Helen Clark: discurso en la Conferencia de Alto Nivel sobre el ébola

03-mar-2015

Hoy es un día importante para la cooperación internacional con los países afectados por el ébola. Ha llegado el momento de sentar las bases para la recuperación económica y social sostenida de la crisis del ébola en Guinea, Liberia y Sierra Leona. Los Gobiernos de los tres países han dejado esto muy en claro y están en vías de formular sus estrategias de recuperación, y al mismo tiempo están decididos a lograr la eliminación de todos los casos de ébola lo antes posible.

En diciembre el Secretario General de las Naciones Unidas visitó los tres países afectados por el ébola y examinó con los Gobiernos las perspectivas de detener el brote y la necesidad de sentar las bases de la recuperación. Posteriormente, pidió al PNUD que encabezara el apoyo de las Naciones Unidas a las iniciativas nacionales de recuperación.

Luego un equipo de evaluación de las Naciones Unidas, la Unión Europea, el Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo visitó los tres países. Las impresiones recibidas, el análisis del efecto socioeconómico del ébola realizado a lo largo del tiempo y los posibles caminos a seguir se han examinado con los tres Gobiernos y otros aliados para el desarrollo.

Nuestro propósito ha sido prestar apoyo a los Gobiernos de Guinea, Liberia y Sierra Leona para la elaboración de sus planes de recuperación. También se han celebrado consultas con organizaciones regionales y subregionales sobre las dimensiones más amplias de la crisis del Ébola y el logro de la complementariedad entre las iniciativas nacionales y regionales de recuperación.    

El Programa de Transformación de Liberia, el Programa para la Prosperidad de Sierra Leona y la Estrategia de Lucha contra la Pobreza de Guinea establecen las aspiraciones de desarrollo de los respectivos países. Sin embargo, dar impulso al desarrollo de mediano y de largo plazo exigirá esfuerzos resueltos para establecer y fortalecer las instituciones y los sistemas que no lograron prevenir el brote de ébola y sumieron a los países en la crisis. Lo cierto es que resulta aleccionador reflexionar sobre el hecho de que el crecimiento económico de los tres países se vio seriamente reducido no por una crisis económica externa, sino por fallas de las instituciones, los sistemas y los servicios básicos. Estimamos, pues, que es necesario establecer nuevas prioridades dentro de los planes de desarrollo a fin de crear mayor resiliencia a los reveses del desarrollo.

Los tres Gobiernos están trabajando arduamente en la preparación de sus estrategias y prioridades para la recuperación y la reanudación del desarrollo. Las necesidades inmediatas son considerables, habida cuenta de la escala de la crisis.  Los sectores de la agricultura, la construcción, la minería y los servicios se visto han gravemente alterados. El sector informal y las  pymes han sufrido a causa del empeoramiento de la situación económica. La inversión y el comercio privados, en particular el comercio transfronterizo tradicionalmente dominado por mujeres, se han reducido seriamente. Se han perdido numerosos empleos y medios de subsistencia.

Desde la perspectiva social, muchos servicios de salud no relacionados con el ébola han dejado de funcionar, las escuelas han estado cerradas desde hace varios meses y hay muchas más personas vulnerables, en particular huérfanos, sobrevivientes y hogares encabezados por viudas. Por consiguiente, las necesidades de recuperación son diversas y complejas y habrá prioridades contrapuestas.

Los Gobiernos y los distintos aliados que desean  prestar apoyo a las iniciativas de recuperación del ébola han establecido varias posibles esferas de asociación, incluidas:
 
•    La creación de sistemas de salud sólidos que ofrezcan acceso seguro y en igualdad de condiciones a la atención de la salud y puedan responder a futuras conmociones de la salud pública cuando surjan. La experiencia adquirida en la vigilancia de enfermedades y la respuesta a las crisis debe institucionalizarse. La capacidad humana en el sector de la salud que trágicamente se ha cobrado el ébola debe reemplazarse rápidamente por medio de formación acelerada y la cobertura temporal de las deficiencias de capacidad. La ayuda de los gobiernos y los aliados, incluidas las organizaciones no gubernamentales, en la región y fuera de esta, que han aportado trabajadores de la salud, seguirá siendo invalorable.

•    El restablecimiento y la creación de medios de subsistencia y empleos, especialmente para mujeres y jóvenes. Los sistemas de transferencia de efectivo y el acceso a la financiación pueden revitalizar la agricultura y otras microempresas y pymes.

•    El fortalecimiento de los sectores de la educación, el agua y el saneamiento, y el apoyo a grupos vulnerables, en particular los sobrevivientes y huérfanos del ébola.

•    Los éxitos más notables en lo que refiere a la detención de la epidemia se obtuvieron cuando las comunidades locales tomaron las riendas. Se empoderó a los dirigentes tradicionales y comunitarios, y las personas, tanto jóvenes como ancianos, asumieron las funciones necesarias en la respuesta. Este empoderamiento debería consolidarse redoblando los esfuerzos encaminados a descentralizar la gobernanza y fomentar el diálogo y la participación comunitarios como elementos decisivos del desarrollo. Esto será fundamental para responder a los restantes problemas de la consolidación de la paz y la reconciliación que socavan la inclusión social.

•    El fortalecimiento de la divulgación pública y las actividades de promoción nacionales e internacionales para combatir la estigmatización en todos los niveles. La reapertura de las fronteras, la reanudación de los vuelos internacionales y otros medios de transporte a los tres países, y el regreso de los inversores serán esenciales para acelerar la recuperación.

•    La recuperación también exigirá el respaldo sostenido de las instituciones financieras y otros aliados que son decisivos para los mecanismos relativos al margen fiscal y al apoyo presupuestario.

•    La adopción de un enfoque subregional de la recuperación será decisiva, habida cuenta de la necesidad de colaboración transfronteriza entre los tres países y sus vecinos en ámbitos fundamentales como el comercio y la seguridad. Mientas se centran en las intervenciones de recuperación, los tres países reconocen la necesidad de fortalecer la integración regional, por medio de la Unión del Río Mano, la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) y la Unión Africana.

•    Las alianzas para la recuperación y la reanudación del desarrollo deberán basarse en la rendición de cuentas mutua y la transparencia, entre otras cosas respecto de los principios del Nuevo Pacto, según proceda.

Las cuatro organizaciones, es decir, las Naciones Unidas, la Unión Europea, el Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo, que se unieron para contribuir a la planificación de la recuperación nacional esperan con interés trabajar estrechamente con los Gobiernos de Guinea, Liberia y Sierra Leona en apoyo de la recuperación sostenible de la crisis del ébola.

Seguiremos colaborando con los Gobiernos para convertir sus estrategias de recuperación en programas presupuestados, compatibles con sus planes nacionales de desarrollo antes de las deliberaciones de las reuniones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) del segundo trimestre, que tendrán lugar el mes próximo, y antes de la conferencia prevista del Secretario General sobre promesas de contribuciones. Como señalé esta mañana, los planes nacionales deberán abordar las necesidades humanas y de desarrollo críticas y el fortalecimiento de las instituciones, los sistemas y los servicios que son tan necesarios para el desarrollo resiliente. Hacemos votos por que la Conferencia de Bruselas haya contribuido a construir el puente que lleva de la respuesta de emergencia al ébola al desarrollo de más largo plazo.

 

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