El VIH/SIDA: Detener una epidemia
La pobreza aumenta la propagación del VIH. Las personas más pobres suelen tener menos acceso a la información sobre la prevención de la exposición al virus y menos opciones de tratamiento una vez que están infectadas. A su vez, el VIH empobrece a las familias y las comunidades a causa de la enfermedad y la pérdida de las personas que pueden ganarse el sustento y cuidar de otras personas dentro de la familia. Los países más pobres hacen frente a la carga excesiva de los sistemas de atención de la salud y los recursos limitados para la prevención y el tratamiento. Estos problemas se ven exacerbados por las consecuencias económicas del VIH/SIDA, incluidas la reducción de la productividad y la escasez de mano de obra.
Por medio de su práctica del VIH/SIDA, el PNUD ayuda a los países a integrar las respuestas a la epidemia en los distintos ámbitos de los planes nacionales de desarrollo, apoya la capacidad de la administración pública y moviliza los grupos gubernamentales y de la sociedad civil en torno a respuestas a la epidemia. El PNUD es uno de los miembros fundadores del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), que coordina las iniciativas y los recursos de 10 organismos que realizan diferentes aportaciones para detener la epidemia.
Así pues, con el Banco Mundial, el PNUD y el ONUSIDA han aunado esfuerzos en torno a un programa para ayudar a los países a dar prioridad al SIDA en sus estrategias nacionales de lucha contra la pobreza, entre otras cosas mediante la incorporación de la cuestión de la epidemia en sus políticas macroeconómicas y sectoriales. En 2006 el programa ayudó a varios países a poner en marcha cambios estratégicos. Zambia amplió sus actividades para ocuparse del VIH en sectores distintos del de la salud y asignó nuevos recursos a los presupuestos de transporte, turismo, minería y agricultura. En Rwanda y el Senegal, representantes de las comisiones nacionales sobre el SIDA participaron en la redacción de los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza y aportaron su vasta experiencia en la gestión de la epidemia. Ghana emitió las directrices sobre planificación del desarrollo a nivel de distrito, en que se requería que todos los sectores incorporaran medidas relativas al SIDA en sus planes de desarrollo de mediano plazo. Tanzanía ha invitado a grupos de la sociedad civil a participar en exámenes del gasto público asignado a recursos para la lucha contra el SIDA y ha creado un foro para que la sociedad civil y el Gobierno trabajen juntos en el seguimiento de la ejecución de los planes de lucha contra la pobreza.
En el Ecuador, el PNUD se ha asociado con el ONUSIDA y la Agencia Española de Cooperación
Internacional para ayudar al Gobierno central a elaborar un Plan Estratégico Nacional de Respuesta al VIH/SIDA nuevo y de mayor trascendencia, que se presentó en 2007. La preparación del plan convocó representantes de distintos sectores, incluidos el sistema penitenciario, el Consejo Nacional de la Niñez, universidades y empresas. En el Plan, que se fundamenta en estudios que reconocen que la epidemia es más que una preocupación de salud, se formulan nuevas medidas en distintos frentes, desde la prevención general hasta intervenciones destinadas especialmente a grupos de alto riesgo. Mediante tareas emprendidas paralelamente con el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) se ha utilizado la capacitación de funcionarios públicos y miembros de la sociedad civil para dar mayor prominencia a la cuestión de la vulnerabilidad al SIDA en relación con el género, habida cuenta del fuerte aumento de la prevalencia entre mujeres heterosexuales de bajo riesgo. El PNUD también ha ayudado a las principales municipalidades del Ecuador, Quito y Guayaquil, a establecer las primeras políticas municipales sobre el SIDA, que llevaron a la creación de servicios de detección del VIH y asesoramiento. En 2006, comenzaron las tareas para aplicar estrategias semejantes en 39 gobiernos locales y 3 gobiernos provinciales que abarcan la mitad de la población del Ecuador.
El PNUD cumple una función importante en la labor de respaldar a los asociados nacionales para fortalecer su capacidad de utilizar cabalmente las subvenciones del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, un mecanismo internacional de financiación que presta asistencia a los países para aumentar significativamente la escala de sus recursos para luchar contra estas enfermedades. El PNUD ha fortalecido con éxito la capacidad de las entidades nacionales para asumir el papel de principales beneficiarios de las subvenciones en la Argentina, Bolivia, Burkina Faso, El Salvador y Haití. Hacia fines de 2006 el PNUD administraba 58 subvenciones del Fondo Mundial en 24 países, y ese año desembolsó 155 millones de dólares. En la República Democrática del Congo el PNUD ha administrado tres subvenciones que permitieron formular nuevas estrategias de prevención, educación y orientación para un millón de personas, y una mejor vigilancia de los procesos de transfusión de sangre.
En colaboración con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el ONUSIDA y la OMS en Angola, el PNUD ha hecho el seguimiento de una subvención del Fondo Mundial que ha permitido al Ministerio de Salud mejorar su capacidad técnica, financiera y administrativa, así como los sistemas de seguimiento y evaluación. La subvención ha llevado al establecimiento de un sistema de vigilancia y a la apertura de 17 centros de asesoramiento y pruebas de detección voluntarios en todo el país. Ahora hay nueve hospitales que ayudan a las madres a prevenir la transmisión del VIH a sus hijos y se ha capacitado a más de 3.000 profesionales médicos y paramédicos sobre la atención del SIDA. A principios de 2007 más de 7.000 angoleños estaban recibiendo drogas antirretrovirales.
En Burkina Faso el PNUD trabaja por conducto de su propio programa de lucha contra el VIH/SIDA en apoyo de PAMAC (sigla en francés de una red nacional que vincula los grupos de personas de la comunidad que viven con el VIH/SIDA). Esta organización, que trabaja con la orientación del consejo nacional del SIDA, encauza los recursos técnicos y financieros del PNUD para ayudar a los grupos locales a administrar programas en sus comunidades. En 2006 PAMAC prestaba apoyo a 142 organizaciones comunitarias y había capacitado a 403 de sus representantes en técnicas relacionadas con asesoramiento y pruebas de detección voluntarios, el acceso al cuidado comunitario, la prevención y la gestión de la organización. En total el proyecto beneficia a 350.000 personas por medio de un mayoracceso a la información y a los servicios de detección. Presta apoyo regular a más de 20.000 personas que han contraído el SIDA, entre otras cosas mediante la atención en el hogar y en hospitales, talleres sobre opciones de tratamiento y servicios jurídicos.
Además de las estrategias y servicios nacionales en relación con el SIDA, una de las prioridades del PNUD es prestar asistencia a los gobiernos para abordar la complejidad de los acuerdos comerciales internacionales y los derechos de propiedad intelectual que se aplican a los medicamentos antirretrovirales. A fines de 2006 el PNUD encabezó un grupo de organizaciones regionales e internacionales, entre ellas el ONUSIDA, la Comunidad del Caribe, la Organización Panamericana de la Salud y la Secretaría del Commonwealth, para que convocaran un taller sobre estas cuestiones dirigido a 12 países del Caribe que hacen frente a algunas de las tasas de prevalencia del VIH más altas del mundo. Los representantes gubernamentales y de la sociedad civil examinaron las leyes nacionales de patentes y debatieron las normas comerciales y el equilibrio entre la protección de las patentes y el acceso a los medicamentos. Acordaron una serie de recomendaciones, entre ellas la necesidad de una mejor comunicación entre los funcionarios comerciales y de salud pública, y un aumento de las inversiones en investigación y desarrollo locales. Actualmente el PNUD está prestando asistencia a Barbados en relación con la licencia obligatoria, que amplía el acceso a los productos patentados para el bien público más amplio, y está ayudando a Haití y Santa Lucía a examinar sus leyes nacionales de patentes. Se trata de medidas decisivas para que los medicamentos lleguen a las personas que más los necesitan.
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