Helen Clark: Declaración en la Consulta Temática sobre Sostenibilidad Ambiental Post-2015 en Costa Rica

18 mar 2013

Declaración de la Administradora del PNUD, Helen Clark: “Vínculos entre Erradicación de la Pobreza, Equidad y Sostenibilidad Ambiental en la Agenda Global de Desarrollo Post-2015”

Sesión plenaria inaugural de la reunión para la consulta temática sobre sostenibilidad ambiental más allá de 2015
18 de marzo de 2013, 9:00 horas
San José, Costa Rica
***

Tengo el gran placer de dirigirme a este encuentro de dirigentes de la consulta temática sobre sostenibilidad ambiental más allá de 2015.

Mi agradecimiento a los Gobiernos de Costa Rica y Francia por patrocinar conjuntamente esta importante conferencia, al PNUMA por compartir la organización y a todos los demás socios del PNUD que han tomado parte en esta iniciativa. Tenemos la esperanza de que esta consulta contribuya a asegurar la plena inclusión de la sostenibilidad ambiental en la agenda post-2015.

Los modelos tradicionales de desarrollo han llevado a nuestro planeta hasta sus límites naturales. La sostenibilidad ambiental es esencial para salvaguardar los ecosistemas mundiales y construir un mundo pacífico y equitativo.

Costa Rica es un país bien conocido por impulsar estrategias de desarrollo sostenibles desde el punto de vista medioambiental. Por medio del ecoturismo, la reforestación, un innovador sistema de pagos por servicios medioambientales y su determinación de utilizar al 100% fuentes de energía renovables, Costa Rica pone en práctica la economía verde de maneras que benefician tanto a las personas como al medio ambiente. El mundo tiene mucho que aprender de Costa Rica y de otros que comparten su compromiso con el desarrollo sostenible.

La reunión de hoy constituye una parte importante de la iniciativa de la ONU para involucrar a ciudadanos y líderes de todas las clases en la elaboración de la agenda global de desarrollo post-2015. Se está llevando a cabo una cantidad de consultas sin precedentes: cerca de 100 a nivel nacional, once temáticas globales como esta misma, y una  interacción global a través de las redes sociales. 

Las cuestiones que se tratan en esta consulta de Costa Rica son difíciles y urgentes. Los estados miembros de la ONU reconocieron en la conferencia Río+20 del pasado año que los avances en el terreno del desarrollo humano y la protección de los ecosistemas del planeta deben entenderse como dos caras de una misma moneda.

El documento final de Río+ 20 hacía un llamado a la creación de unos objetivos de desarrollo sostenible (SDG) “coherentes con la Agenda de Desarrollo Post-2015 e integrados en ella”.

En mi intervención de hoy comentaré algunas de las lecciones aprendidas de la experiencia con los ODM, incluida la importancia de contar con enfoques integrados para avanzar hacia un desarrollo sostenible, y subrayaré la importancia de la propiedad nacional y global de la agenda de desarrollo para más allá de 2015.

Algunas lecciones aprendidas de los ODM
Al firmar la Declaración del Milenio en 2000, los jefes de 189 delegaciones nacionales, incluida yo como primera ministra de Nueva Zelanda en aquella época, expresamos nuestra conformidad con la ambiciosa visión de promover los derechos humanos, el desarrollo y la paz en el nuevo milenio.

Posteriormente, se pusieron en marcha los ODM para que actuaran como instrumentos hacia esa visión. Al ofrecer objetivos, metas e indicadores cuantificables  y definidos en el tiempo, los ODM buscaban convertir en acción y progreso   los principios y ambiciones de la Declaración del Milenio.

Los ODM proporcionaron una visión unificadora del desarrollo. Su claridad, concisión y posibilidad de cuantificación reunió a agentes diversos en torno a una causa común.

El resultado es que ha habido avances significativos en muchos indicadores señalados por los ODM, como la reducción de la pobreza, el acceso a recursos de agua mejorados y la matriculación en la escuela primaria. Pero existen áreas donde las metas están lejos de haberse logrado, como, por ejemplo, en lo referente a varios indicadores relacionados con el ODM 7 sobre sostenibilidad ambiental. 

Ahora que debatimos la agenda posterior a 2015, es necesario realizar evaluaciones francas para establecer qué es lo que ha hecho que algunos ODM y sus metas funcionen bien y otros  no tanto.

Hablando del ODM 7, se han logrado avances considerables en lo que respecta a la meta del agua potable. Asimismo, se han eliminado ya más del 98 por ciento de las sustancias que destruyen la capa de ozono y se ha expandido la cobertura de áreas protegidas. Pero no podemos estar contentos con:

  • La continua pérdida de biodiversidad y el ritmo actual de deforestación
  • La lentitud del progreso en la expansión de las áreas marinas protegidas
  • El fracaso a la hora de reducir las emisiones de gases invernadero
  • La sorprendente lentitud en la mejora de los servicios de saneamiento

Desgraciadamente, no siempre ha existido la voluntad política suficiente para abordar estas cuestiones de vital importancia. La protección medioambiental es vista a menudo como un obstáculo para el crecimiento económico. Sin embargo, el crecimiento económico que arrasa con los ecosistemas del planeta no es sostenible. Los modelos elaborados para el Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD muestran que la degradación ambiental acentúa las desigualdades. Si no se controla este proceso, los avances en desarrollo humano se frenarán aún más, e incluso se producirá un retroceso para las gentes más pobres del mundo.

Tomemos, por ejemplo, el uso insostenible de los recursos naturales de Malawi, donde, según un informe del Gobierno, se estima que la pérdida anual es equivalente al 5,3 por ciento del PIB. Esa cifra es superior a la cantidad asignada a los sectores educativo y sanitario en el presupuesto de Malawi para 2009. El mismo estudio sugiere que, de haberse prestado mayor atención a la reducción de la erosión del terreno,  se habrían logrado sacar de la pobreza a más de 1.8 millones de personas entre 2005 y 2015, acercando así al país a la consecución de sus metas de reducción de la pobreza.

En el PNUD creemos que es esencial vincular las agendas para la erradicación de la pobreza, la equidad social y la sostenibilidad ambiental, algo que quedó claramente de manifiesto en el documento final de la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20, celebrada el pasado año. El mundo no será capaz de sostener el progreso económico y social si se destruye el medio ambiente. Necesitamos que se lleven a la práctica los enfoques integrados para el desarrollo sostenible aprobados en Río+20.

Ahora es imperativo pasar de un discurso centrado en los conflictos entre crecimiento, pobreza y medio ambiente a uno que examine cómo impulsar conjuntamente los tres factores para un desarrollo sostenible.

En el PNUD llamamos a esto la estrategia de “la triple ganancia”. Vemos cómo se lleva a la práctica en países muy diversos, ricos, de renta media y pobres, que buscan desarrollarse, pero desean hacerlo de manera que dicho desarrollo sostenga nuestro mundo para generaciones futuras.

Desde esta consulta sobre sostenibilidad ambiental hasta la fecha, una mayoría de los contribuidores ha remarcado la importancia de examinar la sostenibilidad ambiental en un contexto multidimensional, subrayando los vínculos existentes entre cuestiones sociales tan variadas como la juventud, el empleo, el género, la igualdad y el empoderamiento, la educación, los derechos humanos y la reducción de la pobreza.

Con vistas al futuro, los retos a nivel nacional consistirán en promocionar:

  • Coherencia en todos los ámbitos de gobierno nacional, regional y local
  • Toma de decisiones integrada para avanzar hacia el desarrollo sostenible superando las políticas aisladas entre sí
  • Procesos inclusivos para forjar la visión y las estrategias nacionales para un desarrollo sostenible     

A nivel global, la existencia de un conjunto de objetivos y metas para el desarrollo sostenible, medibles y fácilmente comunicables, puede ayudar a orientar la acción en todo el mundo.

En las consultas llevadas a cabo hasta este momento, se han podido escuchar diversas ideas y perspectivas en torno al diseño de una agenda integrada de desarrollo sostenible.

A fin de integrar los objetivos de erradicación de la pobreza y desarrollo sostenible, por ejemplo, se ha sugerido la posibilidad de acoplar las metas de desarrollo humano con las metas para la gestión sostenible de los recursos naturales.

Esto podría llevar, por ejemplo a:

  • Incluir una meta sobre la ampliación del acceso a la energía, además de una meta de eficiencia energética
  • Emparejar las metas de seguridad alimentaria y nutrición con las metas de producción sostenible de alimentos y reducción de desechos de comida
  • Incluir metas para el acceso a fuentes mejoradas de agua junto a metas para limitar e, idealmente,   erradicar la contaminación del agua.

La adopción de un enfoque que contemple estos aspectos reconocería tanto los objetivos de desarrollo humano como los límites naturales del planeta.

Otros han hecho un llamado para adoptar objetivos globales dedicados a mitigar la pérdida de diversidad biológica; poner fin a la degradación de los océanos, las fuentes de agua potable y la tierra; confrontar el cambio climático; y construir ciudades más sostenibles.

En la consulta temática paralela sobre desigualdad se reconoce que para enfrentarse a la degradación medioambiental hay que atacar la desigualdad. Las poblaciones más pobres del mundo son las que más dependen del medio ambiente natural para su subsistencia, salud y seguridad, y son las personas más negativamente afectadas por su degradación. Algunos han sugerido la inclusión de este aspecto en la agenda post-2015 mediante la vinculación de las metas para los servicios de los ecosistemas a las metas relacionadas con el empleo y los medios de subsistencia –lo que estimularía la creación de empleos decentes y la protección de los ecosistemas al mismo tiempo–. 

Estas son sólo algunas de las cuestiones más pertinentes que, espero, discutirán ustedes durante los próximos días.                                 

La importancia de la propiedad global y nacional en la nueva agenda de desarrollo.
El éxito de la agenda de desarrollo para más allá de 2015 dependerá de su habilidad para generar apoyo internacional y compromiso para la acción.

Uno de los mensajes más importantes que están saliendo en las consultas dirigidas por la ONU es la importancia que tienen los procesos participativos, inclusivos y de abajo hacia arriba a la hora de diseñar la agenda.

Las acciones necesarias para llevar nuestro mundo por un sendero sostenible requerirán compromisos de los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil.

En palabras de la Presidenta Chinchilla de Costa Rica: “Como ciudadanos globales, tenemos que afrontar el futuro juntos…no hay pasajeros en este planeta; todos formamos parte de la tripulación”. 

Las consultas lideradas por la ONU para una agenda global de desarrollo renovada posterior a 2015 se están llevado a cabo para garantizar que se escucha la voz de una amplia variedad de partes interesadas de todo el mundo mientras los estados miembros deliberan sobre la futura agenda. Gracias por ser parte de este proceso. Esperamos que mantengan su implicación y acompañen la formulación de la agenda hasta 2015. 

La idea con la que quiero concluir hoy es que la sostenibilidad ambiental no puede ser una mera adición a una nueva agenda global de desarrollo ni convertirse en un silo vertical

La relativa falta de éxito del ODM 7 tiene que ver, en gran parte, con el fracaso a la hora de establecer vínculos claros entre la integridad de los ecosistemas, la erradicación de la pobreza y la equidad. Dada la prioridad que a menudo recibe el crecimiento económico, habrá que asumir que si los responsables políticos hubiesen pensado que la degradación ambiental amenazaba al crecimiento, se habrían preocupado más de evaluar los impactos ambientales. Es necesario pensar en conjunto e integrar esas ideas de desarrollo sostenible en la futura agenda de desarrollo, tal y como nos instó a hacerlo Río+20. Eso exige profundizar las conversaciones entre los agentes medioambientales y del desarrollo sobre –en palabras de Río+20– “el futuro que queremos”.

Liderazgo

Helen Clark entró en funciones como Administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo el 20 de abril de 2009, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir la organización. Es también Presidenta del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo, un comité compuesto por los directores de todos los fondos, programas y departamentos de la ONU que trabajan en cuestiones relacionadas con el desarrollo.

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