Helen Clark: declaración en el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia

17 may 2014

El Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia permite reafirmar que la defensa de los derechos de las personas LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) preocupa a todos los que trabajamos en el sector de desarrollo humano.

Ningún ser humano puede beneficiarse con los progresos que se realizan en el área de desarrollo si su vida se refleja a través de la inequidad, la exclusión y las políticas que lo consideran un ser inferior. Esta es la realidad de todas las personas que deben enfrentar la marginalización y la injusticia: mujeres cuya existencia se encuentra regida por leyes que prohíben la igualdad en todos los ámbitos de su vida o personas de cualquier sexo que se ven excluidas debido a su etnia, clase social, orientación sexual o identidad de género.

En el último año, se han promulgado leyes anti-LGBT perjudiciales con el pretexto de proteger a los niños y a las familias. Este tipo de leyes punitivas tienen el poder de fomentar la homofobia y la transfobia, y pueden tener efectos sumamente nocivos en la vida de los pueblos, destrozando la autoestima, aumentando la marginalización y obstaculizando el acceso a los servicios de salud, entre otros. Estas leyes otorgan a las personas LGBT la función de “chivos expiatorios” y representan una distracción de los verdaderos desafíos sociales y de desarrollo que los países deben enfrentar. Las leyes anti-LGBT se basan en la conjetura errónea de que la homosexualidad representa un peligro para el tejido social de un país. La evidencia demuestra todo lo contrario: en los países que han despenalizado la conducta sexual hacia el mismo sexo, no se ha observado ningún tipo de amenaza contra la institución del matrimonio ni el bienestar de los niños. De hecho, la despenalización ha sido un paso clave para que las personas LGBT, históricamente oprimidas, puedan prosperar y participar activamente, como miembros respetados de la sociedad.

Afortunadamente, se han producido cambios muy positivos en las últimas semanas, dado que la Corte Suprema de India ratificó los derechos fundamentales de las personas transexuales, destacando que “el respeto de los derechos humanos es la raíz de todo desarrollo humano y la concreción del mayor potencial de cada individuo, el cual, a su vez, permite aumentar los recursos humanos a medida que las naciones progresan. El empoderamiento de las personas a través del desarrollo humano es el principal objetivo de los derechos humanos”.

El PNUD está dispuesto a alcanzar esta visión de desarrollo humano inclusiva y continúa esforzándose para lograr un avance significativo en el tema de derechos humanos de las personas LGBT a nivel mundial. En América Latina y el Caribe, el PNUD ofrece su apoyo a REDLACTRANS, una red de grupos transexuales, y junto con la Organización de los Estados Americanos, aboga por la defensa de una resolución histórica de derechos humanos en la región, que aborda de manera explícita los derechos de LGBT. En África subsahariana, el PNUD, en asociación con los gobiernos de Suecia y Noruega, ofrece respaldo a los países para que implementen las recomendaciones de la Comisión Global sobre VIH y la Ley vinculada a los derechos de LGBT en relación con el VIH. En Asia, el PNUD, en asociación con el gobierno de los Estados Unidos y en el marco de la iniciativa “Ser LGBT en Asia”, insta a las comunidades LGBT a involucrar a sus gobiernos y demás partes interesadas para que se comprometan a defender sus derechos. La garantía del respeto por los derechos humanos de las personas LGBT forma parte de una respuesta de derechos humanos y de gobernanza mucho más amplia.

Como colaboradores del desarrollo y defensores de los derechos humanos, aunemos en este día nuestros esfuerzos para ayudar a los países a alcanzar una visión de desarrollo humano que sea verdaderamente inclusiva y en la cual todos los seres humanos puedan vivir sin miedo, discriminación, violencia, homofobia ni transfobia.


Liderazgo
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Helen Clark entró en funciones como Administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo el 20 de abril de 2009, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir la organización. Es también Presidenta del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

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