Términos de referencia para la ventana temática de gobernanza Económica Democrática

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El presente documento presenta directrices sobre políticas a los Equipos de las Naciones Unidas de Apoyo a los Países con respecto a su solicitud de financiamiento en el ámbito de la Ventana Temática del Fondo PNUD-España para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (F-ODM) sobre Gobernanza Económica Democrática. El presente marco tiene como objetivo establecer las metas de las políticas del Fondo en este área e ilustrar los tipos de intervenciones que serán respaldadas por éste. Esta directriz será aplicada asimismo por el proceso de evaluación técnica que examinará las solicitudes. Los presentes términos de referencia deben ser leídos conjuntamente con el “Documento Marco” del Fondo, que establece la estrategia global para el F-ODM y el “Formato de Nota Conceptual” que marca el formato de las presentaciones. Lo anterior puede consultarse en el sitio web del Fondo www.undp.org/mdgf. Se ruega tener en cuenta que las Ventanas Temáticas del F-ODM sólo aceptarán solicitudes de los Coordinadores Residentes de la ONU en los países destinatarios que presenten la solicitud en nombre de su Equipo de las Naciones Unidas de Apoyo a los Países respectivos.

El Fondo para el logro de los OMD trata de apoyar las intervenciones que mejoren el acceso a los servicios públicos así como la prestación de los mismos, que incrementen su eficacia y sean asequibles, ya sea a nivel nacional o local, y tomen en consideración la participación de las poblaciones pobres y el beneficio que éstas obtienen de dichos servicios.



1. Antecedentes y fundamento
2. Desafíos y oportunidades claves en el sector
3. Intervenciones ilustrativas
4. ¿Cómo vamos a saber que estamos teniendo un efecto?


1. Antecedentes y fundamentos

La consecución de los Objetivos del Milenio depende de la promoción de un crecimiento económico sostenible orientado a la reducción de la pobreza. El crecimiento orientado a la reducción de la pobreza requiere de la participación de lás poblaciones más desfavorecidas y vulnerables en la toma de decisiones sobre las políticas públicas que determinan la tasa y el modelo de crecimiento. Asimismo, deben ser informados sobre los distintos asuntos, tener acceso a los debates y poder influir en las decisiones que repercutan en el alcance de su participación y de su contribución, así como en los beneficios que obtendrán de dicho crecimiento. El objetivo es el logro de un modelo de crecimiento en favor de los pobres que propicie la reducción de las múltiples dimensiones de la pobreza en la que se hayan inmersos.

La Gobernanza Económica Democrática puede ser vista como el ejercicio de los principios democráticos y de las prácticas de buen gobierno en las decisiones políticas y económicas que entraña la gestión de fondos, recursos y asuntos públicos. El buen gobierno garantiza que las voces de las poblaciones más pobres y vulnerables sean escuchadas. La interacción entre todas las partes interesadas - el Estado, el sector privado y la sociedad civil - influye en el grado en que las instituciones y los procesos políticos y económicos cumplen sus objetivos con respecto a todos los interesados, especialmente los pobres.

Para reforzar la gobernanza democrática que apoye el desarrollo y la reducción de la pobreza pueden seguirse cuatro líneas de intervención fundamentales.

  • Primero, reforzar la capacidad de las poblaciones pobres para que participen e influyan en los procesos de reforma a través de los cuales se elaboran y aplican las estrategias nacionales de desarrollo encaminadas a reducir la pobreza. Es de especial importancia potenciar a los más pobres a través de procesos participativos en los que ejerzan una influencia real en la elaboración y aplicación de las políticas. Aunque imprescindible, esta medida no basta para alcanzar el crecimiento orientado a la reducciónd e la pobreza, habida cuenta de que el éxito de las reformas depende de otros factores más allá de la potenciación de las poblaciones más pobres.
  • Segundo, promover un amplio dialogo público-privado, que incluya a la sociedad civil, en la formulación y aplicación de las políticas públicas y en las reformas encaminadas a potenciar el crecimiento en favor de los pobres. Es necesario incrementar la variedad de voces que influyen en estos diálogos, que enriquezcan la representación de los sectores público y privado. Es igualmente importante que dicha variada participación, tanto a nivel nacional como local, sea operativa y se centre en iniciativas y políticas concretas que incluyan la perspectiva de los más pobres.
  • Tercero, que las reformas políticas, económicas e institucionales tengan como base un “contrato social” que se centre en la generación de un crecimiento en favor de los pobres, en el que éstos puedan participar y del que resulten beneficiados. Esto implica la necesidad de permitir a las poblaciones pobres participar e intervenir en el proceso real de formulación de las políticas públicas. Las reformas institucionales o políticas deben basarse en cambios específicos que beneficien a los pobres. Deben considerarse expresamente los costos - en su caso - y las consecuencias que entrañará este enfoque "en favor de los pobres", y el contrato social debe establecer las bases que permitan decidir si y hasta qué punto la sociedad está dispuesta a asumir estos costos. El fomento de este contrato social será decisivo para la estabilidad y la continuidad del proceso de reformas. Dicho contrato se verá sin duda reforzado por las medidas de potenciación de los pobres y por un Estado que, además de ser responsable y transparente, esté abierto al diálogo con el sector privado y la sociedad civil.
  • Cuarto, el proceso de reforma debe basarse en una estrategia programática a largo plazo para la reducción de la pobreza, que sea debidamente adoptada por el gobierno y respaldada por la sociedad en su conjunto. El objetivo es dotar a las poblaciones más pobres de la fuerza y la capacidad necesarias para que puedan influir en la definición de las políticas en el marco de las estrategias nacionales de desarrollo, sin obstruir otras fuerzas sociales, a fin de garantizar que la gobernanza económica contribuye realmente a reducir la pobreza y a acelerar el logro de los ODM. Estas estrategias nacionales de desarrollo pueden ser importantes mecanismos para reforzar el contrato social, que constituye la base de las reformas necesarias para garantizar la inclusión de las poblaciones pobres en el proceso de crecimiento así como los beneficios que dicho crecimiento puede aportarles.

Conseguir un crecimiento orientado a la reducción de la pobreza implica llevar a cabo un amplio y complejo conjunto de tareas. En el marco de la ventana temática de la Gobernanza Económica Democrática, el Fondo centra sus esfuerzos en el desarrollo de infraestructuras que garanticen que el buen gobierno de los servicios públicos hace posible que los responsables de las decisiones políticas y los proveedores de servicios sean receptivos a las preferencias y aspiraciones de la población y, en particular, de los pobres y los vulnerables. También puede apoyar actuaciones en el desarrollo del sector privado, incluidas las medidas encaminadas a paliar las vulnerabilidades y los riesgos a que se ven sometidos los pobres, y a propiciar su integración en la actividad económica.

2. Desafíos y oportunidades principales en este ámbito

La Gobernanza Económica Democrática de los servicios públicos supone un reto crucial para los países en desarrollo porque el acceso universal y asequible a dichos servicios es imprescindible para avanzar hacia los Objetivos del Milenio (ODM). El Informe sobre el Desarrollo Humano de 2006 del PNU pone de relieve cómo la falta de acceso a agua potable segura y de saneamiento puede constituir un obstáculo para alcanzar varios de los ODM. La mejora del acceso es fundamental asimismo para un crecimiento económico sostenido y un desarrollo humano sostenible. Las necesidades de financiación de los servicios públicos y de las infraestructuras son muy considerables. Pero el acceso a financiación es sólo uno de los retos. Las limitaciones de acceso, en particular de las poblaciones pobres y vulnerables, a menudo pueden deberse sobre todo a la falta de potenciación y a las deficiencias de los proveedores en lo que respecta a rendir cuentas a las instituciones políticas – como determina el mencionado Informe de 2006 sobre agua y saneamiento. Los principales retos políticos en este ámbito, en los que se profundiza a continuación, podrían deberse a las dificultades que encuentran los gobiernos cuando deben establecer estrategias reguladoras adecuadas y a la carencia de marcos institucionales más amplios (incluido un marco jurídico que vele por la obligación de rendir cuentas a las instituciones políticas representativas) que garanticen la estabilidad y un acceso equitativo a los servicios públicos.

Los retos políticos vienen formulados por: i) el hecho de que los servicios públicos proporcionan la infraestructura necesaria para el desarrollo económico; ii) la importancia de las consideraciones de equidad (que, debido al interés de garantizar un acceso amplio – incluso universal – tienen un gran peso, como en el caso del agua limpia y el saneamiento); iii) el carácter económico intrínseco de los servicios públicos (que suelen requerir inversiones considerables, duraderas y estables que, en combinación con las fuertes economías de escala, crean una tendencia hacia el monopolio natural) ; iv) el hecho de que los servicios públicos pueden tener repercusiones drásticas sobre la medida en que los modelos de crecimiento benefician a los pobres, con el potencial de contribuir enormemente a un crecimiento económico integrador y al desarrollo humano. Todos estos aspectos configuran el entorno de los complejos retos económicos y políticos cuando se trata de crear, ampliar, supervisar y aplicar servicios públicos, entre los que cabe destacar los siguientes como los más importantes:

  • Marco institucional. El marco institucional, en sentido amplio, por el que se rigen los procesos políticos y económicos (incluida la dinámica de la competencia política, la regulación de la competencia económica, la eficacia de los tribunales y del arbitraje en las disputas contractuales) y la capacidad del gobierno, de las instituciones y de la sociedad civil para determinar qué tipo de estrategia reguladora es la más eficaz; no existe ninguna estrategia que sea la más apropiada en todos los contextos. Por ello es fundamental hacer un seguimiento de los resultados y garantizar la continuidad de la rendición de cuentas sobre los servicios públicos a las instituciones representativas. Si no se cumplen los servicios públicos ¿cómo pueden los canales democráticos habituales corregir estos problemas de orden público? ¿Cómo podemos garantizar que los servicios públicos están contribuyendo al crecimiento en favor de los pobres? ¿Cuáles son, en su caso, los canales de reparación? ¿En qué medida pueden ser de utilidad los mecanismos reguladores? ¿Quién puede ser designado guardián de los valores públicos y cómo puede éste informar al gobierno? ¿Cuáles son sus poderes sobre los distintos sectores?
  • Estrategia reguladora. Un desafío fundamental es el de decidir la estrategia reguladora que sirva de marco para la interacción entre el gobierno, la empresa de servicio público y el consumidor. El carácter intrínsecamente económico de los servicios públicos - que requieren inversiones considerables, duraderas y estables - implica que el gobierno, el proveedor (que puede ser privado o público o una combinación de ambos) y el consumidor son todos vulnerables uno con respecto al otro. Una buena estrategia reguladora, por consiguiente, garantizará la estabilidad y el compromiso de todas las partes implicadas con incentivos que reduzcan las probabilidades de que los proveedores titulares introduzcan, por motivos políticos, cambios a corto plazo en las políticas y que prevengan un comportamiento oportunista. Pero la formulación de este desafío en estos términos da paso a un conjunto más amplio de retos más específicos, entre los que destacan:

    o ¿Cómo decidir sobre el nivel de participación del gobierno: desde la prestación directa del servicio, por un lado, hasta la prestación privada totalmente liberalizada, por otro? Algunas de las soluciones transaccionales pertinentes incluyen la posibilidad de sopesar los costos de la eficiencia de mantener la prestación en el ámbito público, en contraposición de los costos transaccionales de depender de una prestación enteramente privada. ¿Se dan las condiciones para una regulación adecuada de la competencia privada? Las opciones intermedias, incluidas las concesiones y la regulación de la prestación privada del servicio, también crean problemas. Las asimetrías de información entre el organismo regulador y el proveedor pueden distorsionar los precios y los niveles de servicio. Aun cuando la prestación del servicio permanezca en manos del sector público, podrían surgir problemas de asimetría de información con la supervisión pública de un proveedor público.

    o ¿Cómo equilibrar el compromiso con la flexibilidad? A lo largo de la duración de una inversión en servicio público pueden producirse muchos cambios en los ámbitos de la tecnología, los mercados, las políticas y la sociedad. Aunque los compromisos son importantes, también es necesario un cierto grado de flexibilidad. De hecho, el marco regulador debe crear incentivos para la competencia y la innovación, y no lo contrario. Cuando se establece un organismo regulador gubernamental para que controle las operaciones de un proveedor privado de servicios, evitar la intervención constante puede convertirse en una preocupación considerable. Sin embargo, no existe una orientación clara con respecto a dónde se sitúa la línea divisoria entre la tecnocracia/independencia y la facultad discrecional.

    o ¿Cómo satisfacer las necesidades de información? Un importante desafío relacionado con muchos servicios públicos es la disponibilidad de información. ¿Cuál es el costo y la calidad de los servicios prestados? Recabar este tipo de información no sólo es un requisito para comenzar cualquier proceso de reforma, también es fundamental para poder hacer un seguimiento y una evaluación constantes del mismo. El acceso a la información sobre la calidad del servicio determina la eficacia del apoyo de los ciudadanos al sistema gubernamental de rendición de cuentas y, además, configura su capacidad para adoptar decisiones complejas – siempre que éstas sean posibles - en lo que respecta a la búsqueda de proveedores alternativos, potenciando así la competencia.

    o ¿Cómo establecer un equilibrio entre la eficiencia y la equidad? Cómo equilibrar la eficiencia y la sostenibilidad del servicio con el potencial de generar integración social en torno al proceso participativo de definir las políticas y disposiciones relativas a los servicios públicos, y el seguimiento y la obligación de rendir cuentas de los servicios públicos.

  • Establecimiento de objetivos. Incluso la estrategia reguladora más “perfecta” puede fallar si los objetivos fijados en un comienzo estaban equivocados. ¿Cuáles son las metas en cuanto a eficiencia (reducción de costos, aumento de la fiabilidad del servicio) y los objetivos en cuanto al bienestar social (no sólo los beneficios individuales, sino también las externalidades previstas, por ejemplo, en materia de salud pública o un aumento de la actividad económica)? ¿Cómo se reflejan estas metas en los valores públicos? La falta de participación efectiva puede conducir a metas que no reflejan las aspiraciones públicas, en particular aquéllas de las poblaciones más pobres y vulnerables, aun con una estrategia reguladora óptima que, sin embargo, a los ojos de la población, no cumple sus objetivos. Las metas pueden adolecer también de un exceso de optimismo, dando lugar a procesos insostenibles que pueden propiciar una reacción adversa hacia las reformas.
  • Satisfacer las necesidades financieras. Incluso con metas bien definidas y públicamente consensuadas, junto con estrategias reguladoras y de seguimiento perfectas, los aspectos prácticos de la financiación de la inversión y del funcionamiento del servicio público suponen un desafío. ¿Cómo equilibrar el acceso universal al servicio con la viabilidad financiera (sea ésta la sostenibilidad fiscal por parte de los gobiernos o los beneficios privados de las empresas prestadoras de los servicios)? ¿Cómo ampliar el acceso a los servicios e incrementar su calidad para las poblaciones pobres y para aquellos actualmente excluidos, al tiempo que se garantiza que el acceso mejorado es asequible para los consumidores y económicamente viable para los proveedores? En la mayoría de los contextos, para satisfacer las necesidades de financiación será necesario tener acceso a todas las fuentes de recursos posibles (públicas y privadas, nacionales y extranjeras) e implica la gestión de riesgos a través de una reducción de los mismos y de propuestas de distribución de los riesgos adecuadas y eficaces.
  • Apropiación y Complementariedad con el Programa Nacional de Desarrollo: la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda define los principios por los que debe regirse la asociación estratégica con un país socio a fin de maximizar la eficacia de la prestación de ayuda. Es necesario coordinar las intervenciones en el ámbito de los servicios públicos en un país asociado con las Estrategias Nacionales de Desarrollo, de manera que estén alineadas con los planes nacionales de inversión y estén articuladas con otras iniciativas de donantes.
  • Gestión de la dislocación. Aun cuando todo lo anterior funcione adecuadamente, puede producirse una dislocación económica, social y política cuando tiene lugar un proceso de cambio en el actual statu quo de los servicios públicos. Algunas personas pueden perder su empleo, otras, en posiciones privilegiadas, pueden perder poder e ingresos, es posible que haya que subir los precios de algunos servicios (o los impuestos, si no se suben los precios), pueden producirse externalidades de todo tipo (incluso impactos ambientales). Gestionar y encontrar solución a este tipo de dislocaciones puede ir más allá del mero ámbito de establecer empresas de servicios públicos bien administradas, eficientes y eficaces, y pasar por alto estos factores puede dificultar, para empezar, la puesta en marcha del proceso – o provocar reveses más tarde.

El Fondo para el logro de los OMD trata de apoyar las intervenciones que mejoren el acceso a los servicios públicos así como la prestación de los mismos, que incrementen su eficacia y sean asequibles, ya sea a nivel nacional o local, y tomen en consideración la participación de las poblaciones pobres y el beneficio que éstas obtienen de dichos servicios.

3. Intervenciones ilustrativas

En el marco de la gobernanza democrática, el F-ODM invita a presentar solicitudes de financiación que tengan como objetivo:

  • Mejorar la eficiencia, el acceso y la calidad de la prestación de los servicios públicos a nivel nacional y local de manera asequible;
  • Fomentar la participación integradora en la toma de decisiones relacionadas con los servicios públicos, que potencie a las poblaciones pobres, las mujeres, los jóvenes y los marginados;
  • Promover los principios fundamentales de la gobernanza democrática, como la representación equitativa, la obligación de rendir cuentas y la transparencia a nivel nacional, regional y local, en la formulación de la política económica y la gobernanza;
  • Desarrollar y fomentar asociaciones innovadoras con el sector privado.

Para lograr estos objetivos, las propuestas podrían contener algunos o la totalidad de los siguientes elementos ilustrativos

  • Análisis en profundidad: “Conozca sus desafíos”. Todas las propuestas de los Equipos de las Naciones Unidas de Apoyo a los Países deben justificar sus intervenciones sobre la base de la formulación previa de un diagnóstico que identifique los problemas y las restricciones generales. Se agradecerá la formulación de evaluaciones ex ante de las repercusiones de la propuesta sobre la reducción de la pobreza que sigan, por ejemplo, la metodología del PSIA (Informe del impacto social y sobre la pobreza) del Banco Mundial o la del PIA (Análisis ex ante del impacto de la pobreza) del CAD de la OCDE.
  • Adaptación de estrategias reguladoras, marcos institucionales y estructuras de incentivos para mejorar la calidad y ampliar el acceso. Cuando el diagnóstico es sólido y permita respaldar medidas más concretas, las intervenciones podrían consistir en mejorar o modificar la estrategia reguladora. Esto podría incluir una mejora de las capacidades técnicas de los organismos de supervisión o reguladores a través de la capacitación. Las modificaciones de las estrategias reguladoras podrán incluir la elaboración de contratos de concesión innovadores, avances con modelos de cumplimiento híbridos público-privado, la aplicación de precios límite o la regulación del costo del servicio. Tales intervenciones deben abordar de manera explícita la forma en que éstas harán frente a los desafíos relacionados con las estructuras de incentivos que promuevan la estabilidad de las políticas y el compromiso, al tiempo que responden y dan cuenta a las instituciones políticas. Las propuestas deben detallar cuáles son las entidades técnicamente independientes y los mecanismos que se utilizarán para la rendición de cuentas en cuanto a las políticas y la participación del público. Las propuestas podrían asimismo establecer mecanismos de protección de los consumidores, que podrían incluir a las instituciones de defensa y protección de los consumidores.
  • Reducción de las asimetrías de información para mejorar la legitimidad. Las intervenciones podrán respaldar al gobierno (al poder ejecutivo y/o legislativo) y a la sociedad civil con el fin de garantizar que el proceso por el que se modifican las políticas es abierto, transparente, creíble y participativo. Esto puede incluir el apoyo a la realización de consultas públicas, la divulgación a través de los medios de comunicación y la potenciación de la sociedad civil para que participe en el debate. Si lo que se pretende es disminuir las asimetrías de información y los problemas de los organismos, un ente regulador puede llevar a cabo una licitación pública y ejercer una competencia comparativa con el fin de motivar a las empresas para que revelen dicha información. También puede apelar a la aplicación de comisiones y sanciones, la regulación de precios y al uso de contratos a corto plazo, que incluyan cláusulas sobre nuevas licitaciones en los contratos a largo plazo. Posiblemente tales medidas facilitarán el seguimiento por parte del gobierno así como de la población en general.
  • Gestión de recursos financieros e incentivos para la mejora del acceso. Las intervenciones podrían utilizar subvenciones para ampliar directamente el acceso al servicio o asociarse con agentes privados y otros actores con este mismo fin. Dichas intervenciones también podrán incluir la solicitud de asesoramiento sobre las formas más eficaces de utilizar los potenciales recursos liberados procedentes de la mayor eficiencia para garantizar un mejor acceso al servicio por parte de los pobres. Esta medida podría incluir la asistencia en el establecimiento de mecanismos de precio o la creación de cooperativas de clientes que actúen como “reguladores de precios”. Si la opción escogida es la privatización, las propuestas podrían explorar asimismo formas de promover la propiedad de los servicios públicos privatizados para que los consumidores se conviertan en accionistas. También se podrían incluir en dichas intervenciones esfuerzos para fortalecer la capacidad de negociación de los gobiernos que intentan concertar acuerdos con proveedores del sector privado - incluso asociaciones público-privadas. En este último caso, podría considerarse buscar el apoyo del gobierno para el establecimiento de dichas asociaciones.
  • Estimular el desarrollo del sector privado. Las propuestas podrían facilitar la introducción de marcos jurídicos que fomenten la inversión privada, la ampliación del acceso a los servicios para garantizar el derecho de los pobres a los activos económicos a nivel comunitario así como individual, y expandir la participación local en la prestación de los servicios.
  • Gestión de dislocaciones económicas y sociales. Las propuestas podrán incluir intervenciones que vayan en apoyo de quienes sufren dislocaciones como consecuencia del proceso de reforma. Debe prestarse especial atención a aquellos sectores que pudieran afectar en mayor medida a las mujeres y los segmentos marginados de la sociedad.

En todos estos ámbitos, el Fondo intentará, naturalmente, promover iniciativas que sean sostenibles a largo plazo y que tomen en consideración sus posibles repercusiones económicas, sociales, políticas e institucionales.

4. ¿Cómo sabremos que se está produciendo un impacto?

De los programas que sean financiados por el F-ODM en este sector se esperará que aporten resultados creíbles y medibles. Las solicitudes que se presenten al Fondo deberán, por consiguiente, identificar los indicadores principales que podrán utilizarse para medir y supervisar el éxito del programa, y los medios necesarios para recoger dichos datos durante el tiempo que dure el programa propuesto, así como después de su conclusión. Entre los indicadores que deberían considerarse en la formulación de las propuestas en este ámbito se incluyen las medidas de acceso a los servicios públicos, tales como las modificaciones de las tasas de cobertura, los cambios en materia de acceso de personas anteriormente excluidas y de aquellas otras que se sitúan en el nivel más bajo de la distribución de la renta, en particular, el acceso de las mujeres más pobres. El impacto podría evaluarse asimismo a través de los cambios en la eficiencia de la prestación de los servicios públicos, medidos en función de las variaciones de precios y del costo de la prestación de los servicios. Un seguimiento del grado de satisfacción con la prestación de los servicios, medida con ayuda de encuestas y en base a los resultados de iniciativas consultivas, también pondría de relieve la sostenibilidad del proceso.