Nueva York
— Un estudio dado a conocer hoy por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo trata de obtener un nuevo enfoque integral de las crisis mundiales: desde las crisis financieras hasta las emergencias humanitarias, el calentamiento mundial, la aparición de nuevas cepas de enfermedades y la discrepancia cada vez más explosiva entre los ricos y los pobres. Hasta el momento, los problemas mundiales han suscitado mayormente soluciones apresuradas y respuestas de política fragmentarias.
Uno de los temas principales de la publicación Bienes públicos mundiales es que muchas de esas crisis son resultado de la insuficiente provisión de bienes públicos mundiales.
Actualmente, hay tres importantes déficit en
materia de política, debido a los cuales los encargados de formular políticas se sienten desvastados frente a las fuerzas del mercado y a los problemas mundiales:
una discrepancia jurisdiccional — entre el alcance mundial de las principales cuestiones de política y las fronteras nacionales dentro de las cuales operan los encargados de formular políticas;
una discrepancia de participación
— entre las tradicionales grandes Potencias y el nuevo y más amplio conjunto de protagonistas, entre ellos varios países en desarrollo, así como empresas y entidades de la sociedad civil; y
una discrepancia de incentivos — entre el bien público de todos los países y el deseo de cada Estado de servir a sus propios intereses, antes que los intereses colectivos.
El término "bien público" es un término económico estandar utilizado para denotar bienes que, una vez producidos, benefician a todos; por ejemplo, un marco jurídico o un conjunto de sistemas, normas y estándares de la
justicia; un medio ambiente no contaminado y saludable; o la educación para todos. El libro lleva ese concepto a escala mundial. Los bienes públicos mundiales redundan en beneficios que se propagan entre los países, las
generaciones y los grupos de población. Entre los ejemplos pueden citarse la estabilidad financiera, la salud, la paz y la sustentabilidad del medio ambiente.
"Los males públicos mundiales" son resultado de
problemas que trasponen las fronteras — entre ellos, enfermedad, excesiva inestabilidad, contaminación, delincuencia y tráfico de drogas — o de la acumulación sistémica de problemas.
Una suficiente provisión de bienes públicos
mundiales requiere un nuevo criterio para las relaciones exteriores, en función del cual la cooperación internacional es parte integrante de la política pública nacional. "Lamentablemente, con frecuencia vemos lo
contrario: una tendencia hacia el aislamiento y el proteccionismo", dice Inge Kaul, coeditora de Bienes públicos mundiales.
Los contribuyentes a la publicación Bienes públicos mundiales
— entre quienes figuran Amartya Sen, laureado con el Premio Nobel de Economía en 1998, Joseph Stiglitz, economista principal del Banco Mundial, Jeffrey Sachs, del Instituto de Harvard para el Desarrollo Internacional — proponen un reordenamiento de las políticas públicas para subsanar las actuales discrepancias.
1. Un puente jurisdiccional para anular la separación tradicional entre asuntos extranjeros y asuntos nacionales y vincular el plano nacional y el mundial mediante un regionalismo fortalecido. En este
marco, las metas internacionales se alcanzarían mediante acciones a escala nacional o regional. Además, los gobiernos se compensarían recíprocamente por los efectos que causan a otros países o a la comunidad
internacional. Esta idea puede expresarse como "comercio en bienes públicos mundiales". Mediante esas operaciones, también es posible alentar a los países a que adopten políticas conducentes a obtener
efectos externos positivos (como la investigación básica, la protección del medio ambiente, etc.).
Entre las recomendaciones concretas para la acción figuran las siguientes:
Vigilar los efectos de las políticas, tanto positivos como negativos, que trasponen las fronteras, publicando reseñas de los efectos externos correspondientes a cada país.
Crear
"departamentos de relaciones exteriores" dentro de los ministerios nacionales con jurisdicción en materia de medio ambiente, salud, hacienda, empleo, ciencia y tecnología, etc.
Crear instituciones
regionales, a semejanza del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Armonizar las políticas y liberalizar el comercio dentro de "clubes regionales".
Encauzar la asistencia hacia
grupos regionales, de conformidad con los lineamientos del Plan Marshall.
2. Un puente de participación, para velar por que todos los protagonistas interesados estén involucrados. Sus elementos fundamentales son:
Una mejor representación Norte-Sur en los foros internacionales.
La ampliación del grupo G7/G8 para constituir un grupo G-16, incorporando a ocho importantes países en desarrollo.
Un nuevo concepto de tripartición para posibilitar la participación sistemática de las empresas y las entidades de la sociedad civil en los foros internacionales (es decir, representación de las organizaciones sociales y
laborales en la formulación de políticas financieras).
Una voz para "quienes no tienen voz", en especial los pobres y las futuras generaciones.
Un Fondo para la Participación
Mundial, autoadministrado por los países en desarrollo, con el propósito de apoyar su activa participación en las negociaciones mundiales.
3. Un puente de incentivos: La cooperación debe aparecer como provechosa
a escala nacional y posibilitar que los encargados de formular políticas produzcan resultados en beneficio de sus públicos de apoyo. Con esos fines, es menester fortalecer los incentivos mediante la aplicación de las
siguientes medidas:
Correcta justipreciación de los recursos. Para algunos recursos (como agua no contaminada o bosques prístinos) se ha fijado un precio insuficiente a escala mundial debido a que no se
toman en cuenta sus positivos efectos externos en todo el planeta.
Negociación intersectorial
(por ejemplo, "reducción de la contaminación" a cambio de "acceso a la tecnología") y en el largo plazo.
Creación de un nuevo Consejo de Administración Fiduciaria Mundial,
integrado por personalidades eminentes, que asesoraría al Secretario General de las Naciones Unidas sugiriendo las medidas a adoptar cuando la comunidad internacional corra el riesgo de quedar atrapada en problemas de acción
colectiva.
Algunos países también recibirían transferencias de la comunidad internacional a fin de que contribuyan a la provisión de bienes públicos mundiales. Pero esto no debería confundirse con la asistencia, como ocurre en
la actualidad. Como se fundamenta en la publicación Bienes públicos mundiales, una gran proporción de la asistencia — tal vez hasta un cuarto del importe destinado a la asistencia — se dedica actualmente a cuestiones
de interés mundial, y no a los más pobres.
Como señala James Gustave Speth, Administrador del PNUD, "Actualmente, la cooperación internacional debe permanecer centrada en la asistencia y en los países más pobres. Pero
es preciso que también abarque más que la asistencia: el temario de los bienes públicos mundiales constituye un reto nuevo y adicional".
¿De dónde podría proceder el impulso para introducir los cambios propuestos en
las políticas públicas?
El impulso nacerá de la necesidad de obtener resultados. Los propios encargados de formular políticas tienen cada vez mayor conciencia de que se está perdiendo la capacidad para formular
políticas y comprobarán que sirve a sus intereses fortalecer sus medios de acción. Por consiguiente, el grupo G7/G8 podría muy bien estar listo para ampliarse hasta G16, incorporando a ocho importantes países en
desarrollo. Además, tanto las entidades de la sociedad civil como las empresas probablemente ejercerán mayor presión sobre los gobiernos a fin de que estos cooperen en muchas esferas donde hay problemas.
La mayor
participación en la formulación de políticas mundiales (en particular, la "apertura" hacia los países del Sur del grupo G7/G8) también desencadenará procesos de cambio.
Las recomendaciones de política que figuran en la publicación Bienes públicos mundiales
dimanan de una serie de estudios monográficos sobre temas de diversos alcances, entre ellos: equidad, eficiencia de los mercados, estabilidad financiera, conocimientos, salud, sustentabilidad del medio ambiente, cultura, paz y seguridad.
Para obtener más información, sírvase dirigirse en Nueva York a:
Inge Kaul Teléf.: +-212-906-6064
Isabelle Grunberg Teléf.: +-212-906-3681
Marc Stern Teléf.: +-212-906-3680
Priya Gajraj Teléf.: +-212-906-3660
Además, sírvase consultar nuestro espacio en la World Wide Web:
http://www.undp.org/globalpublicgoods
ingreso (login): ods
contraseña (password): gpg
Este espacio en la World Wide Web
tendrá vedado su acceso hasta el 10 de mayo de 1999 y sólo será accesible mediante contraseña.
Para pedidos de la publicación Global Public Goods: International Cooperation in the 21st Century
, sírvase dirigirse a:
En los Estados Unidos, teléfono 1-800-451-7556 o espacio en la World Wide Web de Oxford University Press: http://www.oup-usa.org
Fuera de los Estados Unidos, por fax: 212-726-6453 o e-mail, intlsales@oup-usa