Los Objetivos del desarrollo del Milenio
Preguntas frecuentes
1. ¿Qué son los Objetivos del desarrollo del
Milenio?
Los Objetivos del desarrollo del Milenio sintetizan los
objetivos de desarrollo convenidos en las conferencias internacionales y las
cumbres mundiales del decenio de 1990. Al fin del decenio, los dirigentes del
mundo destilaron los objetivos y metas esenciales en la Declaración del
Milenio (septiembre de 2000).
Sobre la base de la Declaración, el PNUD ha elaborado,
junto con otros departamentos, fondos y programas de las Naciones Unidas, el
Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización
de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), un conjunto
conciso de objetivos, metas numéricas e indicadores cuantificables para
evaluar el progreso. El nuevo conjunto, denominado 'Objetivos del desarrollo
del Milenio', incluye ocho objetivos, 18 metas y más de 40 indicadores.
La Asamblea General de las Naciones Unidas los ha aprobado como parte del plan
de ruta del Milenio formulado por el Secretario General.
Los Objetivos del desarrollo del Milenio, que se han de hacer
realidad entre 1990 y 2015, abarcan lo siguiente:
reducir a la mitad la pobreza extrema y el
hambre lograr la enseñanza primaria universal
promover la igualdad entre los sexos reducir en dos terceras partes
la mortalidad de los menores de 5 años reducir la mortalidad
materna en tres cuartas partes detener la propagación del
VIH/SIDA, el paludismo y la tuberculosis garantizar la
sostenibilidad del medio ambiente fomentar una asociación
mundial para el desarrollo, con metas para la asistencia, el comercio y el
alivio de la carga de la deuda
El Secretario General ha pedido al Administrador del PNUD, en su
calidad de Presidente del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que
asuma las funciones de "marcador" y "director de campaña" respecto del
progreso en la consecución de los Objetivos del desarrollo del Milenio,
a fin de hacerlos conocer dentro del sistema y convertirlos en parte integrante
de la labor del sistema de las Naciones Unidas sobre el terreno.
2. ¿Estamos bien encaminados para lograr los Objetivos
del desarrollo del Milenio para 2015?
Una simple extrapolación de las tendencias de la pobreza
desde 1990 indicaría que el mundo está bien encaminado para
reducir la pobreza de ingresos para 2015. Lamentablemente, la realidad es mucho
más complicada y menos satisfactoria. Si se excluye a China, se observa
que el progreso se ha hecho a menos de la mitad de la tasa que se necesita. El
número de pobres de ingresos en las regiones de África al sur del
Sáhara, Asia Meridional y América Latina combinadas ha aumentado
en alrededor de 10 millones por año desde 1990. Docenas de países
experimentaron declinaciones absolutas de los niveles medios de vida en los dos
últimos decenios.
Actualmente, 1.200 millones de personas luchan todos los
días por sobrevivir con menos de un dólar EE.UU. por día,
o sea, casi el mismo número que hace un decenio.
El progreso en la consecución de los demás
objetivos no tiene tampoco un signo bien definido. En 1990 se estableció
el objetivo de 'educación para todos' que debía lograrse para el
año 2000. Es alentador que la brecha de educación entre ambos
sexos se haya reducido a la mitad , pero la triste verdad es que en el decenio
de 1990 sólo se logró una décima parte del progreso
necesario. No hay que sorprenderse, pues, de que el objetivo se haya trasladado
a 2015; sin embargo, al paso que vamos, si no se cuadruplica el ritmo de
progreso, tampoco se podrá cumplir esta promesa de garantizar la
educación de todos los niños.
Los progresos en materia de mortalidad materna e infantil,
malnutrición, acceso al agua potable salubre e higiene adecuada del
medio perdieron dinamismo en el decenio de 1990 en comparación con
decenios anteriores. Debido a la epidemia del SIDA, el resurgimiento de otras
enfermedades (el paludismo y la tuberculosis) y las deficiencias de los
servicios sanitarios han empeorado de manera señalada las condiciones en
el decenio de 1990.
3. ¿Se pueden costear los Objetivos del desarrollo del
Milenio?
Sí, los Objetivos del desarrollo del Milenio son
financieramente costeables y técnicamente viables. Varios países,
sin embargo, necesitarán una cuantía considerablemente mayor de
asistencia para el desarrollo, mejores políticas e instituciones
más sólidas.
No es realista esperar que los países más pobres
puedan lograr los Objetivos del desarrollo del Milenio sin un mayor apoyo
internacional. El progreso en el África al sur del Sáhara se ha
rezagado aún más; el VIH/SIDA socava el desarrollo humano.
4. ¿Son razonables los Objetivos del desarrollo del
Milenio desde el punto de vista económico?
Las inversiones en desarrollo humano en los países de
bajos ingresos tienen rendimientos muy elevados. Muchas economías
están atrapadas en la trampa de la pobreza debido a la morbilidad, la
nutrición deficiente, el bajo nivel de instrucción, el acceso
limitado al agua salubre y, muchas veces, un rápido crecimiento
demográfico. Muchos de los países más pobres están
agobiados por enormes limitaciones geográficas: países sin
litoral e islas pequeñas, grandes distancias respecto de los mercados
mundiales, enfermedades tropicales, una extrema degradación ambiental y
cambios climáticos.
Estas condiciones - unas veces antropogénicas y otras
físicas - explican por qué las corrientes de capital privado y de
inversión extranjera directa en gran medida se apartan de muchas
regiones de bajos ingresos. Se necesitará ayuda adicional para sacar a
los países de la trampa de la pobreza.
La inversión en desarrollo humano, que acelerará
el progreso hacia los Objetivos del desarrollo del Milenio, estimulará
también el crecimiento económico, creará más
puestos de trabajo, elevará la productividad del trabajo y
generará más rentas fiscales; todos estos elementos harán
que la estabilidad macroeconómica sea un objetivo más viable. Los
Objetivos del desarrollo del Milenio son sumamente razonables desde el punto de
vista económico.
5. ¿Se puede superar la brecha de recursos?
Los cálculos de costos del UNICEF, el Banco Mundial y la
Organización Mundial de la Salud (OMS) sugieren que la
consecución de la mayor parte de los Objetivos del desarrollo del
Milenio para 2015 requerirá una cuantía adicional de 50.000
millones de dólares por año en concepto de asistencia para el
desarrollo. Ello significa que habrá que duplicar el nivel actual de la
ayuda.
Aunque puede parecer elevada en términos absolutos, esta
cifra representa alrededor del 0,2% de los ingresos en los países
donantes.
A la luz de los beneficios que se derivarán de reducir la
pobreza y poner a millones de personas en condiciones de vivir una vida
más sana y productiva por más tiempo, los Objetivos del
desarrollo del Milenio constituyen una excelente oportunidad de
inversión.
6. ¿Pueden la asistencia oficial para el desarrollo
(AOD) y el alivio de la carga de la deuda marcar una diferencia?
La ayuda es eficaz cuando está dirigida a atender a las
necesidades de desarrollo. Cada proyecto de salud es una prueba más,
como lo demuestran los programas de lucha contra las enfermedades que reciben
apoyo del Centro Carter (por ejemplo, tracoma, dracunculosis, oncocercosis o
esquistosomiasis), la erradicación de la viruela y la poliomielitis y
las campañas de inmunización.
La AOD y el alivio de la carga de la deuda serán
indispensables, especialmente para los países menos adelantados. La AOD
total se cifra ahora en sólo un tercio de la meta convenida del 0,7% del
ingreso nacional bruto de los países desarrollados. La brecha es de
alrededor de 125.000 millones de dólares por año.
Lamentablemente, ninguno de los países del Grupo de los 7
es miembro del 'Grupo del 0,7%', integrado por Dinamarca, Noruega, los
Países Bajos y Suecia y más recientemente Luxemburgo.
Un estudio reciente del gasto público en más de 30
países en desarrollo comprobó que dos terceras partes de estos
países gastan más en el servicio de la deuda que en la
prestación de servicios sociales básicos. Algunos gastan entre
tres y cinco veces más en el servicio de la deuda. En África al
sur del Sáhara, los gobiernos gastan casi el doble en atender sus
compromisos financieros con los acreedores externos que en atender a sus
obligaciones sociales para con sus pueblos. El servicio de la deuda muchas
veces absorbe entre un tercio y la mitad del presupuesto nacional, razón
por la cual la estabilidad macroeconómica es un objetivo difícil
de alcanzar.
Gastar más en la deuda externa que en los servicios
sociales básicos - cuando a decenas de millones de personas se les
niegan sus derechos humanos fundamentales - es erróneo desde el punto de
vista tanto de la ética como de la economía.
· La Iniciativa para la reducción de la deuda de
los países pobres muy endeudados (PPME) sigue siendo la mejor esperanza
para resolver la crisis de la deuda, pero su aplicación es penosamente
lenta; la iniciativa misma se debería ampliar y profundizar. La
Iniciativa reforzada para la reducción de la deuda de los PPME se
lanzó en 1999; es alentador que Uganda - el primer país que
recibió apoyo de la Iniciativa para la reducción de la deuda de
los PPME - esté gastando la mayor parte del dividendo de la deuda en la
enseñanza primaria y los huérfanos del SIDA. Tenemos que
cerciorarnos de que la sostenibilidad de la deuda se mida en función de
necesidades humanas reales, en particular en función de la capacidad de
los países para movilizar los recursos indispensables para lograr los
Objetivos del desarrollo del Milenio.
7. ¿Es el comercio más importante que la ayuda?
Sí, pero se necesitan tanto comercio como ayuda. El
acceso de las exportaciones de los países pobres a los mercados de los
países ricos - productos de la agricultura, vestuario y textiles -
aceleraría mucho el crecimiento y crearía puestos de trabajo,
fomentando así el desarrollo humano y reduciendo la pobreza. Sin
embargo, por sí solo, el aumento del comercio no generará
recursos suficientes para que los países más pobres puedan lograr
los objetivos.
Se necesitará un mayor caudal de recursos financieros
para abordar las críticas esferas de la salud, la educación y el
medio ambiente. Sin un mayor caudal de recursos financieros, los países
más pobres no podrán sencillamente atender a las necesidades de
servicios de salud y educación, higiene del medio, abastecimiento de
agua y otros desafíos críticos.
Aunque es alentador que la Conferencia Ministerial de la
Organización Mundial del Comercio, reunida en Doha (Qatar) en 2001, haya
convenido en hacer más hincapié en las consecuencias para el
desarrollo de los futuros acuerdos sobre el comercio, el hecho es que los
países desarrollados mantienen niveles elevados de protección.
Sus mercados siguen cerrados en sectores de importancia prioritaria para los
países más pobres: textiles y prendas de vestir y productos
básicos elaborados de la agricultura. Ghana, por ejemplo, puede exportar
sus granos de cacao libres de derechos a Europa, pero debe pagar un derecho de
más de 25% por el chocolate elaborado; de esta manera, la
elaboración de alimentos se traslada a Europa, y Ghana se ve privada de
la base de manufacturas que precisa para escapar de la pobreza.
Las capacidades humanas e institucionales son elementos
complementarios indispensables para que los países se beneficien del
libre comercio. Los países pobres carecen, muchas veces, de estos
elementos, razón por la cual la 'asistencia para el comercio'
seguirá siendo importante, aunque continúen en aumento las
corrientes de capital privado y de inversión extranjera directa.
8. ¿Tienen los países capacidades suficientes
para absorber recursos adicionales?
Es cierto que los recursos, por sí solos, probablemente
no serán suficientes para garantizar que los países pobres logren
los objetivos, pero las contribuciones de los donantes pueden desempeñar
una función importante para fortalecer su capacidad de usar eficazmente
los recursos. La labor del PNUD en muchos países se concentra justamente
en este aspecto, en asociación con los gobiernos, los donantes y la
sociedad civil. Hay que afianzar las capacidades humanas e institucionales.
Para recaudar impuestos de manera eficiente y equitativa, velar por que las
prioridades presupuestarias plasmen los Objetivos del desarrollo del Milenio e
influyan en los gastos reales, presupuestar recursos con criterios de
género y armonizar la asistencia con las prioridades nacionales y
subnacionales se requieren fuertes capacidades en el plano nacional. Estos
objetivos son políticos, pero también representan necesidades
onerosas de gestión. La asistencia de los donantes puede mejorar
enormemente la prestación de servicios. Naturalmente, ayudará a
los países que estén interesados en ayudarse a sí
mismos.
En otras palabras, el argumento frecuente de que los recursos
disponibles se deben usar con más eficiencia, antes de que se inviertan
más recursos públicos, crea una falsa dicotomía. Se olvida
que las insuficiencias de recursos producen ineficiencias en la
prestación de servicios. Las autoridades rara vez pueden elegir entre
mejorar la eficiencia o acrecentar las asignaciones presupuestarias. Las
más de las veces, tienen que atender a ambos aspectos
simultáneamente. En rigor, las ineficiencias e insuficiencias no son
independientes, sino interdependientes.
9. ¿Qué son los Informes sobre los Objetivos
del desarrollo del Milenio?
El PNUD apoya el seguimiento de los Objetivos del desarrollo del
Milenio al nivel de los países. La premisa es que los informes de los
países pueden ayudar a acelerar el progreso; pueden ayudar a trasponer
los Objetivos del desarrollo del Milenio del nivel mundial al nacional, porque
no se ha establecido un nexo adecuado entre la fijación de metas en el
plano mundial y la determinación de prioridades en el plano
nacional.
El propósito de los Informes sobre los Objetivos del
desarrollo del Milenio es ayudar a los países a sensibilizar a la
opinión pública; promover el estudio, la investigación y
el debate de los grandes desafíos del desarrollo; forjar alianzas
más fuertes; renovar la determinación política y ayudar a
los países pobres y a los donantes a crear las asociaciones más
profundas, mejor financiadas y fiables que se necesitarán para que
prospere el proyecto.
Los Informes sobre los Objetivos del desarrollo del Milenio
muestran claramente el progreso, con miras a focalizar el debate nacional en
prioridades concretas del desarrollo, que a su vez impulsarán la
acción en términos de reformas de políticas, cambios
institucionales y asignación de recursos.
Su principal destinatario son los medios de difusión y el
público en general. Los Informes sobre los Objetivos del desarrollo del
Milenio deben ser reseñas breves y de fácil lectura que
transmitan su mensaje rápidamente, en términos de uso
común. Deben también servir para estimular un análisis
más profundo en los países. Los Informes sobre los Objetivos del
desarrollo del Milenio se basan en los informes existentes - como los informes
del sistema de evaluación común para los países, los
documentos de estrategia de lucha contra la pobreza o los informes nacionales
sobre desarrollo humano - a fin de reducir al mínimo las cargas de
presentación de informes de los países.
Hasta ahora se han publicado seis Informes sobre los Objetivos
del desarrollo del Milenio: Camboya, el Camerún, el Chad, Madagascar,
Tanzanía y Viet Nam. Estos informes confirman que la consecución
de los Objetivos del desarrollo del Milenio no tiene todavía un signo
definido. Se están preparando otros 12 informes. El plan es tener por lo
menos un informe sobre los Objetivos del desarrollo del Mileno por país
para el fin de 2004.
10. ¿Por qué se ha emprendido una
campaña mundial sobre los Objetivos del desarrollo del Milenio?
Se necesita una campaña mundial para salvar la brecha
entre los mensajes sencillos de sensibilización (por ejemplo, el
número de personas que viven con menos de un dólar por
día) y la realidad más compleja de la pobreza. Para que los
'objetivos sobre el papel' pasen a ser una realidad concreta para millones de
personas, la atención y la acción públicas tienen que
estar focalizadas con precisión en la reducción de la pobreza y
el desarrollo humano.
El propósito de la campaña es fijar la
atención y la acción del mundo en los Objetivos del desarrollo
del Milenio. En los países desarrollados, la campaña se
focalizará en explicar por qué se necesitan la ayuda y un alivio
urgente de la carga de la deuda, con la prueba indiscutible de los resultados;
asegurarse de que la ayuda se destine a sectores y servicios que interesan a
los efectos de los Objetivos del desarrollo del Milenio; y abrir mercados
más amplios para los países en desarrollo, especialmente los
países menos adelantados.
En los países en desarrollo, la campaña se
focalizará en movilizar recursos internos, priorizar el gasto
presupuestario para los Objetivos del desarrollo del Milenio y fortalecer los
derechos humanos, la democracia y la gobernabilidad, como se dice en la
Declaración del Milenio. Cada uno de estos objetivos se deberá
perseguir en formas que armonicen con el contexto del país y de los
grupos beneficiarios. Será absolutamente crítico que las
actividades de la campaña se ajusten a las circunstancias de cada
país.
Una 'campaña permanente' hasta 2015 ayudará a
transformar el debate político e intelectual, en los planos nacional y
mundial, y atribuirá alta prioridad a los Objetivos del desarrollo del
Milenio; creará planes de actividades, firmemente anclados en la
realidad, respecto de cómo lograr los objetivos; creará grupos
interesados en aumentar los gastos en salud y educación porque
demostrará los enormes rendimientos de esos gastos; y pondrá el
acento en la equidad y los derechos humanos como elemento esencial de los
Objetivos del desarrollo del Milenio.
Aunque puede comenzar con consignas sencillas, como poner fin a
la pobreza de un dólar por día, la campaña, si ha de ser
sostenida y modificar el debate político y, por lo tanto, las
prioridades sustantivas, tendrá que, como lo hizo Rowntree a principios
del siglo XX en el Reino Unido, ahondar las investigaciones y los estudios y
generar un debate académico, público y político sobre los
Objetivos del desarrollo del Milenio. Si resulta exitosa, la campaña
pronto superará su sencillez inicial y demostrará al mundo los
asombrosos resultados que se pueden conseguir si volcamos nuestra inteligencia
y sensibilidad a este proyecto.
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