| Programa sobre VIH y
Desarrollo |
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Documento de Trabajo No. 26
Fortalecimiento
de la capacidad nacional
de planificación estratégica en relación con el
vih/sida
por
Desmond Cohen
Impreso en mayo de
1998
A. INTRODUCCIÓN
La planificación
estratégica es fundamental para dar una respuesta eficaz
a la epidemia. El PNUD cuenta con una amplia experiencia
y una participación de años en el fortalecimiento de la
capacidad de planificación de los países en todas las
regiones en las que realiza actividades. Como tal es
esencial que el PNUD aplique su experiencia general en la
planificación, conjuntamente con su interpretación del
desarrollo de la capacidad, a la cuestión de cómo
preparar mejor la próxima generación de planes
estratégicos nacionales sobre el VIH/SIDA. Actualmente
muchos países reconocen que los planes tienen que ser
tanto multisectoriales como el resultado de procesos en
los que participe toda la sociedad. En parte, la
finalidad del plan es determinar y establecer las
prioridades en las actividades operacionales y, en parte,
servir como mecanismo de movilización social. De ahí se
deduce que la planificación estratégica no es
simplemente un problema técnico sino también de
ejercicio del poder. La integración de la planificación
estratégica en el marco del ejercicio del poder es una
actividad importante para el Programa de desarrollo
humano del PNUD y los organismos que con él colaboran en
ONUSIDA.
B. PRINCIPIOS
Los planes de mediano
plazo (PMP) se han convertido, junto con las estrategias
nacionales y los marcos de políticas en importantes
estructuras de organización para determinar y llevar a
la práctica las respuestas de los países al VIH y al
SIDA . Estos instrumentos fundamentales se elaboraron en
el pasado con la ayuda del Grupo Consultivo Mundial (OMS)
y otros donantes multilaterales y bilaterales. Al
principio eran, en lo esencial, y primordialmente medios
de organizar las respuestas de salud pública a la
epidemia, aunque con el tiempo ocurrió una
transformación en la medida en que se consideró
sumamente limitada la definición del problema desde el
punto de vista de la salud pública. De ahí que ahora
sea común que se alegue, y que además se acepte en
general, que la epidemia del VIH es mucho más que un
problema de salud pública y que la respuesta tiene que
ser multilateral y pluridimensional para que sea eficaz.
Con el tiempo, los PMP se
han vuelto más complejos e integran elementos que
abordan los factores determinantes y las consecuencias de
carácter socioeconómico y cultural de la epidemia y los
aspectos jurídico, ético y de derechos humanos, así
como los intereses más tradicionales relacionados con la
salud pública. En este proceso de ampliación y
profundización de los PMP han participado muy diversas
instituciones nacionales e internacionales tanto en la
formulación de los planes como en su ejecución.
No obstante, en su
estructura y en sus elementos básicos, los PMP se han
seguido centrando fundamentalmente en los intereses de
salud pública. En grado innecesario, se han seguido
formulando sin guardar relación alguna con los intereses
de los distintos países, no reflejan las condiciones
locales relacionadas con la epidemia ni, en sentido más
general, con el desarrollo y, en gran medida, se
estructuran independientemente del compromiso y la
capacidad de los países. La formulación de los PMP como
tales, cualquiera que sea su valor teórico al crear un
marco nacional (en gran medida al gobierno central) para
planificar respuestas a la epidemia, han seguido estando
en lo fundamental en manos de personas que no tienen nada
que ver con ellos, las cuales se han valido de mecanismos
que no aprovechan suficientemente los conocimientos y la
experiencia locales.
No es extraño pues que,
en la mayoría de los países, los PMP no hayan sido el
marco adecuado para organizar y planificar un respuesta
verdaderamente nacional a la epidemia. Se les ha
considerado más como un requisito previo esencial de la
financiación de los donantes a las actividades
relacionadas con el VIH y el SIDA emprendidas
fundamentalmente por el gobierno central que como planes
en los que realmente quedan recogidas las necesidades,
aspiraciones y capacidades nacionales. En una palabra,
nunca han sido propiedad de los países y, en tal
condición, no han logrado estimular el compromiso y la
respuesta de amplia base que demanda un programa sobre el
VIH y el SIDA para ser eficaz.
De la experiencia anterior
se pueden derivar ciertos principios claves:
- El plan estratégico
nacional sobre el VIH/SIDA es un insttrumento
importante y útil para organizar la respuesta
nacional, y no simplemente gubernamental, a la
epidemia. Dicho plan requiere como corolario que
exista un marco nacional de políticas en
relación con el VIH y el SIDA, en que se
establezca un conjunto de principios normativos
para cada una de las importantes esferas de la
política que atañen al VIH y al SIDA. Ambos
instrumentos, necesarios para dar una respuesta
nacional eficaz, tienen que ser elaborados por
métodos que utilicen los mecanismos de
participación.
- El plan debe ser
multisectorial y pluridimensional y abarcar tanto
los intereses de salud pública como los aspectos
de la epidemia definidos con más amplitud.
- Para que tenga
utilidad como guía para la asignación de
recursos y como marco para la respuesta nacional,
el plan tiene que reflejar el estado de la
epidemia en el país de que se trate; las
condiciones socioeconómicas, culturales y
políticas locales y la capacidad nacional para
formular y ejecutar políticas y programas.
- Para asegurar que el
plan sea aplicable y refleje verdaderamente las
necesidades nacionales, el conocimiento de la
epidemia y las capacidades, es fundamental que al
formularlo se utilicen mecanismos que propicien
una amplia inclusión y una verdadera
participación.
- Un proceso de
participación es más que una manera de asegurar
que se aprovechen los conocimientos y que ese
conocimiento y la experiencia se tengan en cuenta
en la elaboración del plan nacional y, por
consiguiente, éste se adapte a las condiciones
nacionales. Es también la única manera de
asegurar la propiedad nacional y el compromiso de
todos.
- Es más, el mecanismo
de participación puede ser el resultado del
proceso mismo de crear comprensión, tanto de los
objetivos del plan como de los medios que
permitirán alcanzar esos objetivos. entre los
que se encargarán de ejecutar muchas de las
actividades del plan y los que pueden llevarlo a
efecto.
- Tanto los
directamente interesados como los menos
involucrados tienen que ser conscientes de la
práctica correcta en relación con estos
mecanismos para que los resultados del plan sean
satisfactorios. Ambos tienen que reconocer que su
función debe ser siempre, y tiene que
considerarse que sea, facilitadora y no de
dirección. Ello requiere una práctica novedosa
y mejor de elaboración de quienes participan en
el proceso de formulación del plan,
independientemente de si están involucrados
directamente o no.
C. OBJETIVOS
Éstos pueden
enumerarse de la siguente manera:
- Elaborar un plan
estratégico por un período de cinco años que
sea un marco para la respuesta nacional a la
epidemia del VIH y que sea compatible con el
marco normativo nacional sobre el VIH/SIDA. Si no
existe ese marco normativo nacional habrá que
elaborarlo siguiendo los principios descritos en
la sección B como requisito previo para la
elaboración del plan.
- Formular un plan que
tenga verdadero alcance nacional y abarque las
actividades programáticas de todas las
instancias de gobierno (tanto central como
local), el sector privado, las organizaciones no
gubernamentales internacionales y nacionales y
las organizaciones de base comunitaria, así como
todas las demás organizaciones activas en el
país en esferas que tengan que ver con la
respuesta al VIH y al SIDA.
- Crear un plan que sea
tanto multisectorial como pluridimensional, y
como tal determinar actividades relacionadas con
los factores determinantes y las consecuencias en
materia de salud pública y de carácter social y
económico de la epidemia, las cuestiones
jurídicas, éticas y de derechos humanos, el
desarrollo de las comunidades y otras cuestiones
relacionadas con la organización y la
movilización social y política.
- Definir mediante los
mecanismos del plan los recursos de que el país
dispone para su respuesta al VIH y al SIDA y
especificar las modalidades apropiadas para
lograr los objetivos del plan en su período de
duración. El horizonte de planificación del
plan será de 5 años; los dos primeros años se
hará una planificación en firme y los años
tercero a quinto se esbozarán a grandes rasgos y
serán objeto de revisión durante el segundo
año de funcionamiento del plan.
D. ELABORACIÓN DEL
PLAN ESTRATÉGICO: MECANISMOS DEL PLAN
Estos mecanismos
dependerán de las condiciones locales, incluso del
estado de la epidemia, las estructuras de organización e
institucionales, los factores culturales, políticos y de
otra índole, incluida la experiencia con los criterios
de participación en la práctica del desarrollo. El
proceso del plan tiene que basarse en los recursos y las
posibilidades nacionales siempre que sea posible, incluso
en la integración del plan relacionado con el VIH en los
procesos de planificación nacional y el plan de
desarrollo. Cuando no existan condiciones para la plena
participación o no se comprendan suficientemente los
criterios de desarrollo de este proceso o haya poco
personal competente con los conocimientos apropiados para
la facilitación habrá que remediar esta situación
mediante actividades programáticas previas. El
fortalecimiento de la capacidad en lo que respecta a los
criterios de participación en relación con el
desarrollo es una primera medida fundamental en la
creación de un mecanismo de participación para generar
un plan que tenga éxito y propicie el aprovechamiento de
la experiencia local con la epidemia y el conocimiento de
las condiciones de desarrollo del país.
A continuación figuran
posibles medidas fundamentales en ese proceso:
- Análisis entre
ONUSIDA y los Programas referentes a la capacidad
en materia de cuentas nacionales acerca de la
manera de llevar adelante la formulación del
plan. En este proceso tienen que elaborarse los
objetivos del plan, el cronograma de las etapas
del plan y las necesidades de recursos para el
proceso de formulación del plan. En estos
análisis se deben definir los principales
agentes nacionales importantes en el proceso de
formulación del plan en el gobierno central y
los gobiernos locales, otras organizaciones
públicas, el sector comercial privado, las
organizaciones no gubernamentales locales e
internacionales, incluidas las organizaciones que
representan a los infectados y afectados por el
VIH, y la comunidad internacional de desarrollo.
Es importante no limitar el número de posibles
participantes en el plan a las organizaciones que
actualmente están dando respuesta al VIH sino
comprometer también a otras que tengan
posibilidades de elaborar respuestas eficaces
tanto a nivel nacional como local. Una
consideración importante en la selección de
organizaciones y personas que participarán en la
formulación del plan es lograr el equilibrio en
relación con el género.
- Tras haber
establecido una lista de organizaciones y
personas que a priori parezcan importantes para
la formulación del plan, el próximo paso
podría ser convocar una reunión de trabajo para
elaborar en detalle el proceso de formulación
del plan. Es importantísimo que en esa reunión
de trabajo se facilite el análisis con el
objetivo de llegar a un acuerdo sobre los
mecanismos de participación. Estas reuniones,
análisis, etc., subsiguientes tendrán la
importante tarea de definir los fundamentos
principales de las actividades del plan. La
reunión de trabajo tiene que dar toda la
libertad posible en el debate para alentar a
todos los participantes a que expresen sus
opiniones acerca de la mejor manera de garantizar
una amplia participación en la formulación del
plan. Un objetivo fundamental debe ser
estructurar el proceso de elaboración del plan
de manera que se apoye en actividades a nivel de
base y se nutra de las recomendaciones sobre
actividades programáticas desde la base hasta
las instancias superiores del proceso relacionado
con el plan. En la reunión de trabajo se
deberán examinar y formular recomendaciones al
Programa referente a la capacidad en materia de
cuentas nacionales acerca de las funciones y
responsabilidades de una junta directiva del
plan, incluso especificar la función de los
facilitadores externos en la formulación del
plan.
- Las recomendaciones
de la reunión de trabajo deberán remitirse al
Programa referente a la capacidad en materia de
cuentas nacionales (que habrá de participar
plenamente en la reunión) para su examen y
adopción de medidas. Sería conveniente a estas
alturas, tras un examen inicial del gobierno, que
se celebren amplias conversaciones con los
donantes acerca de la ayuda que prestarán en el
proceso de formulación del plan. A la luz de
estas conversaciones y otros análisis, se
establecería una junta directiva del plan que
presentaría informes al Programa referente a la
capacidad en materia de cuentas nacionales . La
junta directiva tendría la responsabilidad de
dirección del proceso de formulación del plan
de conformidad con un cronograma y un
procedimiento que contaría con la aprobación
del Programa referente a la capacidad en materia
de cuentas nacionales. ONUSIDA se comprometería
a aportar los recursos para la formulación del
plan y determinaría con el Programa referente a
la capacidad en materia de cuentas nacionales los
consultores tanto nacionales como internacionales
que prestarán asistencia en la preparación del
plan.
- Los que participen en
la respuestas se encargarán de determinar las
actividades programáticas del plan, lo que
entrañará un proceso de formulación del plan
que facilite el análisis de los principales
problemas que la epidemia del VIH plantea al
país. Esto lleva implícito un proceso de
estructuración de reuniones de trabajo, debates
en grupos de contacto, etc. con los grupos de
interés pertinentes: procedimiento que se
prolonga en el tiempo y es muy diferente de las
reuniones ad hoc que suelen carecer de estructura
y son típicas de la práctica tradicional que
requiere consultores. Si se quiere lograr
mejoras, ni la determinación de los problemas ni
las actividades programáticas deberán ser
responsabilidad exclusiva de los consultores
locales o internacionales ; la función de éstos
deber ser facilitadora y se debe aprovechar su
experiencia siempre y cuando lo requieran quienes
participan en la formulación del plan. Este
procedimiento del plan tomará tiempo
inevitablemente, ya que tienen que celebrarse
debates representativos entre todos los grupos
interesados principales, para centrar la
atención en lo que parezcan ser los problemas
más importantes que encara el país para
establecer o ampliar una respuesta eficaz a la
epidemia.
- La junta directiva
del plan deberá viabilizar todo el proceso del
plan: la preparación de la documentación y la
facilitación del proceso de dirección de los
grupos de análisis, etc., y ayudar en la
redacción de actas de los debates y la
formulación detallada de las recomendaciones.
Tendría la responsabilidad de distribuir los
informes sobre las deliberaciones, etc. y de
programar y dirigir los seminarios/las reuniones
de trabajo regionales y nacionales donde se
examinarían esos informes.
- Los informes y las
recomendaciones de las reuniones de trabajo
constituirían las bases del proyecto de plan,
mientras que el(los) primer(os) proyecto(s)
sería(n) responsabilidad de la junta directiva
del plan. ONUSIDA aportará los recursos
apropiados para la etapa decisiva de preparación
del proyecto de plan, aplicando esta vez también
mecanismos de facilitación que se apoyen en la
experiencia nacional e internacional. El proyecto
de plan se presentaría posteriormente a una
reunión de trabajo nacional para su
consideración y examen. Las recomendaciones de
la reunión de trabajo nacional se integrarían
en un plan revisado que se sometería a
consideración del gobierno y posteriormente
sería la base de las conversaciones con ONUSIDA
y otros donantes para recabar su apoyo. Tan
pronto se haya llegado a un acuerdo sobre la
aportación de recursos, el plan se volverá a
someter a consideración del gobierno y, de ser
aceptado, se publicará como plan estratégico
nacional sobre el VIH y el SIDA. Un elemento
importante en el proceso de preparación del plan
es la determinación de los posibles recursos
para las actividades, de manera que tan pronto se
den los toques finales al plan ya exista
información sobre los compromisos de recursos
para éste.
- Esta no es la última
etapa del proceso. El plan es sólo un marco,
aunque es un elemento importante de una respuesta
eficaz a la epidemia. La puesta en marcha del
plan de manera que estimule la participación es
decisiva para lograr una verdadera reacción
nacional. Si bien el proceso de elaboración del
plan habrá creado algún capiral social, éste
no será suficiente para dar una respuesta eficaz
a la epidemia. Los pasos subsiguientes en la
formulación y ejecución de las actividades
programáticas tienen que basarse en procesos en
los que participe la sociedad. Esta es la única
manera de lograr la movilización de esfuerzos a
todos los niveles y entre todos los sectores de
la sociedad, aspecto esencial de una respuesta
ampliada a la problemática múltiple creada por
la epidemia del VIH.
E. SUPERVISIÓN Y
EVALUACIÓN
Un elemento importante en
la formulación y consiguiente ejecución del plan es la
eficacia de los mecanismos de supervisión y evaluación.
El proceso del plan se encamina a lograr la
participación a fin de aprovechar la experiencia
nacional y personal tanto en relación con la epidemia
como en relación con el desarrollo. El mismo principio
se aplica a la supervisión y evaluación que también
tienen que servir a múltiples objetivos. Estos objetivos
abarcan los procesos de participación en la elaboración
de metodologías de evaluación; la agrupación de
quienes preparan programas y proyectos, los que han de
ser evaluados y los que se encargarán de las
evaluaciones. Con harta frecuencia la evaluación y la
supervisión se consideran actividades separadas y no
integradas. Pocas veces se les relaciona en su
metodología con los objetivos de los programas y
proyectos y, por consiguiente, no reflejan ni en el
proceso ni en la formulación los propósitos
fundamentales de las actividades planificadas. De ahí
que uno de los resultados de la supervisión y
evaluación "normales" sea que no aprenden las
importantes lecciones de la experiencia ganada con los
programas. Fortalecer la capacidad de supervisión y
evaluación y velar por que las enseñanzas de una
programación eficaz se integren en las actividades es
decisivo para que el plan dé resultado.
NOTA
BIOGRÁFICA
Desmond Cohen es
economista con experiencia como profesor universitario en
África, el Canadá, el Reino Unido y los Estados Unidos
de América. Con anterioridad había sido Director y
Miembro colegiado del Instituto de Estudios del
Desarrollo, Universidad de Sussex (Reino Unido) y hasta
1990 fue Decano de la Escuela de Ciencias Sociales.
Cuenta con experiencia de investigación y en materia de
política macroeconómica aplicada en algunos países de
África y Asia. Fue asesor de política financiera
internacional de Hacienda Pública en el Reino Unido. En
1997-1998 fue Director del Programa sobre el VIH y
Desarrollo (PNUD) y actualmente es Asesor Superior sobre
VIH y Desarrollo.

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