Ronaldo

Megaestrella del fútbol cumple su sueño de niño pobre

“Sufrí mucho durante mi infancia y no he olvidado mis orígenes”. Haber crecido en la pobreza llevó a Ronaldo a convertirse en Embajador de Buena Voluntad del PNUD en 2000, para contribuir a movilizar al mundo contra la pobreza en el nuevo milenio.

“Cuando era pequeño, juré que algún día sería rico, para así poder ayudar a mi familia”, recuerda. Comenzó a jugar al fútbol descalzo, en la calles de Bento Ribeiro, el humilde barrio de Río de Janeiro que lo vio nacer en 1976. A los 14 años lo contrató su primer club.

“Jugando al fútbol aprendí que, con motivación y determinación, podía cumplir mis sueños, por más inalcanzables que parecieran. Si todo el mundo se une en la lucha contra la pobreza y el hambre, podemos vencerlos y ser campeones”.

Ronaldo se comprometió personalmente al establecimiento de nuevas asociaciones para incrementar la concienciación pública necesaria para producir un cambio real y tangible en la lucha contra la pobreza. “Nadie debería estar condenado a una vida de pobreza, ya sea por haber nacido pobre o por haber padecido una guerra”, declaró.

En los años transcurridos desde su nombramiento, Ronaldo enfocó la luz de su estrellato hacia las principales necesidades. “Me interesa particularmente que todos adquieran una educación que los prepare para la vida”, dice. “ El objetivo de erradicar la pobreza puede alcanzarse y todos pueden contribuir a ello participando o apoyando las organizaciones que ya están trabajando para mejorar las condiciones de vida de los pobres”.

A pesar de su optimismo, Ronaldo tiene plena conciencia de la magnitud de la tarea. “Nos aguardan muchos desafíos”, señala. “Actualmente millones de personas siguen pasando hambre; muere una mujer por minuto durante el embarazo o el parto; el VIH/SIDA sigue propagándose y destruyendo familias y comunidades; y cada tres segundos muere un niño a causa enfermedades evitables”.

Ronaldo recuerda que cuando el PNUD lo convocó, “Pensé que no había mejor manera de comenzar la temporada de 2001 que combinar en un solo evento dos de mis grandes motivaciones: el fútbol, que es mi pasión, y mis responsabilidades como Embajador de Buena Voluntad, al servicio de la lucha contra la pobreza”.

Uno de los hitos de su carrera como Embajador de Buena Voluntad fue su participación, junto a Zinédine Zidane, también Embajador de Buena Voluntad, y otras estrellas como el capitán del seleccionado inglés, David Beckham, y los brasileños Rivaldo y Roberto Carlos, en el Partido contra la Pobreza, disputado en Basilea, Suiza, en diciembre de 2003. “Fue muy emocionante que mis amigos se unieran a la lucha para aumentar la concienciación y contra las privaciones que asedian a una quinta parte de la población mundial”, recuerda.

“Creo que el público que asistió al partido comprendió que estaba contribuyendo activamente a devolver las esperanzas a quienes están haciendo todo lo posible para salir de la pobreza”. El evento permitió recaudar más de 800.000 dólares de los EE.UU., que se destinaron a financiar proyectos de lucha contra la pobreza en países en desarrollo.

Al igual que la práctica del fútbol, las actividades de lucha contra la pobreza de Ronaldo comenzaron entre los niños pobres del Brasil, al financiar proyectos para ayudar a los que viven en las favelas de Río de Janeiro. Apoyó las actividades interinstitucionales del ONUSIDA como representante especial en las campañas de concienciación contra el VIH/SIDA de 1998 y 1999.

En 1999, Ronaldo lanzó la campaña mundial de movilización del PNUD llamada Equipos contra la Pobreza, mediante la donación de un cheque para la rehabilitación de una escuela en Kosovo.