Términos de referencia de la ventana temática para la Infancia, la Seguridad Alimentaria y la Nutrición

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El presente documento ofrece información normativa a los Equipos de las Naciones Unidas de apoyo a los países que deseen solicitar fondos con cargo a la ventana temática del Fondo para el Logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (F-ODM) del PNUD-España para la Infancia, la Seguridad Alimentaria y la Nutrición. El marco que se presenta más adelante apunta a establecer las metas de las políticas del Fondo en esta área y a ilustrar los tipos de intervenciones a ser apoyadas por éste. Esta directriz también será aplicada en el proceso de valoración técnica que examinará las solicitudes. Los presentes Términos de Referencia deben ser leídos en conjunto con el “Documento Marco” del Fondo, el cual establece la estrategia global para el F-ODM y el “Formato de Nota Conceptual” que proporciona la estructura para las solicitudes. Lo anterior puede revisarse en el sitio web del Fondo www.undp.org/mdgf. Se debe tener en cuenta que las Ventanas Temáticas del F-ODM sólo aceptarán postulaciones de parte de los Coordinadores Residentes de la ONU en aquellos países elegibles, quienes presentarán la solicitud a nombre de su respectivo Equipo de las Naciones Unidas de Apoyo a los Países.


El Fondo para el Logro de los ODM pretende facilitar el cumplimiento del ODM 3 y de todos los otros ODM mediante intervenciones que abordan tres dimensiones de la igualdad de género y de la autonomía de la mujer: las capacidades, el acceso a los recursos y a las oportunidades y la seguridad.

1. Antecedentes y justificación
2. Desafíos y oportunidades clave en esta área temática

3. Objetivos e intervenciones ilustrativas
4. ¿Cómo sabremos que nuestro apoyo está surtiendo efecto?



1. Antecedentes y justificación

La segunda meta del primer ODM es reducir a la mitad la proporción de personas que sufren hambre, según la prevalencia de niños menores de cinco años que se encuentran por debajo del peso normal, así como la proporción de la población que está por debajo del nivel mínimo de ingesta de energía dietética. Entre 1990 y 2006 se logró un progreso en cuanto al alcance de la población con insuficiencia ponderal, cuando dicha prevalencia se redujo del 32% al 27%. Sin embargo, el índice actual de reducción no es suficiente para alcanzar el ODM, y se calcula que el aumento de los precios de los alimentos y de la energía perjudicará aun más al progreso, agravando el daño irreversible. Al menos 3,5 millones de muertes anuales de niños menores de cinco años y más del 10% de la carga de enfermedad mundial pueden atribuirse a la desnutrición, lo que indica claramente la fuerte interrelación que existe entre los ODM 1 y 4.

Además, la FAO informó que en el año 2005 había 852 millones de personas que padecían hambre crónica en países en vías de desarrollo, una cifra que no incluye a los 2.000 millones de personas que sufren de “hambre oculta” (deficiencia de micronutrientes). Por otra parte, nuevos artículos publicados en The Lancet informaban de que alrededor de 200 millones de niños no están desarrollando todo su potencial debido a su mala salud, la nutrición y a la falta de estímulos en la primera infancia, con la pobreza como causa subyacente. Esta situación perjudica el desarrollo potencial de los países, ya que los niños desnutridos no pueden crecer lo suficiente para convertirse en miembros plenamente productivos de la sociedad.

El progreso entre los países incluidos en el marco geográfico para la acción bajo la Estrategia de Lucha contra el Hambre de la Cooperación Española es variado. Algunos países no están avanzando en absoluto hacia el logro del ODM 1 para 2015, mientras otros están avanzando, aunque a un ritmo insuficiente. Es importante observar que son muchos los países que luchan por alcanzar el ODM 1, y algunos avanzan “por el buen camino”, según indica el índice promedio anual de reducción de la prevalencia de la insuficiencia ponderal, como por ejemplo Guinea Bissau, Viet Nam, Bangladesh, Mauritania y Guatemala, lo que indica que es posible alcanzar el objetivo si se toman medidas estratégicas en los países clave. El mundo produce alimentos suficientes para proveer a su población, y la comunidad para el desarrollo posee los conocimientos técnicos y programáticos necesarios para lograr una nutrición óptima para todos. Sin embargo, cuando apenas faltan 7 años para lograr el objetivo, será necesario adoptar sin pérdida de tiempo medidas estratégicas basadas en la experiencia actual y en las pruebas más recientes.

No existe una solución mágica que pueda eliminar el hambre y la desnutrición, dada la compleja naturaleza de estos problemas. Hay muchos problemas interrelacionados que provocan hambre y la desnutrición, algunos de los cuales están relacionados con la pobreza y la falta de autonomía, incluyendo los problemas de género, la discriminación de grupos étnicos, el uso de la tierra, los derechos y la propiedad, la guerra, el VIH, y los problemas pandémicos y ambientales. Para abordar debidamente las causas raíz del hambre y la desnutrición, los esfuerzos encaminados a hacer realidad el “derecho a una alimentación adecuada” deben ir más allá de la provisión de alimentos nutritivos y de la mejora de los niveles de producción y de distribución de alimentos. Las “redes de seguridad” deben incluir sistemáticamente o ir acompañadas de medidas para promover medios de subsistencia sostenibles para los hogares con niños desnutridos. Unas conductas de alimentación y cuidado, que incluyan el amamantamiento exclusivo durante los primeros 6 meses de vida y una alimentación complementaria adecuada, que son necesidades básicas para lograr el bienestar nutricional, deberían formar parte de las estrategias y los programas nacionales encaminados a reducir el hambre y la desnutrición. Es importante garantizar que se satisfacen las necesidades nutricionales de los diferentes miembros de la población. Los enfoques para asegurar la seguridad alimentaria (combinando el apoyo a corto plazo a los medios de subsistencia con las medidas a medio y largo plazo) deben estar adecuadamente complementadas con medidas a corto plazo que incluyan la provisión de alimentos específicos, alimentos complementarios o asistencia alimentaria en general. Los enfoques que se basan en los derechos exigen la participación no discriminatoria de los titulares de los derechos, particularmente de aquellos que se encuentran en una situación de mayor inseguridad alimentaria, y también que las intervenciones del programa sean transparentes y se presten a una rendición de cuentas apropiada.

2. Desafíos y oportunidades clave en este sector

Entre los actuales desafíos y oportunidades clave para lograr una implementación exitosa de los programas encaminados a erradicar el hambre y la desnutrición cabe destacar los siguientes:

  • Aumento de los precios de los alimentos: El rápido aumento de los precios de los alimentos en los últimos años ha sido motivo de serias preocupaciones ante la situación de la nutrición de las personas desfavorecidas en los países en desarrollo. Aumenta el número de países que se enfrentan a dificultades debido a la subida de los precios de los alimentos, y muchos de ellos ya han adoptado medidas de control de estos precios o de las exportaciones en respuesta a la situación de deterioro. Los países más pobres del mundo no sólo albergan los mayores riesgos de sufrir hambre, sino que además se enfrentan a disturbios civiles, como aquéllos que hemos presenciado en África, Asia y América Latina ante el aumento de los precios de los alimentos. Por lo tanto, las redes de seguridad para los grupos vulnerables serán importantes no sólo para ayudar a superar la crisis que afecta a un creciente número de personas que padecen hambre, sino además para evitar conflictos. El Secretario General de las Naciones Unidas ha hecho un llamamiento a todo el mundo ante el riesgo del hambre, la desnutrición y los disturbios civiles generalizados, situando así este asunto a la cabeza de las prioridades y abriendo oportunidades para abordar las causas del hambre y la desnutrición infantil.

  • Fragmentación de los esfuerzos y falta de coordinación a nivel nacional: Existe una serie de instituciones (gobiernos, ONU, ONG/OSC, donantes) que intentan mejorar la situación de la nutrición en todos los países a nivel nacional y que, a menudo, compiten por la financiación, lo que crea confusión, duplicación e interrupciones en las actividades. Si bien todos los organismos de las Naciones Unidas deben contribuir para paliar la desnutrición infantil, generalmente no prestan la suficiente atención a este problema. El resultado es que el tema de la nutrición está en muchos casos ausente en los procesos del Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en los Documentos de estrategia de lucha contra la pobreza, y las instituciones nacionales (especialmente a nivel local) no están en situación de contribuir a los esfuerzos conjuntos para solucionar este problema. Es esencial integrar los esfuerzos existentes y realzar las buenas prácticas, así como fortalecer las capacidades de las partes interesadas pertinentes. Las intervenciones propuestas deben buscar la implementación de los principios establecidos en la Declaración de París para mejorar la efectividad de la ayuda. Los directores de organismos como la FAO, el UNICEF, el PMA y la OMS se han embarcado en un esfuerzo global para facilitar las sinergias a nivel nacional a fin de abordar el tema del hambre y la desnutrición infantil a través de la iniciativa REACH (Esfuerzos Renovados Contra el Hambre Infantil).

  • Desigualdades y vulnerabilidad: Los ODM han sido un maravilloso recurso para estimular la sinergia, recoger apoyo y acelerar la acción en torno a los problemas fundamentales. Sin embargo, el uso del promedio nacional de indicadores para supervisar el progreso tiende a ocultar las desigualdades. Un país con una baja prevalencia media de niños con insuficiencia ponderal puede tener concentraciones significativas de desnutrición en un área geográfica o entre ciertos subgrupos de la población. Puede que haya estadísticas desglosadas que indiquen grandes desigualdades entre los niños que viven en las áreas rurales y los que viven en las áreas urbanas. A nivel mundial, en promedio, el predominio de niños con bajo peso en áreas rurales es casi el doble que en áreas urbanas. Aunque también es causa de gran preocupación la alta prevalencia de niños con insuficiencia ponderal en los suburbios urbanos de muchos países en desarrollo en los que existe una urbanización acelerada. Además, debido a que las poblaciones urbanas dependen casi exclusivamente de los ingresos monetarios, es más probable que los altos precios de los alimentos afecten en mayor medida a los pobres de zonas urbanas que a los hogares de las zonas rurales, que pueden tener acceso directo a algunos de los productos que consumen. Si bien no existen desigualdades aparentes entre los géneros a nivel mundial , con una prevalencia similar de insuficiencia ponderal entre niños y niñas, los niños que viven en hogares pobres tienen el doble de probabilidades de presentar una insuficiencia ponderal que los niños que viven en los hogares más ricos. Las mayores desigualdades entre ricos y pobres las encontramos en América Latina y el Caribe, donde los niños que viven en los hogares más pobres tienen 3,6 veces más probabilidades de sufrir insuficiencia ponderal que los niños de los hogares más ricos. Si bien la mayoría de los países de esa región están “encaminados” hacia el logro del ODM 1 a nivel nacional, en Honduras por ejemplo, la prevalencia de insuficiencia ponderal a nivel nacional disminuyó del 21% en 1987 hasta 11% en 2005; aunque dicha prevalencia entre la quinta parte más desfavorecida era todavía del 22% en 2005, lo que indica que aún son necesarios esfuerzos para mejorar la situación de los grupos de población vulnerables que resultan invisibles en los promedios nacionales. Para abordar las desigualdades no sólo será necesario recopilar datos desglosados, sino también esfuerzos sistemáticos para luchar contra la discriminación dentro de las sociedades y dar prioridad a las intervenciones dirigidas a los más vulnerables, así como tomar medidas especiales para contrarrestar la discriminación y corregir las políticas que han fracasado.

  • Género: en todas las culturas, las mujeres juegan un rol clave tanto en la seguridad alimentaria como en la nutrición infantil. Por lo que las mujeres deben constituir un grupo importante, o tal vez el principal, al que deben dirigirse las políticas y los programas encaminados a paliar los problemas de desnutrición infantil y mejorar la seguridad alimentaria de los hogares. Un enfoque integral para erradicar la desnutrición infantil tendrá como resultado que se preste mayor atención y se dé prioridad a los problemas de género y a conceder mayor autonomía y capacidad a las mujeres (especialmente las más desfavorecidas). Está claro también que la desnutrición viene causada en gran parte durante el período de gestación, y la provisión de una buena nutrición durante el embarazo influirá de manera positiva en el estado nutricional del niño.

  • Enfoques basados en las escuelas: Las escuelas primarias son las que mayor cobertura reciben de las instituciones de desarrollo. Los maestros suelen jugar un rol esencial en el desarrollo de la comunidad, y las asociaciones de padres y maestros ofrecen un mecanismo comunitario para el debate de los problemas prioritarios y para informar a los miembros de la comunidad. Las escuelas, por lo tanto, ofrecen un punto de entrada excepcional para los enfoques integrales que promueven la nutrición infantil y la seguridad alimentaria. No se suele prestar demasiada atención a los problemas de nutrición de niños en edad escolar, sin embargo, en muchas partes del mundo la mayoría de los niños no desayunan o, si lo hacen, la cantidad y la calidad de los alimentos que ingieren no son las adecuadas para satisfacer sus necesidades. La falta de nutrición adecuada es una de las causas por las que 115 millones de niños en edad escolar de todo el mundo no acuden a la escuela. El alto precio de los alimentos también implica el riesgo de que los niños abandonen la escuela para ahorrar dinero y/o generar ingresos. Los programas de alimentación escolar ofrecen la oportunidad no sólo de paliar el hambre (tanto la manifiesta como la oculta) entre los niños que van a la escuela, sino también de ayudarlos a beneficiarse de la educación. En las mayores bolsas de pobreza del mundo ha quedado demostrado que, en sólo un año, esta estrategia ha permitido duplicar la asistencia a las escuelas de primaria. Además, se transfieren ingresos a los hogares pobres mediante la sustitución de recursos que pueden ser redistribuidos. La incorporación en las comidas escolares de productos alimenticios producidos localmente no sólo es importante para la sostenibilidad de los programas de alimentación escolar, sino también para fomentar la diversificación de la producción local de alimentos que permitan mejorar las dietas. Las personas deben conocer mejor el valor nutricional de los alimentos locales o tradicionales y la importancia de una dieta variada. Al mismo tiempo, es importante velar por que se satisfagan las necesidades de nutrientes, especialmente de micronutrientes. La integración de la educación nutricional en los programas de las escuelas y los jardines de infancia puede, por lo tanto, ser eficaz para promover prácticas adecuadas de alimentación e higiene. Los programas escolares de salud y nutrición también deben promover la higiene (velando en particular por el aprovisionamiento de agua potable y una conducta apropiada) y la desparasitación.

  • Gestión de los conocimientos para el fortalecimiento y la planificación de las capacidades: Hemos aprendido, tanto a nivel mundial como local, importantes lecciones acerca de las buenas prácticas para mejorar la nutrición. Es esencial que aprovechemos esta experiencia para informar a los responsables de la toma de decisiones y de la programación. Una nueva serie publicada en The Lancet en enero de 2008 también aporta pruebas recientes de los beneficios de una mayor inversión en la provisión de una combinación de intervenciones efectivas para reducir la desnutrición; según ha podido saberse, el asesoramiento sobre la lactancia y el alivio de las deficiencias de micronutrientes (suplemento de vitamina A, y suplemento de zinc) fueron las más beneficiosas de todas las intervenciones examinadas . Se necesita más información acerca de experiencias locales en contextos socioeconómicos y ecológicos específicos que deberían repercutir en las políticas nacionales e informar sobre las estrategias locales idóneas. Será importante utilizar esta oportunidad y traducir los conocimientos en planes nacionales para ampliar las intervenciones clave de nutrición, que incluyan la promoción de enfoques sostenibles sobre alimentación, así como el establecimiento de sistemas de vigilancia y evaluación, leyes y políticas que realcen los derechos y la situación de mujeres y niños. La reciente serie de The Lancet también señalaba claramente que existe una ventana de oportunidad limitada para influir en el estado y el desarrollo nutricional del niño: desde el embarazo hasta los 2 años de edad. Este período debe constituir el principal enfoque de las intervenciones.

  • Protección y promoción de la biodiversidad y la seguridad alimentaria: hasta ahora no se ha prestado la suficiente atención a asegurar una utilización apropiada de los recursos alimenticios locales, que derivan en dietas monótonas, una dependencia creciente de alimentos de importación, una reducción de las oportunidades para generar ingresos y una erosión de la biodiversidad. En el pasado era habitual que en los controles de higiene ambiental y de calidad de los alimentos no se tuvieran en cuenta a los grupos más desfavorecidos de la población, que lógicamente son los que se exponen a los mayores riesgos, debido a sus opciones limitadas para escoger así como a una capacidad de respuesta biológica inválida.

  • Apoyo: Si bien se considera, especialmente la opinión pública, que la nutrición es un elemento esencial para el desarrollo, los responsables de las políticas y los dirigentes de instituciones clave no le prestan la suficiente atención. Incluso en países donde se reconoce que la desnutrición es uno de los principales problemas, al final desaparece en cuanto el proceso de formulación del Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo agrega problemas sobre una base sectorial. Las instituciones (la ONU, los gobiernos, los donantes) encuentran dificultades y no están equipadas para tratar asuntos intersectoriales. Es esencial 1) llamar su atención sobre la necesidad urgente de actuar, 2) convencerles de que es viable y 3) que necesitan trabajar juntos para aprovechar sus fortalezas y buscar apoyo adicional. Últimamente ha aumentado la atención que se presta a los problemas y los programas de nutrición a través de la renovada colaboración dentro del Comité Permanente sobre Nutrición de las Naciones Unidas, la publicación de la serie Nutrition de The Lancet y otras iniciativas clave como REACH (Esfuerzos Renovados contra el Hambre Infantil) y el Countdown Report. Además, cada vez es mayor el reconocimiento de los vínculos bidireccionales entre la seguridad alimentaria y nutricional y el VIH. Este renovado reconocimiento por la nutrición puede utilizarse como una oportunidad para convencer a los gobiernos de que deben coordinar e intensificar los esfuerzos para paliar la desnutrición y aumentar la capacidad de los actores clave para influir en las políticas (por ej., los precios de los alimentos).

  • Gestión de la desnutrición a nivel de la comunidad: La llegada de los programas de alimentos terapéuticos listos para usar (RUTF) y la gestión de la desnutrición aguda grave a nivel de las comunidades (CMSAM) ha brindado la oportunidad de tratar a la mayoría de los niños afectados dentro de sus hogares. Los programas CMSAM han demostrado que pueden aumentar la cobertura hasta más de un 70% y mantener índices de recuperación superiores al 75%. Esto se debe en parte al hecho de que el RUTF ha posibilitado el tratamiento en el hogar, lo que permite que los responsables del cuidado continúen desempeñando sus actividades económicas y hogareñas (los enfoques “clásicos” de hospitalización exigen que los responsables del cuidado permanezcan en un centro de salud con el niño durante un mes). Otros productos innovadores, como los micronutrientes en polvo que se utilizan en los hogares para enriquecer los alimentos complementarios y los complementos alimenticios con base de aceites, como los alimentos preparados, también brindan una excelente oportunidad para mejorar la calidad de las dietas de grupos vulnerables, como las mujeres gestantes y los niños pequeños. Sin embargo, se deben realizar esfuerzos sistemáticos para combinar estas intervenciones con ayudas encaminadas a la creación de medios de subsistencia sostenibles para los hogares en riesgo (en particular, las familias con niños que padecen desnutrición aguda) y con la promoción de combinaciones alimentarias locales.
3. Objetivos e intervenciones ilustrativas

En general, el Fondo para el Logro de los ODM intenta acelerar el progreso hacia el logro de los ODM en los países seleccionados apoyando políticas y programas, financiando pruebas de modelos eficaces y/o su ampliación, catalizando innovaciones de la práctica de desarrollo y adoptando mecanismos que mejoren la calidad de la ayuda, según lo previsto en la Declaración de París sobre la Efectividad de la Ayuda. La parte del Fondo que se describe en el presente documento intenta acelerar el progreso hacia el logro del ODM 1 relacionado con el hambre. Los países deben hacerse responsables de las acciones, ampliarlas o dotar las iniciativas o procesos en curso de valor añadido. Éstas acciones deben estar inspiradas en pruebas obtenidas a nivel local, nacional, regional y mundial y aplicarse en el marco de políticas, asociaciones y programas nacionales fortalecidos, sustentados por el seguimiento, la evaluación y el fortalecimiento de capacidades. Esto incluye abogar por un apoyo integrado, impulsado por la demanda y basado en los derechos de las personas vulnerables y de aquéllas que padecen inseguridad alimentaria. Las redes de seguridad deben incluir medidas sistemáticas para promover medios de subsistencia sostenibles para los hogares vulnerables. Conductas adecuada en materia de alimentación y cuidados, incluido el amamantamiento exclusivo durante los primeros 6 meses de vida y una alimentación complementaria idónea son esenciales para la salud y el desarrollo del niño. También se deben buscar estrategias complementarias, como el enriquecimiento de alimentos y condimentos con micronutrientes y, en caso necesario, una alimentación suplementaria. El amamantamiento y las prácticas dietéticas apropiadas no sólo deben ser promovidas, sino también protegidas mediante una legislación adecuada (por ej., la comercialización de sustitutos de la leche materna), el apoyo a las madres y a las comunidades para permitirles obtener un cuidado óptimo, y el seguimiento del impacto de las políticas de desarrollo clave. Se deben promocionar estrategias específicas para apoyar a las mujeres embarazadas y a las madres seropositivas, garantizándoles el acceso a información y a los sustitutos de la leche materna, proporcionándoles medios de subsistencia y promoviendo acciones para evitar la difamación. El VIH representa un desafío, incluso en términos del estado nutricional de los niños afectados, el impacto en la seguridad alimentaria de los hogares y la capacidad de los responsables del cuidado para prestar el cuidado adecuado. De manera similar, se deben identificar y abordar los desafíos a los que se enfrentan los grupos vulnerables, como las minorías étnicas y los grupos socialmente excluidos, al igual que los problemas de los refugiados.

Dentro de la Ventana Temática Infancia, Seguridad Alimentaria y Nutrición, el F-ODM invita a que se presenten solicitudes que ayuden a los países a mejorar los programas y las intervenciones eficaces que aprovechen la sinergia y la coordinación de las políticas y los enfoques intersectoriales pertinentes.

Esfera de Resultados 1 – Promoción de enfoques integrados para paliar el hambre y la desnutrición infantil

  • Desarrollar o fortalecer redes integradas por las partes interesadas (instituciones gubernamentales, organismos de las Naciones Unidas, asociados bilaterales, ONG/OSC, instituciones académicas y el sector privado) y propiciar asociaciones concretas y explícitas para el desarrollo de planes y políticas integrales nacionales/locales en materia de seguridad alimentaria y nutrición.

  • Fortalecer la capacidad de las instituciones locales y nacionales, incluyendo una mejora de la capacidad para realizar los trabajos preliminares, como la elaboración de las leyes y las políticas necesarias para la óptima implementación de las intervenciones que mejoren los medios de subsistencia, la seguridad alimentaria de los hogares y la nutrición.

  • Promover la seguridad alimentaria local (apoyándose lo más posible en los alimentos locales o tradicionales), la nutrición y las estrategias para crear medios de subsistencia y prestar un apoyo integral a los hogares y las comunidades vulnerables asegurando una mayor participación de las comunidades e instituciones locales en el desarrollo, la implementación y el seguimiento y la evaluación de las actividades, proyectos, programas y políticas.

  • Documentar el nivel de experiencia del país en el tratamiento de la desnutrición y la seguridad alimentaria: para sacar el mayor provecho de los recursos existentes, es esencial que las buenas prácticas a nivel local sean documentadas, revisadas e incorporadas en las políticas y los programas.

  • Ampliar las intervenciones y estrategias, desde las políticas macroeconómicas hasta los pequeños productores de alimentos, con el objetivo de mejorar la calidad y la variedad de las dietas, a través de la diversificación (apoyándose lo más posible en los alimentos locales o tradicionales) y el enriquecimiento de alimentos/condimentos con micronutrientes clave, prestando especial atención a los niños menores de dos años y a los niños vulnerables (por ej., los que viven con VIH y reciben THS, los grupos desfavorecidos, los refugiados). Esto también incluye los programas de alimentación escolar que promueven la incorporación de alimentos producidos localmente en las comidas de la escuela (mejorando la sostenibilidad del programa).

  • Ampliar los programas que mejoran las conductas alimentarias clave y los cuidado como el amamantamiento exclusivo, la alimentación complementaria puntual y apropiada (con suplementos de micronutrientes cuando sean necesarios), incluyendo el desarrollo de iniciativas de comunicación para los cambios de conducta. Las iniciativas para reducir las diferencias de género requieren una atención específica en esta esfera de programación, incluyendo aquellas que promueven las responsabilidades del cuidado compartidas entre los padres. Las madres seropositivas necesitan enfoques programáticos específicos para minimizar las posibilidades de transmisión del virus. Dependiendo de las condiciones, las madres pueden optar por los substitutos de la leche materna o pueden necesitar ayuda para lograr un amamantamiento exclusivo. La difamación por parte de las comunidades puede influir sobre la opción apropiada y debe ser tratada.

  • Mejorar las conductas que puedan repercutir en el estado nutricional, como el lavado de manos, el control parasitario y el tratamiento de la diarrea; y ofrecer atención en seguridad alimentaria a los consumidores pobres.

  • Implementar programas de alimentación terapéutica para reducir la desnutrición aguda con el apoyo apropiado a los medios de subsistencia y programas comunitarios de nutrición, particularmente en países y regiones con altas tasas de emaciación.

  • Apoyar programas de suplemento para los grupos vulnerables, como las mujeres embarazadas y los niños menores de cinco años, con micronutrientes clave cuando los medios alimenticios sean insuficientes.

  • Establecer mecanismos institucionales sostenibles a nivel local y nacional para asegurar la integración efectiva y la información conjunta sobre actividades y programas que contribuyan a una mejor nutrición y a la seguridad alimentaria infantil.

Esfera de Resultados 2 – Apoyo e incorporación del acceso de los niños a los alimentos y la nutrición en las políticas relevantes

  • Desarrollar campañas conjuntas de apoyo para aumentar la concientización y el entendimiento acerca de los problemas de alimentación y nutrición y del derecho a la alimentación de grupos específicos de la población, y abogar por una atención urgente de los niños y sus familias (particularmente en contextos de subidas de precios de los alimentos).

  • Incorporar el tema de la nutrición (particularmente de madres e hijos) en las principales agendas políticas y de desarrollo, incluso en respuesta al aumento de los precios de los alimentos.

  • Convertir la reducción del hambre y la desnutrición en una prioridad regional, nacional y local e incorporar, tanto en los planes nacionales de desarrollo y humanitarios como en los programas marco relacionados, intervenciones apropiadas enfocadas hacia los niños.

  • Apoyar la elaboración y la revisión de políticas, directrices y legislaciones regionales y nacionales en materia de seguridad alimentaria y nutrición infantil, incluyendo aquéllas sobre el VIH y la alimentación infantil.

  • Apoyar la elaboración y la revisión de políticas y legislaciones así como el fortalecimiento de capacidades para mejorar los programas de redes de seguridad relacionados con la nutrición infantil a nivel local, y elevarlo a escala nacional.

  • Aumentar las capacidades y la participación en los trabajos preliminares, como el desarrollo de un marco legal que proteja, promueva y habilite el derecho de los niños a alimentarse.

Esfera de Resultados 3 – Valoración, seguimiento y evaluación

  • Fortalecer los sistemas de información existentes (en particular sobre salud y agricultura) con una visión que permita un enfoque adecuado y una evaluación del impacto de las políticas de desarrollo y humanitarias pertinentes, de los programas y los proyectos sobre nutrición infantil.

  • Asegurar la incorporación de indicadores apropiados de nutrición y de consumo de alimentos en las actividades y sistemas de información sobre nutrición y seguridad alimentaria.

  • Asegurar el desglose de los datos sobre las intervenciones de nutrición, consumo de alimentos y antropometría de acuerdo al grupo de medios de subsistencia y al género, a nivel local y nacional, con el objetivo de mejorar el enfoque y la evaluación del impacto (prestando especial atención a los grupos lingüísticos, étnicos o religiosos socialmente desfavorecidos, así como a los pobres de zonas urbanas, especialmente a aquéllos sin residencia fija).

  • Articular sistemas de información basados en la salud y la agricultura.

  • Preveer, supervisar y evaluar el impacto de las políticas y los programas de desarrollo sobre el consumo de alimentos y la nutrición infantil, prestando particular atención a la diversidad dietética y a la participación de las partes interesadas y las instituciones locales y nacionales.

  • Asegurar la coherencia y la consistencia así como la responsabilidad y la alineación entre las estrategias, las prioridades, las instituciones y los sistemas locales, nacionales y regionales, y en las iniciativas pertinentes a nivel mundial (por ej., FIVIMS, SMART, REACH, MICS, DHS).
4. ¿Cómo sabremos que nuestro apoyo está surtiendo efecto?

Los programas financiados por el F-ODM deberán demostrar resultados creíbles y cuantificables en cuanto a:

  • la colaboración intersectorial e interinstitucional (particularmente a nivel local) y las estrategias impulsadas por la demanda para apoyar a los hogares con niños desnutridos.

  • una mayor visibilidad de los alimentos y la nutrición en el MANUD.

  • una mejor gestión para obtener resultados en el marco de los procesos del DELP.

  • mayor concientización y eficacia de los recursos adicionales.

  • mejor gestión de los conocimientos relacionados con la seguridad alimentaria de los hogares y la nutrición infantil.

  • mejores cobertura e información en materia de alimentación y nutrición infantil.

Por último: la prevalencia de insuficiencia ponderal entre los niños menores de cinco años y la proporción de la población que se encuentra por debajo del nivel mínimo de ingesta de energía dietética serán los indicadores más importantes a la hora de evaluar el impacto, como también lo serán ciertos indicadores complementarios de nutrición, como el retraso del crecimiento, la prevalencia de anemia, como indicadora de deficiencias de micronutrientes, y el número de países (o provincias o distritos) con tasas de emaciación por encima del umbral de emergencia del 10%. Los indicadores de resultados y procesos relacionados con la cobertura de programas clave y el estado de las políticas y los programas nacionales pertinentes en la(s) esfera(s) de resultados de la propuesta también serán elementos importantes a la hora de evaluar el progreso.