Helen Clark: Discurso durante el segundo período ordinario de sesiones de la Junta Ejecutiva del PNUD

05 sep 2012

Helen Clark, Administradora del PNUD
Nueva York, 5 de septiembre de 2012 a las 10.00 horas

Sr. Presidente,
Miembros de la Junta Ejecutiva,
Colegas y amigos:

Me complace darles la bienvenida a este segundo período ordinario de sesiones de la Junta Ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). 

Nos espera un período de intenso trabajo aquí en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York, en que las negociaciones sobre la revisión cuadrienal amplia de la política ocupan un lugar destacado entre las muchas cuestiones importantes que deberán abordar los Estados Miembros. El PNUD también espera con interés aportar contribuciones en apoyo de la reunión de alto nivel sobre el estado de derecho que se celebrará durante la Asamblea General el mes que viene.

El programa de la Junta para esta semana sigue el procedimiento corriente para el segundo período ordinario de sesiones. Muchas de las cuestiones que se examinarán y las decisiones que se adoptarán tienen consecuencias importantes para la labor del PNUD y en particular para la formulación del plan estratégico siguiente.

En mi alocución de hoy he de:

  • Formular observaciones sobre el contexto de desarrollo en el que el PNUD está trabajando, en particular el resultado de Río+20, la labor sobre la agenda para el desarrollo después de 2015, y el proceso de la revisión cuadrienal amplia de la política;
  • Referirme a la labor que se está llevando a cabo en relación con el plan estratégico siguiente y el proceso en torno a ello, y el presupuesto integrado y los arreglos de programación; y
  • Suministrarles información actualizada sobre cuestiones de transparencia y rendición de cuentas y sobre la financiación del PNUD.

En consonacia con nuestra voluntad de innovar y comunicar, me complace anunciar que este período de sesiones se transmitirá en directo por Internet y se publicarán comentarios en Twitter. También haremos nuestra primera maratón mundial en Twitter, en la que más de 15 de nuestras oficinas en los países, así como los centros regionales, publicarán hoy mensajes con la etiqueta #UNDPinAction acerca de los resultados de sus proyectos de los últimos 12 meses.

El contexto general de desarrollo

Río+20
Como lo he señalado en oportunidades anteriores, 2012 presenta un conjunto de oportunidades importantes para consolidar la agenda para el desarrollo.

Entre ellas se destaca Río+20, cuyos resultados han sido objeto de variadas críticas. Comprendo la frustración de muchos, tanto en los gobiernos como en la sociedad civil.

No obstante, como señalé en la reunión de la Junta Ejecutiva celebrada inmediatamente después de Río+20, antes de su iniciación no había parecido posible que la Cumbre arrojara resultado alguno.

En última instancia, el documento final dio una cobertura amplia a las cuestiones que debían abordarse para logar el desarrollo sostenible. Aunque contiene escasas decisiones firmes, el documento es claramente coherente con el enfoque de “triple beneficio” respecto de la formulación de políticas que el PNUD ha promovido, y aplaudimos la importancia asignada a la dimensión social, o centrada en las personas, del desarrollo sostenible.

El PNUD considera importante adoptar medidas en los siguientes ámbitos después de Río+20:

  1. En el documento final se destaca la iniciativa del Secretario General sobre la Energía Sostenible para Todos y se indica que todos los Estados Miembros están “resueltos a trabajar para que la energía sostenible para todos se convierta en realidad”. El PNUD desempeña un papel fundamental en relación con la ejecución de la iniciativa en los 55 países que la han firmado hasta la fecha.
  2. En Río el Secretario General presentó un ambicioso reto, el de alcanzar el “hambre cero” en el curso de su vida. Esto solo podrá lograrse mediante enfoques amplios e intersectoriales del tipo que promovió el PNUD en su informe sobre desarrollo humano de África sobre seguridad alimentaria y del tipo que se practica por medio de la aplicación del marco para acelerar el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Este último se ha constituido en una herramienta poderosa para superar los obstáculos que impiden el logro de la seguridad alimentaria en África. A petición del Secretario General, el PNUD también está trabajando con otros interesados del sistema de las Naciones Unidas para formular una respuesta a los retos que plantean los aumentos actuales de los precios de los alimentos.
  3. El documento final de Río+20 formula un llamamiento a “establecer formas más variadas de medir los avances que complementen al producto interno bruto, con el fin de informar mejor las decisiones de política”. Encomienda a las Naciones Unidas que pongan en marcha “un programa de trabajo en este ámbito sobre la base de las iniciativas existentes” para formular dichas medidas. Sobre la base de 21 años de experiencia en el cálculo del índice de desarrollo humano (una medición más amplia de progreso), el PNUD contribuirá a esta tarea. También estamos analizando la forma en que el Índice podría ajustarse para reflejar preocupaciones de sostenibilidad.
  4. En Río+20 se ilustraron muchos enfoques de “triple beneficio”. El intercambio de experiencias y mejores prácticas a este respecto, entre otras cosas mediante la cooperación Sur-Sur y la labor del Centro Mundial de Desarrollo Sostenible de Río+20, es una tarea en que el PNUD está plenamente empeñado.
  5. En Río+20 se destacó inequívocamente la importancia de eliminar los subsidios a los combustibles fósiles, alentando así el uso de combustibles no contaminantes. La eliminación de estos subsidios también libera fondos considerables que los gobiernos pueden utilizar con fines más productivos. Entre estos debería contarse la protección social eficaz que mitiga el impacto de la eliminación de los subsidios en los más pobres. El PNUD y otras entidades del sistema de las Naciones Unidas tienen considerables conocimientos especializados para compartir en cuanto a la concepción de la protección social.
  6. Los compromisos voluntarios contraídos en Río, cuya cuantía es de medio billón de dólares, la presencia de miles de agentes no estatales y la participación por conducto de las redes sociales de millones de personas convirtieron esta Cumbre de las Naciones Unidas en una experiencia única. En adelante este entusiasmo debe seguir movilizándose en torno a medidas concretas con miras a un futuro más sostenible y debe hacerse el seguimiento de los compromisos voluntarios asumidos.
  7. Río+20 también fue el comienzo de un proceso para establecer objetivos de desarrollo sostenibles, que deberían ser coherentes con la agenda mundial para el desarrollo después de 2015. La labor relativa a estos objetivos estará dirigida por un grupo de trabajo de composición abierta, que establecerá la Asamblea General.

La agenda para el desarrollo después de 2015
Formular esta agenda no es una cuestión sencilla, habida cuenta del número de esferas de trabajo que confluyen en ella. El PNUD contribuirá en distintas formas, entre otras mediante su papel de copresidente, junto con el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, del equipo de tareas del sistema de las Naciones Unidas en apoyo de los preparativos de la agenda de las Naciones Unidas para el desarrollo después de 2015.  El Secretario General ha distribuido el primer informe de dicho equipo, titulado “Realizing the Future we Want” (Forjar el futuro que deseamos - disponible en inglés). En él se presentan las primeras aportaciones para su examen por los Estados Miembros, sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la agenda para el desarrollo después de 2015, como se solicitó en el documento final de Río. 

En el informe se recomienda:

  •  “Una visión para el futuro que se base en los valores básicos de los derechos humanos, la igualdad y la sostenibilidad”;
  • La organización de la agenda en torno a cuatro dimensiones clave que son compatibles con la Declaración del Milenio y sobre la que pueden consolidarse los objetivos, a saber: 1) el desarrollo social inclusivo; 2) el desarrollo económico inclusivo; 3) la sostenibilidad ambiental;  y 4) la paz y la seguridad;
  • La determinación de “elementos facilitadores del desarrollo”, que dejen amplio margen para la formulación de políticas nacionales y la adaptación a los entornos locales; y
  • Una agenda auténticamente mundial con responsabilidades compartidas para todos los países.

Hace pocas semanas el Secretario General anunció la composición del grupo de alto nivel de personas eminentes que estableció en relación con la agenda para el desarrollo después de 2015. Se ha encomendado al grupo elaborar una visión valiente, aunque práctica, para presentar a los Estados Miembros el año que viene. El Secretario General aceptó la propuesta formulada por el PNUD de ofrecer espacio para la secretaría del grupo, así como nuestros servicios de gestión para ponerlo en marcha.

El PNUD también está trabajando con todo el Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (GNUD) en relación con:

  • Consultas inclusivas en más de 50 países sobre la forma que podría asumir la agenda para después de 2015 a fin de garantizar una participación amplia;
  • Por lo menos nueve consultas temáticas sobre cuestiones que varían desde la gobernanza hasta la seguridad alimentaria, que son importantes para formular la agenda para el desarrollo después de 2015; y
  • La preparación de documentos de debate y de posición que sirvan de base y de estímulo para las deliberaciones.

Como señalé anteriormente, el proceso es complejo. El objetivo del PNUD es establecer vínculos entre las distintas esferas de trabajo, de manera que las muchas partes en movimiento de este rompecabezas gigante se nutran entre sí y puedan consolidarse para formar una agenda para el desarrollo después de 2015 que realmente refleje una visión común para el futuro. 

La revisión cuadrienal amplia de la política
Las negociaciones sobre la revisión cuadrienal amplia de la política que tendrán lugar en los próximos meses guardan relación con Río+20 y los debates sobre la agenda para el desarrollo después de 2015. El informe del Secretario General sobre dicha revisión resultará útil para que los Estados Miembros elaboren una resolución.

Creo que en el actual entorno mundial sumamente problemático, un sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo eficaz y orientado a los resultados y que responda a las necesidades de los países, es más importante que nunca. Christine Lagarde, Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), resumió acertadamente muchos de esos problemas antes de Río+20 cuando se refirió a la combinación tóxica de reducción de los ingresos, aumento de la desigualdad y degradación de los ecosistemas. A ello podemos agregar las guerras y los conflictos armados en curso que limitan las perspectivas de desarrollo de muchos. Nosotros, en el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo desempeñamos un papel singular para abordar estos retos. La revisión cuadrienal amplia de la política debe darnos el mandato y el apoyo que necesitamos para desempeñar este papel.

Espero que los Estados Miembros aprovechen esta oportunidad para reafirmar la función singular y la ventaja comparativa del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo, basado en nuestros mandatos normativos y operacionales. Alentamos a los países a que trasladen a sus propios contextos nacionales los valores, principios, normas y reglamentos de las Naciones Unidas y los conviertan en una realidad para sus pueblos. Nuestra universalidad, legitimidad, neutralidad política y poder de convocatoria nos otorgan fortalezas únicas.

La revisión cuadrienal amplia de la política también debería prestar apoyo al fortalecimiento de la implicación nacional en el desarrollo, en particular aprovechando la experiencia adquirida de la ejecución experimental de la iniciativa “Unidos en la acción”, las lecciones pertinentes extraídas de su evaluación independiente y los resultados de las Conferencias intergubernamentales de alto nivel celebradas recientemente en Tirana y Montevideo.

En el PNUD reconocemos plenamente la importancia creciente de la cooperación Sur-Sur y la cooperación triangular, así como de los enfoques del desarrollo encabezados por el Sur, en particular por medio de la creación de capacidad y el intercambio de conocimientos. En todo el sistema es importante incluir la diversidad creciente de agentes del desarrollo y encontrar formas de trabajar con ellos, en consonancia con las prioridades nacionales. Nuestros mecanismos de coordinación actuales deben utilizarse en mayor grado para fomentar la colaboración entre países y dentro de ellos. En este sentido, los equipos regionales del GNUD trabajan permanentemente para apoyar a los equipos de las Naciones Unidas en los países en sus operaciones a escala nacional.

Los instrumentos y estructuras que tiene a su disposición el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo, con sus numerosas líneas de responsabilidad, financiación y gobernanza separadas, plantean retos a la forma en que trabajamos.

El PNUD está colaborando estrechamente con las organizaciones asociadas del GNUD para encontrar mejores formas de superar estos retos, a fin de empoderar al sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo para que preste servicios en forma más coherente, eficaz y eficiente.

La aplicación plena del sistema de gestión y rendición de cuentas será importante, junto con la simplificación de los instrumentos de programación por países y los procesos de aprobación; la armonización en todas las organizaciones del GNUD de las políticas y sistemas, los criterios de auditoría y cálculo de los costos, y los formatos de presentación de informes; la mejora de las relaciones de trabajo entre los agentes humanitarios, de la paz y la seguridad, y del desarrollo a nivel de los países; y una base de financiación sostenible y previsible para las actividades operacionales de las Naciones Unidas para el desarrollo, entre otras cosas mediante un aumento de los recursos básicos y recursos complementarios más flexibles, menos fragmentados y de mayor calidad.

En su capacidad de administrador del sistema de coordinadores residentes, el PNUD está empeñado en garantizar la eficiencia y eficacia del sistema. Es importante empoderar a los coordinadores residentes para que sean líderes, innovadores y facilitadores de los equipos de las Naciones Unidas en los países, y garantizar la rendición de cuentas mutua entre los coordinadores residentes  y los miembros de los equipos de las Naciones Unidas en los países. La revisión cuadrienal amplia de la política puede ser útil a este respecto.

Para potenciar al máximo el impacto de esta revisión, también sería conveniente que los Estados Miembros analizaran formas de ampliar su aplicabilidad a todo el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo y velaran por un mejor seguimiento y presentación de informes sobre su aplicación.

En mi calidad de Presidenta del GNUD, quiero subrayar que el Grupo está en condiciones de prestar apoyo a los Estados Miembros durante todo el proceso de revisión cuadrienal amplia de la política. Además, tendremos en cuenta la revisión al establecer las prioridades estratégicas siguientes para el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo, un ejercicio que espero con interés llevar adelante en el curso de este año.

El plan estratégico siguiente del PNUD
La revisión cuadrienal amplia de la política, junto con el resultado de Río+20 y los debates después de 2015, también será decisiva para la elaboración del plan estratégico siguiente del PNUD. 

Durante los últimos 12 meses hemos trabajado en la elaboración de un marco de resultados más sólido y orientado a estos. A lo largo del período del plan siguiente, la gestión centrada en los resultados y la presentación de informes sobre estos deberían dar un salto cualitativo y ser más directas y estratégicas, basarse más rigurosamente en el trabajo a nivel de los países y dar un mayor énfasis a pruebas y datos cuantitativos y cualitativos. Ya se han puesto en marcha iniciativas piloto para poner a prueba las ideas pertinentes, con el objeto de que esta labor pueda respaldar el siguiente plan.

También se está trabajando en la elaboración de un plan adecuado de recursos y un presupuesto integrados, que permitirán a la Junta no solo tener una visión de conjunto de la conexión entre recursos y resultados en toda la organización, sino también contar con una terminología común a todos los organismos que la Junta supervisa.

Todo ello se basa en una institucionalización del sistema interno de planificación estratégica  que nos permita trabajar más como “Un PNUD”, integrando las actividades y los resultados en los planos mundial, regional y nacional. Esto nos ayudará a evaluar nuestro desempeño de manera más oportuna, adoptar medidas correctivas tempranas cuando sea necesario y responder mucho más rápidamente a los posibles desafíos u oportunidades. 

Este año probaremos por primera vez algunos aspectos fundamentales de este sistema (nuestro plan anual de actividades, el rediseño de los planes de trabajo de las dependencias y la mejora de la presentación de informes) y nos alienta ver las primeras señales de una mayor cohesión, orientación e interrelación.

También elaboramos una nueva herramienta interna de gestión y adopción de decisiones, el Marco integrado para la gestión de los recursos, que nos suministrará un panorama periódico en tiempo real del conjunto completo de nuestros recursos, fortaleciendo el vínculo entre los recursos de la organización y las esferas de resultados del plan estratégico.   

Además, están avanzando las iniciativas para asegurar que nuestra presencia en los países siga siendo “apta para el propósito”. Se están poniendo a prueba varios cambios que podrían efectuarse en las oficinas en los países en el futuro. Por ejemplo, la oficina en Bosnia y Herzegovina ha comenzado a examinar formas de mejorar el cálculo de costos de los proyectos y la oficina en Ghana está analizando la manera de mejorar los procesos de vigilancia y evaluación. En muchos países pronto se comenzará a trabajar en el agrupamiento de los servicios a nivel nacional en los centros de servicio. Junto con otros exámenes de la vigilancia y la evaluación, como en el Sudán, y de las metodologías de cálculo de costos en Kenya, toda esta labor servirá de base para la elaboración de prototipos de modelos institucionales más ágiles, coherentes y eficientes de nuestra presencia a nivel de los países. Asimismo, seguimos mejorando la gestión de las adquisiciones y los recursos humanos. 

Todo esto es importante para asegurar que el PNUD pueda cumplir las expectativas del plan estratégico siguiente.

El plan también deberá tener en cuenta el contexto de los futuros retos para el desarrollo actuales y previstos. El mundo ha cambiado considerablemente desde que se llegó al acuerdo sobre el último Plan estratégico y el ritmo de los cambios se está acelerando.

Los resultados de la conferencia Río+20 y del trabajo que ha de realizarse en relación con la agenda para el desarrollo después de 2015 indican que ha surgido un paradigma del desarrollo sostenible que tendrá objetivos más amplios que los actuales ODM.

Es importante que el PNUD pueda asumir el liderazgo mundial sobe la forma de lograr que el progreso en materia de desarrollo sea realmente sostenible. Este desarrollo debe incluir y empoderar a todos los sectores de la sociedad. Exigirá instituciones capaces y resiliencia nacional y local frente a las perturbaciones, además de modelos de crecimiento ecológicamente sostenibles.

En el PNUD, al analizar los aspectos que probablemente afecten al desarrollo, nos llama la atención el alto grado de inestabilidad y riesgo que hay actualmente y que probablemente se mantenga, la creciente tensión que sienten las instituciones nacionales e internacionales y la sociedad, y los notables ejemplos de progreso en materia de desarrollo que coexisten con importantes reveses en este ámbito. Un ejemplo revelador es la revolución de la banca móvil y las comunicaciones en África, al tiempo que persiste el elevado nivel de inseguridad alimentaria, que en algunos lugares está empeorando. 

Para alcanzar el desarrollo sostenible, todos los países deben incrementar su capacidad de adopción de decisiones integradas. Si es que ha de avanzarse en el ámbito del desarrollo humano sostenible es menester que se determinen y utilicen las conexiones entre aspectos normativos separados. El marco para acelerar el logro de los ODM nos ha provisto de ideas prácticas sobre el trabajo intersectorial en pos de resultados sostenibles.

Por su parte, el PNUD debe tener claro cuál es su valor añadido y las esferas en que puede aportar las contribuciones más sustantivas. La decisión sobre cuáles son esas esferas debe basarse en una comprensión amplia de las cuestiones a las que deberán hacer frente los países en desarrollo durante el período del plan estratégico siguiente y después.

Los desafíos serán distintos según el país. El hecho de que dos países estén en la misma categoría de ingresos no significa que los retos a que hacen frente sean los mismos. Nuestro plan estratégico siguiente debe prever un PNUD más flexible respecto de la forma en que estructura sus oficinas en los países, más ágil para responder a las nuevas circunstancias y más sensible a las necesidades y aspiraciones de los países en que ejecuta programas.

Nuestro objetivo es completar un borrador preliminar del plan estratégico siguiente a comienzos de 2013. Esperamos con interés la celebración de debates constructivos con los miembros de la Junta sobre las distintas opciones a medida que avanzamos, en particular durante el taller sobre el plan que se realizará en noviembre.

Como se mencionó anteriormente, el plan de recursos integrado y el presupuesto integrado conexo se constituirán en el mecanismo amplio de asignación de recursos del PNUD en apoyo del nuevo plan estratégico. El presupuesto integrado incorporará en una única propuesta de presupuesto consolidado los dos marcos presupuestarios actuales que siempre han sido objeto de procesos de aprobación separados, el presupuesto institucional y los arreglos de programación.

El primer presupuesto integrado se presentará para su aprobación a la Junta Ejecutiva en su segundo período ordinario de sesiones en septiembre de 2013. Si bien ahora les presentamos una propuesta sobre un marco armonizado para la recuperación de costos, es evidente que se requiere más tiempo, análisis y orientación sobre esta cuestión tan compleja. Sobre la base de las recomendaciones que nos aportaron, el PNUD, con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Fondo de Población de las Naciones Unida (UNFPA), proseguirá este proceso por medio de reuniones oficiosas de la Junta y consultas regionales y bilaterales.

Esta semana también analizarán el tercero de una serie de documentos de debate sobre los   arreglos de programación. Confío en que la Junta ahora está en condiciones de alcanzar un consenso sobre los criterios de elegibilidad y los modelos de asignación del TRAC-1 preferidos. Esto tiene importancia fundamental pues también debemos prestar atención a otras cuestiones relativas a los arreglos de programación, con anterioridad a la aprobación del presupuesto integrado, incluidos los arreglos de programación, en el segundo período ordinario de sesiones de la Junta en septiembre de 2013.

Recursos del PNUD
He de referirme ahora a la cuestión de los recursos del PNUD.

En 2011 las contribuciones totales al PNUD y al Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización (FNUDC) ascendieron a 5.110 millones de dólares de los EE.UU. Esto representa una disminución de aproximadamente el 3% respecto de 2010, después del ajuste por el traspaso de las actividades del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) a ONU-Mujeres, que ya no figuran en este informe.

Los gastos totales ascendieron a 5.570 millones de dólares, una disminución respecto de 2010, aunque superior al nivel de ingresos.

El año pasado las contribuciones a los recursos ordinarios aumentaron levemente el 1% a 975 millones de dólares, después de tres años de reducciones consecutivas, principalmente como resultado de tipos de cambio favorables. Sin embargo, las proyecciones actuales parecen indicar una disminución de las contribuciones totales a los recursos ordinarios este año, como resultado de movimientos del tipo de cambio y pequeñas reducciones por algunos asociados.

El saldo total de recursos no utilizados a fin de 2011 siguió reduciéndose, a 4.690 millones de dólares, lo cual indica una tasa de utilización superior a los ingresos. De este total, 333 millones de dólares correspondieron a recursos ordinarios, 4.300 millones a recursos complementarios  y 53 millones al FNUDC. La mayoría de estos recursos se han programado. Muchos corresponden a presupuestos por programas plurianuales, lo cual refleja la práctica del PNUD de asignar recursos iniciales para los años siguientes a fin de permitir la planificación de los gastos. También cabe destacar que los recursos complementarios no son fungibles con los recursos ordinarios.

Como subrayé en ocasiones anteriores, la capacidad del PNUD de cumplir su mandato adecuadamente y de respaldar eficazmente la agenda para el desarrollo de los países asociados depende de que cuente con financiación básica suficiente. Una masa crítica y estable de financiación básica permite al PNUD planificar, ser estratégico y prestar servicios previsibles y diferenciados a todos los países en que ejecuta programas.

Si bien algunos países siguen afectados por presiones fiscales graves, insto a todos los Estados Miembros a que ayuden al PNUD  a alcanzar las metas de recursos ordinarios y comprometer lo antes posible sus contribuciones a los recursos ordinarios para 2012 y los años siguientes. Las promesas de contribuciones plurianuales, en los casos que sean posibles, serán especialmente bienvenidas.

Transparencia y rendición de cuentas
Por último, y no por ello menos importante, quisiera destacar el compromiso permanente del PNUD con la transparencia y la rendición de cuentas de las contribuciones que recibimos de los proveedores de financiación. 

La Junta dio un paso importante a este respecto al aprobar en su período de sesiones anual nuestra propuesta de revelar públicamente los informes de auditoría interna. Tras esa decisión, desde el 1 de julio la Oficina de Auditoría e Investigaciones ha publicado resúmenes ejecutivos de todos sus informes de auditoría en el sitio web del PNUD. Actualmente, el PNUD se está preparando para el paso final, que se pondrá en marcha en diciembre con la publicación en ese sitio web de los informes de auditoría interna completos emitidos a partir de esa fecha.

De conformidad con la Iniciativa Internacional para la Transparencia de la Ayuda, se ha seguido preparando la publicación de información aun más detallada sobre nuestro trabajo antes de fin de año.

La publicación del conjunto de datos ampliado fortalecerá el compromiso de larga data del PNUD con la transparencia y la rendición de cuentas y permitirá una mejor comprensión de nuestro trabajo. También incrementaremos la frecuencia de publicación de nuestros datos, que a fines de 2013 será trimestral, de conformidad con las normas de la Iniciativa.

El PNUD ha seguido promoviendo la transparencia y las ventajas de la Iniciativa ante otros organismos de las Naciones Unidas encabezando una serie de consultas sobre la adopción y aplicación de estas importantes normas mundiales. De resultas de ello, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) también se han sumado a la Iniciativa, lo cual lleva el número de organismos, fondos y programas de las Naciones Unidas asociados a nueve.

Conclusión
Estos son tiempos apasionantes y difíciles para el PNUD y la cooperación para el desarrollo en general. 

Los numerosos procesos importantes que tendrán lugar durante los próximos meses y años, en un entorno de desarrollo siempre cambiante, definirán la forma en que el PNUD puede ayudar mejor a los países en que ejecuta programas a alcanzar los resultados de desarrollo sostenibles y que promueven la transformación que buscan.

Debemos ser ambiciosos y aprovechar las numerosas oportunidades que se nos presentan para impulsar el desarrollo sostenible y responder en forma dinámica a los numerosos obstáculos y limitaciones al progreso. 

La Junta desempeña un papel decisivo para que nuestra organización sea lo más eficaz posible y contamos con su firme apoyo y orientación permanentes.

Liderazgo
Helen

Helen Clark entró en funciones como Administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo el 20 de abril de 2009, convirtiéndose en la primera mujer en dirigir la organización. Es también Presidenta del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo, un comité compuesto por los directores de todos los fondos, programas y departamentos de la ONU que trabajan en cuestiones relacionadas con el desarrollo.

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