Rebeca Grynspan: La verdarera riqueza de la naciones

10 noviembre 2010

Rebeca Grynspan, Administradora Asociada del PNUD en ocasión de la presentación del Informe sobre Desarrollo Humano 2010

“La verdadera riqueza de la naciones: Caminos al desarrollo humano”

Miércoles 10 de noviembre de 2010, Madrid

Me complace sobremanera estar hoy aquí en nombre del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo para presentar la edición del 20º aniversario del Informe sobre Desarrollo Humano: “La verdadera riqueza de las naciones: Caminos al desarrollo humano”.

Extiendo un efusivo agradecimiento al Gobierno de España por servir de anfitrión de la actividad que realizamos hoy, y muy especialmente a Soraya Rodríguez Ramos, Secretaria de Estado de Cooperación Internacional, por acompañarnos.

Hace poco más de un mes los líderes mundiales se reunieron en Nueva York para reafirmar su compromiso con el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). España contribuyó de manera importante a esas deliberaciones, que se tradujeron en la aprobación por consenso de un documento final, que contiene un programa de acción ambicioso y equilibrado para los próximos cinco años.   

El histórico compromiso de la comunidad internacional por alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio en 2015 se inspiró en la labor anterior de muchos pensadores y profesionales del desarrollo, tanto de las Naciones Unidas como ajenos a la Organización, que abogaron por la necesidad de adoptar medidas más eficaces para combatir la pobreza, el hambre, la desigualdad y la enfermedad. También propugnaron por la necesidad de construir una mejor medición del progreso humano, ya que, como decía Robert Kennedy, el producto interno bruto (PIB) per cápita lo mide todo menos lo más importante!

En 1990, 10 años antes de la Cumbre del Milenio, hubo una respuesta importante a esta demanda tan sentida en el mundo del pensamiento sobre el desarrollo : el lanzamiento del primer Informe sobre Desarrollo Humano y que fue posible gracias a la labor pionera del economista y Premio Nobel Amartya Sen y su entrañable amigo Mabuk ul Hak, el desaparecido economista e iniciador de los informes sobre desarrollo humano.

En estos días celebramos el 20º aniversario de ese Informe. Mucho se ha logrado desde entonces. El “United Nations Intellectual History Project” ha determinado que el enfoque de desarrollo humano es una de las contribuciones más importantes de las Naciones Unidas al pensamiento y la práctica del desarrollo.   

En el primer Informe sobre Desarrollo Humano de 1990 se afirmó ya en la primera oración, que “[L]a verdadera riqueza de una nación está en su gente”. Estas palabras plantearon con elocuencia la necesidad de adoptar un nuevo enfoque para encarar el desarrollo.  Se afirmó entonces que medir el progreso nacional únicamente en función de factores económicos era un error, tanto desde una perspectiva fáctica como filosófica y que la mejora de la vida de las personas, y no la búsqueda del crecimiento por sí mismo, debía ser el objetivo definitivo del desarrollo.  
    
Además de este marco conceptual, el Informe también introdujo un nuevo índice estadístico para evaluar el desarrollo, que podía competir con la sencillez del PIB per cápita y simultáneamente trascenderlo  reflejando otros aspectos importantes para el bienestar humano, como la salud y la educación. Esto se plasmó en el índice de desarrollo humano.

En la introducción al Informe de este año, Amartya Sen afirma que el índice de desarrollo humano “carece de cierto ‘refinamiento’ que en alguna medida lo asemeja al PIB, … pero sin dejar de lado (como lo hace el PIB) de todo lo que no [sea] ingreso y bienes de consumo”.   

Los autores del primer Informe subrayaron desde un principio que el enfoque de desarrollo humano superaba con creces las tres dimensiones del índice de desarrollo humano medibles empíricamente. Definieron el desarrollo humano como la ampliación de la libertad de las personas de tener una vida larga, saludable y creativa, y de poder participar en la construcción de un desarrollo equitativo y sostenible en el planeta que compartimos. Las personas son tanto los beneficiarios como los actores del desarrollo humano, no son solo objeto sino SUJETOS del proceso esencial que es: ampliar las opciones, competencias y capacidades de las personas, incluidas la libertad política y los derechos humanos, y de lograr que el desarrollo sea intrínsecamente sostenible, equitativo y “empoderador”. 

La amplitud de este enfoque ha permitido que los informes sobre desarrollo humano mantuvieran su vigencia durante 20 años y sirvieran de base a la profundización de muchos debates sobre el desarrollo, muchos de ellos pioneros para su época, como por ejemplo los informes sobre: los derechos humanos, la cultura, la tecnología, el género, la democracia, los recursos hídricos, el cambio climático y, más recientemente, la migración.

En esta edición de Aniversario de los Informes de desarrollo humano se hace una revisión de la evolución del mundo en lso últimos 40 años, cuatro conclusiones importantes surgen de este esfuerzo:

1.    Primero, las personas hoy son más sanas, más educadas y más ricas que nunca antes.

El índice de desarrollo humano promedio ha aumentado en un  41% entre 1970 y 2010, y un 18% si se toman solo los últimos 20  años. Además, el progreso ha sido generalizado y ha beneficiado a los habitantes de casi todos los países (con excepción de tres). Si en este momento la tasa de mortalidad infantil fuera la misma que imperaba a fin de la década de 1970, 6,7 millones de niños más morirían todos los años. 
España es un buen ejemplo. Entre 1980 y 2010, en España la esperanza de vida al nacer aumentó más de seis años, el promedio de años de escolaridad se incrementó más de cinco años y el ingreso nacional bruto de España creció un 75% durante el mismo período.

España ocupa el 20º lugar entre los 169 países y zonas para las cuales se calcula el índice de desarrollo humano ( que combina la esperanza de vida, la matriculación escolar y el ingreso), por lo cual figura nuevamente en la categoría de “desarrollo humano muy alto”. A título comparativo, Francia e Italia figuran en los lugares 14º y 23º, respectivamente.

En América Latina y el Caribe, la esperanza de vida aumentó de un promedio de 60 años en 1970 a 74 años hoy en día, y en algunos países, entre ellos Chile y mi propio país, Costa Rica, la esperanza de vida ahora llega casi a los 80 años, prácticamente la misma que en las economías avanzadas.
En África subsahariana, la esperanza de vida ha aumentado ocho años desde 1970, mientras que la asistencia escolar se incrementó de apenas el 26% al 54% en los últimos 40 años.

Las brechas en materia de salud y educación entre los países desarrollados y los países en desarrollo se han reducido considerablemente en los últimos 40 años, aunque la brecha de ingresos ha crecido, con algunas excepciones notables.

2.    La segunda conclusión es que:  La tasa de crecimiento sigue sin decirnos toda la historia sobre  el progreso de la humanidad. Los países que tienen las mayores tasas de crecimiento no son necesariamente los que han avanzado más en el índice de desarrollo humano, ni en lo que respecta solo a la porción que incluye solo educación y salud. Así pues nuevamente, no es el crecimiento a secas sino el crecimiento incluyente el que permite el mejor desempeño y los mayores avances en el IDH.

En los últimos 40 años muchos países han obtenido logros notables en materia de salud y educación, aun cuando el crecimiento del PIB haya sido moderado. De los 10 países que más adelantos han realizado en función del índice, solo en el caso de China este se debió principalmente al crecimiento. Cabe destacar que Indonesia y la República de Corea son dos buenos ejemplos en los que el avance se debe tanto al crecimiento como a indicadores en salud y educación.  Si consideramos únicamente el último decenio, cinco países africanos (Burkina Faso, Etiopía, Mozambique, Rwanda y Uganda) constituyen la mitad de los 10 países que más han avanzado en función del índice de desarrollo humano, lo cual revela nuevas y diferentes nociones acerca del desarrollo.
Estos resultados son también buenas noticias para la cooperación para el desarrollo ya que demuestran que el compromiso con el  largo plazo IMPORTA y OBTIENE resultados y que no hay que centrarse solo en “los resultados rápidos de corto plazo”.

Como señala Helen Clark, la Administradora del PNUD, en el prólogo del Informe: “los países pueden hacer muchísimo para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, aun en situaciones adversas [aunque los] avances nunca son automáticos: requieren voluntad política, liderazgo y el compromiso permanente de la comunidad internacional”.


3.    La tercera conclusión es que a algunos países no les ha ido tan bien. Tres países tienen hoy un índice de desarrollo humano inferior al de 1970 (Zambia, Zimbabwe y República Democrática del Congo) y una cuarta parte del mundo en desarrollo ha mejorado menos que el promedio mundial (República Centroafricana, Liberia y Tayikistán, entre otros).

Los reveses en materia de salud relativos a la epidemia del VIH, especialmente en África,  la mortalidad adulta en los países en transición y en situaciones de conflicto son tres delas principales causas  de estos resultados. 

4.    La cuarta y última conclusión es que no todas las cosas buenas vienen juntas.  Recordemos que el índice de desarrollo humano es solo una parte del paradigma del desarrollo humano. Esto es importante porque sabemos, por ejemplo, que un país puede tener un índice de DH alto o estar entre los que más avances han hecho respecto del índice y sin embargo seguir registrando condiciones de desigualdad severas, no tener regímenes democráticos con restricciones importantes en las libertades políticas y la participación ciudadana, y seguir una trayectoria de desarrollo insostenible con el medio ambiente. Del mismo modo, países que tienen un índice más bajo pueden ser relativamente más sostenibles, democráticos y equitativos.  

Estos resultados llaman a redoblar los esfuerzos para resolver el problema de cómo medir estos aspectos tan centrales a la propuesta del Desarrollo Humano. El Informe constituye un avance importante en este sentido. Nuestro presentador del Informe les comentará que los resultados indican que se han producido cambios políticos importantes en muchas partes del mundo, que incluyen no solo el crecimiento notable de la democracia sino también mejoras importantes en aspectos del empoderamiento, la participación  y un aumento general de la descentralización, sin embargo al mismo tiempo, la sostenibilidad ambiental ha empeorado. 

Los nuevos índices
El Informe de este año también mantiene la tradición de los informes sobre desarrollo humano anteriores de innovar en materia de medición, introduciendo un índice de desarrollo humano perfeccionado y tres nuevos índices, a saber:

1.    El nuevo índice de desarrollo humano ajustado por la desigualdad, que demuestra que grandes pérdidas en el índice no se deben solo a la desigualdad de ingresos, sino también a desigualdades importantes en el logro de los objetivos de salud y educación.

Al calcular el índice de desarrollo humano de España teniendo en cuenta la desigualdad, este pierde el 10%. Europa y Asia central en su conjunto perdieron el 14% y el mundo un 22%.

Al comparar, por ejemplo Perú y Albania en el grupo con índices de DH alto, se observa que tienen prácticamente el mismo índice pero cuando se incorpora la desigualdad, el primero pierde el 31%  y el segundo solo el 13%. 

2.    El índice de desigualdad de género mide la disminución del índice de desarrollo humano que puede atribuirse a la desigualdad de género. España tiene un buen desempeño en relación con este índice: ocupa el 14º lugar entre 138 países, sobre la base de los datos de 2008.

El índice demuestra que en los países en que la distribución del desarrollo humano es desigual también hay una mayor desigualdad entre mujeres y hombres y que las deficiencias en materia de salud reproductiva son el principal componente de esta disparidad. 

3.    El tercer nuevo índice es el de la pobreza multidimensional, que identifica la superposición de privaciones a nivel de los hogares en relación con la salud, la educación y el nivel de vida. Ello permite a los encargados de la formulación de políticas comprender mejor el alcance de los desafíos a que hacen frente sus países para luego asignar recursos y dar respuestas más eficazmente.

Antes de concluir, deseo hacer un llamado a la acción:

A pesar de las dificultades económicas, entiendo que las encuestas de opinión siguen indicando que la mayoría de los ciudadanos de la Unión Europea creen en la importancia de prestar apoyo a otros países y en la solidaridad en el combate a la pobreza.

Ello refleja el reconocimiento cada vez mayor de que muchos de los problemas a los que hace frente nuestro mundo exigen que los Estados adopten medidas colectivas y de cooperación, ejemplos claros de ello son: responder al cambio climático, fomentar el desarrollo sostenible, promover el comercio equitativo y asegurar que la migración contribuya a adelantar el desarrollo humano. Esperamos seguir contando con el liderazgo permanente de España y de Europa en la tarea de abordar estas cuestiones por medio de canales multilaterales.

El Informe exhorta a forjar asociaciones flexibles y a largo plazo que puedan ayudar a los países a alcanzar sus objetivos de desarrollo y nos recuerda la importancia de la asistencia oficial para el desarrollo de donantes generosos como España para ayudar a los países a alcanzar los ODM y para crear la solidez necesaria para enfrentar los retos externos para defender lo logrado (ejemplo: impacto de la crises económica).

Felicito y agradezco a España por su firme compromiso en la lucha contra la pobreza y por el logro de los ODM y le agradezco nuevamente por su enorme apoyo al PNUD y a la causa multilateral.

El Fondo para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, se ha hecho realidad gracias a la generosidad de España, y alienta al sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo a coordinar sus esfuerzos y a trabajar en estrecha colaboración con todos sus asociados. 

El Fondo ha financiado 128 programas conjuntos del SNU en 8 esferas programáticas vinculadas con los Objetivos del Milenio, un esfuerzo realmente sin precedentes. 

Estos programas conjuntos, reúnen a más de 2.000 organizaciones comunitarias, gobiernos nacionales y locales, organizaciones del sector privado, organizaciones no gubernamentales y organismos de las Naciones Unidas en 49 países.

El Informe de Desarrollo Humano también subraya que no hay una solución única para el éxito del desarrollo pero sostiene que hay tres principios particularmente importantes para el progreso del desarrollo humano: la igualdad, la sostenibilidad y el empoderamiento y la participación. 

Para que haya progreso es importante que haya equidad y lo que se llama un desarrollo de base amplia, que incluya a la sociedad civil, el sector privado, las comunidades y las personas. Es importante que los logros actuales no se obtengan a expensas de las generaciones futuras.

En el PNUD trabajamos con el firme apoyo de España y otros países donantes en esta dirección

Como lo expresó Helen Clark, la Administradora del PNUD, en la presentación celebrada en Nueva York: “Los informes sobre desarrollo humano han tenido y seguirán teniendo un criterio independiente. No todos los sectores acogen siempre con satisfacción los mensajes que transmiten.

Sin embargo, si los informes nunca abordaran los temas polémicos ni provocaran debates intensos y fundamentados sobre las cuestiones que nos preocupan a todos, no estaríamos expandiendo  los límites del pensamiento sobre el desarrollo. Este es su legado y su misión.”

La libertad de innovar y explorar territorios desconocidos constituye uno de los motivos por los cuales el Informe sobre Desarrollo Humano ha ejercido influencia en toda una generación de encargados de formular políticas, pensadores y profesionales del desarrollo, dentro y fuera de las Naciones Unidas.

Hoy merece celebrarse su éxito y lo que es aun más importante, los progresos del desarrollo humano alcanzados en todo el mundo.

No obstante, no debemos olvidar que demasiadas personas esperan todavía una respuesta.

Como nos recordó Amartya Sen el lunes pasado: Desde el punto de vista de la motivación, el enfoque de desarrollo humano está empeñado en centrarse en lo que queda por hacer, desde la pobreza y las privaciones hasta la desigualdad y la inseguridad. 

Hago votos por que la presentación de este Informe nos ayude a todos los presentes a centrarnos con renovado entusiasmo en el establecimiento de alianzas que puedan emprender la tarea del desarrollo que tenemos por delante, especialmente en estos tiempos difíciles en que ningún actor por sí solo puede satisfacer las expectativas de miles de millones de personas.