| Programa sobre VIH y
Desarrollo |
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Documento de Trabajo No. 2
EL IMPACTO ECONOMICO DE LA EPIDEMIA
CAUSADA
POR EL VIH
por Desmond Cohen
INDICE
Resumen
Introducción
El VIH y la macroeconomía
Evitar los costos del SIDA: por
qué la prevención es de importancia crucial
Medición de los costos económicos
Conclusiones
Referencias
Resumen
Este documento tiene tres
objetivos principales:
1. Identificar y analizar
los cauces principales por cuyo conducto el VIH afecta
los sistemas sociales y económicos. Se elabora un modelo
para demostrar que los principales efectos se producirán
sobre el nivel de ahorro neto, con consecuencias para la
tasa de inversión, la tasa de crecimiento económico, y
el nivel de producto nacional bruto (PNB) per cápita, y
sobre el volumen de la oferta laboral efectiva, con
graves implicaciones sobre lo que puede producirse y bajo
cuales condiciones de producción.
2. Establecer las bases
económicas para la adopción de políticas efectivas de
prevención del VIH, y situar este análisis en el
contexto de las consecuencias económicas y sociales de
la epidemia.
3. Examinar una serie de
metodologías y evidencias empíricas sobre las
consecuencias del VIH en los hogares, los sectores
productivos y el gobierno. Las consecuencias económicas
y sociales de la infección por el VIH son profundas ya
que todos los sectores de actividad económica y todos
los segmentos de la sociedad se verán afectados por la
epidemia. En ese sentido las intervenciones de política
deben centrarse a nivel de la comunidad y de los hogares,
puesto que es allí donde se concentrarán los costos del
VIH y donde se requiere hacer efectivas las políticas
diseñadas para fomentar cambios de comportamiento.
Introducción
Es casi una tarea de
Sísifo intentar elaborar un documento breve y práctico
sobre los diversos modos en que la infección por VIH
afecta los sistemas económicos y sociales. Aunque se
conviene fácilmente en que el VIH es un problema de
salud, por lo general no se lo considera como un problema
de desarrollo. Uno de los objetivos de este documento es
propiciar un cambio de percepción en ese sentido. Se
habrá avanzado si se logra profundizar la comprensión
de cómo el VIH cambia las perspectivas de desarrollo de
los países. Es lamentable que las ciencias sociales
hayan hecho tan poco hasta la fecha para analizar los
vínculos entre los fenómenos sociales y económicos y
el VIH. Especialmente, respecto de aquellos factores que
son:
- importantes para la
propagación del VIH;
- críticos para la
prevención;
- determinantes en sus
consecuencias económicas y sociales.
A éstas cuestiones me
volveré a referir en mis conclusiones.
El plan de este documento
es el siguiente:
1. elaborar un modelo que
muestre la multitud de maneras en que el VIH afecta a la
economía;
2. mostrar de manera
simple la importancia crítica de aplicar políticas
efectivas para una prevención temprana, con el
propósito de prevenir los inevitables costos de
carácter social, económico y psicológico;
3. ilustrar algunas de las
metodologías que se han utilizado para estimar los
costos económicos del VIH, junto con algunos de sus
resultados empíricos;
4. establecer algunas
conclusiones generales.
El VIH y la macroeconomía
Es importante destacar que
la relación es de carácter recíproco: el VIH afecta la
economía y el sistema económico afecta el nivel y la
distribución del VIH. Por ejemplo, la incidencia del VIH
es distinta en zonas urbanas y rurales o en poblaciones
de distinto nivel de ingreso. Un ejemplo importante de
este último caso es el de la migración laboral en donde
variables de atracción-rechazo redistribuyen la fuerza
laboral, tanto en el plano nacional como en el plano
internacional.
La pobreza y la escasez de
perspectivas económicas son variables decisivas en la
decisión de migrar. Aun cuando los datos no son
concluyentes, existen bases empíricas que confirman la
existencia de una marcada relación positiva entre las
corrientes migratorias laborales y la propagación del
VIH. Ello en parte refleja el hecho de que la población
migrante está integrada por la gente más joven así
como la existencia de corrientes migratorias
exclusivamente femeninas o masculinas. También refleja
la relajación de las normas sociales tradicionales, y la
adopción de nuevas, y a menudo mas arriesgadas, normas
de comportamiento social por parte de los migrantes.
Aunque este documento
analiza los efectos del VIH en la economía, es posible
utilizar el modelo contenido en el gráfico 1 para
explorar la relación inversa.
El punto de partida es el
recuadro VIH en el centro del gráfico 1, moviéndose a
la derecha se pasa a los segmentos A1 y A2. La conexión
entre A1 y A2 es el recuadro oferta laboral efectiva. Una
de las dos vías principales a través de las cuales el
VIH afecta a la economía es la reducción de la cantidad
y la calidad de la mano de obra disponible para producir
el PNB. Ello se debe a que el VIH eleva las tasas de
morbilidad y de mortalidad en determinados grupos de
edad. La disminución de la fuerza de trabajo aplicable a
los otros factores de producción, tales como tierra,
capital y tecnología, reduce lo que puede ser producido.
El término
"efectiva" se utiliza para incluir tanto
cambios cuantitativos como cualitativos en la oferta
laboral. El VIH reduce el número de personas en los
principales grupos de edad que suministran mano de obra a
los sectores formal e informal de la economía, así como
a las actividades incluidas o no dentro de la
contabilidad nacional. Un ejemplo éstas ultimas es el
trabajo doméstico no remunerado. La calidad de la fuerza
de trabajo también cambia, ya que en un contexto donde
el número de trabajadores experimentados en todos los
sectores de la actividad económica se reduce deben
aparecer nuevas combinaciones de trabajadores calificados
y no calificados.
En las sociedades que
experimentan un aumento de la tasa de mortalidad de los
adultos disminuye la transmisión de la pericia técnica
y de los conocimientos adquiridos, que constituye un
factor determinante en el aumento de la productividad
laboral. La sociedad ve reducida no sólo la transmisión
de conocimientos y pericia técnica de trabajador a
trabajador, sino también entre generaciones. Estos
procesos constituyen una parte intrínseca de la oferta
laboral efectiva y, como tales, desempeñan un papel
crítico en su configuración. En el pasado se daban por
sentado pero en la actualidad se encuentran amenazados
por la epidemia del VIH.
A1. Las fuentes de la
fuerza de trabajo
El VIH se traduce en una
reducción de la población económicamente activa, lo
que puede empeorar el coeficiente de dependencia: un
número mayor de niños y ancianos deberá ser mantenido
por una fuerza de trabajo menos numerosa. Por otra parte
no es claro si los flujos migratorios producirán un
aumento o una disminución de la población activa total.
En algunos casos la fuerza de trabajo más capacitada, y
dotada de una mayor movilidad internacional, puede
abandonar el país. También existe la posibilidad de que
un país atraiga inmigrantes, aliviando parcialmente la
escasez de mano de obra (en especial de trabajadores
calificados y profesionales).
El carácter dinámico de
la composición de la fuerza de trabajo se indica en los
recuadros que representan los conocimientos, la
educación y la experiencia de aquellos agentes
disponibles para la producción de todo tipo de bienes y
servicios, se incluyan o no en la contabilidad del PNB.
La combinación de los factores mencionados probablemente
reducirá el nivel de productividad laboral, afectando
así la tasa de crecimiento del PNB.
Es evidente que la
epidemia del VIH reduce la producción de la economía y
aún peor, genera una pérdida de producción potencial.
Si se incluyen aquellos bienes y servicios
tradicionalmente no contemplados en el PNB, como el
trabajo no remunerado de la mujer en el hogar, las
pérdidas de producción potenciales son aun mayores. En
tales circunstancias, es inevitable que el crecimiento
del PNB per cápita sea más lento de lo que hubiera sido
en ausencia del VIH. Existe, incluso una posibilidad real
de que bajo ciertas circunstancias disminuya
efectivamente la producción nacional. En tales casos, el
PNB per cápita disminuirá y también lo hará el nivel
de vida medido por indicadores sociales tales como:
- disminución de la
esperanza de vida;
- reducción de la
matrícula en las escuelas;
- incremento en las
tasas de mortalidad.
A2.
Utilización de la fuerza de trabajo
Este cuadrante abarca la oferta
laboral efectiva e identifica los usos de la fuerza
de trabajo en la economía. Parte de la fuerza de trabajo
puede estar desempleada o subempleada y esta
circunstancia se indica en los recuadros
correspondientes. En la medida en que así sea,
condiciones de escasez en la fuerza de trabajo causadas
por el VIH requieren la aplicación de políticas para la
utilización plena de la fuerza de trabajo.
En la actualidad en muchos
países en desarrollo existen altos niveles de desempleo
y subempleo en el sector formal. Este fenómeno a menudo
refleja la no correspondencia entre el tipo de
conocimientos técnicos y el nivel educacional que
requiere el sector productivo y aquellos que posee la
fuerza de trabajo. También refleja la escasez de insumos
complementarios, tales como capital y divisas, al igual
que restricciones de la Demanda Agregada relacionadas con
Programas de Ajuste Estructural (PAE).
Muchos de estos factores
continuarán operando, e incluso se verán exacerbados
por efecto del VIH. En ese sentido aun cuando la fuerza
de trabajo disminuye, los fenómenos de desempleo y
subempleo pueden continuar existiendo. Lo que si es
evidente es que su costo social se incrementa en la
medida en que se subutiliza una fuerza de trabajo que
esta disminuyendo.
El cuadrante A2 también
indica los posibles usos de la oferta laboral efectiva,
en términos de empleo público y privado, su
utilización en los sectores formal e informal, y su
distribución industrial. Cualquier análisis de los
efectos que tiene la disminución y el cambio de la
oferta laboral sobre la economía requiere efectuar un
desglose en este sentido y considerar en que grado se
verá afectado cada uno de estos sectores.
A manera de ejemplo pueden
citarse dos casos. Una industria minera que emplee un
gran número de trabajadores calificados experimentará
mayores costos laborales como resultado de un mayor
índice de morbilidad y de la necesidad de capacitar un
mayor número de trabajadores. En el mismo sentido, los
productores agrícolas pueden enfrentar la disminución
de la oferta laboral reduciendo la producción de
cultivos comerciales, intensivos en mano de obra, e
incrementando la de alimentos con un menor valor
agregado. Esta estrategia reduce el ingreso nacional, la
obtención de divisas para la economía y los ingresos
fiscales del gobierno. La menor producción de
exportables reduce la capacidad de importación del
país, generando restricciones a la importación de
materias primas, combustible, bienes de capital, etc. La
escasez de bienes de importación básicos para el
funcionamiento de la economía reduce a su vez el nivel
del PNB y del empleo nacional e intensifica aquellas
fuerzas que causan un permanente declive económico.
En todos los casos en que
la oferta laboral efectiva disminuya surgirán
estrategias destinadas a economizar el uso de mano de
obra:
- utilizando la reserva
más abundante de trabajadores (no calificados)
en sustitución de los trabajadores calificados,
siempre y cuando esto sea tecnológicamente
posible;
- enfatizando el uso de
otros insumos de la producción, tales como el
capital o la tierra, de acuerdo con limitaciones
tecnológicas y financieras, incluyendo la
disponibilidad de divisas, para hacer frente al
costo de dichos ajustes.
El proceso descrito no es
inmediato. Existe la posibilidad real de que la
economía, y en especial algunos sectores, no puedan
ajustarse con la rapidez necesaria, en cuyo caso el
empleo, el ingreso y la producción disminuirán. Los
costos del ajuste pueden compensarse parcialmente
mediante adecuadas políticas públicas y privadas. Por
ejemplo, la planeación ante la escasez anticipada de
trabajadores calificados y profesionales, y el diseño de
programas de crédito para eliminar cuellos de botella
críticos en el proceso de producción, tales como la
concesión de créditos adicionales para plaguicidas y
fertilizantes en la producción agrícola.
La segunda vía a través
de la cual la epidemia del VIH afecta a la economía es
mediante su efecto en el volumen y en el uso del ahorro.
Para un país en desarrollo el volumen de ahorro
disponible, y el modo en que éste se utiliza, determina
la tasa de crecimiento futura del PNB. En los países en
desarrollo existen muchas oportunidades de inversión
productiva, pero el nivel de ahorro, y posiblemente la
escasez de determinados tipos de fuerza de trabajo,
limita la tasa de desarrollo. El ahorro constituye un
factor crítico para el crecimiento de la economía y, a
su vez, una limitación. El VIH reducirá el volumen
total de ahorro, y en la medida en que el ahorro
disminuya habrá menos inversiones, menor empleo
productivo, el ingreso será más bajo, la tasa de
crecimiento del PNB disminuirá y posiblemente su nivel
se reducirá.
Debe tenerse en cuenta que
el ahorro nacional es el resultado neto del ahorro
interno y el saldo de entradas y salidas de capital
externo. En balance la economía puede recibir un flujo
de ahorro positivo del extranjero, en forma de asistencia
exterior para el desarrollo o inversión exterior
privada, o por el contrario, las salidas de capital
pueden ser superiores a las entradas.
La importancia de la
contribución del ahorro externo neto al ahorro
doméstico, y por consiguiente a la inversión
doméstica, varía entre países. En el caso de aquellos
países afectados por el VIH, es importante determinar si
esta contribución tenderá a aumentar o a disminuir,
contribuyendo en el primer caso a mantener la capacidad
nacional de ahorro o produciendo el efecto contrario.
Cualquiera de los dos efectos es factible. Lo más
probable es que en conjunto, la contribución neta de los
fondos externos al ahorro nacional sea inferior, y ello
representará, a su vez, un factor depresivo adicional
para los países en desarrollo.
Aun cuando puede darse el
caso de que un país, como Uganda, pueda atraer
temporalmente un volumen creciente de ahorro externo a
través de asistencia oficial destinada a aliviar las
consecuencias de la epidemia del VIH, no es probable que
esta situación constituya una tendencia global, o una
situación que pueda mantenerse indefinidamente. Lo
único que refleja es la condición de la epidemia en
Uganda, una situación histórica que se verá erosionada
en la medida en que sus consecuencias sean evidentes en
otros países. El volumen del ahorro externo puede
disminuir y disminuirá ciertamente en relación con las
necesidades. En la medida en que todos los sectores
productivos se vean afectados por la epidemia, el ahorro
interno también se reducirá. Los cuadrantes B3 y B4
exploran estas inter-relaciones.
B3. Fuentes del Ingreso
Nacional
Este cuadrante muestra las
fuentes de ahorro de la economía. Como puede observarse
éstas corresponden a préstamos e inversiones privadas
externas, netos de cualquier flujo de salida de capital,
incluida la fuga de capitales. El ahorro doméstico es la
diferencia entre el ingreso doméstico y los gastos
corrientes, es decir el consumo final realizado por cada
uno de los principales sectores de la economía:
gobierno, sector empresarial y hogares.
En los recuadros se
identifican las distintas fuentes de ingreso para cada
sector. Como es obvio cada sector puede aumentar su
capacidad total de gasto mediante empréstitos. Sin
embargo, este procedimiento implica el uso del ahorro
generado por otros agentes, incluido el ahorro externo.
También pueden elevar su capacidad corriente de gasto
mediante la venta del activos, la venta de terrenos,
casas y demás bienes personales. Esto equivale a una
redistribución de los activos de la economía y no
aumenta el flujo de ahorro disponible. Como es obvio
existen límites a la capacidad de endeudamiento y a la
venta de activos como medios de financiamiento del gasto,
tal como existen en el caso de la financiación
inflacionaria de los gastos del gobierno. Con el
propósito de determinar cuáles son las perspectivas del
ahorro doméstico es necesario considerar cómo se verán
afectados cada uno de los sectores por el VIH y los
cambios esperados en los respectivos ingresos. Cabe citar
dos ejemplos.
- Como consecuencia del
VIH muchos hogares sufrirán la pérdida de uno o
más de sus miembros productivos con la
consiguiente disminución de los ingresos
familiares.
- En el caso del
gobierno los ingresos corrientes se reducirán en
la medida en que decline la tasa de crecimiento
de la economía y, eventualmente, como resultado
de cambios en la composición del producto
nacional. Por ejemplo, la sustitución de la
producción de bienes comerciales, importaciones
y exportaciones, que conllevan una alta carga
fiscal, por la producción de bienes no
comerciales y de bajo valor agregado, como es el
caso de los alimentos.
B4. Usos del Ingreso
Nacional
Como hemos visto el nivel
de ahorro nacional corresponde al Ingreso Doméstico
menos el Gasto Doméstico Corriente, más el ahorro neto
del exterior. Como consecuencia del VIH los gastos
domésticos corrientes aumentaran en relación con los
ingresos, reduciendo la tasa de ahorro doméstico y el
volumen de recursos internos destinado a financiar la
inversión.
Para que un determinado
nivel de inversión pueda mantenerse el flujo neto de
capital externo debe elevarse en grado suficiente para
contrarrestar la disminución del ahorro doméstico, lo
cual es poco probable. Un factor determinante en el
considerable volumen de inversión directa recibida por
varias economías de Asia durante los últimos dos
decenios ha sido la disponibilidad de fuerza de trabajo
numerosa y barata (Malaysia y Tailandia constituyen dos
buenos ejemplos.) El VIH puede cambiar tanto el costo de
dicha fuerza de trabajo como su disponibilidad. En la
medida en que la inversión procedente del exterior ha
sido un elemento crítico para la transformación y el
desarrollo de estas economías, cualquier reducción
tendrá graves consecuencias para su comportamiento
futuro.
En tales circunstancias,
la reducción del Ahorro Nacional en sus dos componentes,
externo e interno, generará una disminución de la tasa
de inversión, que a su vez, inducirá una menor tasa de
crecimiento del PNB. La reducción del ahorro doméstico
se explica parcialmente por la disminución de los
ingresos, es decir, por los factores que dificultan el
crecimiento del ingreso doméstico, y en parte por
aquellos factores que aumentan los gastos de consumo
interno, como son los gastos adicionales en salud y
tratamiento médico.
El cuadrante B4 enfatiza
precisamente aquellos factores que elevan los gastos
internos corrientes en relación con los ingresos
internos. De nuevo se destacan los cambios en la
tendencia y en el nivel de los gastos, tanto corrientes
como de capital (inversión). )Cuáles pueden ser los
cambios en la tendencia y en el nivel de las principales
categorías de gasto como resultado del VIH? Cabe citar
algunos ejemplos:
- En el sector
empresarial se producirá un aumento de los
costos laborales en la medida en que la
productividad se reduzca debido a mayores grados
de morbilidad y ausentismo, y en la medida en que
los costos de capacitación se eleven por la
mayor rotación de la fuerza de trabajo. Los
gastos en salud y de personal también
aumentarán, de manera que los gastos corrientes
de las empresas, tanto públicas como privadas,
aumentarán como proporción de los gastos
totales. En estas circunstancias los recursos
propios disponibles para financiar gastos de
capital se verán reducidos. Esto es precisamente
lo contrario de lo que se requiere, es decir,
mayor inversión tanto en equipo como en recursos
humanos para mantener la tasa de crecimiento del
producto.
- El gobierno, en su
calidad de empleador, se verá afectado de modo
análogo. Sus gastos corrientes, especialmente
los gastos de salud, se elevaran.
Simultáneamente deberá hacer frente a las
necesidades creadas por un número cada vez mayor
de huérfanos y por la intensificación de la
pobreza. Requerirá, asimismo, elevar el gasto en
educación a fin de reemplazar las pérdidas de
capital humano causadas por una tasa más alta de
mortalidad adulta.
- En el caso de los
hogares, podrán presentarse problemas para
mantener el suministro de alimentos, tanto en
cantidad como en calidad. En muchos casos se
producirá una disminución de los ingresos
familiares debido a tasas más altas de
morbilidad y mortalidad adultas, así como un
incremento en los gastos de salud.
En general existen razones
bien fundamentadas para esperar un aumento en los gastos
corrientes de consumo, de manera que el volumen de
recursos disponible para la formación de capital, es
decir el ahorro interno, disminuirá, reduciendo así las
posibilidades de inversión.
La conclusión general
parece inevitable. La epidemia afectara a todos los
sectores de la economía, los cuales ineluctablemente
tendrán que hacer frente a costos adicionales:
económicos, sociales y psicológicos. Es imposible
estimar la totalidad de estos costos mediante un cálculo
económico. Aun mas, y como se desprende claramente de lo
anterior, incluso los costos puramente económicos
estimados bajo la metodología convencional, pueden estar
subestimados.
Lo anterior se desprende
de dos supuestos comúnmente utilizados en análisis
económicos.
El primero es la práctica
de excluir aquellos productos no comerciables en el
cálculo del PNB. Esto implica esencialmente excluir la
contribución de las mujeres en el hogar, las cuales se
verán, como mínimo, tan afectadas por el VIH como los
hombres.
El segundo es suponer que
aun con una alta incidencia del VIH el sistema económico
funciona normalmente, si bien a un nivel de rendimiento
más bajo (un menor PNB). En realidad el VIH afecta los
sistemas económicos, sociales y políticos en forma
fundamental y estructural. Las consecuencias del colapso
del sistema institucional son impredecibles e incluso
difíciles de comprender. Sin embargo, este colapso
constituye una amenaza al funcionamiento de economías
con altas tasas de incidencia del VIH. De lo anterior se
desprende que buena parte de los cálculos efectuados
sobre los costos económicos del VIH son, en el mejor de
los casos, parciales, y representan una clara
subestimación de la magnitud del problema al que se
enfrentan muchos países en desarrollo.
Evitar los costos del SIDA: por
qué la prevención es de importancia crucial
La prevención debería
constituir una obvia estrategia de política
socio-económica. No obstante, es evidente que muchos
países sólo comprenden vagamente la importancia
crítica de iniciar actividades tempranas de prevención
a fin de evitar los eventuales costos económicos,
sociales y psicológicos causados por la epidemia.
Aquellas actividades que se inicien hoy, y que se centren
en lograr cambios de comportamiento y estén basadas en
una comprensión realista de los cambios necesarios para
reducir la propagación de la infección, generarán
enormes beneficios al evitar los costos mencionados. Se
trata claramente de un análisis estándar de la
relación costo/beneficio. Como tal resulta muy familiar
para los economistas: mínimos gastos efectuados en el
presente generarán enormes beneficios en términos de
los costos que evitan en el futuro. Los Ministerios de
Hacienda y de Planificación deben tener en cuenta esta
premisa al distribuir los recursos fiscales.
La asignación de recursos
fiscales para la prevención de una epidemia como la del
VIH es similar, en teoría, a cualquier otra decisión
sobre el uso de fondos públicos. Excepto, tal vez, por
el hecho de que el gasto corriente precede en muchos
años al problema que trata de prevenir. Esto requiere
intuición y voluntad de contemplar el futuro lejano.
Exige una comprensión de las razones por las cuales el
VIH plantea un desafío al desarrollo económico y
social, y las vías a través de las cuales ello se
produce. Para los gobiernos implica focalizar su
atención en los beneficios a largo plazo de la política
macroeconómica, en un entorno donde los problemas
inmediatos aparecen, y a menudo lo son, acuciantes.
Aun si se adopta una
definición restringida de los costos económicos del
VIH: costos sanitarios más la perdida de producción a
causa de la mortalidad temprana, los beneficios generados
por la inversión en prevenir la transmisión del VIH son
mucho mayores que las utilidades que generan las
inversiones convencionales de capital. De acuerdo con los
resultados de un estudio efectuado en Tailandia, los
beneficios de dicha inversión son 17 veces superiores al
desembolso presupuestal [Myers et al., 1991].
La estimación de los
costos futuros del VIH no es tarea fácil. Ello se debe
en parte a que la proyección de la enfermedad misma
tropieza con grandes dificultades. Aun cuando en el
capitulo 3 se analiza la magnitud de los costos
implicados, el objetivo de esta sección es discutir la
prevención de una manera simple. Esto se hace en el
gráfico 2, que muestra el costo proporcional que
conlleva la demora en iniciar un programa eficaz contra
el VIH. Deben tenerse en cuenta los siguientes elementos
respecto del gráfico 2:
a) Los costos que se
muestran en la parte derecha son costos proporcionales en
el año trigésimo de la epidemia. Aun cuando se trata de
costos nocionales, estos son no obstante, reales. No se
trata de costos que puedan estimarse en la actualidad, ni
que puedan ser predecidos en el futuro. Haciendo una
retrospección histórica tal vez se puedan estimar
razonablemente los costos estrictamente económicos
causados por el VIH en un país determinado. Incluso esta
ultima implica asumir supuestos heroicos, incluida la
estimación, a sensu contrario, de cuál hubiera
sido la tendencia del desarrollo en ausencia del
VIH.
b) El nivel de los costos
depende fundamentalmente de la fase que haya alcanzado la
epidemia con anterioridad a la aplicación de un programa
efectivo de prevención. Esto es axiomático. Si se
aplican políticas de prevención eficaces al iniciarse
la epidemia, el número de personas infectadas y
afectadas será pequeño, y en consecuencia, los costos
económicos y sociales podrán contenerse fácilmente. En
caso contrario, si se presentan demoras en la aplicación
de políticas de prevención y se espera hasta la segunda
fase, en la cual ya hay personas enfermas y que están
muriendo, los costos serán mayores en cuanto mayor sea
el número de personas infectadas y afectadas. Los costos
de salud y atención médica serán superiores, el numero
de sobrevivientes que requieren ser mantenidos será
mayor, y las pérdidas de producción serán más
importantes. En la medida en que exista una tasa de
mortalidad adulta mas elevada habrá una pérdida mayor
de producción potencial.
c) Los costos de iniciar
un programa efectivo se elevan proporcionalmente a la
fase que haya alcanzado la epidemia debido a que cada vez
habrá más sectores afectados. En otras palabras, las
demoras elevan el costo de intervención.
d) El costo en el año
trigésimo se eleva en la medida en que se tarde en
aplicar un programa efectivo de prevención ya que el
número de personas infectadas aumenta y existirá un
compromiso de sufragar los costos que conlleva la
situación de las personas infectadas.
e) El nivel de los costos
en el año trigésimo de la epidemia puede tener un rango
de 10 o más. La palabra "puede" es clave en
este contexto, ya que evidencia nuestra ignorancia al
respecto.
La conclusión obvia es
que existe una inmensa ventaja en iniciar tempranamente
programas efectivos contra el VIH.
Medición de los costos
económicos
Los comentarios que se
hacen a continuación no pretenden ser exhaustivos, sino
por el contrario ilustrar algunas de las metodologías
alternativas que los investigadores han utilizado para
estimar los costos económicos del VIH. La mayor parte
del trabajo empírico se relaciona con la experiencia de
países africanos con altas tasas de incidencia del VIH.
Se conoce muy poco acerca de los costos en otras partes
del mundo en desarrollo, si bien este vacío esta siendo
corregido en algunos países asiáticos. En algunos casos
para predecir cuáles serán las consecuencias en los
hogares es necesario recurrir a la experiencia de crisis
similares en el pasado. El diseño de políticas
adecuadas requiere un gran volumen de labor empírica.
Esta debe realizarse no tanto a nivel macroeconómico
sino en los niveles sectorial e industrial y en los
hogares. A continuación se ofrece una idea del grado de
conocimiento alcanzado y se ilustra la manera en que se
ha llevado a cabo la investigación empírica, sin
intentar abarcar la totalidad de la literatura
disponible.
a) Enfoques
macroeconomicos
Deseo hacer referencia a
tres estudios que constituyen un ejemplo de enfoques
alternativos. El primero es un trabajo reciente de
modelaje económico llevado a cabo por Cuddington [1991],
publicado también por el Banco Mundial [1991]. La idea
es predecir cuál hubiera sido el comportamiento de los
principales agregados económicos en Tanzania durante los
años 1985-2010 en ausencia del VIH, para a
continuación, estimar los posibles cambios en el
comportamiento económico al incorporar distintos
supuestos sobre la evolución del VIH en el modelo
básico. Obviamente es posible construir el modelo de tal
manera que refleje mejor los eventuales cambios generados
por la epidemia. Tal es el caso de una mayor
desagregación que refleje las estructuras de producción
urbana/rural e industrial/agrícola.
Cuando se estiman los
efectos a largo plazo del VIH en la economía el problema
obvio que surge es pronosticar la evolución probable de
la misma epidemia. No es prudente suponer que los modelos
epidemiológicos están lo suficientemente avanzados para
realizar pronósticos exactos más allá de un límite de
cinco años. Estimar los efectos cuantitativos del VIH en
la tasa de ahorro interno, y en la productividad de la
fuerza de trabajo -lo que anteriormente calificamos como
el cambio en la oferta laboral efectiva-, constituyen
asimismo escollos importantes. La validez del modelo
depende de su sensibilidad a cambios en las variables de
ahorro y de productividad; este tipo de análisis fue
efectuado por Cuddington con el fin de calibrar la
sensibilidad de sus resultados.
Los gráficos 3 y 4
muestran los principales resultados obtenidos para
Tanzania por Cuddington. El gráfico 3 corresponde a la evolución del
producto interno bruto (PIB) durante el período
1985-2010 y el gráfico 4 al PIB per cápita. La tasa de
crecimiento del PIB real disminuye de un 3,8% anual
promedio, a 2,8-3,2% como resultado de la epidemia. Ello
equivale a una reducción global entre 19 y 36%, de
acuerdo con los supuestos de ahorro y de productividad
que se utilicen. En el caso del PIB per cápita, la tasa
de crecimiento anual promedio se reduce de 0,6% a un
rango entre 0,2 y 0,6%. Indudablemente la economía
crecerá más despacio en presencia del VIH, con una
reducción del PIB real del 1% anual, y un menor impacto
en el crecimiento del PIB per cápita, debido a que la
reducción del crecimiento de la producción se ve en
parte contrarrestada por la disminución de la tasa de
crecimiento demográfico.
El segundo estudio fue
adelantado por Kambou, Devarajan y Over [1991]. En
ciertos aspectos su enfoque es similar al estudio de
Cuddington, si bien el proceso de construcción del
modelo es distinto. En una economía relativamente simple
(como es la de El Camerún), se parte de la base de que
los efectos del VIH en la economía se manifiestan a
través de una reducción de la oferta laboral, afectando
consecuentemente la evolución de los salarios y los
precios. Este enfoque permite desagregar la fuerza
laboral de acuerdo con sus conocimientos técnicos y su
distribución urbana y rural, lo cual es importante para
calcular los efectos del VIH en la economía. El estudio
se base parcialmente en la evidencia empírica relativa
al Africa del Subsahara que apoya la tesis de que el VIH
responde al grado de educación y conocimientos
técnicos. Es decir, que la epidemia afecta a aquellos
que tienen los niveles más altos de educación y
conocimientos técnicos productivos, o sea a aquellos que
representan una inversión sustancial en capital humano.
Los mencionados autores
construyeron un modelo de la economía del Camerún para
explicar el comportamiento de los principales agregados
económicos durante el período 1986-1991, el cual
constituye la base sobre la cual se efectúa el análisis
del impacto del VIH en la economía al incorporar los
efectos de un nivel hipotético de VIH y comparar los
resultados con el caso base. Las consecuencias del VIH se
asumen a través de la reducción anual de la oferta
laboral, variando la proporción en la oferta laboral de
trabajadores calificados y no calificados, así como la
de trabajadores urbanos y rurales.
Como es predecible, los
peores efectos sobre el comportamiento de la economía se
producen cuando el VIH afecta principalmente a la oferta
de trabajadores urbanos calificados:
"Las
consecuencias para la economía son devastadoras: las
tasas de crecimiento del ahorro y de la inversión
disminuyen notablemente, lo que genera una vertical
reducción de las tasas de crecimiento del PIB. La
disminución del crecimiento real de la producción
se ve acompañada de un deterioro de la
competitividad de la economía en los mercados
internacionales que se refleja en menores tasas de
crecimiento de las exportaciones y en una tendencia a
generar déficit en cuenta corriente."
Las tasas de crecimiento
del PIB disminuyen de un promedio anual de 4,3% en el
escenario base a un 2,1% en caso mas pesimista, con un
deterioro del balance fiscal y de la situación externa.
El estudio concluye, "más que el número total de
casos de SIDA, es la distribución selectiva de la
infección por VIH la que encierra un potencial
devastador para el crecimiento económico en los países
del Africa del Subsahara".
El tercer estudio
macroeconómico que se examina es el de Myers et al.,
[1991] sobre Tailandia, el cual utiliza un enfoque más
tradicional para medir las consecuencias económicas del
VIH. Este forma parte de un grupo de estudios que parten
de la base de que los costos del VIH pueden dividirse
entre costos directos (principalmente costos de salud) e
indirectos (la producción que pierde un país debido a
la mortalidad provocada por el SIDA). La suma de estos
dos costos se equipara normalmente a los costos
económicos del VIH, si bien Myers identifica algunas
otras consecuencias económicas.
Este estudio confirma los
resultados de otros estudios que destacan como resulta
virtualmente imposible para las familias hacer frente a
los costos de atención de salud de las personas
infectadas con cargo a sus propios recursos. Incluso en
el caso de tratamientos que excluyen las terapias más
caras, los costos de la atención de salud absorberían
entre el 30 y el 50% del ingreso familiar promedio en
Tailandia. Si las autoridades optan por absorber estos
costos y por hacerlo mediante mecanismos institucionales
tradicionales, la sobrecarga fiscal será importante. Aun
mas, y no obstante la magnitud de estos últimos, los
costos indirectos serán mucho mas significativos. En el
caso de Tailandia, Myers los estima entre US$7.300
millones y US$8.700 millones para el período
1991-2000. La pérdida económica generada por cada
fallecimiento por SIDA -es decir el costo indirecto- se
estima en US$22.000, aproximadamente 17,6% del PIB per
cápita en 1991. El estudio muestra no sólo que los
costos directos e indirectos estimados representan
magnitudes significativas, en conjunto representan un
costo anual equivalente a 16-18 veces el PIB per cápita,
sino también que los costos indirectos para la economía
debido a la producción perdida son muy superiores a los
costos directos debidos a la atención sanitaria.
No es mucho lo que puede
agregarse a las conclusiones de estos tres ejemplos de
modelaje macroeconómico del impacto del VIH. Si bien la
epidemia parece tener un impacto muy significativo en el
comportamiento económico, los resultados deben
examinarse con precaución. No puede afirmarse que los
modelos econométricos, como aquellos desarrollados por
Cuddington y Kanbou et al., hayan resultado en
predicciones ajustadas. También es conveniente reconocer
que conocemos muy poco acerca de las relaciones
estructurales fundamentales para modelar las
consecuencias del VIH para el desarrollo. Lo que se ha
hecho hasta la fecha ha sido bastante simple, y, en el
mejor de los casos, debería considerarse únicamente
como un indicador de la escala potencial del impacto que
el VIH puede tener sobre una economía. Sin embargo,
existe evidencia que para aquellos países con una alta
incidencia del VIH los efectos pueden ser aun más
severos que los descritos en estos estudios. Es evidente
que estamos tratando cuestiones de una gran importancia
económica. El estudio de Myers et al., sobre Tailandia
destaca cuan elevados resultan para la economía los
costos correspondientes a la producción perdida debido a
la mayor mortalidad causada por el SIDA. Estos costos son
proporcionalmente muy superiores a los costos de
atención de salud, y constituyen, en su definición
amplia, la mayor fuente de las perdidas económicas
impuestas a un país por la epidemia del VIH.
b) Estudios sectoriales
La investigación a nivel
sectorial es probablemente más útil que los modelos
macroeconómicos cuando se trata de diseñar políticas
efectivas, y es hacia estos que deben dirigirse los
recursos. Hasta la fecha gran parte del trabajo
investigativo se ha concentrado en la experiencia
africana. Sin embargo, se han estudiado muy poco las
consecuencias efectivas del VIH en los distintos sectores
económicos; se han analizado sus posibles efectos de
acuerdo con la estructura de producción. Lo anterior no
es sorprendente ya que el impacto sectorial de la
epidemia aun no es evidente, excepto por uno o dos casos
específicos.
Los estudios típicos a
este respecto examinan el efecto de los cambios en la
oferta laboral sobre los sistemas de producción
agrícola y sobre determinados de cultivos. Se identifica
el grado de dependencia de la producción respecto de los
insumos laborales en general, y durante los períodos de
mayor intensidad en particular; esto proceso se realiza
por categorías de productores, tamaño de la
explotación y tipo de productos. Dicha clasificación
puede también incluir la especificación de si los
productores son o no son cabezas de hogar y su genero, el
grado en que utilizan trabajo contratado, y para qué
fines. Lo que en realidad se está midiendo en dichos
estudios es la vulnerabilidad de los sistemas de
explotación agrícola a la morbilidad y la mortalidad
causadas por el VIH, e implícitamente la vulnerabilidad
de diferentes tipos de unidades de producción. Estas
últimas pueden acusar el impacto mucho antes que el
sistema en su agregado, ya que algunos productores serán
más vulnerables que otros frente a los cambios en la
oferta laboral.
Para muchos países en
desarrollo, con estructuras económicas relativamente
primarias, las consecuencias para la producción de
alimentos y de cultivos comerciales son de fundamental
importancia. Aquellos que formulan la política
socio-económica requieren estar informados de antemano
sobre los sectores y grupos mas vulnerables, así como
sobre las estrategias de intervención mas adecuadas.
Existen varios estudios
sobre el impacto del VIH en los sistemas de explotación
agrícola que pueden utilizarse como referencia. Barnett
y Blaikie [1990, 1992] examinaron la vulnerabilidad de
los sistemas de explotación agrícola de Uganda de
acuerdo con distintos criterios. De un total de 50
sistemas, 9 resultaron vulnerables frente la escasez
de mano de obra combinada con los déficit existentes de
proteínas y energía, y 17 frente a la escasez existente
o potencial de mano de obra o a las deficiencias de
proteínas y energía. En general, "los hogares
vulnerables en cada sistema de explotación agrícola
pueden acusar señales de impacto mucho antes de que el
conjunto los acuse ... los hogares más pobres pueden
verse seriamente afectados incluso con niveles bajos de
incidencia de la enfermedad" [1990]. El cuadro 1 del
estudio resume las distintas estrategias para hacer
frente al problema identificadas a nivel del hogar, la
granja y el mercado. Vale la pena que el lector examine
en detalle algunas de estas alternativas, en parte porque
ilustran la complejidad de las posibles consecuencias y
respuestas al VIH. La conclusión obvia es que se
requiere introducir un análisis dinámico que capte los
cambios de comportamiento como resultado de la epidemia.
Desgraciadamente es
demasiado fácil recurrir a un análisis estático de la
situación: comenzar con la situación actual donde no
existe el VIH y comparar esta situación con un cambio
hipotético en la oferta laboral, como si ese fuera el
final de la historia. Algunos estudios de caso sobre las
consecuencias en los sistemas agrícolas se ajustan
precisamente a esta descripción y no constituyen, en
consecuencia, un análisis aceptable de la vulnerabilidad
de las estructuras de producción agrícola al VIH. Los
sistemas económicos no son estáticos sino que se
caracterizan por cambios de comportamiento ante
fenómenos que afectan la toma de decisiones. El VIH
tendrá, como ya lo está haciendo, múltiples efectos,
pero también generara múltiples respuestas, que
requieren ser analizadas a fin de comprender sus
consecuencias económicas.
Es necesario modelar los
sistemas de explotación agrícola de tal manera que
reflejen su compleja estructura social y económica, y
superen los límites usualmente fijados por los estudios
de gestión para efectuar análisis y estimaciones. En
particular, los estudios deben reconocer la existencia de
los mercados laborales en el sector rural, tanto debido a
que su comportamiento se aleja de los modelos teóricos,
como por el rol fundamental que estos desempeñaran en el
ajuste de los procesos productivos ante la reducción en
la oferta de fuerza de trabajo. Sender y Smith [1990]
demostraron la importancia de los mercados laborales en
el sector rural de Tanzania, así como la complejidad del
análisis requerido para explicar adecuadamente su
funcionamiento.
La respuesta de los
precios fundamentales del sistema económico ante
modificaciones de la demanda y la oferta resulta de
particular importancia. Lo anterior incluye cambios en
los precios absolutos y relativos de los productos
básicos, en particular alimentos y servicios tales como
el transporte, además de cambios en los salarios y las
tasas de interés. En consecuencia, las modificaciones en
la disponibilidad de fuerza de trabajo y en la
generación de ahorro afectaran parámetros económicos
claves. A su vez, esto generara cambios de comportamiento
que implican revisar la asignación de aquellos recursos
productivos identificados en el cuadro 1. Las
consecuencias del VIH sobre los precios de los factores,
tasas de interés y salarios, especialmente estos
últimos, deben analizarse en el contexto de estructuras
reales. A este respecto, las investigaciones de Sender y
Smith [1990] sobre el sector rural de Tanzania, y las de
Vandemoortele [1991] sobre los mercados laborales urbanos
de Africa, sirven de referencia para adelantar
investigación aplicada sobre el VIH.
Norse [1991] realizo un
interesante estudio en el que examina la producción de
alimentos y comerciales de pequeños agricultores en
Malawi. Partiendo de la contabilidad llevada en las
granjas calculó las consecuencias de la epidemia para
los productores típicos de maíz, mandioca, cacahuetes,
tabaco, algodón, etc., de acuerdo con el tamaño de sus
parcelas, y considerando los cambios en la oferta laboral
y en la remesa de fondos. Esta última variable es
importante en Malawi, así como en otros países, en
donde miembros del hogar, por lo general la cabeza
masculina, se encuentran en centros urbanos o inclusive
en el exterior.
La dependencia de muchas
comunidades rurales respecto de la remesa de fondos
constituye un elemento adicional de vulnerabilidad. Norse
concluye que en los hogares donde la mujer se encuentra a
cargo son especialmente vulnerables a los cambios de la
oferta laboral y, en especial, a las reducción de las
remesas de fondos, y que ciertos cultivos comerciales,
como el tabaco y el algodón, lo son a los cambios de
disponibilidad de mano de obra. Debe tenerse en cuenta
que Norse se refiere a la producción de pequeños
agricultores, ya que este autor no examinó el caso de
grandes unidades de producción agrícola explotadas con
fines comerciales. Aun cuando éstas representan una
proporción pequeña si se la compara con el número
total de productores, representan la mayoría de la
producción destinada a la exportación. Si bien no
analizó cual sería su respuesta ante la escasez de mano
de obra, es obvio que deberán adaptarse al deterioro de
las condiciones de oferta laboral. Lo que resulta
importante para estas grandes explotaciones, al igual que
para los pequeños agricultores que utilizan mano de obra
contratada, es determinar qué pasará con los salarios
en condiciones de disminución de la oferta laboral, y,
por consiguiente, como se afectaran los costos de
producción.
Todas las industrias se
verán afectadas por la epidemia del VIH, directamente
mediante su efecto sobre la oferta laboral, e
indirectamente a través de los cambios en la
composición de la demanda, a medida que los consumidores
destinan una proporción mayor de sus ingresos a gastos
en la esfera de la salud. Es obvio que algunos sectores
serán especialmente vulnerables a los efectos del VIH. A
este respecto cabe citar el caso de la industria del
cobre en Zambia, que representa virtualmente la totalidad
de los ingresos del país por concepto de exportaciones
(90%), y aproximadamente el 25% del PIB. En la actualidad
el número de personas infectadas por el VIH es alto
dentro de la industria, y se espera que para el final del
decenio de 1990 aproximadamente un 60% de la fuerza
laboral se encuentre infectada (Desmond, 1989). Gran
parte de esta fuerza de trabajo es calificada, reflejando
una inversión importante por parte del Estado y el
sector privado. Ello plantea problemas inmensos con
respecto a la sustitución de esta mano de obra
calificada en un país pobre y con recursos escasos.
Los países que dependen
del Turismo para la generación de empleo y la obtención
de divisas son también extremadamente vulnerables debido
a:
- la reducción de la
oferta laboral;
- una resignación de
las prioridades de la demanda interna a medida
que los ingresos acusan la presión del VIH;
- cambios en la demanda
externa en la medida en que los turistas escogen
otros destinos considerados como de menor
riesgo.
Cabe citar como ejemplos
típicos a Kenya y Tailandia, en donde la evidencia
sugiere que la demora en establecer políticas para la
prevención del VIH pretendía evitar que los turistas
cambiaran su destino. Esta decisión es comprensible si
se tiene en cuenta la dependencia de estos países de los
ingresos de divisas por turismo. En el caso de Tailandia
estos últimos representaban una ganancia neta de divisas
que equivalía aproximadamente al 10% de los ingresos
totales recibidos del exterior. Esta demora, como se
discutió anteriormente en la sección 2 supra,
fue una decisión desafortunada, y en parte ha
contribuido a la rapidez de la propagación del VIH en
ambos países. Estos han adoptado recientemente una
actitud más abierta acerca de la situación del VIH, sin
ningún efecto evidente sobre la industria del
turismo.
Aun cuando puede suponerse
que la industria de esparcimiento sexual de Tailandia es
en la actualidad vulnerable a los cambios de la demanda
internacional, en realidad gran parte de la demanda por
los servicios de trabajadores sexuales comerciales se
genera internamente. Existe una relación interindustrial
compleja entre la demanda interna y externa, y por
supuesto no es sencillo predecir cuáles serán los
efectos de los cambios en la composición de la demanda
para esta industria. Todavía no es evidente que la
demanda, interna o externa, se haya visto afectada por la
mayor información acerca de los riesgos del VIH, aunque
hasta cierto punto eso es lo que debería haber sucedido.
En efecto, el Gobierno de Tailandia, que recientemente ha
mostrado una actitud más abierta al alertar sobre los
niveles de infección por el VIH, tendrá que hacer mucho
más para restringir la demanda, independientemente de su
origen. Hasta la fecha no es evidente que las actividades
emprendidas para cambiar las condiciones en que funciona
la industria de los trabajadores sexuales comerciales
hayan surtido los efectos deseados. El camino que hay que
seguir en términos de proteger el empleo y la
contribución del turismo al PIB y a las divisas en el
caso de Tailandia resulta obvio: cambiar el patrón de la
demanda externa. No obstante aun cuando se lograra este
objetivo, las condiciones internas, que tienen una
importancia crucial en la propagación del VIH, seguirán
existiendo, y los problemas económicos y sociales
causados por el VIH seguirán siendo más o menos los
mismos.
Uno de los sectores que
desempeña un papel crucial en la integración del
mercado laboral y de los mercados de bienes básicos y
servicios en una economía es el Transporte. También
parece desempeñar un papel importante en la propagación
del VIH. Varios estudios realizados en Africa y en Asia
han analizado el rol de los conductores de camiones en la
propagación del VIH. Se ha observado de tiempo atrás
Hace tiempo que el VIH parece concentrarse alrededor de
los principales centros de transporte de un país:
grandes puertos, localidades que constituyen paraderos
para los camiones, y a lo largo de las principales
autopistas. En este caso nuestro interés se relaciona
con las consecuencias de la infección para el
funcionamiento del sector del transporte, así como con
las consecuencias de las altas tasas de infección entre
los empleados de las empresas de transporte para el
funcionamiento general de la economía.
Ambos resultan asuntos
complejos, y sólo existe un estudio detallado sobre el
particular que se refiere a la industria del transporte
por carretera de Tailandia [Giraud, 1992]. Este estudio
sugiere que en solo diez años el VIH ha generado
incrementos importantes en los costos para las empresas y
el gobierno mediante su efecto sobre los programas
sociales. Por supuesto existen consecuencias para otros
sectores de la economía en la medida en que el aumento
de los costos se traslada al usuario, imponiendo una
carga adicional a la economía. El estudio de Giraud
tiene un carácter pionero. Constituye el único ejemplo
de una estimación detallada de los efectos del VIH en un
sector productivo de un país en desarrollo. Representa
el tipo de investigación que se requiere llevar a cabo
urgentemente otros países.
Se podría recorrer todo
un catálogo de industrias pero probablemente no haga
falta. Tal vez vale la pena hacer referencia a los
Servicios Financieros, ya que este sector también se
verá afectado por el VIH. Al igual que el resto de la
economía se enfrentará al cambio de condiciones en la
fuerza laboral y se verá afectado por los niveles
cambiantes de ingreso que reducirán el ahorro. Incluso
existirán efectos específicos en esta industria. En
algunos países, las compañías de seguros están
exigiendo análisis de detección del VIH antes de emitir
pólizas de seguros de vida y de protección de hipoteca.
En algunos casos se requiere un análisis anual durante
un período mínimo en el que los resultados deben ser
negativos. Es evidente que las condiciones bajo las
cuales se amortiza una hipoteca cambian a causa del VIH.
A manera de ejemplo, en Kenya es requerido un análisis
de VIH antes de conceder un anticipo. Cuando el resultado
es positivo sólo se concede un pequeño anticipo. En el
caso de los seguros médicos, aunque también en los
sistemas de seguridad social, el VIH causa importantes
problemas que deben tenerse en cuenta. En el caso de la
seguridad social se trata de un problema incumbente al
gobierno, si bien en forma no exclusiva, habida cuenta de
la existencia de arreglos privados de pensión y de
seguro médico en algunos países.
Las consecuencias en este
sector son múltiples, y un gran número de instituciones
financieras tendrá que adoptar una respuesta. No tengo
conocimiento de estudios que hayan tratado estos temas en
los países en desarrollo, aunque existen ejemplos
aislados de instituciones que han cambiado sus políticas
como consecuencia del VIH. Se trata de esferas en las que
el gobierno tiene intereses especiales, ya que debe
asegurar que las instituciones actúen de una manera
justa, razonable y compatible con la estrategia nacional
para combatir el VIH. Aparecen obviamente cuestiones
fundamentales sobre la viabilidad financiera de las
instituciones, tanto públicas como privadas, que es
preciso tratar de solucionar. No menos importantes son
las cuestiones relacionadas con el crédito, y como los
criterios de crédito "prudente" cambian a
consecuencia del VIH. Es preciso orientar la gestión de
las prácticas bancarias hacia el servicio de intereses
múltiples, de manera que no reflejen simplemente las
prácticas financieras tradicionales. Lo que se requiere
es introducir innovaciones en las prácticas de crédito
de tal manera que contribuyan a aliviar las consecuencias
económicas y sociales de la pidemia.
c) Consecuencias
en los hogares
Debido a que existe una
amplia gama de literatura sobre las consecuencias del VIH
en los hogares, especialmente para algunos países
africanos, el contenido de esta sección será breve. El
material lo examinan acertadamente Devereux y Eele
[1991], quienes utilizan en forma interesante estudios
existentes sobre las consecuencias de la hambruna y
enfermedades tales como la ceguera fluvial, para
pronosticar cómo los hogares y las comunidades podrían
hacer frente al VIH. Las cargas que sufren las familias
como consecuencia de una enfermedad prolongada significan
gastos adicionales, especialmente en materia de salud,
pérdida de ingresos y reasignación del trabajo y de las
responsabilidades domésticas. Es inevitable concluir
como algunos hogares podrán hacer frente a estos costos
con más éxito que otros. Como es de esperar los hogares
con menores recursos son los más vulnerables. Los
hogares pobres contraen deudas para hacer frente a los
costos de salud adicionales, tratando, en la medida de lo
posible, de conservar su activo productivo, como son la
tierra y los árboles, todo el tiempo que sea posible
para proteger la continuidad de la familia. El mismo
fallecimiento impone costos económicos adicionales, que
en muchas sociedades erosionan aún más los recursos
familiares.
Por supuesto, dichas
cargas constituyen sólo una fracción de lo que tienen
que soportar los individuos y las familias. Las otras
cargas, el trauma y la aflicción, rara vez se incluyen
en las evaluaciones. También son inevitables otros
efectos secundarios:
- menor acceso a la
educación;
- reducción de las
corrientes de ingresos futuras;
- pérdida de la
capacidad de trabajo doméstico en el hogar;
- reducción de la
capacidad de cuidar a los familiares a cargo,
tanto jóvenes como ancianos, y
- la posibilidad de
cambios estructurales en el seno del hogar, es
decir, la disolución de la familia.
Es evidente que en muchos
países de Africa un gran número de familias y
comunidades está haciendo frente a los costos
económicos y de otro tipo causados por el VIH, pero es
claro que se debe intervenir normativamente para ayudar a
los más vulnerables.
Resulta obvio que los
costos individuales y sociales causados por el VIH serán
profundos y sustanciales. Para aquellos países que no
puedan evitar la propagación del VIH, como puede ser el
caso de la mayor parte del mundo en desarrollo, los
costos serán cuantitativamente altos y persistirán
durante muchos años. En este sentido, la epidemia del
VIH difiere de la hambruna o cualquier otro tipo de
conmoción reversible de la estructura económica y
social. Por consiguiente las estrategias para hacer
frente a la epidemia deberán ser totalmente diferentes
debido al carácter acumulativo del infortunio.
Estas consecuencias se
están dejando sentir en muchos países y se harán
sentir en muchos otros, antes del final del decenio. Los
países que soportan los mayores costos son, en su
mayoría, aquellos cuyo desarrollo económico durante los
últimos veinte años ha sido lento y en donde los
niveles de vida son extremadamente bajos. En muchos de
esos países el comportamiento del sector público ha
sido deficiente. Además, existen programas corrientes
que erosionarán aún más la capacidad del Estado para
administrar y hacer llegar los servicios a los usuarios.
Por muy lamentable que sea
este panorama no constituye ninguna novedad. Si bien, el
reconocimiento de esta realidad en numerosos países en
desarrollo resulta crítico para comprender qué es
posible, qué tipo de políticas son viables, y sobre
quien debe recaer la carga de la respuesta. El Estado
puede y debe desempeñar un papel muy importante en la
prevención del VIH, en la mejora de la atención
médica, y en hacer frente a los problemas que el VIH
plantea al funcionamiento del sistema económico. No
obstante, en lo que se refiere al cambio de
comportamiento requerido para prevenir la difusión de la
epidemia y al manejo de sus consecuencias sociales,
económicas y psicológicas, no existe alternativa alguna
a los sistemas de intervención y de apoyo que se centran
en los hogares y en las comunidades. El reconocimiento de
esta premisa tiene numerosas implicaciones, en particular
para los países con grandes limitaciones de recursos en
donde el Estado, aunque deseara hacerlo, no puede hacer
frente a los costos de la epidemia. Por consiguiente, las
intervenciones normativas deben centrarse en los hogares
y las comunidades como puntos de intervención efectiva
en la estructura social y económica. Se requiere apoyar
o crear instituciones cuyas actividades tengan lugar a
ese nivel.
Conclusiones
Las conclusiones pueden
señalarse muy brevemente y, en particular simplemente
con enumerarlas puede dárseles un mayor énfasis.
1. Los costos económicos
y sociales del VIH son en efecto sustanciales. La
epidemia, si no se controla, puede transformar la
trayectoria de desarrollo de muchos países. No sólo en
términos de sus tasas de crecimiento económico sino
también en términos de aquellos indicadores sociales
más amplios que reflejan la mejoría de los niveles de
vida. No existen sectores o estratos sociales de la
economía que puedan considerarse como inmunes a los
efectos de la epidemia.
2. Los países con baja
incidencia de la enfermedad tienen la capacidad de actuar
mediante la aplicación de políticas eficaces para
prevenir la propagación del VIH, y evitar de este modo
sus costos económicos, sociales y psicológicos. En la
sección 2 de este documento se discute claramente la
validez de la intervención temprana, a fin de evitar los
costos de la epidemia. Los beneficios generados por las
actividades efectivas de prevención del VIH en todos los
países, con incidencia alta o baja, serán
sustancialmente superiores a los generados por cualquier
otro tipo de inversión.
3. Se requiere un cambio
importante de actitud y concepción de política a fin de
implementar políticas eficaces de prevención. No hay
lugar para sensiblerías. Los aspectos relacionados con
la sexualidad y las relaciones entre los sexos, en donde
se precisan cambios importantes y fundamentales, deben
abordarse abiertamente. Será en extremo difícil
introducir dichos cambios, pero no hay otra
alternativa.
4. Existen límites obvios
a lo que los gobiernos pueden conseguir en esta esfera,
si bien cabe esperar que proporcionen recursos y
liderazgo. La acción efectiva dependerá a menudo de
organizaciones no gubernamentales y organizaciones de
base comunitaria. Estas entidades pueden alcanzar a
aquellas personas cuya conducta pueda considerase como de
alto riesgo, y atender a las personas infectadas y
afectadas por el VIH. En la mayoría de los países en
desarrollo, si no en todos, la mayor parte de los costos
de atención a los infectados y a los afectados recaerá
inevitablemente sobre los hogares y las
comunidades.
5. Es mucho lo que las
ciencias sociales pueden ofrecer en materia de análisis,
interpretación de datos y formulación y evaluación de
políticas. Ello es evidente cuando se trata de
comprender los factores económicos y sociales que
inducen conductas de riesgo, tales como el rol de la
pobreza en la prostitución femenina como medio de
supervivencia. Los economistas deben participar en la
elaboración de intervenciones normativas relacionadas
con el VIH, a fin de que se comprenda plenamente su
eficacia relativa. Para las personas infectadas, el
objeto de la política ha de ser la plena integración y
la no discriminación, a fin de que puedan vivir
constructivamente en la sociedad. Se requiere únicamente
un volumen reducido de gasto público para que aquellas
personas infectadas por el VIH puedan aportar una plena
contribución económica y social durante muchos
años.
6. Los problemas que
plantea el VIH a las economías de los países en
desarrollo son más fáciles de identificar teóricamente
que de medir en forma cuantitativa. Se requiere adelantar
un extenso trabajo aplicado para colmar las amplias
lagunas de comprensión e identificar la escala y el
ámbito de la respuesta normativa. Para que sea útil, la
investigación debe fundamentarse en un conocimiento real
de cómo las estructuras económicas y sociales funcionan
y se interrelacionan, y no en algunas supuestas
construcciones teóricas. Las cuestiones en juego son
demasiado serias; los problemas que hay que superar
demasiado críticos para confiar su solución al libre
juego de las fuerzas del mercado o a las especulaciones
de doctrinas no plenamente informadas. Gran parte de esta
investigación aplicada, para que sea útil a la
formulación de políticas, tendrá que tener un
carácter nacional, tanto en su enfoque como en su
aplicación.
Cuadro
1. Estrategias para hacer frente al SIDA y atender a los
enfermos en la zona rural de Uganda
El hogar
Cambio de la
estructura del hogar:
- fusión (misma
generación)
- separación
- miembros dependientes
adicionales (huérfanos jóvenes)
- miembros dependientes
adicionales (huérfanos de más edad)
Cambios en la
organización doméstica del trabajo
- aumento del tiempo
empleado
- disminución del
tiempo empleado
- alteración de la
distribución del trabajo entre los miembros del
hogar (puede afectar a las mujeres)
Cambio en el nivel de
vida/bienestar de los miembros del hogar:
- dieta más deficiente
(variedad restringida de alimentos, menos tiempo
disponible para la preparación)
- vivienda deteriorada
(menos tiempo para reparaciones)
- acceso menor a la
educación (especialmente las muchachas)
La granja
Cambios en la
organización de trabajo de la granja:
- aumento del tiempo
empleado en la granja
- disminución del
tiempo empleado en la granja
- contratación de mano
de obra
- sustitución del
trabajo por otros insumos
Cambio en las prácticas
de la granja:
- disminución de la
gama de cultivos
- eliminación de los
cultivos comerciales
- eliminación de
algunos cultivos alimentarios
- adopción de la
rotación de cultivos
El mercado
Cambios en la
obtención de ingresos:
- pérdida de remesas
de fondos
- pérdidas de ingresos
debido a la necesidad de utilizar tiempo para los
trabajos domésticos/agrícolas
- venta de cultivos
alimentarios
- venta de artesanías
- otro comercio de
menor importancia
- venta de trabajo
doméstico
Fuente: Barnett y Blaikie
(1990:xiii-xiv).
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agosto de 1991.
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Cuddington, J. Modelling
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Vandemoortele, J. The
Sub-Saharan Labour Market, mimeógrafo, PNUD, febrero
de 1991.
Nota biográfica
Desmond Cohen es un
economista con experiencia docente universitaria en
Africa, el Canadá, el Reino Unido y los Estados Unidos;
posee asimismo amplia experiencia en investigación y
diseño de política macroeconómica en varios países de
Asia y africa. En la actualidad es el Director del
Programa sobre el VIH y el Desarrollo en el PNUD. Con
anterioridad a éste fué Asesor del Ministerio de
Hacienda Británico en política financiera
internacional, Administrador y Miembro Adjunto del
Consejo del Instituto de Estudios de Desarrollo en la
Universidad de Sussex, Reino Unido, y Decano de la
Escuela de Ciencias Sociales en la misma institución
hasta 1990.

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