Cumplir nuestro compromiso con el desarrollo
El PNUD aplica un enfoque de largo plazo del desarrollo humano, invirtiendo en las competencias y el potencial de las instituciones y las personas para alcanzar el cambio sostenible. Su misión, sus logros y sus valores subyacentes apelan directamente a mi propia experiencia y a mi compromiso con la promoción de la justicia, las oportunidades y la igualdad para todas las personas del mundo, valores fundamentales que compartí con el pueblo de Nueva Zelandia, donde tuve el privilegio de ocupar el cargo de Primera Ministra.
Ahora, ante una grave recesión económica mundial, la misión del PNUD adquiere urgencia renovada. Se corre un serio peligro de que se reviertan los logros en materia de desarrollo alcanzados tras mucho esfuerzo. Además de los efectos del aumento del precio de los alimentos y el cambio climático, deberemos superar muchos obstáculos si hemos de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio en 2015.
El PNUD está en condiciones de responder a la crisis. Su presencia es casi universal en la primera línea del desarrollo a nivel nacional, regional y mundial. Su mandato abarca esferas críticas como la lucha contra la pobreza, el apoyo para abordar la cuestión del cambio climático, la promoción del desarrollo sostenible, la asistencia para la prevención de las crisis y la recuperación y el fomento de la gobernanza democrática, al mismo tiempo que el logro de la igualdad entre los géneros.
Además, el PNUD desempeña una función decisiva en la coordinación de la labor de desarrollo de las Naciones Unidas sobre el terreno. En estos tiempos de enormes desafíos, es más importante que nunca impul- sar aun más la reforma de las Naciones Unidas. Debemos seguir colaborando cada vez más estrechamente con todos nuestros asociados para prestar servicios coherente y eficientemente como un sistema único.
En todo momento de este proceso, es importante que se rindan cuentas de los fondos públicos y que éstos se utilicen de forma transparente y en aras de resultados concretos y medibles en los países en que trabajamos.
Al mismo tiempo, la comunidad internacional debe cumplir sus compromisos con los más pobres. Este no es el momento de reducir la asistencia para el desarrollo, especialmente porque los más afectados no son los responsables de la crisis.
El PNUD tiene una distinguida trayectoria en lo que se refiere a la promoción y el logro de los objetivos de desarrollo. Me honra que se me haya encomendado la tarea de trazar el camino del PNUD en los próximos años y de velar por la consolidación y el fortalecimiento del orgulloso legado de la organización.



