Iluminar Madagascar


Si observamos una fotografía satelital de la Tierra por la noche, tendremos una ilustración sorprendente de las desigualdades de desarrollo de nuestro planeta: mientras que gran parte del mundo industrial está bañada en brillante luz artificial, la mayoría de los países en desarrollo, especialmente en África, están sumidos en la oscuridad. Sin acceso a la electricidad, los negocios no pueden prosperar, los hospitales no pueden funcionar, las escuelas se paralizan y no puede aprovecharse el enorme potencial que ofrece la tecnología de la información y las comunicaciones. No obstante, en las regiones del mundo en que la necesidad de desarrollo es más urgente, el suministro de electricidad suele ser deficiente. En Madagascar, menos del 3% de la población de las zonas rurales tiene acceso a la electricidad. En la región de Sava, reconocida por su producción de vainilla, los beneficios potenciales están lejos de aprovecharse debido a la escasez crónica de energía. A fin de resolver este problema, el PNUD, por conducto de su Iniciativa de GSB, contribuyó a forjar una asociación entre tres grandes empresas productoras de electricidad (la francesa EDF, la alemana RWE y la canadiense Hydro-Québec) a fin de abastecer de electricidad asequible a la zona productora de vainilla de Madagascar, así como a las aldeas circundantes. Con una inversión total de 19 millones de dólares, las empresas participantes utilizarán nueva tecnología y estructuras de precios diferenciadas para las pequeñas y medianas empresas, el gobierno y las aldeas, lo cual generará utilidades del 17%. Además de inyectar nueva energía en uno de los sectores más rentables de Madagascar, el proyecto mejorará el acceso a la educación, la salud, el agua y el saneamiento a las poblaciones rurales, y reducirá la dependencia del diésel y la leña.