Términos de referencia para la ventana temática
de cultura y desarrollo
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El presente documento proporciona
directrices sobre políticas a los Equipos de las Naciones
Unidas de Apoyo a los Países con respecto a su solicitud
de financiamiento en el ámbito de la Ventana Temática
del Fondo PNUD-España para el logro de los ODM (F-ODM) sobre
la Cultura y desarrollo. El marco que se presenta
más adelante apunta a establecer las metas de las políticas
del Fondo en esta área y a ilustrar los tipos de intervenciones
a ser apoyadas por éste. Esta directriz también será
aplicada en el proceso de valoración técnica que examinará
las solicitudes. Los presentes Términos de Referencia deben
ser leídos en conjunto con el “Documento
Marco” del Fondo, el cual establece la estrategia
global para el F-ODM y el “Formato
de Nota Conceptual” que proporciona la estructura
para las solicitudes. Lo anterior puede revisarse en el sitio web
del Fondo www.undp.org/mdgf.
Se debe tener en cuenta que las Ventanas Temáticas del F-ODM
sólo aceptarán postulaciones de parte de los Coordinadores
Residentes de la ONU en aquellos países elegibles, quienes
presentarán la solicitud a nombre de su respectivo Equipo
de las Naciones Unidas de Apoyo a los Países.
| El
Fondo para el Logro de los ODM tiene por objeto ayudar a los
países a diseñar, implementar y evaluar políticas
públicas eficaces que promuevan la inclusión
social y cultural y faciliten la participación política
y la protección de derechos. El Fondo también
pretende apoyar los esfuerzos para promover industrias culturales
y creativas y para generar los datos e información
necesarias para la formulación y vigilancia efectivas
de políticas sobre diversidad, cultura y desarrollo. |
1.
Antecedentes y fundamento
2. Desafíos
y oportunidades claves en el sector
3. Intervenciones
ilustrativas
4. ¿Cómo vamos a saber que estamos
teniendo un efecto?
1.
Antecedentes y fundamento
Una sucesión de hitos internacionales
ha logrado construir un alegato convincente a favor de la interdependencia
del desarrollo sostenible, así como un reconocimiento de
la diversidad de pueblos y culturas que existe en todo el mundo.
Tal es el caso del Informe de la Comisión Mundial de Cultura
y Desarrollo publicado por la UNESCO en 1995 (Nuestra diversidad
creativa), la Conferencia sobre Políticas Culturales para
el Desarrollo de Estocolmo en 1998, y el Informe sobre el Desarrollo
Humano publicado en 2004 por el PNUD.
Estos principios apuntalan las diversas
dimensiones de la cultura, desde las bien conocidas representaciones
del patrimonio cultural hasta sus dimensiones relacionadas con la
vida cotidiana, consagradas en expresiones artísticas, tradiciones
y conocimientos especializados, que son el patrimonio intangible
de los pueblos y las comunidades. En 2001, la Comisión Mundial
de Cultura y Desarrollo describió la cultura como “patrimonio
común de la humanidad”. El Documento Final de la Cumbre
Mundial de 2005 destacó la importancia del respeto y la comprensión
de la diversidad cultural como aporte al enriquecimiento de la humanidad.
La diversidad cultural constituye el núcleo medular de una
visión del desarrollo que incluye acceso a bienes y servicios
así como la oportunidad de elegir una forma plena, satisfactoria,
valiosa y valorada para la convivencia. Se trata de un bien singular
para el desarrollo sostenible, que es indispensable para los esfuerzos
por la reducción de la pobreza.
La tolerancia y el respeto por la
diversidad cultural constituyen la esencia de los principios normativos
de la ONU, subrayados por la Declaración del Milenio de septiembre
de 2000. Al firmar dicho documento, los Jefes de Estado se comprometieron
a no escatimar esfuerzos en la promoción de tales valores,
convocaron a todos los “seres humanos a respetarse mutuamente,
en toda su diversidad de creencias, culturas e idiomas”, y
afirmaron que “no se deben temer ni reprimir las diferencias
existentes tanto dentro de las sociedades como entre ellas, y que,
por el contrario, deben apreciarse como valiosos bienes de la humanidad.
Se debe promover activamente una cultura de paz y diálogo
entre todas las civilizaciones.”
Durante largo tiempo, los esfuerzos
por enfrentar los complejos nexos existentes entre cultura y desarrollo
han adoptado un enfoque de dos vías: por un lado promover
la inclusión de las minorías y los grupos menos favorecidos
en la vida social, política y cultural y, por el otro, guarnecer
el potencial del sector creativo para los esfuerzos tendientes a
la creación de empleo, el crecimiento económico y
la reducción de la pobreza de manera más amplia. Este
enfoque de dos vías sigue todavía siendo apropiado
y necesario.
El Informe sobre el Desarrollo Humano
de 2004 enfatizó cuán diverso y desigual se ha vuelto
el mundo. Más de 150 países tienen significativos
grupos étnicos o religiosos minoritarios y solo en 30 países
no hay una minoría que constituya al menos un 10% de su población.
Más aún, en más de 70 países existen
300 millones de personas que pertenecen a grupos indígenas,
que representan al menos unos 4.000 idiomas diferentes. Muchos de
estos países han registrado niveles de prosperidad nacional
que han aumentado rápidamente en los últimos años.
Sin embargo, estos crecientes niveles de prosperidad nacional coexisten
con crecientes disparidades socioeconómicas entre los diferentes
grupos de la sociedad. Estas desigualdades pueden adoptar múltiples
formas, entre las cuales las más cruciales son el idioma,
la religión y las identidades étnicas/raciales. Las
minorías de los estados multiétnicos y muchos pueblos
indígenas enfrentan con frecuencia graves problemas de discriminación
en su acceso a empleo, vivienda, salud y condiciones básicas
para la vida. Según ciertas estimaciones, en la actualidad
hay todavía casi 900 millones de personas que pertenecen
a grupos contra los que existe discriminación o sufren desventajas
resultantes de su identidad, razón por la que enfrentan,
de una forma u otra, exclusión cultural, económica
o política . En sus muchas modalidades, pues, la pobreza
está con frecuencia relacionada íntimamente con cuestiones
vinculadas al acceso a las oportunidades y el conocimiento, e invariablemente
tiene un impacto muy especial sobre los grupos sociales, étnicos
y religiosos. Por estos motivos, la inclusión de las minorías
y los grupos menos favorecidos en la vida social, política
y cultural sigue siendo una prioridad permanente para el desarrollo.
A la vez, la cultura puede claramente
facilitar el crecimiento económico a través de la
creación de empleo, turismo e industrias culturales (es decir
la cultura como sector económico para la producción,
el consumo y el acceso). Se entiende en este contexto que las industrias
culturales y creativas son las que comprenden la formación,
producción, comercialización y distribución
de bienes y servicios culturales que son producto de la inspiración
e imaginación humanas. Estas incluyen, entre otras, imprentas
y publicaciones, artes visuales y escénicas, turismo cultural
e industrias relacionadas con el patrimonio cultural, cine, música,
radio, televisión e industrias en línea, artes, diseño
y artesanías. Las industrias creativas son uno de los sectores
de más rápido crecimiento en la economía mundial,
y en la actualidad alcanzan un valor global cercano a US$ 1,3 billones.
La promoción de industrias creativas viables en los países
en desarrollo ofrece posibilidades reales de expandir el potencial
económico y comercial de la creatividad, el talento y el
conocimiento especializado locales. La Convención sobre la
Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones
Culturales de 2005, aprobada recientemente por la UNESCO, reconoció
la importancia de dicho sector en su artículo 14 sobre Cooperación
para el Desarrollo, conforme al cual las Partes se comprometen a
asistir en la cooperación a efectos de patrocinar la emergencia
de un sector cultural dinámico. Asimismo, las industrias
creativas pueden ofrecer nuevos enfoques para un mejor diálogo
entre los pueblos, el logro de identidades compartidas y cohesión
social.
Asimismo, la cultura ofrece la base
social que permite estimular la creatividad, la innovación,
el avance de la humanidad y el bienestar. En este sentido, la cultura
puede ser vista como una fuerza impulsora del desarrollo humano
con respecto al crecimiento económico y también como
un medio para llevar una vida que sea más satisfactoria desde
los puntos de vista intelectual, emocional, moral y espiritual.
Las acciones que vinculan a la cultura
y el desarrollo deben apuntar a los grupos más desfavorecidos,
que tienen menos oportunidades para participar en la vida cultural
de las sociedades a las que pertenecen, debido a factores económicos,
sociales o étnicos. Desde una perspectiva cultural, la lucha
contra la pobreza va de la mano con otras acciones de cooperación
para el desarrollo.
En su conjunto, estas políticas,
estrategias y emprendimientos internacionales acumulados brindan
un marco poderoso para vincular la cultura y el desarrollo a elementos
políticos clave de nuestro tiempo, y convertir a la política
cultural en un elemento clave de las estrategias de desarrollo,
incluyendo el respeto por la diversidad cultural, la promoción
de la inclusión social de las minorías y los grupos
menos favorecidos, y la promoción de las industrias culturales
y creativas. La relación entre la cultura y el desarrollo
representa un factor decisivo para contribuir a los esfuerzos por
generar un crecimiento de mayor alcance así como para los
derechos humanos, la democracia y la consolidación de la
paz, todos ellos elementos esenciales para el logro de los ODM en
el año 2015.
2.
Desafíos y oportunidades clave en este sector
Pese a las potenciales ganancias
positivas a las que dan origen los bienes culturales, hay problemas
tales como la falta de confianza social, la intolerancia de las
diferencias culturales y la discriminación contra las minorías
que pueden ser obstáculos mayores y limitar la posibilidad
de que todos los sectores de la sociedad se beneficien igualmente
del progreso hacia el logro de los ODM.
Como lo destaca el Informe sobre
el Desarrollo Humano 2004, la libertad cultural es un requisito
para el desarrollo humano, puesto que es fundamental que las personas
lleven vidas satisfactorias. El informe enfatizó la necesidad
de políticas multiculturales que reconozcan las diferencias,
defiendan la diversidad y promuevan las libertades culturales, de
manera que todas las personas puedan elegir hablar su idioma, practicar
su religión y modelar su cultura, lo que significa que puedan
elegir ser quienes son.
Asimismo, en países divididos
por conflictos de profundas raíces, la mayor tolerancia de
la diversidad cultural, la confianza y el diálogo interculturales,
tanto dentro de las naciones-estado como entre ellos, junto con
la creación de instituciones que posibiliten la participación
en el poder, también facilitan la consolidación de
la paz y las condiciones para una recuperación duradera.
Los conflictos que surgen dentro de sociedades plurales divididas
por identidades culturales lingüísticas, religiosas
y étnicas han estado a la vanguardia de las actividades de
recuperación y consolidación de la paz de la ONU,
especialmente en los Territorios Palestinos, el Líbano, la
República Democrática del Congo, Irak o Bosnia-Herzegovina.
De esta forma, la cultura presenta un gran potencial para la prevención
de los conflictos y la consolidación de la paz, y debe ser
incluida en el diseño y la planificación de políticas
que actúen como instrumentos para mejorar la convivencia.
En especial en las sociedades que
se están recuperando de situaciones de conflicto, la cultura
es crucial para darle a la gente una sensación de identidad
y pertenencia que le dé sentido a los esfuerzos por reconstruir
su nación. Esto es un punto central para la renovación
social y económica. En tal sentido, es esencial, por ejemplo,
asegurar intervenciones tempranas para proteger la cultura en todas
sus formas, mucho más allá de los monumentos a los
que, con demasiada frecuencia, se restringe su alcance. Las intervenciones
deben incluir revivir la cultura viva en sus innumerables formas
de expresión. El patrimonio cultural tiene un enorme valor
simbólico como centro de identidad, continuidad y valores
compartidos, y para la construcción de cohesión social
y estabilidad. La cultura debe ser reconstruida y redescubierta
también, notoriamente, por medio de acciones destinadas a
revivir las expresiones culturales, salvaguardar el patrimonio cultural
(tanto tangible como intangible), y ayudar a reafirmar la identidad
cultural de las diferentes comunidades y acercarlas entre sí,
pero, a la vez, mantener su diversidad cultural.
En todo el orbe existe una difundida
necesidad de elaborar y promover políticas, leyes y reglamentaciones
que protejan los derechos de las minorías excluidas por motivos
culturales, respeten el multiculturalismo e incentiven la participación
y la representación política de las minorías
culturales. Dichas intervenciones políticas deberían
estar además destinadas a asegurar que las minorías
culturales lingüísticas, religiosas y étnicas
y los pueblos indígenas participen activamente, sean consultados
y tengan representación como parte integral del proceso de
adopción de políticas públicas.
Las industrias creativas, por su
parte, se han visto afectadas por un débil apoyo institucional
y político, bajos niveles de capacidad empresarial, poco
valor agregado, dependencia excesiva de firmas extranjeras y una
masiva violación de los derechos de autor. Las ganancias,
las condiciones laborales y el empleo, así como la capacidad
de las personas para expresar su rica creatividad y sus opiniones
diversas, podrían mejorar si las industrias se organizaran
más eficazmente, si se fortalecieran las capacidades para
emprendimientos culturales, y si se identificaran y explotaran más
plenamente nuevas oportunidades de mercado.
Se requiere orientar las políticas
y actividades hacia la creación de capacidades que ayuden
a transformar el talento y la creatividad locales en una industria
viable que pueda fomentar empleo estable, alentar el crecimiento
económico, mejorar el comercio y sostener la diversidad de
expresión. La integración efectiva de los grupos de
interés privados y públicos en la formulación
de políticas, reglamentos y estrategias para mejorar las
industrias creativas también ha arrojado resultados positivos
en una serie de países.
Las intervenciones en apoyo de las
industrias creativas pueden ser un medio para generar empleo e ingresos,
expandir el sector privado, desarrollar los emprendimientos culturales,
particularmente de pequeñas y medianas empresas, y, por consiguiente,
ampliar el acceso a diversas formas de expresión cultural
en todo el mundo.
El Fondo para el Logro de
los ODM tiene por objeto ayudar a los países a diseñar,
implementar y evaluar políticas públicas eficaces
que promuevan la inclusión social y cultural y faciliten
la participación política y la protección de
derechos. El Fondo también pretende apoyar los esfuerzos
para promover industrias culturales y creativas y para generar los
datos e información necesarias para la formulación
y vigilancia efectivas de políticas sobre diversidad, cultura
y desarrollo.
3.
Intervenciones ilustrativas
El F-ODM acogerá con beneplácito
solicitudes de financiamiento orientadas a:
- Diseñar,
implementar y evaluar políticas públicas que faciliten
la participación política y protejan los derechos
de los grupos excluidos por motivos culturales. Estas
iniciativas apoyarían la formulación de políticas,
leyes y reglamentos de amplia cobertura, que protejan los derechos
culturales, respeten las relaciones interculturales, aumenten
la participación política, faciliten la representación
de los grupos excluidos, reduzcan la discriminación y
promuevan la igualdad de oportunidades;
- Promover las industrias culturales
y creativas como propulsores del desarrollo económico
y como medios de ampliar las oportunidades de las personas y/o;
- Desarrollar capacidades institucionales
para generar información útil y precisa a efectos
de vigilar y evaluar la eficacia de las políticas culturales.
Con el propósito de lograr
este tipo de objetivos, las propuestas podrían contener algunos
o la totalidad de los siguientes elementos ilustrativos:
a. Formular, implementar
y vigilar social y culturalmente políticas públicas
de amplia cobertura, incluyendo lo siguiente:
- Apoyar el diálogo, las iniciativas
multiculturales y los intercambios educacionales con el
fin de promover la comprensión y la tolerancia entre
distintas comunidades culturales;
- Construir capacidad institucional en
los organismos, departamentos y entidades oficiales responsables
de implementar políticas y prácticas culturales
que promuevan la igualdad de oportunidades;
- Promover respeto, comprensión intercultural
y multiculturalismo en las políticas que regulan
la religión y las prácticas religiosas;
- Apoyar el interculturalismo y el multiculturalismo
en las políticas sobre derecho consuetudinario y pluralismo
jurídico, así como leyes sobre los idiomas oficiales;
- Proteger los sistemas de conocimientos
tradicionales y reconocer su aporte a la protección
ambiental y la gestión de los recursos naturales, la
salud y la educación;
- Desarrollar, implementar y vigilar políticas,
procedimientos y reglamentos jurídicos a nivel nacional,
regional y local, destinados a facilitar la inclusión
de las minorías culturales en los cargos públicos;
- Desarrollar, implementar y vigilar políticas
de igualdad de oportunidades en la contratación y promoción
de las minorías culturales y otros grupos excluidos por
motivos culturales en (i) el sector público, incluyendo
cargos designados, servicio civil y fuerzas de seguridad a nivel
local, regional y nacional; (2) parlamentos electos,
asambleas subnacionales y cargos ministeriales; y (3) el
poder judicial y los tribunales;
- Promover el compromiso cívico
entre las minorías étnicas a través de
los medios de prensa, grupos de voluntarios, asociaciones comunitarias,
organizaciones de interés y nuevos movimientos sociales;
y
- Desarrollar e implementar políticas
y prácticas de igualdad de oportunidades, especialmente
en la promoción del acceso de las minorías a empleo,
educación y capacitación, así como también
a otros bienes y servicios públicos.
b. Lograr realizar el potencial
económico y social del sector cultural y fortalecer a las
industrias culturales y creativas, incluyendo lo siguiente:
- Formular recomendaciones sobre políticas
orientadas a mejorar el entorno institucional y reglamentario
en el o los sectores específicos de la industria cultural
y creativa, tal como música, medios de comunicación,
diseño y artesanías, periódicos, televisión
y libros.
- Construir capacidades destinadas a mejorar
la administración de los bienes culturales,
las competencias empresariales y las prácticas de gestión
de negocios entre los empresarios culturales, las empresas nuevas
y los artistas independientes, dentro de economías tanto
formales como informales;
- Apoyar la creación de empresas culturales
locales mediante el desarrollo de “incubadoras de
empresas creativas” para hombres y mujeres empresarios
que operen en el sector creativo;
- Desarrollar actividades de capacitación
sobre gestión cultural así como programas
de intercambio para construir y ampliar la capacidad de los
administradores culturales locales;
- Crear capacidad para la creación
de incentivos fiscales y de otra índole para la renovación
tecnológica o la mejora de instalaciones e infraestructura,
así como la financiación de planes para el desarrollo
del sector creativo en cuestión;
- Generar capacidad para la creación
de incentivos fiscales y de otro tipo para la renovación
tecnológica o la mejora de instalaciones e infraestructura,
así como planes de financiamiento para desarrollar el
sector creativo objetivo;
- Apoyar la preservación de los
bienes culturales físicos y no físicos y promover
su valor social;
- Recuperar los bienes culturales agotados
o destruidos, por ejemplo con posterioridad a conflictos
y crisis, e identificar y analizar los bienes para determinar
su valor patrimonial y su posible aporte a la regeneración
y reconstrucción del tejido social;
- Diseñar e implementar políticas
específicas para el desarrollo de microindustrias
y pequeñas industrias relacionadas con la producción
de las industrias de las artes y las artesanías;
- Concentrarse en la viabilidad económica
de generar productos culturales contemporáneos orientados
a audiencias nacionales, utilizando las TIC así como
medios más tradicionales tales como las radios comunitarias;
- Comercializar productos culturales locales
en los mercados internos nacionales y buscar oportunidades para
exportar a mercados regionales e internacionales;
- Apoyar la presencia de productos culturales
nacionales y creatividad en mercados internacionales y
espacios multiculturales, a través de políticas
de comercio y programas de exportación; y
- Recoger datos y desarrollar indicadores
pertinentes y confiables en el área de las industrias
creativas para generar políticas adecuadas.
c. Generar información,
vigilar y evaluar la eficacia de las políticas culturales,
incluyendo lo siguiente:
- Construir capacidad local en análisis
estadístico y en la difusión de los datos
existentes que son pertinentes para vigilar la diversidad cultural,
a partir de censos oficiales de las familias, encuestas de opinión
pública, estudios de mercado y estudios sociales;
- Alentar el intercambio de conocimiento
especializado y la difusión de mejores prácticas
en recolección de datos, encuestas y el uso de indicadores
a nivel nacional e internacional, incluyendo cooperación
Sur-Sur, a través de seminarios, intercambios y talleres
de capacitación técnica, para funcionarios de
gobiernos, institutos de investigación sobre la educación,
compañías de investigación de mercado del
sector privado y centros de estudios no gubernamentales;
- Ampliar la capacidad institucional local
para diseñar, gestionar e implementar encuestas,
incluyendo técnicas de muestreo y la organización
del trabajo de campo de las encuestas;
- Ampliar la cobertura geográfica
y las series temporales de las principales encuestas transnacionales
sobre actitudes culturales, valores y conductas en los países
seleccionados, tales como World Values Survey (Estudio Mundial
sobre Valores), Global Barometer (Barómetro Global),
Gallup World Poll (Sondeo Gallup Internacional) e International
Social Survey Program (Programa Internacional de Encuestas Sociales);
- Utilizar auditores sociales para vigilar
la eficacia de la prestación de servicios públicos
que lleguen a las comunidades minoritarias y las comunidades
creativas;
- Construir y profundizar la capacidad
de los institutos de los países en desarrollo para recoger
datos estadísticos pertinentes sobre la diversidad
cultural y los derechos culturales, realizar encuestas sociales
científicas, influir en su diseño e interpretar
los resultados; y
- Crear indicadores sobre la cultura y
el desarrollo en el contexto de los Índices de desarrollo
humano.
4. ¿Cómo
sabremos que estamos logrando efectos?
Esperamos que los programas financiados
por el F-ODM en este sector muestren resultados creíbles
y mensurables. Por tanto, se requerirá que las solicitudes
al Fondo identifiquen los indicadores clave de la línea de
base, el desempeño y los resultados que se pueden usar para
medir y vigilar el éxito del programa así como los
medios para recabar los datos durante el período del programa
propuesto y luego de su finalización. Algunos de los indicadores
que deberían ser considerados en la formulación de
propuestas en este campo incluirían estadísticas cuantitativas
relevantes para los ODM y representación de minorías
y otros, así como estudios cualitativos para medir actitudes
y valores relevantes para la diversidad cultural que apunten a la
tolerancia y la confianza sociales.
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