Aurora Díaz-Rato es Directora General de Cooperación con Iberoamérica, de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI)Nacida en Madrid, es Licenciada en Derecho e ingresó en 1983 en la Carrera Diplomática. Ha estado destinada en las representaciones diplomáticas españolas en Costa Rica e Irlanda. Ha sido Vocal Asesora en el Gabinete del Ministro de Asuntos Exteriores, Subdirectora General de Europa Occidental y Subdirectora General Adjunta en el Gabinete de la Secretaría General de Asuntos Europeos. Desde 2002 es Vocal Asesora en la Dirección General de Coordinación de Asuntos Generales y Técnicos de la Unión Europea. De visita en Nueva York para una serie de reuniones con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), fue entrevistada por el equipo del Fondo España-PNUD “Hacia un desarrollo integrado e incluyente”.
Este Fondo surge en 2005. La legislatura española actual comenzó en mayo 2004, y desde el primer momento el nuevo gobierno del presidente José Luis Zapatero aportó dos componentes clave, tanto para la justificación conceptual de este Fondo, como para su realización: una clara apuesta por el multilateralismo, en su sentido más amplio, activo, selectivo y estratégico, y un fuerte apoyo al Sistema ONU en general.
Esta tendencia debe entenderse en el marco histórico y político de cómo llega el presidente Zapatero al gobierno, tras un periodo en el que España se mostró contraria al multilateralismo.El nuevo gobierno trae consigo también un renovado y fuerte compromiso con el desarrollo, lo que incluye llegar a 0,5% del PBI en ayuda al desarrollo a fines del 2008, para alcanzar el 0,7% en la segunda legislatura. Todos estos ingredientes conforman un gran cambio en la política española de cooperación histórico y político de cómo llega el presidente Zapatero al gobierno, tras un periodo en el que España se mostró contraria al multilateralismo. El nuevo gobierno trae consigo también un renovado y fuerte compromiso con el desarrollo, lo que incluye llegar a 0,5% del PBI en ayuda al desarrollo a fines del 2008, para alcanzar el 0,7% en la segunda legislatura. Todos estos ingredientes conforman un gran cambio en la política española de cooperación. En este marco, hemos analizado y pensado no sólo una modificación sobre en qué trabajamos, sino también sobre cómo lo hacemos. Surge así la necesidad de pensar de un modo más estratégico y más activo, junto a nuestros socios. Cambia la dinámica de la cooperación: en vez de esperar a colocar unos recursos, es decir que los organismos presenten proyectos para nosotros luego decidir cuáles financiamos, ahora se trata de establecer una alianza para trabajar en una determinada región en una determinada área temática, y con objetivos claros. Así se plantea este Fondo.
Tenemos un documento estratégico, que se llama el Plan Director de la Cooperación Española 2005-2008, que asume como propios los planteamientos de Amartya Sen. Entiende el desarrollo con un enfoque de derechos y capacidades; se trata de toda una línea ideológica que guía nuestro accionar. Partimos entonces del paradigma del Desarrollo Humano, lo cual explica por qué el PNUD es un socio natural para nosotros.
Exacto, América Latina se destaca por su inequidad, tanto dentro de los países como entre ellos. Nuestro Plan Director clasifica a los países en diversos niveles, acorde a su índice de desarrollo humano. Tenemos como “Países prioritarios” aquellos de IDH más bajo, en los que tenemos mayor presencia en recursos, una mayor diversificación de instrumentos, y trabajamos en todas las áreas. Luego están los “Países preferentes” (México, Brasil, Argentina, Chile). Pero no hay una metodología única de trabajo. Para definir nuestro tipo de intervención hemos impulsado un gran debate, que nos permita comprender y elegir el mejor modo de trabajo e intervención en los países de ingresos medios ante la retirada de la cooperación en estos países. Así hemos intentado crear un discurso que nos ha permitido sostener y profundizar nuestra cooperación con aquellos países de renta media. Recordemos que en el Informe Sacks se había dicho de no incluir a los países de renta media en la ayuda al desarrollo, e incluso en el consenso europeo debimos presionar para que se los incluya. Aquella postura hubiera llevado a que América Latina desapareciera de la cooperación comunitaria.
También hemos debatido mucho con nuestros donantes y países socios sobre cómo enfocar el trabajo en estos países, y hemos concluido que debemos tener un enfoque diferencial: en estos países fortalecemos los trabajos con los gobiernos, en la cooperación de gobierno a gobierno, fundamentalmente en temas de gobernabilidad política y otros temas nucleares como justicia, fiscalidad o descentralización. En cambio, en las regiones que muestran índices de desarrollo más bajos acentuamos las cuestiones más relacionadas con las necesidades básicas. Y así mantenemos este equilibro, desde ya con menos recursos en los países de ingresos medios, pero con otro tipo de contribución.
Se trata de un muy importante debate que sostenemos internamente. La cooperación en España es muy joven. Cuando empezamos a ser país donante, hace algo más de veinte años, arrancamos con un enfoque muy político, muy militante, acompañando los procesos de pacificación en los diversos países y trabajando primero con la población civil en las áreas del conflicto. Luego nos asociamos a los gobiernos en la fase de pacificación y reconstrucción de los países. Así nace la Cooperación Española: muy vinculada a la sociedad civil, a la realidad local. El otro punto esencial es que desde el vamos hemos vinculado nuestra intervención al desarrollo de capacidades. Siempre, aún en la época en que no pensábamos tanto en términos de “cooperación internacional”, hemos trabajado en formación universitaria de un modo muy intenso -incluso durante el Franquismo-, y hemos por ejemplo incorporado funcionarios latinoamericanos en la misma formación de sus pares españoles. Y eso se ha hecho parte del imaginario de nuestra cooperación. Podemos decir que hemos sido modernos sin saberlo; desde el principio el componente del desarrollo de capacidades ha estado en nuestro trabajo. Han cambiado los gobiernos, pero eso se ha mantenido. Y si alguna vez aquel enfoque fue cuestionado, fue para confirmar que no debía ser cuestionado… Desarrollo de capacidades significa para nosotros garantía de sustentabilidad y un elemento fundamental en nuestro trabajo como Agencia. Buscamos equilibrar el componente de asistencia técnica con el componente de la formación y el desarrollo de capacidades. Sí ha habido un cambio: se trata de una evolución propia del concepto de formación o desarrollo de capacidades, de algo vertical hacia algo más horizontal, hacia un mayor intercambio de experiencias y buenas prácticas.

Con la presencia de los ministros de desarrollo social y altas autoridades del ámbito de las políticas sociales de la región, se llevó a cabo el 2do. Foro de Pensamiento Social Estratégico en Nueva York el 26 y 27 de noviembre . El discurso inaugural estuvo a cargo del Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz. Más información >>
"Latinoamérica: la clase media es clave" - Bernardo Kliksberg (.doc)