Informe sobre la recuperación económica posterior a un conflicto: temas sobresalientes
PANORAMA GENERAL
La recuperación posterior a un conflicto tiene dos propósitos. El primero consiste en restablecer las condiciones para un crecimiento económico y desarrollo humano que sean autosostenibles. El segundo propósito, de igual importancia que el primero, consiste en reducir los principales factores de riesgo para la recurrencia del conflicto, tal como bajos ingresos per cápita, pocas oportunidades de empleo, debilidad en el crecimiento económico y graves desigualdades socioeconómicas horizontales.
La recuperación posterior a un conflicto no apunta a restaurar los mecanismos económicos o institucionales anteriores a la guerra. Se trata de un proceso de transformación que comprende una combinación de diversas reformas de amplio alcance en materia económica, institucional, jurídica y al nivel de las políticas. Para ello no existe un enfoque tipo “receta” que se ajuste a todos los casos. Por el contrario, todos los esfuerzos de recuperación deberían ser apropiados para el contexto y basarse en las circunstancias imperantes en el país.
Los conflictos nunca dejan una tabla rasa. Con frecuencia, los propulsores económicos florecen y muchas instituciones locales y modalidades de interacción social sobreviven. Los esfuerzos de recuperación con posterioridad al conflicto deben comprender, aprovechar y trabajar con la dinámica social e institucional que prevalezcan en el contexto.
Como mínimo, la recuperación económica posterior a un conflicto exige establecer un nivel básico de seguridad, reafirmar el estado de derecho e implementar un marco macroeconómico coherente así como un sistema eficaz de supervisión y rendición de cuentas.También resulta esencial tener en cuenta la economía informal que surgió de los escombros. En tiempos de guerra, las economías son dinámicas y complejas, y generan patrones de acumulación y distribución de riqueza que pueden proporcionar una base para la recuperación, pero también
pueden continuar presentando graves desafíos para la estabilidad posterior al conflicto.
FACILITAR LA CREATIVIDAD LOCAL
La idea central del informe es que los propulsores locales son cruciales para la recuperación. Esta noción capta los esfuerzos de las comunidades y empresas locales por estimular la actividad económica después de la guerra. Una vez finalizadas las hostilidades, los actores locales son los que están en mejores condiciones y tienen los mayores incentivos para rehabilitarse. Sus esfuerzos por reconstruir sus fuentes de sustento constituyen la plataforma más viable como basamento para los esfuerzos de recuperación y el apoyo internacional posteriores a una guerra.
Por tanto, revertir los daños e invertir en las personas es un aspecto esencial para la recuperación económica posterior a un conflicto. Al mismo tiempo, también es importante reducir las desigualdades (horizontales) entre los grupos que pueden haber contribuido originalmente a la dinámica del conflicto. De hecho, el final del conflicto puede generar una oportunidad para reparar las distorsiones y desigualdades que prevalecían con anterioridad a la guerra.
La igualdad de género debe ser un tema clave en la fase de recuperación. Garantizar que mujeres y niñas tengan las mismas posibilidades de acceso a oportunidades de empleo, educación, salud y financiación no es tan solo un imperativo moral, sino, más bien, un elemento medular de la noción de desarrollo humano. Las mujeres y las niñas son componentes económicos y sociopolíticos claves del proceso de recuperación.
Las sociedades que sobreviven a un conflicto cuentan con ciertas instituciones y formas de gobierno informales que pueden haber alcanzado un cierto grado de viabilidad y legitimidad dentro de las comunidades. Para lograr paz, estabilidad y desarrollo, es necesario reconocer y trabajar con estas instituciones.
POLITICA MACROECONÓMICA
Los primeros años siguientes a una crisis son cruciales para la recuperación económica a largo plazo. Si bien con frecuencia se requiere tomar medidas rápidamente, ése no es necesariamente el momento de adoptar medidas radicales. Se trata, más bien, de un período en el que se deben establecer las políticas que sean más apropiadas para crear las condiciones para la recuperación.
Un buen desempeño macroeconómico con posterioridad a un conflicto requiere un enfoque secuencial en materia de reformas.Tal desempeño promueve el retorno de la inversión privada, reestablece los regímenes de gestión monetaria y cambiaria, fomenta una política fiscal que asigne prioridad a la recuperación del financiamiento, genera empleo, promueve la reinserción y presta servicios sociales básicos.
Aun cuando esté destinada a promover el crecimiento, la política macroeconómica debe asignar prioridad a minimizar el riesgo de la recurrencia del conflicto. Esto puede significar, por ejemplo, tolerar un moderado nivel de inflación y déficit presupuestario y, a la vez, generar atractivos para el regreso de las fuerzas de trabajo calificadas y las inversiones del sector privado.
Cuando la recuperación es favorable para todos y no tan solo para un pequeño segmento de la población, hay mayores probabilidades de que sea sostenible. Resulta particularmente importante crear los empleos que tanto se necesitan y aumentar los ingresos, pues eso ayudará a consolidar la paz, al brindar a los jóvenes oportunidades e ingresos alternativos.
No existe una única vía hacia el desarrollo. Sin embargo, nuestro análisis de la experiencia de los países muestra que los que ponen énfasis en la inclusión e igualdad sociales gozan de una recuperación más sólida y son menos proclives a sufrir una recurrencia del conflicto. El crecimiento por sí solo no define la recuperación económica; pero constituye un componente esencial de la misma. No obstante, debe ser de amplia base e inclusivo, y beneficiar a todos los grupos y niveles de ingresos.
FUNCIÓN DEL ESTADO
Luego de finalizado el conflicto, adquiere prioridad la recuperación y rehabilitación del propio estado. Para consolidar y mantener la paz es esencial que el país cuente con un estado fuerte e inclusivo. Los tres requisitos centrales para el funcionamiento de un gobierno son autoridad, legitimidad y eficacia. En los países devastados por la guerra, con frecuencia el desafío real no es tan solo la reconstrucción de las estructuras del estado, sino también la restauración de los atributos de legitimidad, respeto y eficacia que eran inexistentes o fueron destruidos por el conflicto.
Con posterioridad al conflicto, los gobiernos deben trabajar para restablecer su legitimidad mediante la inclusión de todos los principales grupos de partes interesadas en los procesos sociales y económicos. El nuevo estado debe afirmar su eficacia a través de la restauración de su capacidad para gestionar los procesos sociales, políticos y económicos, y garantizar la seguridad de las personas y las comunidades. La ausencia continuada de seguridad menoscaba gravemente la recuperación y el desarrollo económico.
Los principales requisitos institucionales para la recuperación posterior a un conflicto incluyen la creación de una administración pública y servicio civil profesionales, la reconstrucción de instituciones políticas representativas e inclusivas, y el establecimiento de mecanismos de supervisión, rendición de cuentas y control financiero.
Una buena gobernanza brinda considerables dividendos al desarrollo. En el contexto de la recuperación económica, la buena gobernanza incluye la capacidad de formular una política económica sólida y proporcionar regulación y supervisión eficaces. Asimismo, incluye la capacidad de gestionar los ingresos y gastos públicos de manera eficaz, equitativa y transparente.
Si bien la asistencia internacional es un componente importante de la recuperación posterior a un conflicto, se debe evitar confiar demasiado en las capacidades importadas. Tal actitud puede socavar las capacidades locales y la reconstrucción de competencias calificadas internas, al postergar la inversión en los recursos humanos internos. Para lograr una gobernanza política y económica eficaz, es esencial que sean los actores nacionales quienes asuman el liderazgo. Permitir que la mano de obra local trabaje y se capacite con expertos extranjeros puede aumentar temporalmente el costo del programa de recuperación. No obstante, a largo plazo esta solución fortalecerá el proceso de recuperación, pues reconstituirá las capacidades internas sobre bases más sustentables.
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