcionando y prestando servicios. También ayudamos a los países a hacer frente a la pérdida de funcionarios competentes del sector público mediante mayores oportunidades de capacitación y el establecimiento de las bases para la formulación de estrategias de recursos humanos de largo plazo. En Botswana, por conducto de SACI se prestó asistencia a la Dirección de Gestión de Servicios Públicos para mejorar la eficiencia de la administración de los recursos humanos mediante la simplificación de los trámites burocráticos y la reducción del número de entidades que presentan informes. En Sudáfrica se adoptó un enfoque semejante para detectar cuellos de botella y adoptar medidas correctivas en los sectores de salud de KwaZulu Natal y Limpopo. La mayor eficiencia en el registro de expedientes y en la programación se ha traducido en reducciones importantes de los tiempos de espera en los hospitales. En Lesotho, Malawi y Zambia, la Iniciativa permitió ayudar a los gobiernos a aprovechar las oportunidades en materia de tecnología de la información y las comunicaciones, y a evaluar los desafíos que plantea la gobernabilidad electrónica para mejorar la prestación de servicios en el sector público. La Iniciativa también se beneficia de la alianza empresarial del PNUD con Microsoft por conducto delportal de la Red de Soluciones Compartidas recientemente establecido, que facilita el intercambio de conocimientos entre los principales interesados. El equipo regional de las Naciones Unidas ha adoptado el marco de la Iniciativa para el fomento de la capacidad en África Meridional como una herramienta clave del fortalecimiento de la capacidad para su utilización por varios organismos de las Naciones Unidas. Actualmente, otros países africanos están considerando la posibilidad de sumarse a la Iniciativa.
En Asia, donde el número de personas que viven con el VIH/SIDA
aumentó de 7,1 millones en 2003 a 8,3 millones en 2005, un programa
emblemático del PNUD en materia de fortalecimiento de la capacidad,
el programa Liderazgo por Resultados ha tenido un impacto medible en la
lucha contra el VIH/SIDA. En China, el programa contribuyó a transformar
las estructuras institucionales al dar a los funcionarios las herramientas
necesarias para coordinar más eficazmente la política en
materia del VIH/SIDA entre los distintos departamentos gubernamentales.
En virtud del programa se respaldaron iniciativas de promoción
de la transparencia acerca del VIH/SIDA, una educación más
generalizada sobre la epidemia y una mayor tolerancia hacia las personas
que padecen el virus. En la ciudad de Xintai, en la provincia de Shandong,
se emprendió con éxito una iniciativa destinada a incrementar
la concienciación sobre la pandemia, llegar a los grupos vulnerables
y brindar apoyo a las personas seropositivas. Estas iniciativas son tanto
más importantes por cuanto en China los conocimientos sobre el
VIH/SIDA y su forma de transmisión son limitados, especialmente
entre la población rural y los trabajadores migrantes. Una iniciativa
conjunta entre el PNUD y una empresa con sede en China, EPIN Technologies,
uno de los principales participantes en la incipiente industria de los
medios del país, contribuyó a incrementar la concienciación
sobre el VIH/SIDA por medio de la exhibición de videoclips educativos
en los trenes de China. La campaña abarcará a millones de
pasajeros, mediante la utilización de las pantallas de plasma que
EPIN emplea con fines publicitarios, para poner de relieve los datos básicos
acerca del VIH y la necesidad de tratar con respeto y tolerancia a las
personas infectadas El estigma y la discriminación que padecen quienes viven con el VIH son algunos de los principales obstáculos en la lucha contra el VIH/SIDA. El temor al rechazo a menudo lleva a las personas a no recurrir a ayuda médica o servicios de apoyo. Además, la amenaza de la estigmatización lleva a las personas en situación de riesgo a no someterse a las pruebas de detección, lo que a su vez menoscaba los esfuerzos por detener la propagación del virus. En América Latina y el Caribe el PNUD emprendió un conjunto de iniciativas de sensibilización por conducto de su programa Liderazgo por Resultados. Por ejemplo, en la República Dominicana nuestras iniciativas tuvieron por objeto reducir la propagación del VIH/SIDA en las fuerzas armadas, un grupo especialmente vulnerable. Apoyamos el establecimiento de la Red de Educadores Militares, la primera de su tipo, para promover entre los oficiales y soldados la comprensión acerca de la enfermedad y la tolerancia hacia quienes viven con el VIH/SIDA. Sobre la base de este logro, el PNUD también trabajó con un amplio grupo de personas infectadas con el virus para mejorar su capacidad de liderazgo y ayudarles a celebrar negociaciones eficaces con funcionarios gubernamentales y prestadores de servicios. Merced a la capacitación que impartimos, adquirieron las herramientas y competencias necesarias para poder ejercer influencia en sus comunidades y lograr un cambio de actitud frente a la epidemia. En la Región de los Estados árabes el PNUD ha trabajado en estrecha colaboración con los gobiernos, la sociedad civil y grupos religiosos para incrementar la concienciación sobre el VIH/SIDA y consolidar la capacidad de liderazgo con el objeto de poner fin al estigma asociado con el virus. El PNUD, en colaboración con el ONUSIDA, movilizó a dirigentes religiosos de la región para que hablaran sobre el VIH/SIDA. Como resultado, en diciembre de 2004 más de 80 destacadas personalidades religiosas firmaron la “Declaración de El Cairo” en la que formularon un llamamiento a la solidaridad con los infectados por el VIH. Desde entonces, se han celebrado cinco seminarios subregionales para ayudar a los dirigentes religiosos a comprender mejor la realidad del VIH/SIDA en la región y su impacto sobre las comunidades. El jeque Tuhamy Ragy, uno de los principales dirigentes religiosos de Marruecos afirmó: “Inmediatamente después de haber participado en el seminario, me puse en contacto con imanes y ullamas (sabios), y establecí ‘anillos’ para capacitarlos para el trabajo con el VIH/SIDA. Cada anillo está integrado por 10 dirigentes importantes. Todas las semanas decenas de miles de personas escuchan los mensajes de estos dirigentes. Nos enfrentamos con obstáculos, pues los dirigentes eran reacios a hablar de estas cuestiones…, pero utilizamos referencias del Corán y gradualmente se está rompiendo el silencio y los dirigentes están comprendiendo esta nueva visión”. La pandemia del VIH/SIDA plantea un serio desafío a las posibilidades de desarrollo, estabilidad y crecimiento de muchos países. En consecuencia, el nivel de financiación que debe movilizarse para hacer frente a este desafío debe ser proporcional a la magnitud de la crisis. Uno de los recursos principales de los programas en gran escala de prevención, tratamiento y atención del VIH/SIDA es el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria. El PNUD, en razón de su vasta experiencia en gestión de fondos y adquisiciones, se encarga de la ejecución de proyectos financiados por el Fondo Mundial en 26 países del mundo. Por ejemplo, en Belarús ayudamos a obtener un subsidio de 6,8 millones de dólares del Fondo Mundial para apoyo a iniciativas de prevención entre consumidores de drogas, trabajadores del sexo, homosexuales y presidiarios. En 2005 el PNUD comenzó a capacitar a más de 500 expertos y trabajadores de divulgación que, por primera vez, prestarán asesoramiento y apoyo a miles de jóvenes cuyas vidas fueron destrozadas por el consumo de drogas. Asimismo, el PNUD está ocupándose del problema del VIH/SIDA en las cárceles por medio de la capacitación de 1.800 trabajadores de la salud y voluntarios que brindan asesoramiento psicológico, atención y apoyo a presidiarios. Se trata de uno de los numerosos proyectos en gran escala financiados por el Fondo Mundial en que el PNUD trabaja en estrecha colaboración con los gobiernos en pos del fortalecimiento de la capacidad nacional para detener la propagación del VIH/SIDA.
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