Tegegnework Gettu: declaración con ocasión de la Reunión Anual de la Junta Ejecutiva del PNUD

30-may-2017

Señor Presidente,

Señoras y señores miembros de la Junta Ejecutiva,

Colegas y amigos:

Me complace darles la bienvenida al período de la Sesión Anual 2017 de la Junta Directiva del PNUD.

Nuestro organismo está viviendo una época de gran interés mientras se prepara para la llegada del Sr. Achim Steiner como nuevo Administrador del PNUD y Presidente del GNUD, el próximo 19 de junio. El Sr. Steiner aportará un liderazgo y una experiencia profesional muy destacados, así como un conocimiento profundo de la agenda internacional para el desarrollo. Estamos ansiosos por darle la bienvenida al PNUD. Me consta que él también está deseando colaborar estrechamente con la Junta Ejecutiva y escuchar sus orientaciones y consejos.

La incorporación del Sr. Steiner se va a producir en un momento de cambio en el seno de las Naciones Unidas, bajo la dirección del Secretario General y de la Secretaria General Adjunta. El comienzo de su mandato es muy oportuno, puesto que estamos trabajando, bajo la orientación de la Junta, para culminar un nuevo Plan Estratégico para el PNUD y también, junto con aliados pertenecientes a todo el sistema de las Naciones Unidas y con los Estados Miembros, para aplicar y dar seguimiento a la Resolución de la revisión cuadrienal amplia de la política (RCAP) de 2016. Todo ello con el objeto de que las Naciones Unidas, y el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo, cumplan mejor con su cometido de ayudar a los países a ejecutar la Agenda 2030 y a lograr sus objetivos generales en el ámbito del desarrollo.

En esta declaración de hoy, deseo informarles sobre el contexto actual en el que el PNUD desarrolla su actividad; el examen acumulativo del Plan Estratégico y Presupuesto Integrado del PNUD, y los avances realizados en la elaboración del próximo Plan; nuestro compromiso con la promoción de los programas mundiales; y el apoyo proporcionado por el PNUD en diversos contextos de crisis.

Contexto actual en el que el PNUD desarrolla su actividad

La visión del Secretario General en lo que respecta al trabajo de las Naciones Unidas se centra en tres pilares: paz y seguridad, desarrollo sostenible y derechos humanos. En este contexto, ha hecho hincapié en la prevención, pidiendo que sea un elemento transversal en todas las iniciativas que llevemos a cabo, de manera que conecte estos tres pilares.

Para hacer realidad esta visión, el Secretario General ha puesto en marcha una serie de exámenes destinados a mejorar la integración y reducir la fragmentación de las Naciones Unidas, tanto en términos de reflexión como de acción. Un elemento central, en ese sentido, es el impulso dado a las entidades de las Naciones Unidas para que desarrollen una colaboración más estrecha, de modo que los agentes que trabajan en las esferas del desarrollo, la labor humanitaria y la paz y la seguridad estén mejor coordinados gracias a “nuevas formas de trabajar”.

El PNUD está plenamente comprometido con el fomento de las prioridades del Secretario General, bajo la dirección de los Estados Miembros, para reformar el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo. Esto incluye la garantía de un liderazgo sólido y responsable, una confianza mayor, un trabajo en equipo cercano y coordinado con todos los organismos y un enfoque centrado en los resultados por países. Asimismo, respaldamos firmemente los esfuerzos del Secretario General dirigidos a asegurar que las reformas acometidas en los ámbitos del desarrollo, la paz y la seguridad y la gestión se refuercen mutuamente.

En lo que respecta al sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo, la RPAC de 2016 que aprobaron los Estados Miembros ofrece una hoja de ruta clara para el cambio y la mejora. En el PNUD estamos convencidos de que el éxito depende de que seamos capaces de marcar una verdadera diferencia en las áreas siguientes:

-         En primer lugar, los equipos de las Naciones Unidas en los países deben ser más ágiles, reducidos y eficientes: es necesario que reorganicemos nuestra presencia en los países para eliminar las duplicidades, la fragmentación, la burocracia innecesaria y los costos de transacción, así como para proporcionar acceso a la amplia gama de conocimientos especializados que ofrece el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo como equipo. Los organismos de las Naciones Unidas deberían invertir más en la generación de conocimiento y experiencia con el fin de mejorar el apoyo prestado a los países en los que se ejecutan nuestros programas. También será fundamental mejorar la integración de nuestra presencia, nuestras capacidades y nuestros sistemas operativos.

-         En segundo lugar, el enfoque “Unidos en la acción” y los procedimientos operativos estándar, junto con una nueva generación de MANUD, deberían aplicarse, en la medida de lo posible, de manera integrada: cuando adoptemos nuevas soluciones, es importante aprovechar aquellas que ya existen y funcionan, y continuar perfeccionándolas. Las evaluaciones demuestran que estas iniciativas han tenido éxito y son valoradas por los países en que se ejecutan programas. Las directrices de los nuevos MANUD, en las que los Objetivos de Desarrollo Sostenible ocupan un lugar central, posibilitan que los equipos de las Naciones Unidas en los países puedan brindar un apoyo programático de calidad para ayudar a los países a hacer realidad la Agenda 2030.

-         En tercer lugar, la importancia de contar con un Coordinador Residente empoderado e imparcial, con la autoridad necesaria para conseguir que la cooperación funcione para los países en que se ejecutan programas: los Coordinadores Residentes deben ser capaces de garantizar que las actividades del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo estén en consonancia con las prioridades nacionales. Con la finalidad de ayudar a los países a hacer frente a las barreras que dificultan el progreso de los ODS, la función de los Coordinadores Residentes –cohesionar todo el sistema para que actúe de forma unitaria– es crucial. Como se indicaba en la resolución de la RCAP, esto requiere la introducción de cambios adicionales para mejorar el sistema, incluido garantizar que todos los aliados confíen en la imparcialidad de los Coordinadores Residentes y que estos últimos dispongan de la autoridad necesaria para hacer frente a este desafío. Permítanme subrayar la disposición del PNUD a trabajar con espíritu constructivo y abierto para ayudar a definir dichos cambios.

-         En cuarto lugar, debería establecerse una visión clara y común de las respectivas necesidades y ofertas de todos los integrantes del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo: esto es fundamental para lograr una repercusión mayor y mejores resultados. La iniciativa liderada por la Secretaria General Adjunta de establecer la correspondencia entre las funciones y capacidades de los diferentes organismos, fondos y programas de las Naciones Unidas y los ODS debería proporcionar información de gran valor para poder calibrar mejor nuestra labor, así como los lugares y el modo en que desarrollamos nuestra actividad. Esto ayudará a los países a priorizar y secuenciar todos los esfuerzos dirigidos al logro de los ODS. También es vital para nuestro nuevo Plan Estratégico que definamos un discurso claro y convincente con respecto a la contribución del PNUD a esta iniciativa colectiva.

-         En quinto lugar, para mejorar la confianza en el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo, debemos demostrar que nuestros sistemas y nuestros mecanismos de rendición de cuentas son eficaces, eficientes y transparentes, imparciales, robustos y fiables para respaldar un trabajo en equipo eficaz.

Esperamos con interés el informe inicial del Secretario General sobre todos estos aspectos que se dará a conocer en junio y sus propuestas posteriores a lo largo del año, así como la colaboración constante con todos los Estados Miembros para asegurar el logro de los resultados de la RCAP y su puesta en práctica.

Me complace señalar que el PNUD ha ejecutado más del 90% de las 60 acciones concretas identificadas en la RCAP de 2012, y que trabaja en el resto de ellas. En uno de los anexos del informe anual se ofrece más información sobre los avances registrados.

Examen acumulativo del Plan Estratégico (2014-2017) e informe anual del Administrador correspondiente a 2016

Como en años anteriores, en la elaboración del informe correspondiente a 2016 se tuvieron en cuenta datos y pruebas de gran solidez tomados de informes institucionales, evaluaciones, datos financieros, encuestas y exámenes externos. El informe anual se complementa con varios anexos que explican con más detalle nuestro desempeño a través de información y análisis detallados.

El boletín informativo de desarrollo presenta el desempeño acumulado del PNUD tomando como referencia los hitos anuales establecidos, el desempeño en el ámbito del género utilizando las calificaciones obtenidas en el indicador de género, y una serie de indicadores desglosados por sexo. El formato del boletín informativo se ha armonizado con el UNICEF, el UNFPA y ONU Mujeres, de acuerdo con la petición de la Junta Ejecutiva y la RCAP.

En términos generales, el PNUD ha registrado un desempeño sólido a lo largo de los tres últimos años; esperamos lograr las metas fijadas para 2017. Un análisis de la incidencia de nuestra organización pone de manifiesto que las carteras relacionadas con el desarrollo sostenible y la gobernanza democrática (Resultados 1 y 2) siguen teniendo una importancia central en nuestro trabajo. Otro elemento importante es el fortalecimiento de las capacidades de las instituciones nacionales para prestar servicios básicos, el estado de derecho y el apoyo a los servicios de lucha contra el VIH, en el marco del Resultado 3. Alrededor del 39% de los recursos de nuestros programas se invirtió en los Resultados 1 y 2.

Con respecto al desempeño del desarrollo, el Examen demuestra claramente que, a través de programas y proyectos de calidad, la organización sigue obteniendo resultados sostenibles en contextos cambiantes.

En particular, el Examen muestra que uno de los elementos centrales del trabajo del PNUD sigue siendo el apoyo a los países para la erradicación de la pobreza y la reducción de las desigualdades, incluso en entornos humanitarios prolongados y complejos.

Quisiera compartir con ustedes algunos de los resultados que ha posibilitado el PNUD a través del trabajo realizado en los tres últimos años, empezando por una serie de logros clave en la esfera del desarrollo sostenible:

  • el PNUD apoyó la creación de más de dos millones de nuevos puestos de trabajo en 98 países, y ayudó a 18 países a incrementar el acceso y la cobertura de sus sistemas de protección social;
  • tras el Acuerdo de París, el PNUD ayudó a 94 países a aplicar medidas de fomento de un modelo de desarrollo con bajas emisiones y resiliente al cambio climático, y facilitó el acceso a la energía.

El PNUD también contribuyó a una gobernanza más inclusiva y democrática. Entre sus resultados más destacables figuran los siguientes:

  • el PNUD ayudó a fortalecer las capacidades de los órganos de gestión electoral de 41 países, posibilitando la inscripción de cerca de 75 millones de votantes adicionales;
  • con la contribución del PNUD, más de 3,2 millones de personas –más de la mitad de las cuales son mujeres– obtuvieron acceso a servicios de asistencia jurídica;
  • ayudamos a los parlamentos de 50 países a fortalecer sus capacidades de formulación de leyes, representación y supervisión; y
  • a través de la colaboración del PNUD con los gobiernos nacionales y con el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, dos millones de personas en 21 países recibieron tratamiento antirretroviral y cerca de 28 millones de personas participaron en iniciativas de comunicación sobre el cambio de comportamiento en relación con el VIH a lo largo de los tres últimos años.

Los importantes resultados logrados en los ámbitos de la creación de resiliencia, la respuesta a emergencias y la recuperación temprana ponen de relieve el valor añadido del PNUD en un modelo de desarrollo que tiene en cuenta los riesgos, incluso en contextos humanitarios:

  • el PNUD apoyó la elaboración de 1.239 planes de reducción de desastres y adaptación a estos por parte de los aliados nacionales; y
  • crearon 240 nuevos sistemas integrales de alerta temprana en 30 países con el respaldo del PNUD.

Merece la pena señalar que el PNUD ha incrementado un 42% su programación para recuperación temprana, pasando de 281 millones de dólares en 2014 a 331 millones en 2015 y 399 millones en 2016. Este aumento de la dotación presupuestaria está relacionado, en especiale, con la crisis en Siria.

En términos de desempeño institucional, y a pesar de que sigue habiendo mucho por hacer, el PNUD ha conseguido algunos progresos notables en los tres últimos años.

En 2014, la organización adoptó un riguroso sistema de evaluación de programas, que se ha traducido en una mejora de la calidad de los documentos de los programas por países. Todos los documentos de este tipo presentados a la Junta Ejecutiva en 2016 cumplían las normas de calidad del PNUD, y también las de la Junta Ejecutiva, dado que posteriormente los aprobaron. A nivel de proyectos, el nivel de cumplimiento de las normas de calidad se situó en un 63% en 2016, lo que muestra claramente el importante margen de mejora que todavía existe.

Nuestro compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas ha sido ampliamente observado y valorado. Así queda reflejado en el hecho de que, por segundo año consecutivo, el PNUD obtuvo el primer puesto en la clasificación del Índice Internacional para la Transparencia de la Ayuda que elabora la ONG Publish What You Fund. Nos complace que la encuesta más reciente sobre la Alianza del PNUD, realizada por PwC y en la que participaron numerosos aliados entre los que se encontraban Estados Miembros y bancos multilaterales de desarrollo, afirma que un 90% de ellos considera al PNUD un aliado valioso. Además, la evaluación realizada por la Red de Evaluación del Desempeño de las Organizaciones Multilaterales (MOPAN) en 2015-2016, patrocinada por la OCDE, concluyó que el PNUD “satisface en gran medida los requisitos que debe cumplir una organización multilateral eficaz y es acorde con sus objetivos”. A pesar de estos resultados positivos, sigue habiendo áreas que requieren mejoras y en las que nos estamos trabajando con gran determinación.

En términos de coordinación de las Naciones Unidas, como ya he indicado, reconocemos la necesidad de continuar introduciendo mejoras en el sistema del Coordinador Residente, en consonancia con la RPAP. No obstante, es alentador que, de acuerdo con los datos de la encuesta sobre la Alianza, el porcentaje de aliados satisfechos con el liderazgo del sistema que ejerce el PNUD haya aumentado del 62% en 2014 al 74% en 2016. El examen muestra además que el PNUD ha promovido en todo momento la utilización de los procedimientos operativos estándar de la iniciativa “Unidos en la acción”; actualmente estos procedimientos se siguen en un 66% de las oficinas en los países, sea cual sea el contexto nacional.

Tras la reciente visita que llevó a cabo el nuevo Administrador a Nueva York, en la que mantuvo encuentros con organismos del sistema de las Naciones Unidas y con otros aliados, nuestra coordinación y nuestra estrecha cooperación se verán reforzadas y también aumentará el firme compromiso del PNUD de trabajar para fortalecer la eficacia de las Naciones Unidas como aliado para el desarrollo.

El PNUD también se ha comprometido a mejorar la eficiencia. El índice de eficiencia en la gestión fue del 7,9% en 2016, lo que representa una mejora frente al 8,3% de 2014. Los servicios ahora son más eficientes gracias al uso de sistemas avanzados de tecnología de la información. A modo de ejemplo, el despliegue de una iniciativa de selección y contratación electrónicas a escala mundial ha agilizado la contratación y mejorado la rendición de cuentas en este ámbito. Además, 32 países se beneficiaron de las licitaciones por medios electrónicos, un mecanismo a través del cual se ha canalizado más de un 25% del volumen total de adquisiciones del PNUD.

Como muestra el Examen acumulativo del presupuesto integrado para 2014-2017, el PNUD sigue realizando progresos significativos en pos de los objetivos del presupuesto integrado. Esto se logró en un entorno de contribuciones notablemente reducidas de recursos ordinarios, exacerbado por las fluctuaciones de los tipos de cambio del dólar estadounidense. La financiación básica se redujo casi en un 30%, de 896 millones de dólares en 2013 a 618 millones en 2016.

El PNUD utilizó recursos ordinarios en todos sus efectos y productos, lo que permitió a la organización satisfacer la demanda de los países en que se ejecutan programas y obtener resultados, incluso en países y zonas que atraen un volumen reducido de recursos complementarios. Un 77% de los recursos básicos gastados se destinó a países de bajos ingresos, con un 70% para los países menos adelantados.

El presupuesto integrado para 2014-2017 introdujo el concepto de partidas protegidas y no protegidas. En consonancia con ello, se establecieron zonas protegidas con arreglo a las decisiones de la Junta Ejecutiva, que abarcan actividades programáticas, incluidas las TRAC 1 y 3. En lo que concierne al presupuesto institucional, y en virtud de las decisiones de la administración del PNUD, también se garantizó que la primera convocatoria de fondos básicos fuera para la función de coordinación. De ese modo se aseguró una función estable para esta función crucial. Sin embargo, el efecto de los recortes puede apreciarse tanto en los componentes programáticos del Presupuesto Integrado como en los institucionales, incluidas las importantes reducciones aplicadas en los programas regionales y mundiales no protegidos, así como en las actividades generales de gestión.

A pesar de ello y de los niveles reducidos de recursos básicos, el plan de recursos financieros del PNUD para 2014-2017 continúa dentro del marco financiero aprobado por la Junta en 2013. El nivel de liquidez de tres meses ordenado por la Junta se ha cumplido en todo momento. Esto se puede atribuir a los constantes esfuerzos dirigidos a contener el gasto y a aumentar la eficiencia.

Quisiera destacar en este punto que la inversión de la caída de los recursos ordinarios es una prioridad fundamental para el PNUD. La financiación básica sigue siendo la piedra angular de nuestro apoyo a los países en que se ejecutan programas, especialmente los más pobres y más vulnerables, y es esencial para la coherencia y la eficacia del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo.

En este contexto, apreciamos el apoyo de los 52 Estados Miembros que contribuyeron a los recursos básicos en 2016, un año en que también acogimos con agrado la aportación de nuestro primer contribuyente del sector privado a estos recursos. Hasta la fecha, un total de 22 Estados Miembros han aportado recursos básicos por valor de 250 millones de dólares para 2017, lo que supone un incremento de la financiación de 63 millones de dólares y cinco contribuyentes más que en la misma fecha del año anterior. Sin embargo, esta cifra sigue siendo inferior a las necesidades existentes y a la cantidad que se puede recaudar, por lo que proseguiremos con nuestro trabajo ante gobiernos y otros actores con el fin de diversificar nuestra base de recursos básicos.

En vista de las limitaciones que presenta el contexto financiero, el PNUD también continuará elevando la calidad y la flexibilidad del apoyo que presta para maximizar sus efectos y garantizar la ejecución del Plan Estratégico y de la Agenda 2030.

Para ello, hemos asumido el compromiso de seguir mejorando la eficacia y la eficiencia. Vamos a aprovechar nuestras nuevas ventanillas de financiación; ajustar los niveles de gasto de acuerdo con las necesidades y los recursos disponibles; acelerar la implementación de todos los aspectos de la política de recuperación de costos actualmente vigente; y revigorizar la recaudación de contribuciones de los gobiernos, al tiempo que agradecemos a los Estados Miembros las contribuciones que han efectuado hasta el momento. Simultáneamente, mantendremos nuestro apoyo a la función de coordinación de las Naciones Unidas.

Permítanme destacar también la necesidad de examinar la financiación del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo en el contexto de la reforma de las Naciones Unidas. Confío en que podamos trabajar con los Estados Miembros y con otros aliados de las Naciones Unidas en la identificación de vías a través de las que la financiación que aportan para nuestro trabajo puedan incentivar la colaboración, y no la competencia, entre los diferentes organismos de las Naciones Unidas. En ese sentido, es esencial que las iniciativas de programas conjuntos cuenten con fondos específicos.

La experiencia adquirida a través del Examen acumulativo del Plan Estratégico actual es crucial para la elaboración del próximo Plan Estratégico 2018-2021.

El nuevo Plan Estratégico guiará el trabajo del PNUD en el que puede ser su momento más vital para dar impulso al cumplimiento de la Agenda 2030.

El proyecto de Plan que tienen ante ustedes reconoce ya la importancia de concentrarnos más en los resultados que intentamos conseguir y, al menos tiempo, alcanzar un mayor grado de integración. Esto hace referencia tanto a la integración de nuestro propio trabajo en diferentes ODS como a la mejora de nuestra colaboración con otros organismos de las Naciones Unidas y entidades externas de cara a la consecución de objetivos comunes.

El proyecto subraya que el PNUD contribuirá a todos los programas de las Naciones Unidas mediante su trabajo en el campo del desarrollo, reconociendo que nuestro mandato primordial es la erradicación de la pobreza y la reducción de las desigualdades y que, para ello, es necesario desarrollar y fortalecer iniciativas y enfoques nacionales, así como la apropiación.

Evidentemente, teniendo en cuenta el resto de procesos de examen que se encuentran en curso, el plan debe ser flexible. De ese modo, la organización podrá adaptarlo a las decisiones que tomen los Estados Miembros y a los próximos informes del Secretario General. El Plan Estratégico es un documento vivo.

En esta reunión se van a dedicar dos sesiones completas al debate del Plan Estratégico, con objeto de recoger sus aportaciones y poder perfeccionarlo. Apreciamos enormemente la disposición y comprensión demostrada al añadir unas semanas al proceso de aprobación; de ese modo, nuestro nuevo Administrador dispondrá de más tiempo para interiorizar el plan y hacer sus propias aportaciones. También podremos introducir los ajustes pertinentes al plan cuando proceda para reflejar los diversos informes del Secretario General que requiere la RCAP, con sujeción, por supuesto, a las orientaciones y decisiones de los Estados Miembros. El Plan Estratégico será transparente, inclusivo e ilustrará los puntos de vista íntegros de todos los Estados Miembros, y en particular los de los países en desarrollo por razones obvias. No voy a entrar ahora en más detalle; sin embargo, me gustaría agradecer el apoyo proporcionado y la comprensión demostrada por los Estados Miembros durante este extenso período de transición.

Avances registrados en los programas mundiales

El apoyo a la ejecución de la Agenda 2030 es una prioridad clara para el PNUD. Nuestro amplio mandato en el terreno del desarrollo y nuestra dilatada experiencia en todos los países que se enfrentan a desafíos muy diversos en este ámbito, incluida la adquirida durante la era de los ODM, han permitido a la organización ofrecer perspectivas “integradas” sobre la aplicación de los ODS en colaboración con otros organismos del sistema de las Naciones Unidas.

Ayudamos a los países a unir los puntos entre las dimensiones social, económica y ambiental del desarrollo sostenible, contribuyendo a traducir la Agenda en estrategias y acciones nacionales que abordan la naturaleza integrada e indivisible de los ODS. Esto incluye el apoyo a la elaboración e implementación de “hojas de ruta para el logro de los ODS” a nivel nacional a través de las “misiones de transversalización, aceleración y apoyo a las políticas –o TAAP–”, una iniciativa interinstitucional liderada por el PNUD.

El PNUD está respondiendo ante la mayor demanda generada en torno al proceso de examen y seguimiento de los ODS. Esto incluye el apoyo a 29 de los 31 países en que se ejecutan programas que van a presentar “exámenes nacionales voluntarios” en el Foro Político de Alto Nivel de este año; la colaboración con el Banco Mundial y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DAES) en una conferencia preparatoria del Foro Político de Alto Nivel sobre el ODS 1 (erradicar la pobreza en todas sus formas), que tuvo lugar este mismo mes en Copenhague; y el apoyo a cerca de 15 países en la elaboración de sus primeros informes nacionales sobre los ODS. También somos uno de los organismos que han asumido la responsabilidad de determinados indicadores mundiales de los ODS, lo que implica ayudar a los países a recabar y notificar los datos pertinentes.

Teniendo presente la vital importancia de entablar alianzas amplias para respaldar los ODS, me complace asimismo señalar que la Campaña en pro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible –con sede en Bonn– está realizando ya contribuciones muy significativas a ese fin.

La ejecución del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático guarda una relación estrecha con el éxito de la Agenda 2030.

La Conferencia sobre el Cambio Climático de este año, –COP23, que se celebrará en noviembre en Bonn– se convocará bajo la presidencia de Fiji, el primer pequeño Estado insular en desarrollo que ostentará este importante cargo. El PNUD está apoyando activamente la preparación de la conferencia en estrecha colaboración con la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el PNUMA.

En Bonn, las Partes continuarán definiendo las directrices para traducir el Acuerdo de París en acciones concretas; la aplicación de las contribuciones definidas con carácter nacional constituirá un elemento central al respecto. Uno de los aspectos clave del trabajo del PNUD en relación con el clima ha sido el apoyo a los países en desarrollo en la elaboración y aplicación de sus contribuciones definidas con carácter nacional. También participamos directamente en el Equipo de Directores de Asuntos Climáticos, convocado bajo del liderazgo de la Secretaria General Adjunta.

Apoyo del PNUD en contextos de crisis

El mundo se enfrenta a crisis de un nivel sin precedentes, con conflictos prolongados que provocan largas crisis humanitarias y un gran número de personas desplazadas. Se calcula que unos 1.500 millones de personas viven en países afectados por el conflicto y la fragilidad. Hay más de 60 millones de desplazados.

Estas crisis no solo exigen soluciones humanitarias y políticas, sino también soluciones en el ámbito del desarrollo, que aborden sus causas profundas y permitan crear resiliencia a largo plazo. Así queda reflejado en la Nueva forma de trabajar acordada en la Cumbre Humanitaria Mundial, cuyo objetivo es promover conjuntamente efectos colectivos dirigidos a poner fin a las necesidades humanitarias, y no solo a satisfacerlas.

En consonancia con la Nueva forma de trabajar, el Secretario General ha pedido a las Naciones Unidas que adopten un enfoque coordinado en respuesta a la hambruna que azota Sudán del Sur, y a la hambruna inminente en el noreste de Nigeria, Somalia y el Yemen. Veinte millones de personas se encuentran al borde de la inanición y el Secretario General ha pedido que se destinen 6.300 millones de dólares[2] en 2017 para evitar una “catástrofe” en estos cuatro países.

El PNUD está plenamente comprometido a ayudar a los cuatro países afectados:

  • En Sudán del Sur, el PNUD colabora con otros organismos de las Naciones Unidas mediante un programa de recuperación y estabilización integrado y de base geográfica, cuyo objetivo es desarrollar la resiliencia de las comunidades vulnerables a través de los medios de vida, la seguridad alimentaria, la revitalización de la economía local, los servicios básicos y la paz y la reconciliación.
  • En el noreste de Nigeria, las Naciones Unidas están experimentando la Nueva forma de trabajar; el PNUD lidera el sector de la recuperación temprana, garantizando la coordinación de los esfuerzos. Mediante la creación de resiliencia y el apoyo a la estabilización a nivel comunitario con un enfoque integrado, también estamos abordando la prestación inmediata de servicios básicos, la estabilización de los medios de vida, la seguridad comunitaria y la consolidación de la paz.
  • En Somalia, el PNUD está ayudando a las autoridades nacionales a coordinar con eficacia la respuesta humanitaria, así como a mejorar el acceso al agua y la gestión de este recurso.
  • En Yemen, el PNUD está ampliando su apoyo a la resiliencia de la comunidad en colaboración con el Banco Mundial. Nuestros esfuerzos por generar oportunidades para la obtención de ingresos por parte de los ciudadanos yemeníes pobres supondrá una importante contribución para compensar los efectos de la creciente inseguridad alimentaria.

Volviendo a Siria, donde mantenemos el compromiso de ayudar a las comunidades vulnerables que afrontan dificultades extraordinarias, cabe destacar que, en todo el país, 3,3 millones de personas se beneficiaron de manera directa o indirecta del trabajo desarrollado por el PNUD en los primeros meses de 2017. Por otra parte, estamos ayudando activamente a los gobiernos de los países vecinos –sobre todo a los de Jordania, el Líbano y Turquía– a gestionar el efecto de los flujos de refugiados, a través de una combinación de medidas: apoyo a la formulación de políticas, medios de vida e iniciativas de desarrollo local. En este contexto, nos enorgullece cogestionar el Plan Regional para los Refugiados y la Resiliencia junto con el ACNUR.

En el Iraq, el Fondo de Estabilización del PNUD desempeña un papel clave en la recuperación y el retorno de las personas desplazadas a las zonas liberadas del ISIS. En este contexto, el apoyo a las iniciativas de estabilización que se están llevando a cabo en Mosul representa una tarea crucial. El Fondo de Estabilización para Libia del PNUD continúa dando sus frutos, posibilitando una rehabilitación rápida de los servicios esenciales.

En la República Centroafricana, el reciente brote de violencia suscita grave preocupación. Nuestro trabajo se centra en fortalecer la cohesión social, la seguridad y la justicia, el empleo juvenil y la reforma de la administración estatal. También lideramos los esfuerzos de las Naciones Unidas dirigidos a establecer un mecanismo para la ejecución del Plan Nacional de Estabilización.

Conclusión

Permítanme enfatizar, a modo de conclusión, que en un contexto de desarrollo mundial en constante cambio, el PNUD sigue plenamente comprometido a adaptarse y a introducir los ajustes oportunos, tanto como organización como en su condición de integrante del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo.  

Es mucho lo que ya se ha logrado en ese sentido, y el PNUD se ha convertido en una organización más eficiente, orientada a resultados, flexible y con capacidad de respuesta.

Dicho esto, todos somos conscientes de que el margen de mejora es todavía muy amplio. Esperamos que el liderazgo de nuestro nuevo Administrador prosiga con este trabajo, incluida la definición, en nuestro nuevo Plan Estratégico, del modo en que el PNUD puede prestar un apoyo aún más eficaz a los diferentes países para lograr un cambio transformador.

Esperamos con interés continuar trabajando con la Junta en pos de este objetivo y les agradecemos de antemano su firme compromiso y su inestimable apoyo.

 

 

 

PNUD En el mundo

A

Afganistán Albania Algeria Angola Arabia Saudita Argentina Armenia Azerbaiyán

B

Bahrein Bangladesh Barbados Belarús Belice Benin Bhután Bolivia Bosnia y Herzegovina Botswana Brasil Burkina Faso Burundi

C

Cabo Verde Camboya Camerún Chad Chile China Chipre Colombia Comoras Congo (República del) Congo (República Democrática del) Corea (República Popular Democrática de) Costa Rica Côte d'Ivoire Croacia Cuba

D

Djibouti

E

Ecuador Egipto El Salvador Emiratos Arabes Unidos Eritrea Etiopía

F

Filipinas

G

Gabón Gambia Georgia Ghana Guatemala Guinea Guinea Bissau Guinea Ecuatorial Guyana

H

Haití Honduras

I

India Indonesia Irán Iraq

J

Jamaica Jordania

K

Kazajstán Kenya Kirguistán Kosovo (según Res 1244 del Consejo de Seguridad ONU) Kuwait

L

Lao RDP Lesotho Líbano Liberia Libia

M

Macedonia (ex República Yugoslava de) Madagascar Malasia Malawi Maldivas Malí Marruecos Mauricio y Seychelles Mauritania México Moldova Mongolia Montenegro Mozambique Myanmar

N

Namibia Nepal Nicaragua Níger Nigeria

O

Oficina del Pacífico

P

Pakistán Panamá Papua Nueva Guinea Paraguay Perú Programa de Asistencia al Pueblo Palestino

R

República Centroafricana República Dominicana Rusia Federación de Rwanda

S

Samoa Santo Tomé y Príncipe Senegal Serbia Sierra Leona Siria Somalia Sri Lanka Sudáfrica Sudán Sudán del Sur Suriname Swazilandia

T

Tailandia Tanzania Tayikistán Timor-Leste Togo Trinidad y Tabago Túnez Turkmenistán Turquía

U

Ucrania Uganda Uruguay Uzbekistán

V

Venezuela Viet Nam

Y

Yemen

Z

Zambia Zimbabwe