Helen Clark: Discurso de apertura Foro Global sobre Paisajes - Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático COP20 Lima (Perú)

08-dic-2014

Deseo dar las gracias a los organizadores del Foro Global sobre Paisajes, el Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR), el PNUMA, la FAO y los Ministerios peruanos de Medio Ambiente y Agricultura por invitarme a dirigirme a ustedes en el día de hoy.

El objetivo de este Foro es de gran importancia para el esfuerzo global de enfrentar el cambio climático y lograr el desarrollo sostenible en general.

El mundo ha sido testigo de importantes avances en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), establecidos a principios de este siglo, entre otros en algunos de los objetivos medioambientales fijados en dichos Objetivos.

La meta de reducir a la mitad la pobreza se ha cumplido cinco años antes de lo previsto; en promedio, en todo el mundo la paridad de género en la educación primaria se ha logrado, y la mayoría de los niños asisten ahora a la escuela primaria.

Asimismo, los niveles de mortalidad infantil han disminuido significativamente y se han logrado avances en la lucha contra el VIH, la malaria y la tuberculosis.

En relación con el Objetivo no 7, de garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, el objetivo de reducir a la mitad el número de personas sin acceso a fuentes mejoradas de agua se cumplió cinco años antes de lo previsto.

La cobertura de las zonas protegidas es cada vez mayor y ahora se sitúa en el 14,6 por ciento de las zonas terrestres y el 9,7 por ciento de las zonas marinas costeras de todo el mundo. Con ello se contribuye a salvaguardar la biodiversidad y los servicios esenciales que proporcionan los ecosistemas naturales de nuestro planeta.

Además, desde la adopción del Protocolo de Montreal, se ha producido una reducción de más del 98 por ciento en el consumo de sustancias que agotan la capa de ozono.

Sin embargo, el cambio climático está socavando los logros alcanzados, y las personas más pobres y vulnerables son las más expuestas a las sequías, más frecuentes y pertinaces, y a las grandes tormentas que nuestro mundo está experimentando.

Si tenemos en cuenta que casi un tercio de los gases de efecto invernadero (GEI) en todo el mundo proceden de la agricultura, la silvicultura y la producción ganadera, es fundamental lograr paisajes sostenibles que contribuyan a mitigar el cambio climático.

Los paisajes sostenibles son también esenciales para la adaptación al cambio climático y para el desarrollo sostenible en general, ya que protegen y ofrecen una amplia gama de beneficios sociales, culturales, ambientales y económicos, entre otros el agua y la energía que sustentan la seguridad alimentaria.

Por lo tanto, es alentador ver que algunos de los elementos clave de los paisajes sostenibles están entre los diecisiete objetivos y las 169 metas propuestas por el Grupo de Trabajo de Composición Abierta de la Asamblea General sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Éstos incluyen la protección, restauración y uso sostenible de los ecosistemas terrestres; la gestión sostenible de los bosques; la reversión de la degradación del suelo; y la detención de la pérdida de biodiversidad.

En la Cumbre del Clima de Nueva York, presidida por el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, celebrada en septiembre, se estableció que la agricultura sostenible y la protección de los bosques constituyen componentes fundamentales de la lucha contra el cambio climático.

El claro mensaje que ahí se lanzó es que sin una acción decisiva en el uso del suelo, a través de la agricultura y los esfuerzos para frenar la deforestación y restaurar los bosques, el calentamiento global no se limitará a dos grados centígrados.

La noticia positiva es que un amplio grupo de partes interesadas se reunieron en la Cumbre del Clima de septiembre para respaldar la Declaración de Nueva York sobre los Bosques, y adoptar compromisos concretos y ambiciosos de medidas para la protección del bosque.

Deseo hacer un reconocimiento público del papel de Paul Polman, Director General de Unilever, y otros altos ejecutivos del sector privado, cuyo notable liderazgo en el uso del suelo y los bosques ha propiciado un cambio en las reglas del juego en este ámbito.

Se habla de la Declaración de Nueva York sobre los Bosques como del “resultado clave de la Cumbre del Clima.” Un total de 175 entidades, entre ellas los países en desarrollo y los países desarrollados; estados y provincias; grandes empresas; líderes indígenas y organizaciones de la sociedad civil se comprometieron a reducir la deforestación a la mitad para el año 2020 y acabar con ella en 2030.

También se comprometieron a restaurar 350 millones de hectáreas de bosques, un área equivalente aproximadamente a la superficie de la India. Los gobiernos que respaldaron la Declaración se comprometieron a “Apoyar y ayudar a lograr el objetivo del sector privado de eliminar la deforestación de la producción de productos agrícolas como el aceite de palma, la soja, el papel y los productos de carne de res a más tardar en 2020, a la vez que reconocen que muchas empresas tienen objetivos aún más ambiciosos.”

Si se cumplen los compromisos asumidos en la Declaración, se producirá una reducción de emisiones equivalente a la eliminación de todos los automóviles que actualmente  circulan por las carreteras del mundo.

En el último año, una serie de países con bosques han hecho progresos sustanciales en el desarrollo e implementación de sus estrategias forestales, y sus acciones cuentan cada vez más con el apoyo de los medios financieros internacionales.

Además, las partes en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) concluyeron el Marco de Varsovia sobre REDD+, y más de cincuenta grandes empresas han asumido compromisos sustanciales para la eliminación de la deforestación de sus cadenas de suministro.

En la Cumbre del Clima, los líderes de diversos sectores aprovecharon estos progresos para presentar sus propios compromisos individuales y colectivos destinados a lograr cambios.

•     Los líderes del sector privado establecieron cuáles de sus sectores pueden contribuir a detener la deforestación, y qué podría ayudarlos a lograrlo. Las empresas asumieron nuevos y mayores compromisos para el logro de unas cadenas de suministro libres de deforestación.

•     Los países con bosques se comprometieron a reducir la deforestación y a  restaurar las tierras degradadas.

•     Algunos países donantes expresaron su apoyo a la inclusión de REDD+ en el nuevo acuerdo sobre el cambio climático global, que deberá entrar en vigor en 2020. Alemania, Noruega y el Reino Unido se comprometieron conjuntamente a incrementar la financiación basada en resultados de REDD+, comenzando con la financiación de veinte nuevos programas importantes para el año 2016.

•     Varios de los principales países importadores de productos del bosque se comprometieron a adoptar nuevas políticas de contratación pública que den preferencia a las cadenas de suministro libres de deforestación.

•     El Grupo de Trabajo de Gobernadores sobre Clima y Bosques, una agrupación de 26 estados y provincias que comprenden una cuarta parte de todos los bosques tropicales, adquirieron el compromiso de reducir la deforestación en sus jurisdicciones en un  ochenta por ciento para el año 2020, si pueden contar con ayudas a gran escala de pagos basados en los resultados.

En la Cumbre, se reconoció plenamente el papel fundamental de los pueblos indígenas en la protección de los bosques. Una coalición global de pueblos indígenas se comprometió a hacer valer toda su influencia para lograr la protección de cientos de millones de hectáreas de bosques tropicales en las cuencas del Amazonas y el Congo, así como en Indonesia y América Central, como aporte a la mitigación y adaptación al cambio climático.

Si bien aún queda mucho por hacer, las decididas expresiones de acción y cooperación sobre los bosques en la Cumbre del Clima fueron elementos inspiradores. El espíritu de colaboración demostrado para lograr la Declaración de Nueva York sobre los Bosques es un buen augurio de nuevos progresos que debe ser alimentado si queremos que nuestros bosques sobrevivan.

Los progresos realizados en el último año dan una idea clara de los pasos que deben tomarse en materia forestal desde este momento hasta la Conferencia de París de las partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático del año próximo:

1.     Los países con bosques en desarrollo pueden proponer sus propias contribuciones a la mitigación, definidas autónomamente y que incluyan metas y políticas ambiciosas de reducción de la pérdida de bosques y el aumento de la reforestación. Dichos países, podrían definir cuánto pueden lograr ellos mismos unilateralmente, y cuánto más podrían lograr con el apoyo internacional. También deberían seguir implementando y aplicando reformas en el uso de la tierra que les permitan desarrollarse sin destruir los bosques. Es preciso para ello una fuerte voluntad y liderazgo políticos; por su parte, la comunidad internacional en su conjunto deberá apoyar estos esfuerzos.

2.     Las economías avanzadas deben ofrecer incentivos económicos a gran escala para la protección de los bosques, en particular a través de REDD+, en el marco del nuevo acuerdo climático. En el año 2014 muchas iniciativas del sector privado hicieron frente a la deforestación. El año 2015 debe ser el año en que los gobiernos intensifiquen sus esfuerzos para cumplir con las promesas de REDD+, en cuyo diseño han trabajado tan intensamente durante los últimos siete años.

3.     El sector privado debe eliminar la deforestación de sus cadenas de suministro sin demora. Esto significa la ampliación de los compromisos de sostenibilidad existentes hasta cubrir una gama más amplia de materias primas, y la incorporación de más empresas de los países desarrollados y en desarrollo.

4.     Los pueblos indígenas deben estar facultados para seguir desempeñando su papel vital en la protección de los bosques. Los gobiernos deben formalizar y proteger sus derechos, y el sector privado debe respetar el derecho de aquéllos a dar su consentimiento informado previo y libre. Debemos lograr resolver los conflictos de una manera coherente con la buena gobernanza, la equidad y el respeto a los derechos humanos.

El sistema de la ONU está profundamente comprometido con la prosecución de los avances de los últimos años, y la promoción de sus programas destinados a los bosques y los paisajes, en particular a través de su mandato de apoyo a los países en desarrollo.

En el PNUD, vamos a colaborar estrechamente con nuestros socios de la ONU en el Programa ONU-REDD, con la FAO y el PNUMA, así como con el Banco Mundial y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Seguiremos colaborando con Paul Polman y otros miembros de la poderosa coalición multisectorial reunida para la Cumbre del Clima.

Asimismo, deseamos ayudar a aprovechar el impulso de la Declaración de Nueva York sobre los Bosques, y llevar las sólidas alianzas formadas alrededor de ésta a la Conferencia de las Partes de París y más allá.

Permítanme concluir haciendo hincapié en lo que todos sabemos: no es posible lograr la previsión de cambio climático de dos grados sin hacer progresos reales en los paisajes sostenibles, incluidos los bosques.

La cooperación y el compromiso de los actores principales representados en este Foro son fundamentales para el éxito. En el PNUD nos complace mucho ser sus asociados en este viaje.

PNUD En el mundo

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H

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