Términos de referencia para la ventana
temática de igualdad de género
y autonomía de la mujer
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El
presente documento proporciona directrices sobre políticas
a los Equipos de las Naciones Unidas de Apoyo a los Países
con respecto a su solicitud de financiamiento en el ámbito
de la Ventana Temática del Fondo PNUD-España para
el logro de los ODM (F-ODM) sobre Igualdad de Género
y Autonomía de la Mujer. El marco que se presenta
más adelante apunta a establecer las metas de las políticas
del Fondo en esta área y a ilustrar los tipos de intervenciones
a ser apoyadas por éste. Esta directriz también será
aplicada en el proceso de valoración técnica que examinará
las solicitudes. Los presentes Términos de Referencia deben
ser leídos en conjunto con el “Documento
Marco” del Fondo, el cual establece la estrategia
global para el F-ODM y el “Formato
de Nota Conceptual” que proporciona la estructura
para las solicitudes. Lo anterior puede revisarse en el sitio web
del Fondo www.undp.org/mdgf. Se debe tener
en cuenta que las Ventanas Temáticas del F-ODM sólo
aceptarán postulaciones de parte de los Coordinadores Residentes
de la ONU en aquellos países elegibles, quienes presentarán
la solicitud a nombre de su respectivo Equipo de las Naciones Unidas
de Apoyo a los Países.
| El
Fondo para el Logro de los ODM pretende facilitar el cumplimiento
del ODM 3 y de todos los otros ODM mediante intervenciones
que abordan tres dimensiones de la igualdad de género
y de la autonomía de la mujer: las capacidades, el
acceso a los recursos y a las oportunidades y la seguridad.
|
-
Antecedentes y fundamento
- Desafíos
y oportunidades claves en el sector
- Intervenciones
ilustrativas
- ¿Cómo
vamos a saber que estamos teniendo un efecto?
1. Antecedentes y fundamento
Ha habido profundos
cambios en el estatus y el rol de las mujeres en las últimas
décadas. Las mujeres se han introducido en la población
económicamente activa en números sin precedentes,
incrementando su participación potencial en la toma de decisiones
en varios niveles, comenzando por el hogar y la familia. Estos son
importantes activos para las nuevas generaciones de mujeres jóvenes.
Pero las revisiones
a Beijing después de 10 años también mostraron
que dicho progreso es lento y desigual. Dos tercios de los 876 millones
de analfabetos del mundo son mujeres. De mil millones de los más
pobres en el mundo, se estima que tres quintos corresponden a mujeres
y niñas. Las mujeres representan una proporción creciente
de personas que viven con VIH/SIDA; en países con alta frecuencia
de VIH, las mujeres jóvenes y las niñas con escasa
o ninguna educación están en un riesgo mucho mayor
de contraer VIH que sus homólogos masculinos.
Además
de las desigualdades básicas en el acceso a la educación
y los recursos, y una participación desigual en las cargas
que impone la pobreza, las mujeres siguen siendo subrepresentadas
en las estructuras formales para la toma de decisiones. Si bien
las mujeres están siendo cada vez más activas en los
sistemas de apoyo a la comunidad, las disparidades por género
persisten en los cargos públicos en todos los niveles: local,
nacional, regional y mundial.
Pese al hecho
de que la mayoría de los pobres del mundo son mujeres y niñas,
las estrategias de reducción de la pobreza no abordan de
manera suficiente el impacto diferenciado de la pobreza sobre ellas
y enfocan inadecuadamente la igualdad entre los géneros como
un objetivo primordial. Mientras que las contribuciones de las mujeres
a la economía global están creciendo rápidamente,
el trabajo de la mujer sigue infravalorado y poco considerado en
las cuentas nacionales; los datos desglosados por género
siguen desarrollándose de manera deficiente.
No obstante
los compromisos y campañas para eliminar la violencia contra
las mujeres, los derechos humanos de las mujeres todavía
son ampliamente negados y violados. Se estima que entre un cuarto
y la mitad de todas las mujeres ha sido víctima de maltrato
físico. Las crisis y conflictos nacionales e internacionales
impactan de manera distinta en hombres y mujeres y aumentan las
vulnerabilidades de las mujeres. De acuerdo con datos de la ONU,
mujeres, niños y niñas comprenden cerca del 80 por
ciento de los 35 millones de personas refugiadas y desplazadas que
existen en el mundo; son particularmente vulnerables a la violencia
sexual sea en la huida, en campamentos de refugiados o durante el
reasentamiento.
Los Objetivos
de Desarrollo del Milenio (ODM) incorporan la poderosa programación
de una asociación global para combatir la pobreza, ofrecer
una visión compartida de un mundo mejor y metas específicas
que hay que lograr antes del año 2015. El Objetivo 3, que
aborda específicamente la Igualdad de Género y la
Autonomía de la Mujer, abarca las metas y objetivos de la
Declaración y de la Plataforma de Acción de Beijing.
2. Desafíos y oportunidades claves
en el sector
El Grupo de
trabajo del Proyecto del Milenio de la ONU identificó siete
prioridades en cuanto a la Igualdad de Género y a la Autonomía
de la Mujer, las que posteriormente fueron consagradas por los Estados
Miembros de la ONU en el Documento Final de la Cumbre Mundial 2005:
- Eliminación
de las desigualdades de género en educación primaria
y secundaria lo más pronto posible y en todos los niveles
educacionales antes del año 2015;
- Garantía
del derecho a la libertad e igualdad de las mujeres de poseer
y heredar propiedad y proteger la tenencia segura de propiedad
y vivienda por su propia parte;
- Asegurar
el acceso a servicios de salud reproductiva;
- Promoción
del acceso igualitario de las mujeres a los mercados laborales,
al empleo sostenible y a la protección laboral adecuada;
- Aseguramiento
del acceso igualitario de mujeres a los activos y recursos productivos,
incluidos la tierra, el crédito y la tecnología;
- Eliminación
de toda forma de discriminación y violencia en contra de
las mujeres y de las niñas, incluido el término
de la impunidad y el aseguramiento de la protección de
los civiles, en particular las mujeres y las niñas, durante
y después de los conflictos armados según las obligaciones
de los Estados bajo la ley humanitaria internacional y la ley
internacional de derechos humanos;
- Promoción
de mayor representación de las mujeres en los organismos
de toma de decisiones de los gobiernos, incluyendo la igualdad
de oportunidades para participar plenamente en el proceso político.
Estas prioridades
abarcan tres campos interrelacionados de igualdad de género
y autonomía de la mujer definidos por el Equipo de Tareas
como:
- Capacidades:
capacidades humanas básicas según lo medido
por educación, salud y nutrición que son fundamentales
para el bienestar individual y constituyen los medios a través
de los cuales los individuos acceden a otras formas de bienestar.
- Acceso
a los recursos y a las oportunidades: igualdad en la
oportunidad de usar o aplicar capacidades básicas mediante
el acceso a activos o recursos económicos, así como
también la oportunidad política. Sin estos, las
mujeres no serán capaces de emplear sus capacidades para
su propio bienestar y el de sus familias, comunidades y sociedades.
- Seguridad:
definida como la reducción de la vulnerabilidad
ante la violencia y el conflicto. La violencia y el conflicto
se traducen en daño físico y psicológico
y minimizan la capacidad de individuos, familias y comunidades
para realizar su potencial.
Hacer avances
en estos temas en los países requiere de cierto nivel de
progreso tanto en sentido “ascendente”, en términos
de políticas públicas y de planificación, como
en sentido “descendente”, diseñando e implementando
intervenciones focalizadas.
El primer desafío
“ascendente” se relaciona con la integración
de los temas asociados con la igualdad de género a los procesos
de planificación de desarrollo nacionales y locales. Recientes
análisis en torno al género en los Documentos de Estrategia
de Lucha contra la Pobreza (DELP) muestran que la integración
de los temas sobre igualdad de género no es sistemática
y está más bien centrada en sectores sociales. En
la mayoría de los casos se asume que los sectores económicos,
especialmente el pilar macroeconómico, son “imparciales
en materia de género”. En la mayoría de los
DELP hay inconsistencias e incoherencia de políticas entre
el objetivo de reducir las desigualdades de género y el mantenimiento
de una estructura macroeconómica estable. Se requiere integrar
plenamente una dimensión de género en los marcos de
reducción de pobreza nacional y asegurar que las políticas
sobre pobreza sean coherentes con las estructuras macroeconómicas
y las modalidades de financiamiento. Para hacer este cambio fundamental,
se requieren estudios y encuestas adicionales, desarrollo de capacidad
de los actores estatales y no estatales, junto con diálogo
político y apoyo a las políticas. También es
extremadamente importante una comprensión del nexo entre
condiciones de préstamo y los objetivos de igualdad de género
en los DELP.
Un segundo desafío
clave en términos de políticas y de planificación
surge de la implementación de nuevas modalidades de ayuda
nacidas de la Declaración de París: desafíos
sobre cómo integrar los temas relativos al género
de manera transversal a los distintos sectores y hacer un seguimiento,
de esta forma, de la manera de rendir cuentas sobre el progreso
alcanzado en el contexto de los Enfoques Sectoriales (SWAp), de
los fondos comunes y del apoyo al presupuesto directo. Sin políticas
sensibles al género y sin mecanismos de implementación
y de seguimiento nuevos e innovadores, las mujeres corren el riesgo
de no ser beneficiadas de manera equitativa por los presupuestos
ampliados.
Un tercer grupo
de desafíos fundamentales tiene que ver con la medición
y con la rendición de cuentas relativas al impacto producido
por las políticas de igualdad de género. Las débiles
capacidades de los organismos de estadística nacionales y
de los grupos de interés, junto con la falta de un conjunto
de indicadores común en todos los sectores que permita una
comparación trasversal de países y de regiones, obstaculizan
los esfuerzos para abordar los temas de desigualdad de género
en políticas y para hacer un seguimiento del avance en su
implementación. La mejora de la capacidad de los países
para ampliar la cobertura, la calidad y la frecuencia de la recopilación
de datos desglosados por sexo sigue siendo una prioridad. De manera
similar, tiene que ampliarse la aplicación de herramientas
para la elaboración de presupuestos sensibles al género
a niveles nacional y subnacional.
Además
de los desafíos “ascendentes” arriba identificados,
la mayoría de los países en vías de desarrollo
tienen poca capacidad para diseñar e implementar intervenciones
multisectoriales con miras a reducir las desigualdades de género.
Temas tales como la violencia contra la mujer, la feminización
de la pobreza, la salud sexual reproductiva, el acceso a la educación
(primaria y secundaria) y su permanencia en ella y la amenaza a
los derechos humanos de las mujeres son transversales para muchos
sectores y, por tanto, exigen un enfoque holístico. Para
abordar un tema tan generalizado como la violencia en contra de
la mujer, la secuencia correcta de las múltiples intervenciones
también es decisiva. La importancia de aunar distintas partes
de la ONU bajo una sola iniciativa multisectorial no se puede exagerar.
Algunas estrategias innovadoras dirigidas por el Fondo de Desarrollo
de Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), por el Fondo de Población
de las Naciones Unidas (FNUAP), por el Fondo de las Naciones Unidas
para la Infancia (UNICEF), por el Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD), por la Organización Internacional
del Trabajo (OIT) y por otros asociados se tienen que aumentar gradualmente;
hay que medir su impacto y compartir ampliamente sus resultados,
para abordar este desafío de mejor manera.
| El
Fondo para el Logro de los ODM pretende facilitar el cumplimiento
del ODM 3 y de todos los otros ODM mediante intervenciones
que abordan tres dimensiones de la igualdad de género
y de la autonomía de la mujer: las capacidades, el
acceso a los recursos y a las oportunidades y la seguridad.
|
3.
Intervenciones ilustrativas
El F-ODM dará
la bienvenida a solicitudes de financiamiento orientadas a:
- Promover
y fortalecer la planificación sensible al género
dentro de los procesos de planificación del desarrollo
nacionales y locales, tales como los DELP, los Créditos
para Políticas de Desarrollo y los SWAp;
- Aumentar
el conocimiento y la capacidad de los grupos defensores de la
igualdad de género en una programación de calidad
integral para los derechos de la mujer e incrementar su influencia
en la toma de decisiones y planificación de políticas;
- Ampliar la
capacidad institucional para hacer un seguimiento de la implementación
de políticas en cuanto a la igualdad de género y
rendir cuentas a nivel institucional sobre los objetivos planteados
en este ámbito;
- Aumentar
gradualmente o dirigir intervenciones innovadoras y focalizadas
con el fin de avanzar en el tema de los derechos de las mujeres
y reducir las disparidades de género.
Con el objeto
de lograr este tipo de resultados, las propuestas pueden contener
algunos o la totalidad de los siguientes elementos ilustrativos:
Con respecto
a políticas y planificación:
- Apoyar medidas
para integrar de manera sistemática los temas de la igualdad
de género y la autonomía de las mujeres en los ciclos
de planificación nacional, incluyendo los presupuestos
y los instrumentos de crédito;
- Integrar
la perspectiva de género a las políticas globales
y nacionales por medio de investigaciones sobre políticas,
actividades de apoyo y desarrollo de capacidades;
- Explorar
y abordar los impactos provocados por las políticas externas/globales
(por ejemplo: ayuda, alivio de deuda, comercio o migración)
en el objetivo de igualdad de género a nivel nacional;
- Examinar
la carga de trabajo de las mujeres en la atención a la
salud en países con mercados laborales menos formalizados
y formas más débiles de provisión social
estatal, e identificar la combinación de políticas
necesarias para reducir, apoyar y redistribuir la carga de trabajo
en la atención a la salud con el fin de permitir el bienestar
general y profundizar en la igualdad de género (por ejemplo,
en el contexto de la pandemia VIH/SIDA);
- Asegurar
que las políticas y prácticas de instituciones mundiales,
nacionales y locales que determinan las oportunidades que tienen
las mujeres pobres de acceder a los recursos -y tener un control
sobre ellos- estén basadas en principios de igualdad de
género y en los derechos humanos de las mujeres: investigación
de políticas y defensa focalizada en las Instituciones
Financieras Internacionales (IFI), ministerios de finanzas, trabajo,
salud, consejos de ayuda nacional, instituciones judiciales, gobiernos
locales, etc.
- Establecer
mecanismos que permitan integrar la igualdad de género
a las nuevas modalidades de ayuda con respecto a los principios
de la Declaración de París a nivel de país.
Con respecto
a la defensa del tema de género:
- Consolidar
a los grupos que apoyan y defienden los derechos de las mujeres
dentro y fuera del gobierno;
- Construir
capacidades sobre temas clave de política (análisis
de política económica, elaboración de presupuestos
sensibles al género, etc.);
- Fomentar
la participación de las mujeres en la esfera política;
- Fortalecer
las capacidades de inclusión de la perspectiva de género
entre los organismos públicos clave: se pueden desarrollar
las capacidades de varios grupos de interés nacionales
para comprometerse en las etapas de planificación, implementación,
seguimiento y evaluación, así como apoyar campañas
de sensibilización con el fin de generar y mantener la
demanda por la igualdad de género y la autonomía
de la mujer.
Con respecto
al seguimiento y a los datos:
- Desarrollar
estudios para el levantamiento de líneas de base; recopilar
y analizar datos desagregados sobre temas de género; identificar
objetivos e indicadores concretos, cuantificables y sujetos a
limitaciones de tiempo;
- Hacer un
seguimiento, evaluar y elaborar informes sobre el progreso alcanzado
con respecto a la igualdad de género y a la autonomía
de la mujer.
Con respecto
a intervenciones focalizadas:
- Diseñar
y probar intervenciones de igualdad de género, divulgando
lo que ya ha sido probado: los países que han emprendido
análisis de necesidades de género y ejercicios de
cálculo de costos pueden pasar a la implementación
de intervenciones focalizadas para fortalecer la protección
de los derechos de las mujeres, reducir las disparidades entre
los sexos y fomentar autonomía a las mujeres. El Fondo
dará la bienvenida aquellas intervenciones multisectoriales
que aborden la violencia en contra de las mujeres y de las niñas,
aquéllas intervenciones basadas en la comunidad y en la
escuela para la permanencia de las niñas en el sistema
escolar, las iniciativas de defensa de las políticas y
del desarrollo del potencial empresarial de las mujeres, aquéllas
que habiliten a las mujeres para prevenir o recuperarse de conflictos/desastres
naturales, las intervenciones para incrementar el acceso de las
mujeres a servicios de salud sexual y reproductiva y al trabajo
productivo, entre otras.
- Promover
las intervenciones que se orienten a acelerar o fortalecer la
implementación de una política, de un plan o de
una ley acordada relativa al logro de la igualdad de género
o a abordar la discriminación por motivos de género.
Éste podría tratarse de un exhaustivo plan para
la igualdad de género o de una ley o política especial,
por ejemplo, ley laboral, ley electoral, eliminación de
las restricciones a los derechos de herencia de las mujeres, seguimiento
a los comentarios finales del Comité de las Naciones Unidas
para la Eliminación de la Discriminación contra
la Mujer (CEDAW), etc. Esto también podría incluir
la ampliación de programas ya probados o innovadores.
Los Equipos de los Países deben guiarse por las siete prioridades
estratégicas identificadas en el Documento Final de la Cumbre
Mundial 2005 y por los ejemplos arriba señalados de posibles
intervenciones, en la identificación de acciones específicas
que hay que emprender. Las propuestas deben basarse en la situación
particular de igualdad de género en el contexto nacional.
El desarrollo de capacidades de las mujeres y de las organizaciones
e instituciones de gobierno y de la sociedad civil para sostener,
expandir y replicar las actividades también debe considerarse
como un elemento decisivo.
4.
¿Cómo vamos a saber que estamos teniendo un efecto?
Se espera que
los programas financiados por el F-ODM en este sector demuestren
resultados creíbles y mesurables. Por tanto, se requerirá
que las solicitudes para el Fondo identifiquen los indicadores de
referencia para la línea de base, además de aquellos
indicadores de proceso y de resultados que se puedan usar para medir
y hacer un seguimiento del éxito del programa, y de los medios
para recabar esos datos durante y después del período
del programa propuesto.
Documento Final.
25 de abril, 2007
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