Establecer democracias más firmes



Un hecho histórico: En noviembre de 2005, Ellen Johnson-Sirleaf ganó las elecciones presidenciales de Liberia y se convirtió en la primera mujer Jefa de Estado en África. Asumió la presidencia el 16 de enero de 2006.

El mundo ha sido testigo de un aumento sin precedentes de las libertades democráticas desde el final de la Guerra Fría. Como se señala en el Informe sobre Desarrollo Humano de 2002, en la década de 1990 unos 81 países lograron avances significativos hacia la democracia. Actualmente 140 países del mundo celebran elecciones multipartidistas. Pese a estos logros, empero, en muchos países la democracia se está arraigando muy lentamente. De los 140 países en que se celebran elecciones, más de 100 continúan limitando importantes libertades civiles y políticas.

En muchas partes del mundo, también se está debilitando la confianza en el poder de la democracia para cambiar las vidas de las personas. Los “beneficios de la democracia” suelen ser difíciles de alcanzar para aquéllos que, aunque han obtenido el derecho de voto, siguen luchando para poder alimentarse y alimentar a sus familias. Como se indica en el informe del PNUD publicado en 2004 La democracia en América Latina, más de la mitad de todos los latinoamericanos, el 54,7%, dicen que preferirían un régimen “autoritario” a un gobierno democrático si aquél “resolviera” sus problemas económicos. En muchas partes del mundo, la desilusión también es alimentada por un mayor cinismo acerca del proceso político y la falta de transparencia de las instituciones políticas.

Revertir esta tendencia es un reto decisivo, fundamentalmente por cuanto las democracias fuertes son la clave para impulsar el desarrollo humano, con su componente indispensable de empoderamiento humano. La gobernabilidad democrática también guarda relación con el arreglo pacífico de controversias, y la promoción de la paz es indudablemente un aspecto central de la misión de las Naciones Unidas.

En los últimos seis años, el PNUD, en colaboración con el Departamento de Asuntos Políticos de las Naciones Unidas, ha estado ayudando a los países a fortalecer su capacidad para establecer democracias más firmes. Hemos estado trabajando con asociados nacionales para poner en marcha sistemas electorales y legislativos más eficientes, mejorar el acceso a la justicia y la administración pública, y desarrollar mayor capacidad para prestar servicios básicos a quienes más los necesitan. En 2005 contribuimos al fortalecimiento de la gobernabilidad democrática en más de 130 países y asignamos 1.400 millones de dólares en recursos a estas iniciativas. El PNUD apoya uno de cada tres parlamentos en el mundo en desarrollo y una elección en algún lugar del mundo cada dos semanas.

“La democracia no pertenece a ningún país ni a ninguna región, sino que es un derecho universal.”

- De Un concepto más amplio de la libertad: desarrollo, seguridad y derechos humanos para todos

En Liberia, el PNUD estuvo sobre el terreno para ayudar al país a prepararse para los comicios que culminaron con la elección de la primera mujer que ocupa una presidencia en África, Ellen Johnson-Sirleaf, en noviembre de 2005. Para un país que acababa de salir de 14 años de guerra civil violenta, la organización de las elecciones planteó serios retos. El PNUD se asoció con la Misión de las Naciones Unidas en Liberia, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y la Fundación Internacional para los Sistemas Electorales para capacitar a más de 915 educadores electorales comunitarios de 22 organizaciones de la sociedad civil. Aprendieron a organizar seminarios y otras actividades de divulgación, incluidas las destinadas a mujeres y grupos especiales, como los discapacitados físicos, los desplazados internos, los ex combatientes y los refugiados que habían regresado a Liberia. La Comisión Europea aportó 3,6 millones de dólares, incluidos 500.000 dólares para la computarización de los padrones electorales. El PNUD administró la aportación para el fortalecimiento de la capacidad de la Comisión Nacional Electoral a fin de asegurar el cumplimiento de las normas electorales y establecer los sistemas y procedimientos necesarios para que las elecciones fueran transparentes y democráticas.

Las elecciones constituyen sólo un paso en el proceso de desarrollo de una cultura democrática firmemente arraigada. Las legislaturas cumplen una función importante y actualmente el PNUD está ayudando a los países a fortalecer sus parlamentos y garantizar la participación democrática equitativa de todas las partes. Por conducto de su Programa mundial de fortalecimiento parlamentario, el PNUD está trabajando para ayudar a los parlamentos de los Estados árabes a desarrollar la capacidad, los recursos y la independencia para ejecutar sus funciones con eficacia. Por ejemplo, en Argelia, el PNUD contribuyó a la capacitación de parlamentarios de ambas cámaras, así como de personal parlamentario, en la redacción y presentación de leyes, la investigación y la verificación de que las nuevas leyes fueran compatibles con la Constitución. Las calificaciones básicas adquiridas permitirán a los legisladores y al personal mejorar la eficacia del Parlamento y aumentar su capacidad para apoyar las necesidades y los intereses de sus electores.

A fin de establecer democracias firmes y estables, los países deben garantizar que los jóvenes tengan la oportunidad de participar en el proceso democrático. En Nicaragua, el PNUD contribuyó a la organización de un foro político para jóvenes destinado a alentar a los miembros jóvenes de partidos políticos a expresar sus ideas y visión a los dirigentes políticos y sus compatriotas. En colaboración con distintos asociados regionales e internacionales, incluidos el Organismo Sueco de Cooperación para el Desarrollo Internacional, el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido y el Ministerio de Asuntos Exteriores (Cooperación para el Desarrollo) de los Países Bajos, el PNUD contribuyó al fomento de las competencias políticas de parlamentarios jóvenes y al fortalecimiento de su capacidad para intervenir en el debate público.

Para muchos ciudadanos que viven en democracias incipientes, emitir su voto en elecciones es aún una experiencia nueva. Como preparación para las elecciones presidenciales en Kirguistán celebradas en julio de 2005, el PNUD trabajó con la Comisión Electoral del país en la realización de una campaña de educación electoral de gran alcance. Se publicó un periódico de ocho páginas previo a las elecciones en el que se suministró información sobre los seis candidatos y sus programas electorales. Se imprimieron más de un millón de copias, que se distribuyeron en 46 distritos de todo el país; se trató de la mayor tirada de la historia del país. Treinta estaciones nacionales y locales transmitieron programas sobre las elecciones en los que se alentó la participación de los votantes, lo que reforzó el alcance sin precedentes de la campaña. El PNUD también contribuyó al fortalecimiento de la independencia de la Comisión Electoral mediante el suministro de apoyo a la infraestructura, incluido un nuevo centro para los medios y una red nacional de computadoras, que se utilizó para preparar los padrones electorales y transmitir los resultados. Al poner de relieve la función decisiva que puede tener el acceso a la información en el establecimiento de una cultura democrática fuerte y vibrante, la experiencia de Kirguistán es apenas un ejemplo de modelo que ha tenido éxito y que podría repetirse en otras democracias incipientes.

El PNUD es el principal proveedor de asesoramiento técnico sobre la modernización de las instituciones estatales. Ayudamos a los países a establecer una administración pública profesional mediante la gestión basada en el desempeño, lo cual, a su vez, promueve la igualdad de oportunidades para mujeres y grupos de minorías. También ayudamos a fortalecer la capacidad de los países para formular legislación contra la corrupción y códigos de conducta, e impartimos formación a funcionarios públicos, en particular en materia de prestación de servicios públicos a ciudadanos vulnerables. En todo África, los asociados internacionales continúan apoyando iniciativas drásticas contra la corrupción y a favor del fortalecimiento de la capacidad de los gobiernos para responder a las necesidades de la población. Una de estas iniciativas es el Mecanismo de examen entre los propios países africanos elaborado en el marco de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD). Este programa permite a los gobiernos africanos evaluarse entre sí de manera que puedan elevar colectivamente el nivel de las normas y el desempeño de la gobernabilidad. Hasta la fecha, unos 27 países han aceptado participar en este mecanismo de examen y se espera que más de ellos se sumen al proceso. El PNUD, un asociado clave en esta iniciativa, ha cumplido una función decisiva en la elaboración de herramientas para realizar el examen entre los propios países en Argelia, Ghana, Kenya, Mauricio, Nigeria y Rwanda. El PNUD también administra el Fondo Fiduciario del Mecanismo de examen entre los propios países africanos, al que ha aportado 2,7 millones de dólares. Además, hemos apoyado la NEPAD mediante un proyecto de 3,5 millones de dólares destinado a reafirmar la capacidad de los países para fortalecer la gobernabilidad democrática y la elaboración de presupuestos para alcanzar los ODM, además de mejorar las comunicaciones.