Magdy Martínez Solimán: Una Nueva Agenda de Desarrollo: Los ODS Como Nuevo Paradigma

20-abr-2016

Saludo: Egun on. Buenos días.

Agradecimientos: UNESCO ETXEA, Agencia Vasca de Cooperación. Gobierno vasco, Diputación de Álava, Ayuntamiento de Vitoria.

1.    AGENDA 2030 Y ODS

Como bien conocen todos ustedes, el pasado mes de septiembre todos los Estados Miembros aprobaron en Naciones Unidas la nueva Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Una agenda innovadora por su contenido y por su forma de elaboración. Por su contenido porque es universal, integradora e indivisible, comprometiendo a Suiza y a Suazilandia, al País Vasco o a España, a Canadá y a Camerún, equilibrando las tres dimensiones del desarrollo sostenible (desarrollo social, económico y medioambiental) con el llamada de no dejar a nadie atrás. Y es innovadora por su forma, puesto que ha sido construida con la participación de numerosos actores a lo largo de tres años de trabajo en un proceso único en la historia de Naciones Unidas. Un tratado negociado por miles, a la vista de millones de personas, incluido todos los Vascos y vascos que han participada.
Efectivamente, en estos últimos años hemos asistido a un proceso de construcción conjunta de los nuevos objetivos con los gobiernos, con organismos internacionales, con las agencias de Naciones Unidas, la sociedad civil, la academia, el sector privado  y muchos otros actores, canalizado a través de distintos procesos que venían de la finalización y revisión de los propios ODM y de la Conferencia de Río+20.

El Estado de España ha participado de forma activa en todos estos debates, organizando las consultas sobre seguridad alimentaria y sobre el sector privado, participando en el Grupo Abierto de los ODS, con una posición nacional en la que compartíamos las prioridades de lucha contra la pobreza y las desigualdades, la sostenibilidad en todas sus dimensiones, el enfoque de género y los derechos humanos, la universalidad (en línea de focalizar más sobre gente pobre que países pobres y más sobre bienes públicos globales). De hecho, la cooperación Española es una de las pocas que sigue invirtiendo en los Países de renta media.

España ha sido una voz alineada con las posiciones más avanzadas:

•    Si a la Gobernabilidad en la Agenda
•    Si a la Sostenibilidad en la Agenda
•    Si a la Universalidad de la Agenda
 
Para completar este año 2015, y como también es conocido, a la vez que se terminaba la negociación de los ODS, se elaboró y aprobó en julio 2015 la Agenda de Acción de Addis Abeba para la Financiación del Desarrollo. Y posteriormente, en diciembre 2015 se llegó a un gran acuerdo para la lucha contra el cambio climático en Paris. Antes en Sendai se había acordado el marco global para la reducción de riesgos y desastres, una agenda crucial para la resiliencia y la capacidad de resistir a los shocks.

Por tanto estamos ante un año histórico de cambio de paradigma en el modelo de desarrollo, muy necesario para hacer frente al difícil contexto internacional en el que nos encontramos tanto a nivel económico, social, político, y militar o de paz y seguridad.

Todavía se están sufriendo los efectos de la crisis económica entre la población más vulnerable, y los jóvenes no encuentran oportunidades en muchos de nuestros países. La pobreza se está reduciendo (así lo indican los informes de cumplimiento de los ODM), pero las desigualdades están aumentando: Mientras conseguimos a disminuir la vulnerabilidad de algunos, la riqueza no se distribuye de manera equitativo. En este momento por ejemplo, África enfrenta una tormenta perfecta ante el impacto de El Niño y las seguías, la desaceleración China, la reducción de inversión directa y exportación de recursos minerales y materias primas.

Son más importantes que ayer políticas públicas de equidad y que incorporen un enfoque de género, de protección y de cohesión social. Estamos presenciando conflictos violentos en muchos países, causando pérdidas humanas, la vuelta atrás en muchos avances de desarrollo de las últimas décadas y desplazamientos de personas a gran escala. Un drama que es urgente remediar.

Y finalmente, estamos asistiendo también un aumento en la magnitud de los desastres naturales (como vemos hoy día en Ecuador), sequías, inundaciones, ciclones, los efectos del cambio climático son cada vez más notables y con consecuencias muy negativas. El futuro es predecible sino le ponemos freno.

A nivel nacional, la crisis económica también está provocando aquí un aumento de la pobreza y de las desigualdades aunque es cierto que en Euskadi, gracias al sistema de protección social se ha conseguido mantener en unos niveles menores que el en resto del Estado. Pero hace falta seguir movilizando recursos y generar empleo para mantener los sistemas de protección social, y hacerlos sostenibles, y esto es una necesidad aquí y en todos los países.

Por tanto, los ODS son una oportunidad para todos. Nos afectan e implican a todas las agencias de naciones unidas, a los gobiernos nacionales, regionales y locales, al tejido asociativo y todos los actores a nivel local que promueven 1) el conocimiento de la agenda y 2) su puesta en marcha. Y desde mi estancia en estos días, reconozco un conocimiento importante en Euskadi.  Jornadas como esta son muy necesarias para promover el conocimiento de los Objetivos y la aplicación a nivel universal.

El año 2016 marca el inicio de una nueva era, es el año de pasar del papel a la acción de la negociación internacional a la implementación local. Y para ello, en primer lugar necesitamos medir lo que hacemos, necesitamos indicadores. El pasado mes de marzo en Naciones Unidas se acaban de aprobar los 231 indicadores globales que después naturalmente cada región, país, localidad, tendrá que aplicar a su propia necesidad.

Y es un desafío técnico enorme, porque también es preciso mejorar las metodologías para la obtención de datos, la desagregación de los mismos para “no dejar a nadie atrás” y, algo muy necesario y en lo que el PNUD está colaborando, el fortalecimiento de las capacidades estadísticas de los países en desarrollo.

El progreso debe ser medido de diferentes maneras también porque todos queremos rendir cuentas de los avances logrados, incluido nosotros en las NNUU, pero también a nivel nacional y sub-nacional. Por eso en julio de 2016 ya tenemos la primera evaluación global en el Foro Político de Alto Nivel donde se contará con los primeros informes globales y las primeras revisiones nacionales del cumplimiento de los ODS (serán más informes sobre los avances de la puesta en marcha que rendidas de cuentas). 21 países se han presentado voluntarios, y entre ellos dos países de la Unión Europea: Francia y Alemania, junto con otros países de la OCDE, países de renta media como México, Marruecos o Colombia y otros países en desarrollo como Uganda o Sierra Leona, que van a ser los primeros en rendir cuentas de los avances nacionales en el cumplimiento de los ODS.

2.    DESAFÍOS DE LA NUEVA AGENDA
Hay cuatro elementos de la agenda, más exigentes que los demás: los derechos, los medios, la sostenibilidad y la gobernabilidad. De otro lado, desafíos hay muchísimos, pero fundamentalmente son tres. Me refiero al desafío de la universalidad, el desafío de la inclusión (que significa no dejar a nadie atrás) y el desafío de la integridad de la agenda. Se cruzan

a.    Universalidad
La nueva agenda es una agenda de valores universales. No es una agenda del Norte para el Sur, ni de los donantes para ayudar a los más necesitados. Va mucho más allá, es la agenda del compromiso de todos, porque es la agenda fundamentada en los Derechos Humanos. No es una agenda de cooperación, es una agenda de desarrollo, que exige una mirada global, una coherencia de políticas, la movilización de todos los recursos y una alianza global. No sólo porque ya nadie es capaz de distinguir bien las categorías de Norte y de Sur, sino porque los retos nos conciernen a todos. Todos los países necesitamos desarrollo; afrontar las desigualdades; contribuir a la lucha contra el calentamiento global; crecer de manera incluyente; o promover la igualdad de género. No es posible afrontar la pobreza en un país sin hacerlo en el conjunto de la región, sin abordar el hecho migratorio, sin abordar el modelo de crecimiento y el empleo, la producción y el consumo. (Hoy mismo hablábamos de como la deceleración económica en China termina afectando a la situación local en Vitoria Gasteiz.) Pero también hay que promover los derechos y las libertades fundamentales y abordar los problemas medioambientales desde una perspectiva de Bienes Públicos Globales.  
Así que, una agenda universal, que se puede abordar desde varios ángulos: desde los principios, desde el alcance a todos los países y a todas las personas, desde la integridad de la agenda en todas sus dimensiones.

Universal en los principios: la agenda 2030 se fundamenta en una serie de principios y valores universales, los derechos humanos y el desarrollo humano sostenible, los principios de Rio sin más veinte. Es un proyecto universal de justicia centrado en las personas, y en la expansión de su libertad. El desarrollo es libertad, y la pobreza es falta de libertad como plantea Amartya Sen.

Pero la visión es incluso mayor, es la de “un mundo libre de pobreza, tiranía y violencia” , donde “sea universal el respeto a los derechos humanos y la dignidad humana, el estado de derecho, la justicia, la igualdad y la no discriminación, donde se respeten las razas, el origen étnico y la diversidad cultural y en el que exista igualdad de oportunidades” .

El segundo ángulo es la universalidad para todos los países, con retos para cada uno de ellos. En primer lugar porque los países más empobrecidos, los estados frágiles, los países en conflicto tienen todavía que ser capaces de satisfacer las necesidad básicas de su población, erradicar la pobreza extrema y acabar con la exclusión social y con las desigualdades estructurales que impiden que el crecimiento se transforme en desarrollo humano y sostenible. Tenemos que saber apoyar, y ser capaces de cubrir esa última milla de pobreza extrema, desigualdad y exclusión que atenaza aún a 896 millones de personas en el mundo. Ese es el primer gran reto de los ODS. Ya no hablamos de reducir la pobreza por mitad –es decir, conformarnos con la otra mitad, sino, de erradicar la pobreza, en todas sus formas y en todas partes.

PNUD está preparando un “Paquete de apoyo específico” (SDG Readiness Package) que tenga en cuenta las dificultades para la implementación de los ODS, los determinantes de la fragilidad, los riesgos en el desarrollo, cómo fortalecer la resiliencia social e institucional y cómo activar las alianzas necesarias en situaciones difíciles (tanto en Yemen, Afganistán, o Siria). Estamos preparados para apoyar en los planes nacionales para los ODS en países como Somalia, R.D. Congo y Guinea.

Por otro lado, los Países de Renta Media incluyen al 70% de las personas más pobres del planeta. Para ellos, los países y sus pobres, la agenda es de particular relevancia. Especialmente porque se están convirtiendo en huérfanos de la cooperación al desarrollo. Estos son países que hemos dejado en margen diciendo que ellos mismos podrían financiar su propio desarrollo.

La Cooperación Española, la Agencia Vasca de Cooperación son buenos ejemplos para ello, puesto que lleváis muchos años trabajando en países con estas características, por ejemplo, en países de Latinoamérica y el Caribe que han visto un proceso de transformación y de desarrollo importante, pero todavía inestable, con bolsas de pobreza, con falta de gobernanza, con violencia, con falta de sostenibilidad, y con desigualdades crecientes es que preciso saber afrontar.

Y hacerlo, haciendo el tipo de cooperación que necesitan, que en muchas ocasiones no es necesariamente intensiva en recursos, sino en conocimiento: impulsando la cooperación técnica, la transferencia de conocimiento, la innovación y la cooperación Sur-Sur.
También es un reto para los países desarrollados, como decía anteriormente, Francia, Alemania, Suiza, Noruega… ya están dando pasos adelante para el cumplimiento de la Agenda 2030. Ya Suecia se ha comprometido a ser el primer país del mundo con transporte 100% basado en energías renovables.

Es una agenda que tienen que cumplir también los países industrializados, porque tienen/tenemos desigualdades crecientes, porque les afecta el desempleo, la malnutrición, la falta de protección social, pero, sobre todo, les compromete en objetivos como la producción y consumo sostenible, la sostenibilidad de las ciudades, la protección de la biodiversidad, la lucha contra el cambio climático… es una agenda que va al corazón de las desigualdades sociales y económicas de un modelo de desarrollo que también es insostenible medioambientalmente. Hay que transformarlo, ponerlo a dieta de carbono, y hacerlo sostenible para todos en todo el planeta.

El planteamiento de la universalidad, nos lleva también a la inclusión de todas las personas. Es el mayor compromiso de los Estados Miembros con la nueva agenda. Y visto desde los principios universales, los derechos humanos, el desarrollo humano sostenible, y desde el alcance político de la agenda, lo que hace falta es articular las estrategias y las políticas necesarias para asegurarnos que nadie se queda atrás.
Es el segundo desafío de la agenda, la inclusión de todas las personas.

b.    No dejar a nadie atrás

Una característica de la nueva agenda es que el nivel de ambición ha crecido, en todas las áreas.

Los últimos datos del Banco Mundial sitúan a 896 millones de personas, el 12,7% de la población mundial, viviendo por debajo del 1’90 $ al día. La mala noticia es que tenemos nuevos pobres: los jóvenes parados sin cualificación, los mayores con pensiones mínimas, los trabajadores atrapados en salarios insuficientes para cubrir necesidades básicas, la gente que malvive del campo, los desplazados. Grupos de población en alto riesgo de quedarse atrás.

Un ejemplo es el reciente estudio sobre pobreza energética en España: Un 20% de la población en riesgo. O bien les genera pobreza pagar su gasto energético al que destinan más de 10% de su ingreso, o bien no pueden afrontar el recibo. En ambos casos, comen mal, se alumbran poco y pasan frío. ¡En España!

En PNUD estamos trabajando esta “última milla” de pobreza, desigualdad y exclusión social, para saber quiénes son y donde están los que se quedan atrás, y saber por qué se quedan atrás. Tenemos que acercar el foco, y tenemos que utilizar más información, más datos, en este caso, desde la pobreza multidimensional, o sea hay muchas maneras de ver la pobreza. Pero también desde los derechos humanos, el enfoque de género y las desigualdades para encontrar las causas de la exclusión social. Además, hay que utilizar las lentes de la sostenibilidad para encontrar también a los que hoy están en situación de riesgo y vulnerabilidad.

Así vemos que 733 millones de personas viven en pobreza extrema multidimensional . El 85% de los cuales, en áreas rurales. 400 millones de personas viven aún por debajo del umbral mínimo de consumo, por debajo del cual no se puede sobrevivir mucho tiempo . De ahí las altas tasas de mortalidad infantil y la baja esperanza de vida (…). Digo esto porque a veces la agenda se teoriza. En realidad estamos hablando de la situación de la gente que lo tiene lo más difícil.

El enfoque de género se ha convertido en un instrumento fundamental de igualdad. Entre los grupos más vulnerables, como pueden ser las personas con discapacidad, sin duda los indígenas y los afrodescendientes, los colectivos LGTB, las personas mayores, los menores de edad, entre todos los excluidos… hay además una gran feminización de la pobreza y la desigualdad. Por eso son vitales las políticas que promuevan la igualdad de género, a través de reformas legislativas, la aplicación de los acuerdos internacionales, el acceso a la educación para las niñas y las mujeres, el derecho a la salud sexual y reproductiva, el empoderamiento de la mujer, el acceso a empleo, la igualdad de oportunidades, la igualdad salarial, el acceso al agua, a las tecnologías… Todos los ODS tienen enfoque de género, y el ODS 5 es clave para lograr toda la agenda. El PNUD tiene una  Estrategia de Género en todos sus programas, es obligatorio y además lo hacemos con convicción para que ninguna niña, ninguna mujer y con ellas, ninguna familia y ninguna comunidad, se quede atrás.
Y para acabar este segundo desafío, hay que promover un enfoque dinámico de la inclusión. No solamente hay que encontrar a los más pobres y excluidos y promover su salida de la pobreza, también es preciso mantenerlos fuera de la pobreza. Recientes datos nos indican también que cada año un 14% de población sale de la pobreza, pero un 12% vuelve a caer en la misma a causa de un shock climático (pierde su tienda, sus vacas, su barco), una crisis económica, o un conflicto social o situación de guerra. Por tanto, el neto es muy reducido, un 2% de la población sale anualmente de la pobreza . Es preciso aliviar la pobreza, pero también mantener a las personas en el nivel de desarrollo alcanzado a través de políticas de resiliencia, protección y promoción social.

Este es el significado de “no dejar a nadie atrás” que también debe ser incorporado en la tarea de los indicadores. Es lo que se está haciendo, promoviendo una desagregación de indicadores para poder llegar a medir el cumplimiento de cada meta y cada objetivo en toda la población, en todos los grupos de población, por ingreso, edad, sexo, raza o etnia, estado migratorio, discapacidad y ubicación geográfica y otras características que fueran necesarias.  
Y además, es preciso priorizar a los últimos. Este es el reto a corto plazo de la nueva agenda: “Al emprender juntos este viaje, prometemos que nadie quedará atrás. Reconocemos que la dignidad de la persona es fundamental, por lo que deseamos ver cumplidos los Objetivos y metas para todas las naciones y los pueblos, y para todos los sectores de la sociedad, y nos esforzaremos por llegar primero a los más rezagados” .
No hay que olvidar que la agenda es integral, es indivisible, que es para las personas y también para el planeta. Por eso no se debe subdividir la agenda; dependemos sin lugar a dudas del planeta en que vivimos.

Y este es el tercer desafío, la universalidad en todas las dimensiones y niveles, la integridad de la agenda.

c.    Integridad/indivisibilidad de la agenda
Permite-me explicar. La agenda son los 17 ODS, 169 metas, 231 indicadores. Esta agenda es una red integral que incluye a todos esos elementos. No se puede subdividir, no se deben elegir unos objetivos y otros no. Se puede planificar, organizar, y se debe priorizar y acelerar, pero la agenda es integral. Todos los objetivos para todos.

Sé que se ha presentado recientemente en Madrid un trabajo de investigación realizado por algunos de los que estáis aquí, una propuesta de un nuevo índice de coherencia de políticas para el desarrollo como alternativa a las mediciones del producto interior bruto. Un índice que afronta las dimensiones social, ambiental, económica, global y productiva del desarrollo, con una medición en 133 países a través de 20 políticas públicas en 49 variables .   

Trabajos como este son necesarios para afrontar los nuevos retos del desarrollo con innovación.

Uno de los desafíos del PNUD es precisamente afrontar la intersectorialidad, lo que llamamos “romper los silos”, la coherencia de políticas vertical y horizontal.

d.    La financiación
Cuando les mencione las dificultades hace un momento, mencione los Medios. Medios para implementar la agenda, para la cual hay que movilizar recursos.
Este es el cuarto desafío.
Es difícil calcular el costo público y privado, presupuestario y de inversión de toda la agenda. Lo que está claro es que la cantidad no tiene precedentes y que hace falta una gran alianza global, movilización de todos los recursos, una incentivación de inversión, y nuevas formas de financiación.
La Agenda de Acción de Addis Abeba es un buen punto de partida para lograr este objetivo. Es preciso mantener los compromisos de los 100 billones para el Clima, el 0.7 para el Desarrollo, los compromisos específicos para África y los País Menos Avanzados, así como las nuevas fórmulas posibles: tasa a las transacciones financieras internacionales, bonos carbono, impuesto al transporte aéreo y otros.

3.    Enfoque UNDS
Desde 2015 estamos trabajando en el Grupo de Desarrollo de Naciones Unidas, donde más de 30 agencias han adoptado el enfoque MAPS (o TAAPP en español y francés) para la aplicación de la agenda 2030 a nivel nacional. Es un enfoque que consiste en tres fases: Transversalización, Aceleración, y Apoyo a las Políticas Públicas.

Transversalizar. Significa vertebrar, integrar, la Agenda 2030 en todas las políticas nacionales, regionales y locales a través de la absorción y la domesticación, el aterrizaje de los objetivos, metas e indicadores. Esto se está avanzado muy bien aquí en Euskadi dado a la experiencia similar en transverzalizar temas como la cooperación internacional y en el medio ambiente. Es especialmente importante llegar hasta el nivel local.

Los ODS se han construido de abajo-arriba, cumplirlos también se tiene que dar desde abajo hasta arriba. Es importante, a su vez, que se pueda medir el progreso y ajustar el diapasón donde hay lugar. Anteriormente expliqué cómo se habían aprobado los indicadores globales, pero también tiene que haber indicadores nacionales que es el trabajo de todos los actores a nivel nacional y local.

Esta es la fase más importante ahora mismo. PNUD está apoyando el diseño de agendas nacionales para el logro de los ODS en aproximadamente 90 países donde la apropiación, el alineamiento, la armonización entre agencias, la gestión por resultados y la rendición de cuentas estén siendo preparados.

Las otras dos fases del Enfoque TAAPP del sistema de Naciones Unidas son la Aceleración y el Apoyo a las Políticas/Públicas.

Por aceleración entendemos la asignación de recursos para las áreas prioritarias, poniendo atención a las sinergias y a los cuellos de botella, a las alianzas y a la medición.
En estos primeros seis meses de la agenda, estamos haciendo también mucho hincapié en la comunicación (de allí este esfuerzo de colaboración con UNESCO-Etxea ahora). Es muy importante la difusión de los ODS.

Nosotros trabajamos a través de la Campaña de Acción por los ODS (antigua Campaña del Milenio) que va a impulsar próximamente una nueva encuesta “Mi Mundo 2030”.

Para terminar, y aprovechando las celebraciones de estos días del IV Centenario de un escritor universal como Cervantes, recojo una de sus citas célebres en Quijote, “cuando la Santa Hermandad le quería prender por haber liberado a los galeotes”, el Hidalgo se defiende refiriéndose a la noble tarea de los caballeros andantes: “¿Saltear caminos llamáis al dar la libertad a los encadenados, soltar a los presos, socorrer a los miserables, alzar a los caídos, remediar a los necesitados?”

Hay ahí en el Hidalgo toda una agenda: eliminar las cadenas, la necesidad, ayudar a los caídos. Para estar a la altura moral de un milenio que posee la riqueza, la ciencia, el conocimiento y la tecnología para hacer de nuestras sociedades lugares donde vivir mejor.

Muchas gracias. Eskerrik asko.  

 

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