Apoyo coordinado al desarrollo

Hace apenas algo más de 60 años, se fundaron las Naciones Unidas con la esperanza de que todos pudieran guiarse por ciertos principios universales: la paz, los derechos humanos y la prosperidad y libertad compartidas. A pesar de los retos con que se han enfrentado desde
entonces, las Naciones Unidas siguen consagradas hoy a estos principios y tienen una extensa trayectoria aplicándolos a las vidas de las personas.

Las Naciones Unidas, patrimonio de todos los países, gozan de una legitimidad política singular.
Contribuyen a la formulación de programas mundiales, pero también responden a las necesidades
concretas de los distintos países. Los organismos de desarrollo de las Naciones Unidas tienen mandatos firmes y abundantes competencias y conocimientos, perfeccionados tras décadas de trabajo sobre el terreno en países en desarrollo.

Día tras día, en todas las regiones del mundo, las organizaciones de las Naciones Unidas, incluido el PNUD, trabajan en asociación con los gobiernos y sus nacionales para impulsar el desarrollo humano. Por medio de esta colaboración, las Naciones Unidas prácticamente han logrado la erradicación de la poliomielitis en el mundo y han prestado asistencia a millones de refugiados. Han creado un espacio sin precedentes para la promoción de la igualdad y el empoderamiento de la mujer. Han apoyado los fundamentos de la democracia, desde la mediación en conversaciones de paz hasta la asistencia en las elecciones, aun en los lugares más conflictivos.

Por conducto de sus economistas y asesores asociados, las Naciones Unidas han fomentado una
reformulación ampliamente aceptada de las prácticas económicas para que incluya las dimensiones básicas del bienestar humano. Han demostrado la relación cada vez más crítica que guardan la sostenibilidad económica y del medio ambiente.

Más recientemente, las Naciones Unidas han contribuido a impulsar el mundo en torno a los ocho
ODM, el primer programa mundial común para el desarrollo humano.

Todos estos atributos son decisivos en la era de la globalización, en que las respuestas comunes a los problemas compartidos asumen cada vez mayor importancia. Los países confían en las Naciones Unidas como un asociado fundamental para detectar brechas, fortalecer la capacidad nacional para reducirlas, promover normas internacionales, especialmente para los marginados, y fomentar la cooperación mutua entre las naciones.

No obstante, en su intento por atender a los muchos problemas fundamentales de un mundo complejo, a menudo en situaciones peligrosas y en lugares aislados que otros evitan, las actividades de las Naciones Unidas se han fragmentado. Las Naciones Unidas, con sus numerosas dependencias y organismos que trabajan en todos los aspectos del desarrollo, además de su función política, no siempre han logrado aprovechar al máximo sus recursos. La duplicación y la superposición han reducido la eficacia y aumentado
los gastos administrativos.

Los permanentes esfuerzos por coordinar mejor las diferentes partes del sistema de las Naciones
Unidas permitirán que prosperen diversas fuentes de conocimientos técnicos y se reduzca la duplicación. Una mayor integración facilitará la consolidación de diferentes iniciativas para aprovechar al máximo los recursos y resultados. Las prácticas comerciales normalizadas y modernas aumentarán la transparencia, racionalizarán las operaciones y encauzarán la utilización de fondos con fines específicos.

Habida cuenta de estos objetivos, el PNUD preside el Grupo de las Naciones Unidas para el
Desarrollo, un órgano que reúne a los principales organismos, fondos y departamentos de las Naciones Unidas que trabajan en la esfera del desarrollo. También cuenta con el sistema de Coordinadores Residentes de las Naciones Unidas que administra los equipos de las Naciones Unidas en los países. Ha alentado la armonización de las actividades de las Naciones Unidas a nivel nacional y mundial, forjado asociaciones que combinan las fortalezas de organismos diferentes aunque complementarios, impulsado el establecimiento de estrategias comunes de las
Naciones Unidas de asistencia para el desarrollo y administrado fondos fiduciarios de donantes múltiples en situaciones posteriores a las crisis.

En los últimos años, la comunidad mundial ha establecido una plataforma para el logro de una
mayor coherencia en el ámbito de las Naciones Unidas. Ésta se ha consolidado cuidadosamente
por medio de recomendaciones emanadas de la Declaración del Milenio, la Cumbre Mundial 2005
para evaluar los progresos en relación con los ODM y otros objetivos del desarrollo, las resoluciones de la Asamblea General, la Declaración de París sobre la eficacia de la ayuda al desarrollo y, más recientemente, del Grupo de Alto Nivel sobre la coherencia en todo el sistema de las Naciones Unidas. La plataforma comienza con los ODM como un programa internacional común, con la expectativa de que se elaboren y respalden planes nacionales para alcanzar los objetivos. El principio rector es que las estrategias de desarrollo deben ser impulsadas por los propios países, respaldadas por asistencia internacional armonizada y no por una multiplicidad de distintos intereses. Las asociaciones entre los gobiernos, las Naciones Unidas, otras instituciones internacionales, empresas privadas y la sociedad civil pueden liberar nuevos recursos y competencias para el desarrollo.

Las Naciones Unidas han emprendido una serie de iniciativas destinadas a aumentar la coordinación y eficiencia en apoyo de todos estos objetivos, y el PNUD se ha constituido en una fuente importante para contribuir a impulsar este proceso. En 2006, cuando el Secretario General de las Naciones Unidas convocó el Grupo de Alto Nivel sobre la coherencia en todo el sistema de las Naciones Unidas, se pidió al Administrador del PNUD que se desempeñara como miembro de derecho propio y ofreciera aportaciones a las deliberaciones de los representantes de 13 países. En el informe final del Grupo, titulado Unidos en la acción, se propuso un marco para la unificación de las operaciones de las Naciones Unidas. Se formuló un llamamiento a una Organización bien gobernada y bien financiada preparada para satisfacer las nuevas necesidades de los países, especialmente por medio del apoyo estratégico a planes nacionales de desarrollo. En el informe se propuso consolidar la mayoría de las actividades de las Naciones Unidas en los países en un solo programa estratégico, un solo presupuesto, un solo responsable fuerte del equipo en el país y,
donde proceda, una sola oficina.

Ocho países han convenido ahora en ser los países piloto en que se ejecutarán actividades unificadas de las Naciones Unidas: Albania, Cabo Verde, Mozambique, el Pakistán, Rwanda, Tanzanía, el Uruguay y Viet Nam. Los ocho países, que hacen frente a problemas distintos y se encuentran en diferentes etapas del desarrollo, examinarán distintas formas de consolidación basadas en las necesidades nacionales. En última instancia, sus experiencias permitirán establecer operaciones unificadas en otros países. Todas las actividades experimentales evolucionarán de conformidad con las necesidades de los gobiernos nacionales, sin que se altere la prestación de los servicios en curso.

En 2007 se puso en marcha la reforma en Viet Nam, consolidando así las iniciativas emprendidas en 2005. Seis organizaciones de las Naciones Unidas en Hanoi han acordado un plan común para el período 2006-2010. Las actividades de los distintos organismos se agrupan en cinco resultados estratégicos relacionados con el Plan de Desarrollo Socioeconómico de Viet Nam. El plan único incluye un presupuesto único, que abarca todas las necesidades de recursos. Para la movilización conjunta y la asignación de los recursos complementarios se ha establecido un fondo para el
plan único, cuyas decisiones definitivas corresponden al Coordinador Residente de las Naciones Unidas. También se han adoptado medidas para armonizar las directrices de gestión de proyectos más estrechamente con los sistemas del Gobierno de Viet Nam.

En el caso de los demás países piloto, los organismos de las Naciones Unidas, en estrecha consulta con los gobiernos, otros donantes y la sociedad civil, están impulsando sistemas financieros comunes, así como programas estratégicos unificados.