El PNUD: Un catalizador de cambio

Como parte del proceso de reforma en curso de las Naciones Unidas, el PNUD ha impulsado activamente una coordinación más estrecha como una forma de reducir significativamente la carga administrativa de los países en desarrollo, especialmente aquéllos cuya capacidad ya está excedida.

Los países que salen de situaciones de conflicto tienen una necesidad especial de cooperación, por cuanto su capacidad para absorber y administrar lo que puede ser una avalancha de nuevo


Rwanda es el país con el mayor número
de mujeres que ocupan escaños en el
Parlamento: casi el 50%. En febrero de
2007 Rwanda fue el país anfitrión de la
Conferencia Internacional de Mujeres
Parlamentarias sobre “Género y desarrollo
nacional: el papel de los Parlamentos” en
la que participaron 400 delegadas. Gertrude Mongella (la segunda desde la
izquierda), Presidenta del Parlamento
Panafricano, conversa con un grupo de parlamentarias rwandesas. Rwanda es uno de los ocho países piloto en que se realizan actividades unificadas de las Naciones Unidas.

recursos es más débil. En un estudio reciente de los fondos del Banco Mundial y de varios donantes bilaterales se llegó a la conclusión de que un mecanismo único para administrar los recursos permite una ejecución más rápida de las actividades, la reunión de información sobre las intervenciones más provechosas y la presentación de informes financieros coherentes y pormenorizados a los donantes. En países como el Iraq, la República Democrática del Congo y el Sudán, el PNUD está desempeñando un papel importante en la administración de fondos fiduciarios de donantes múltiples que consolidan miles de millones de dólares de contribuciones para ayuda humanitaria y desarrollo. En un estudio realizado por PricewaterhouseCoopers sobre la administración por el PNUD del Fondo Fiduciario para el Iraq se llegó a la conclusión de que el PNUD había superado ampliamente el cumplimiento de los requisitos en materia de transparencia y
presentación de informes públicos.

A fines de 2006 el PNUD comenzó a administrar el nuevo Fondo de las Naciones Unidas para la Consolidación de la Paz. Por tratarse de un fondo mundial, tiene la flexibilidad necesaria para suministrar recursos a distintos países cuando no se dispone de otros mecanismos de financiación. El Fondo, que está facultado para fortalecer los servicios y competencias indispensables para el mantenimiento de la paz en países que salen de situaciones de conflicto, a
principios de 2007 ya había atraído un aporte de 136 millones de dólares de 28 gobiernos donantes y comenzado a desembolsar apoyo destinado a mejorar la administración pública, el imperio de la ley y el empleo juvenil en Burundi y Sierra Leona.

Los países en que no hay conflictos también pueden beneficiarse de una mayor coordinación de las Naciones Unidas. Si trabajan juntos, los equipos de las Naciones Unidas en los países pueden ayudarles a organizar una amplia gama de políticas y programas sociales, políticos, económicos y ambientales, necesarios para alentar el desarrollo inclusivo y alcanzar los ODM. En muchos países el PNUD ya tiene una extensa trayectoria de trabajo con los gobiernos en actividades que relacionan distintos sectores sociales y económicos: la formulación de políticas nacionales de desarrollo, la medición del progreso hacia los ODM y el fomento de la capacidad económica y de gobernanza. Por medio de su función de coordinación, y en vista de su solidez y capacidad para prestar servicios de extensión por ser el mayor organismo de desarrollo de las Naciones Unidas, el PNUD puede constituirse en un medio para vincular el sistema de las Naciones Unidas y las estrategias nacionales de desarrollo generales, entre otras cosas señalando a la atención la competencia comprobada de otros organismos.

En el Yemen el Gobierno recurrió al sistema de las Naciones Unidas para realizar una evaluación de los ODM. Con el liderazgo del Coordinador Residente, los organismos de las Naciones Unidas en el Yemen cooperaron estrechamente en la elaboración de un programa amplio de apoyo. Las Naciones Unidas y otros asociados para el desarrollo dirigieron el proceso por conducto de grupos de trabajo temáticos, algunos de los cuales se habían establecido para la elaboración del documento de estrategia de lucha contra la pobreza del Yemen. Los distintos organismos de
las Naciones Unidas ofrecieron sus competencias especializadas: el PNUD y la OIT sobre el crecimiento económico; el PNUD sobre medio ambiente, descentralización y género; el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la salud y la población; y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) sobre la seguridad alimentaria. La estrategia de desarrollo nacional más reciente del Yemen, que se inició en 2006, utiliza gran parte de los resultados de la evaluación. Integra las principales cuestiones relacionadas con el logro de los ODM y contiene metas precisas y medidas concretas sobre prioridades como el crecimiento económico, el acceso al agua potable y la educación de las niñas. El Yemen ahora está utilizando la evaluación en las conversaciones relativas a su incorporación en calidad de miembro al Consejo de Cooperación del Golfo. Junto con un plan de inversiones públicas respaldado por el PNUD, la evaluación también se constituyó en la base de una conferencia de donantes auspiciada por el Consejo a fines de 2006, que permitió recaudar casi 5.000 millones de dólares para la estrategia de desarrollo nacional del Yemen.

Otras formas de colaboración giran en torno a cuestiones concretas de desarrollo. Para 2006 se habían establecido equipos conjuntos de las Naciones Unidas sobre el SIDA en unos 60 países, administrados por Coordinadores Residentes de las Naciones Unidas. En Lesotho, uno de los países más gravemente afectado por el VIH/SIDA, un equipo conjunto de las Naciones Unidas sobre el SIDA ha consolidado los recursos técnicos y financieros para ayudar al Gobierno a establecer una Comisión Nacional sobre el SIDA y un Plan Estratégico Nacional sobre el SIDA para hacer frente a la epidemia que aborda cuestiones que van desde la educación hasta el acceso a los medicamentos. Indicadores normalizados miden los progresos y un sistema de base de datos unificado detecta variaciones en la prevalencia y otros datos críticos. Esta herramienta respalda el intercambio coherente y regular de información entre la Comisión, el Ministerio de Salud y Bienestar Social y los asociados internacionales para el desarrollo como las Naciones Unidas, el Gobierno de los Estados Unidos y el Banco Mundial. El sistema de las Naciones Unidas ha ajustado su propia serie de programas conjuntos a la estrategia nacional. A comienzos de 2007 el PNUD presentó en Nairobi, junto al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Mecanismo para la Pobreza y el Medio Ambiente. Sobre la base de una iniciativa conjunta anterior que había tenido éxito, el Mecanismo prestará apoyo a los países en desarrollo para integrar la gestión ambiental racional con las políticas de reducción de la pobreza y crecimiento.

En virtud de la Alianza para el Clima, otra iniciativa de colaboración, se prestará asistencia a siete países africanos que comienzan a adaptar sus economías al cambio climático, entre otras cosas mediante un mejor aprovechamiento del sistema internacional de certificados por reducción de emisiones. Los países son Etiopía, Kenya, Mauricio, Mozambique, la República Democrática del Congo,Tanzanía y Zambia. En otros países, como en Rwanda, el PNUD y el PNUMA ya están contribuyendo a fortalecer la capacidad nacional para evaluar las vinculaciones económicas y ambientales, e integrarlas en las estrategias nacionales de lucha contra la pobreza. Los dos organismos han reunido funcionarios de los ámbitos de las finanzas, la agricultura, el medio ambiente, la infraestructura y la gobernanza local para que trabajen juntos en la elaboración de políticas más firmes y coherentes. Mediante apoyo conjunto en 2006 se prestó asistencia al Ministerio de Hacienda y Planificación Económica para que adoptara medidas a este respecto mediante el cálculo, por primera vez, de los costos económicos de la degradación del medio ambiente. La disminución del abastecimiento de agua, por ejemplo, ha causado un déficit energético, que a su vez reduce las perspectivas de medios de vida.

Para fortalecer las asociaciones entre las Naciones Unidas y la sociedad civil, en vista de las aportaciones decisivas que las organizaciones de la sociedad civil pueden hacer a los programas de las Naciones Unidas, en 2006 el PNUD continuó dirigiendo el nombramiento de coordinadores con la sociedad civil en distintos equipos de las Naciones Unidas en los países. En 2007 el PNUD asumió el liderazgo en relación con el establecimiento de un fondo fiduciario global de las Naciones Unidas para la sociedad civil, en nombre del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Este fondo (establecido de conformidad con la decisión del Secretario General en respuesta al informe presentado en 2004 por el Grupo de Personas Eminentes encargado de examinar la relación entre las Naciones Unidas y la sociedad civil, dirigido por el ex presidente del Brasil, Fernando Henrique Cardoso) impulsará la coordinación de las Naciones Unidas mediante el suministro de capital generador de inversiones a los equipos de las Naciones Unidas en los países que llevan a cabo iniciativas innovadoras con organizaciones de la sociedad civil.

En respuesta a las recomendaciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el PNUD continúa trabajando con otros organismos de las Naciones Unidas y en el marco de sus propios programas en defensa del fortalecimiento de la capacidad nacional en todo el sistema como la clave para que los países puedan administrar sus propias sendas sostenibles y equitativas de desarrollo. El PNUD también respalda el establecimiento de mejores redes de las valiosas reservas de conocimientos de políticas del desarrollo de las Naciones Unidas. Esto debería asegurar que los conocimientos técnicos de las Naciones Unidas se encaucen más fácilmente hacia asociaciones para el desarrollo, algo que el PNUD ya está en condiciones de afirmar en razón del reconocido valor de sus redes internas de conocimientos. En muchos sentidos, el PNUD ha utilizado sus propias operaciones, que han evolucionado rápidamente en los últimos años y han demostrado lo que puede lograrse actualizando e innovando las prácticas de las Naciones Unidas en respuesta a las necesidades cambiantes.