Helen Clark: lanzamiento del Informe sobre Desarrollo Humano 2010

04 noviembre 2010

Discurso de Helen Clark, Administradora del PNUD
durante el lanzamiento del Informe sobre Desarrollo Humano 2010: “La verdadera riqueza de la naciones: Caminos al desarrollo humano”
Jueves 4 de noviembre de 2010, Nueva York

Me complace sobremanera estar hoy aquí para presentar la 20ª edición del Informe sobre Desarrollo Humano “La verdadera riqueza de la naciones: Caminos al desarrollo humano”.  

Agradezco al Secretario General que nos acompañe en esta importante ocasión, junto con el distinguido economista, el profesor Amartya Sen, que tanto ha contribuido al pensamiento sobre el desarrollo humano y a los informes sobre desarrollo humano mundiales desde sus inicios.

También deseo expresar mi reconocimiento por los aportes del gran amigo y colega del profesor Sen, el desaparecido Mahbub ul Haq, que impulsó la publicación de los informes sobre desarrollo humano.  

Además, estamos en deuda con cientos de otras personas del sistema de las Naciones Unidas, las instituciones de Bretton Woods, los gobiernos y las comunidades académicas y de investigación por sus importantes contribuciones a los informes sobre desarrollo humano mundiales año tras año.

Es comprensible que hoy demos por sentado una idea que en su momento fue  radical: la evaluación del éxito de un país o una persona no puede reducirse únicamente a sus ingresos.

No obstante, hace 20 años la cantidad de dinero que una persona poseía era la principal medida del progreso de su desarrollo.

Esto fue antes de que un grupo de importantes pensadores del desarrollo convocado por el PNUD cuestionara ese consenso y contribuyera a reencauzar el discurso sobre el desarrollo.

Ya el primer Informe sobre Desarrollo Humano requirió un enfoque diferente de la economía y el desarrollo, que puso a las personas en el centro.

En ese Informe se afirmó desde un principio que “[l]a verdadera riqueza de una nación está en su gente” y se definió el desarrollo humano como un proceso de ampliación de las opciones y competencias de las personas, incluidos sus derechos humanos y libertades políticas.

Esta tesis se plasmó en el índice de desarrollo humano, ahora ampliamente aceptado. Este incorporó la enseñanza básica y la esperanza de vida, además del ingreso per cápita, poniendo directamente en tela de juicio el producto nacional bruto como única medida del progreso nacional.

Los autores del primer Informe reconocieron abiertamente que el índice de desarrollo humano tenía algunas deficiencias. Por ejemplo, se basaba en promedios nacionales, que ocultaban la distribución desigual y no incluían lo que los autores denominaron “una medición cuantitativa de la libertad humana”. Los autores sabían perfectamente que las estrechas limitaciones del índice no podían abarcar cabalmente el enfoque de desarrollo humano en su totalidad.

Precisamente el alcance de este enfoque ha permitido que el Informe sobre Desarrollo Humano sirva de marco de los debates de los últimos 20 años sobre los diversos desafíos más urgentes a que hace frente nuestro mundo, analizando cuestiones tan distintas como los recursos hídricos, los derechos humanos, la democracia, el cambio climático y la migración.

El enfoque de desarrollo humano ha sentado las bases de las ideas y los conceptos que ahora son parte del desarrollo, como los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Ha ejercido influencia en una generación de encargados de formular políticas, pensadores y profesionales del desarrollo, en particular en las Naciones Unidas. Claramente aporta las bases conceptuales de la labor del PNUD en el mundo.

Más de 140 países en desarrollo ya han producido sus propios informes sobre desarrollo humano con el objeto de comprender mejor los desafíos de desarrollo con que se enfrentan. Hasta la fecha se han elaborado más de 600 informes nacionales y subnacionales, investigados y publicados con el apoyo del PNUD, aunque con el control pleno de sus equipos editoriales. También se han publicado varios informes que abarcan distintas regiones del mundo.

El Informe que se presenta hoy reafirma la pertinencia del enfoque de desarrollo humano para comprender las tendencias del mundo que nos rodea y para reflexionar acerca del futuro.

Una contribución importante del Informe de este año es el examen sistemático del desempeño en materia de desarrollo humano de 135 países en las cuatro décadas transcurridas desde 1970.

Este examen mostró que, en general, actualmente las personas son más sanas, están más educadas y son más ricas que antes. Desde 1970 la esperanza media de vida ha aumentado de 59 años a 70 años.

La matriculación escolar creció del 55% al 70%. El ingreso per cápita se duplicó a más de 10.000 dólares de los EE.UU. en valores reales.

Algunos de los logros más importantes en materia de desarrollo humano se han producido entre los países más pobres. El Informe muestra que la brecha de resultados en cuanto a salud y educación entre los países desarrollados y los países en desarrollo se ha reducido considerablemente en los últimos 40 años, si bien, con algunas excepciones notables, las diferencias de ingresos han aumentado.

Las tendencias de los últimos 40 años no han sido sistemáticamente positivas entre los países. Algunos tienen hoy un índice de desarrollo humano inferior al que tenían en 1970. Esta disminución ilustra de distintas maneras los efectos devastadores en la vida de las personas de la guerra, la epidemia del VIH/SIDA y las deficiencias de liderazgo, gobernanza y gestión económica. La mayoría de estos países se han visto afectados por uno o más de estos factores.

Otro tema importante del Informe sobre Desarrollo Humano en su 20º aniversario es que hay distintos caminos que llevan al éxito del desarrollo.

Así pues, en lugar de proponer un proyecto único para el desarrollo, en el Informe se sostiene que las estrategias nacionales de desarrollo deberían basarse en principios básicos, y no en orientaciones normativas concretas.

Si es que las personas han de ocupar un lugar central en el desarrollo, el progreso debe ser equitativo y de base amplia. Esto significa que las personas deben participar activamente en el cambio. También significa que los progresos actuales no deberían lograrse a expensas de las generaciones futuras.

Al examinar las tendencias generales de los últimos cuarenta años, en el Informe se determina que la mayor desigualdad de ingresos es la norma en la mayoría de los países, que se han hecho progresos importantes en muchos aspectos del empoderamiento, pero que en casi todos los casos ha empeorado la sostenibilidad del medio ambiente. Claramente uno de los principales desafíos del desarrollo humano es la producción mundial insostenible y las modalidades de consumo actuales, por ejemplo, en materia de cambio climático, pero también en lo que se refiere a la calidad deficiente del aire y del agua y la pérdida de la diversidad biológica. Se trata de cuestiones que deberían examinarse en Informes futuros.

La innovación en materia de medición ha sido la piedra angular del enfoque de desarrollo humano desde un principio. El Informe de este año mantiene esta tradición, e introduce un índice de desarrollo humano perfeccionado y tres nuevos índices.

Estos son:

  • Un nuevo índice de desarrollo humano ajustado por la desigualdad;
  • Un índice de desigualdad de género, que mide la disminución del índice de desarrollo humano originada por la desigualdad de género. Las insuficiencias en materia de salud reproductiva son las que más contribuyen a la desigualdad de género en todas las regiones, destacando la importancia de realizar progresos respecto del quinto Objetivo de Desarrollo del Milenio.
  • El nuevo índice de pobreza multidimensional, que tiene por objeto brindar un panorama más amplio de la pobreza que la fórmula de 1,25 dólares por día, identificando las privaciones superpuestas a nivel de los hogares en relación con la salud, la educación y el nivel de vida. Ello permite a los encargados de la formulación de políticas comprender el alcance de los desafíos a que hacen frente sus países para luego concebir políticas y asignar los recursos más eficazmente.

Indudablemente el desarrollo humano ha hecho grandes adelantos desde 1990. No obstante, queda mucho por hacer para garantizar que todas las personas del mundo alcancen su potencial pleno. En este momento en que el enfoque de desarrollo humano celebra el 20º aniversario de la publicación de los informes mundiales, estos mantiene su vigencia para centrar nuestra atención en lo que aún falta lograr.

Los informes sobre desarrollo humano han tenido y seguirán teniendo un criterio independiente. No todos acogen siempre con satisfacción los mensajes que transmiten. El equipo editorial siempre presta gran atención a las preocupaciones que suscitan las conclusiones de los informes. 

Sin embargo, si los informes nunca abordaran los temas polémicos ni provocaran debates intensos y fundamentados sobre las cuestiones que nos preocupan a todos, no estarían expandiendo los límites del pensamiento sobre el desarrollo. Este es su legado y su misión.

Durante 20 años el compromiso de luchar contra la pobreza, las ideas y concepciones sobre el desarrollo propuestas desde el primer Informe sobre Desarrollo Humano han representado una contribución importante al adelanto del desarrollo humano en todo el mundo.

Cabe esperar que los informes sobre desarrollo humano sigan cuestionando las ortodoxias imperantes y abriendo nuevos caminos con vigor y lucidez intelectual en los años venideros.