Prevenir el conflicto y apoyar la recuperación



En las regiones del Pakistán afectadas por el terremoto, el PNUD ayuda a la población a pasar rápidamente de la fase de recuperación inmediata a la de planificación de largo plazo del desarrollo.

Los conflictos armados y los desastres naturales pueden tener un efecto devastador para el progreso de un país hacia el desarrollo humano. El costo humano es enorme: en la década de 1990, 3,6 millones de personas perdieron la vida en conflictos violentos en tanto que en 2005 los desastres naturales causaron 91.900 muertes en diferentes partes del mundo. Por otra parte, la repercusión sobre el desarrollo y las perspectivas de crecimiento de un país pueden ser desoladoras. Una guerra civil puede destruir varias décadas de desarrollo. En apenas una hora, un huracán o un terremoto pueden hacer desaparecer comunidades enteras y arraigar aún más la pobreza y la desigualad.

Como se indica en el Informe sobre Desarrollo Humano de 2005, de los 32 países que ocupan los lugares más bajos del Índice de Desarrollo Humano (IDH), 22 han experimentado conflictos en algún momento desde 1990; y de los 52 países en que las estadísticas de mortalidad infantil no se han modificado o han empeorado, 30 han experimentado conflictos desde 1990. La imposibilidad de romper el círculo vicioso de la pobreza y el conflicto puede tener consecuencias regionales y mundiales. Como lo ha demostrado la historia reciente, el impacto destructivo de las guerras civiles a menudo trasciende las fronteras nacionales y puede repercutir sobre las vidas de personas de todo el mundo.

El fortalecimiento de la capacidad nacional para prevenir conflictos y lograr la paz sostenible es una de las prioridades más elevadas del PNUD. Con una presencia de larga data en casi todos los países en desarrollo, estamos en el terreno antes, durante y después de los conflictos. Prestamos considerable apoyo, especialmente por conducto de nuestra Dirección de Prevención de Crisis y de Recuperación, para fortalecer la capacidad de los gobiernos, la sociedad civil y otros agentes de resolver las controversias constructivamente. En 2005, como en años anteriores, se nos convocó para prestar asistencia a países en situaciones posteriores a conflictos mediante apoyo a las primeras actividades para consolidar la paz, reintegrar a los combatientes, poner en marcha la recuperación económica y restablecer el imperio de la ley. El PNUD también trabaja en pos del desarrollo de la capacidad nacional de largo plazo para sostener la paz, entre otras cosas por medio del fortalecimiento de la gobernabilidad económica y política.

La labor del PNUD se centra cada vez más en la prevención. Ayudamos a los países a abordar las causas profundas de los conflictos, como la desigualdad, la injusticia y la discriminación, y procuramos fortalecer las instituciones y los mecanismos que pueden contribuir a reducir las tensiones antes de que se conviertan en verdaderos conflictos. También contribuimos a sentar las bases de la justicia y a suministrar empleo a los ex combatientes a fin de que los países que acaban de superar conflictos no vuelvan a ser el escenario de contiendas civiles.

En Somalilandia, una región que se está recuperando de varias décadas de conflicto, en virtud de una iniciativa innovadora del PNUD, el Programa del Imperio de la Ley y la Seguridad (ROLS), se traza una senda para la reforma significativa. Además de apoyar el desarme, la desmovilización y la remoción de minas terrestres, este programa ha contribuido a la creación de una forma más fiable de gobernabilidad mediante la capacitación de profesionales en derecho y el suministro de asistencia jurídica gratuita a grupos vulnerables, incluidos mujeres y niños. Otro logro es la Academia de Policía de Mandera, que se ha constituido en el eje de las actividades de la administración para establecer una fuerza policial comunitaria profesional sensible a las normas de derechos humanos. El Programa ROLS apoya el programa de capacitación de la Academia, así como sus costos operacionales y su mantenimiento, en tanto que el Gobierno sufraga los sueldos del personal. El éxito de esta iniciativa aporta una experiencia valiosa que puede contribuir al diseño de programas para crisis futuras y recuperación en las esferas de la justicia y la seguridad. Sobre la base del modelo de Somalilandia, el PNUD también capacita oficiales de policía en el estado federal de Puntlandia en el noreste de Somalia. En abril de 2006, 151 oficiales, 19 de éstos mujeres, se graduaron de la Academia de Policía de Armo recientemente establecida, tras un difícil curso de capacitación que incluyó temas relacionados con el orden público, las normas internacionales de derechos humanos, la vigilancia comunitaria y el desarme.

 

Las armas pequeñas en la ex República Yugoslava de Macedonia

La existencia de armas pequeñas y armas ligeras no sólo representa una amenaza para los países que están saliendo del conflicto; también puede continuar malogrando las vidas de las personas mucho después de que la crisis ha amainado. Más...

 

Los desastres naturales amenazan las perspectivas de desarrollo humano en muchas partes del mundo. En este momento el 85% de las personas expuestas a desastres naturales vive en países con niveles de desarrollo humano mediano o bajo. El PNUD ayuda a países afectados por desastres mediante la coordinación de la asistencia de donantes, como lo hizo en el período posterior al terremoto que asoló Asia meridional el 8 de octubre de 2005. Uno de los principales retos de hacer frente a los desastres naturales es volver a poner la región afectada en la senda del desarrollo lo más rápidamente posible y de una forma que reduzca el riesgo futuro. El PNUD está en la situación ideal para administrar la transición entre las primeras etapas de la recuperación y el desarrollo de largo plazo. En el Pakistán, un mes después del terremoto, el PNUD encabezó la preparación de un Marco estratégico para las primeras etapas de la recuperación, en colaboración con todo el sistema de las Naciones Unidas, la sociedad civil y el Gobierno del Pakistán. En mayo de 2006 se presentó un Plan de las Naciones Unidas para las primeras etapas de recuperación del Pakistán, que incluye programas para sectores prioritarios como la educación, la salud, el agua y el saneamiento, la vivienda, los albergues y la gestión de campamentos, así como la reducción del riesgo de desastres. A fin de asegurar a los residentes de las zonas asoladas un futuro más seguro, el PNUD trabajó con la Sociedad Nacional para la Tecnología Sísmica de Nepal a fin de aumentar la concienciación y fortalecer la capacidad nacional local de construcción resistente a los terremotos.

En la región de Aceh (Indonesia) asolada por el tsunami, el PNUD se ha asociado a la Organización Internacional del Trabajo para ayudar a capacitar a los trabajadores necesarios para satisfacer la demanda cada vez mayor de la industria de la construcción. Los gastos de construcción en Aceh y Nias aumentaron de 50 millones de dólares a casi 2 mil millones de dólares por año, lo cual ofrece nuevas oportunidades a los trabajadores locales. El PNUD ha contribuido al establecimiento de una red de servicios de empleo y está impartiendo capacitación profesional y técnica. Hasta la fecha, más de 40.000 personas en busca de empleo se han incorporado a la red y más de 7.000 han obtenido empleo. El PNUD también se ha asociado con Austcare, un organismo que trabaja con refugiados, a fin de introducir maquinaria de fácil utilización para la fabricación de ladrillos, lo que permitirá a los fabricantes de ladrillos aumentar la producción y mejorar la calidad de los materiales de construcción.

En Sri Lanka, las iniciativas de apoyo al desarrollo de largo plazo tras el tsunami de 2004 se han centrado en el fortalecimiento de la capacidad de la administración pública, el gobierno local, la sociedad civil y el sector privado. Con una financiación de 4,6 millones de dólares de los gobiernos de Alemania y Noruega, el PNUD ha emprendido una iniciativa destinada al fortalecimiento de la capacidad de las autoridades locales para mejorar el suministro de infraestructura y servicios para la recuperación y la reconstrucción. En particular, brindamos capacitación especializada a los coordinadores de programas y determinados empleados gubernamentales para fortalecer la capacidad de planificación, administración y provisión de servicios de recuperación y reconstrucción.