.En el estudio se afirma que en la actual era de mundialización, la estabilidad del planeta y la seguridad humana
dependen hasta un punto crítico de una cooperación internacional que sea percibida como equitativa y legítima.
El estudio:
Inge Kaul, Isabelle Grunberg y Marc A. Stern, editores,
Global Public Goods: International Cooperation in the 21st Century.
Nueva York: Oxford University Press, 1999.
Nueva York — Uno de los argumentos principales de la publicación Bienes públicos mundiales
es que los retos de mayor importancia — desde el cambio climático hasta la excesiva inestabilidad financiera, la aparición de nuevas cepas de enfermedades y la creciente disparidad entre los ricos y los pobres — reflejan la insuficiente provisión de bienes públicos mundiales. Los bienes públicos son los que el mercado no puede proporcionar por sí mismo. Anteriormente, podían obtenerse los bienes públicos exclusivamente mediante acciones a escala nacional. Pero, como resultado de la apertura y la interdependencia, los bienes públicos dependen cada vez más de la cooperación entre los Estados.
La teoría de las relaciones internacionales ha demostrado repetidamente que la cooperación da buenos resultados cuando las partes involucradas perciben que es equitativa. Pero como afirman J. Mohan Rao y Ethan B. Kapstein
en sus respectivos artículos incluidos en este volumen, con demasiada frecuencia la equidad — especialmente, la participación equitativa de todos los interesados — está ausente de las actuales estructuras de gobernabilidad
internacional. Su recomendación es velar por una representación más plena de todas las partes interesadas: todos los países y grupos de población, del Norte y del Sur, incluidos los protagonistas no gubernamentales
clave, así como las mujeres, los pobres, los sindicatos, las iglesias, los niños y las futuras generaciones (las que, naturalmente, estarían representados por procuración).
Pero una representación equitativa no es sólo cuestión
de números o de cantidades; es primordialmente cuestión de capacidad o calidad. Por ende, la equidad — y la mayor igualdad — constituyen un requisito previo para que imperen condiciones de mayor justicia, así como de mayor
participación y cooperación. Como subraya Rao, la equidad es, en sí misma, un bien público mundial.
En un principio, a fin de fomentar una participación sustancial de los países en desarrollo en las negociaciones
internacionales, una sugerencia de los editores es crear un Fondo para la Participación Mundial, administrado por los países del Sur. El Fondo serviría como fuente de recursos que podría utilizar el mundo en desarrollo
a fin de coordinar su posición política y fortalecer sus aptitudes para la negociación al participar en negociaciones internacionales con el mundo industrializado sobre bienes públicos mundiales. Una propuesta que dimana del
libro es reservar un porcentaje adicional de 0,1% del producto nacional bruto de los países donantes, que se aportaría durante un cierto tiempo y a corto plazo, a fin de establecer un fondo de dotación inicial. Si los
países asumieran el compromiso de efectuar contribuciones a dicho fondo durante cinco años, se obtendría alrededor de 1.000 millones de dólares.
El Fondo para la Participación Mundial también serviría para coordinar y dotar de
mayores facultades a los grupos regionales. En el libro, Lisa D. Cook y Jeffrey Sachs afirman que sería mejor que los recursos destinados a la asistencia se asignaran a escala regional, de la misma manera en que los Estados
Unidos aportaron asistencia a los países de Europa desgarrados por la segunda guerra mundial mediante el Plan Marshall, en virtud del cual los receptores administraron por sí mismos sus fondos, examinaron las necesidades de
asistencia recíprocas y vigilaron la utilización de los recursos. Los autores sugieren que esos recursos podrían encauzarse hacia organismos regionales existentes, como el Pacto Andino, la Asociación de Naciones del
Asia Sudoriental, la Comunidad Económica de Estados del África Occidental, el Mercosur o la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional.
Esas propuestas forman parte de una tesis más amplia planteada en la publicación
Bienes públicos mundiales: que es preciso replantear la lógica de la mundialización. La mundialización debería establecerse "desde abajo hacia arriba", y no "desde arriba hacia abajo". Como
agrega Eimi Watanabe, Directora del Departamento de Políticas de Desarrollo, del PNUD, "La experiencia demuestra que la fortalización de capacidad es un componente crítico para una participación completa y equitativa en los
mercados mundiales".
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Isabelle Grunberg Teléf.: +-212-906-3681
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