America Latina Y Caribe: Una superpotencia de biodiversidad

02 diciembre 2010

Discurso de Heraldo Muñoz, Subsecretario General y Director Regional de ALC del PNUD

Excelentísimo Sr Presidente de…., señoras y señores,

Me es muy grato presentar el informe de la iniciativa regional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, titulado: América Latina y el Caribe: Una Super Potencia de Biodiversidad.

Esta iniciativa brinda un perspectiva sobre la contribución de la biodiversidad y de  los llamados “servicios  de los ecosistemas” al desarrollo de la región. Más de 500 personas han contribuido generosamente a los resultados de esta iniciativa, y una “Comisión para La Biodiversidad, Ecosistemas, Finanzas y Desarrollo”, integrada por destacados líderes del sector público, privado y de la sociedad civil, brindó orientación estratégica al trabajo técnico desde su inicio.  Hoy nos acompañan tres de sus miembros: Enrique Iglesias, Pablo Gadelha y Carlos Magarinos.

Compartimos hoy con Uds., el informe técnico, un resumen ejecutivo y un documento de política.  El informe técnico se basa en una metodología  que,  suponiendo un escenario de “Business as Usual” (prácticas habituales no sostenibles), presenta  los efectos económicos negativos de largo plazo. Asimismo, provee lineamientos de cómo transitar a un escenario denominado “Manejo Sustentable de los Ecosistemas”; es decir, integrando al proceso de toma de decisiones el valor económico de la biodiversidad y de los servicios de los ecosistemas.

La biodiversidad y el desarrollo no pueden  estar desconectados,  porque  nuestras sociedades no pueden realizarse cuando la vida no florece. El mensaje central del informe es que debemos transformar el modelo convencional del desarrollo como “business as usual”, que ignora los costos ambientales, hacia un nuevo paradigma que reconozca el valor que proveen la biodiversidad y los ecosistemas funcionando en plena capacidad.

El informe ilustra  los desafíos  que se presentan en algunos  sectores productivos que se benefician de la biodiversidad y de los ecosistemas: en especial la agricultura, el sector pesquero, bosques, turismo, servicios hidrológicos, y áreas protegidas.

Pero, también la iniciativa recoge  de nuestra región un mensaje de optimismo.  En esta primera década del milenio, nos encontramos en el amanecer de una nueva era de conservación y manejo sostenible – y nuestra región está posicionándose como líder en ese camino. En esta nueva era, no hablaremos más del costo de la protección ambiental, sino que del costo de la destrucción ambiental y reconoceremos el valor de la contribución de la Biodiversidad al desarrollo.  Un ejemplo ilustrativo lo representan las áreas protegidas en México que contribuyen al menos 3.500 millones de dólares al año a la economía del país; cada peso mexicano invertido en dichas áreas protegidas genera 52 pesos a la economía.

Albert Schweitzer decía “si el hombre pierde la habilidad de anticipar y prevenir,  acabará destruyendo el planeta”. Si pudiésemos calcular los costos incurridos por la destrucción de nuestro medioambiente, tendremos la oportunidad de  anticipar, prevenir y cambiar las políticas que están permitiendo la destrucción del planeta.

Los ciudadanos de América Latina y el Caribe debemos tomar conciencia de  que poseemos  más recursos de biodiversidad que ningún otro continente en el mundo. Sólo América del Sur tiene casi la mitad de la biodiversidad terrestre, más de un cuarto de sus bosques, y es la más biológicamente diversa del mundo. Desde el magnífico bosque tropical de la  Amazonía, hasta el mayor arrecife del Hemisferio Occidental- (el arrecife mesoamericano), desde los altos Andes a las Islas Galápagos, desde la Patagonia a la  Antártica- la región goza de una magnifica diversidad de ecosistemas y de vida.
 
Estos vastos ecosistemas y la profusión de biodiversidad hacen la esencia de las culturas que pueblan la región. La Biodiversidad fluye en la obra de nuestros poetas, escritores y artistas – todos recordamos, por ejemplo, las garzas quisquillosas de Alfonsina Storni, o los recursos marinos descritos por Neruda. Y por centenas de años los pueblos indígenas de nuestro continente han conservado y manejado sustentablemente nuestra biodiversidad.  Este magnífico legado  no puede ser dilapidado  por efímeros beneficios de corto plazo,  sino que debe ser conservado para convertirse en el motor de un desarrollo económico equitativo  y  contribuir a la  competitividad de largo plazo de la región. Y para ello es esencial que  el valor real de los productos y servicios que proveen los ecosistemas  sean considerados en el desarrollo e implementación de políticas.

En nuestra región  se encuentra el  mayor bosque tropical  aún intacto del mundo. Este bosque no sólo sirve de reserva de grandes cantidades de carbono, sino sirve además como un sistema natural de captura y secuestro de carbono de la atmósfera (estimaciones científicas indican el bosque tropical captura aproximadamente una tonelada de carbón por hectárea por año). Adicionalmente, la humedad reciclada por estos bosques es la base de la seguridad agrícola e hidroeléctrica de varios países.

Consideremos la agricultura: sabemos que la productividad depende del manejo y mantenimiento de algunos servicios claves de los ecosistemas tales como suministro de agua, reciclaje de los nutrientes de los suelos, regulación del microclima, polinización, y control de pestes y enfermedades. La agricultura, por ejemplo, utiliza anualmente más del 60% del agua consumida en la región. Sólo ahora se comienzan a conocer las propiedades de almacenaje de carbón de  los suelos. Los suelos que son mal manejados se deterioran rápidamente y emiten masivas cantidades de carbón. La biodiversidad y los ecosistemas proveerán  a este sector una mayor capacidad para la adaptación al cambio climático brindando nuevos recursos genéticos, la fertilidad de los suelos y calidad del agua.

La pérdida y degradación de la biodiversidad y de los ecosistemas  también tiene un impacto en la salud, al aumentar el riesgo de transmisión de enfermedades. Estudios indican que el incremento y diseminación de enfermedades tropicales están asociados con la deforestación, con sus consiguientes altos costos económicos y sociales.

Las consultas realizadas en la  región nos brindan un mensaje de optimismo y nos presentan buenas lecciones de usos de la biodiversidad y de los servicios de los ecosistemas. Y aquí quiero destacar algunos ejemplos de cómo el sector público y privado realizan considerables esfuerzos para conservar la biodiversidad: en Brasil, la tasa de deforestación anual  en el Amazonas se ha reducido por más del 70% en los últimos cuatro años, y Brasil ha decidido reducir esa tasa en un 80% para el año 2020.  A su vez,  grandes industrias y empresas han decidido asumir compromisos de sustentabilidad. La asociación de exportadores de carne de Brasil se ha comprometido a prohibir la compra de ganado que ocupe nuevas áreas deforestadas en el Amazonas; la industria de la soya decidió no comprar soya producida en tierras desforestadas a partir del 2006.

La biodiversidad y los ecosistemas brindan a la región una gran ventaja competitiva. La conservación de este capital natural presenta una oportunidad para la creación de un nuevo paradigma de desarrollo basado en la integridad ecológica y la equidad social.  Así vemos que, por ejemplo, el  ecoturismo, y  nuevos productos certificados que hacen uso sustentable de la biodiversidad han abierto importantes mercados. También ya se constituyen redes comerciales de cosméticos y productos farmacéuticos basados en el uso sustentable de la biodiversidad.  Y las tecnologías emergentes tales como la biotecnología, la bioprospección y la biomimética - que estudia la naturaleza como fuente de inspiración y encuentra soluciones en ella -son campos revolucionarios que podrían  contribuir a un mayor desarrollo en la región.

En este sentido el reciente acuerdo logrado en la “Conferencia de las Partes de la Convención de Diversidad Biológica” (COP10)  celebrada en Nagoya, Japón proveerá un marco global para el uso, acceso y distribución equitativa de los  beneficios de los recursos de biodiversidad. Este protocolo brindará amplios beneficios a la región.

Finalmente, con el propósito de contribuir a ese gran objetivo, la iniciativa que presentamos hoy ofrece recomendaciones de política agrupadas en cuatro áreas:

i) Fortalecer un entorno  económico y legal que facilite el manejo sustentable de los recursos de biodiversidad; 

ii) Valoración económica de la contribución de los recursos de biodiversidad y de los servicios de los ecosistemas al desarrollo y equidad de la región;

iii) Educación y  Promoción;

iv) Innovación en el manejo sustentable de la biodiversidad y de los servicios de los ecosistemas.

Hagamos que América Latina y el Caribe, superpotencia mundial de biodiversidad, siga siéndolo - para beneficio de las generaciones venideras.