De la pobreza a un trabajo decente: superar los desequilibrios

13 octubre 2010

Mensaje de Helen Clark, la Administradora del PNUD
Con motivo del Dia Internacional para la Erradicación de la Pobreza
17 de octubre de  2010

El enfoque de desarrollo humano establece que el desarrollo es mucho más que simplemente incrementar el producto interno bruto per cápita. Fundamentalmente, el desarrollo debe también mejorar la capacidad de las personas para dar sentido a sus vidas.

La recesión mundial ha arrojado a muchos millones de trabajadores al desempleo, o los ha obligado a aceptar empleos menos seguros y más vulnerables. El número de trabajadores que luchan por sobrevivir con menos de 2 dólares al día se estima que alcanza los 1.400 millones de personas en todo el mundo.

El empleo puede ofrecer un camino sostenible para salir de la pobreza, pero el empleo remunerado por sí solo a menudo es insuficiente para lograr el desarrollo humano. Esta es la razón por la que el tema de este año para el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se centra en el trabajo decente, es tan oportuno.

El trabajo decente tiene que ver con unos empleos de calidad y con la equidad, y permite a las personas darse cuenta de sus capacidades y vivir una vida plena, lo que reduce su vulnerabilidad a la pobreza, la morbilidad, el hambre y las enfermedades. El trabajo decente es esencial para impulsar el desarrollo humano y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El “Pacto Mundial para el Empleo”, adoptado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) proporciona un modelo que permite, a la vez, aumentar los niveles de empleo y apoyar el trabajo digno. El Pacto propone un mercado laboral activo y unas iniciativas de protección social, entre otras el esfuerzo para mantener los empleos existentes y crear nuevos puestos de trabajo, entre otros ámbitos en la economía verde. También se propone apoyar el desarrollo de pequeñas y medianas empresas, y mejorar la formación de los trabajadores.

No podemos dejar de lado a los jóvenes, por cuanto representan los potenciales motores de la innovación y el desarrollo económico. Un trabajo decente para los jóvenes, que actualmente soportan la más alta tasa de desempleo jamás registrada, es fundamental no sólo para conseguir un crecimiento sostenido, sino también para asegurar la estabilidad social.

El pasado mes, los líderes del mundo acudieron a Nueva York para evaluar los progresos sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y se comprometieron a acelerar los progresos para alcanzarlos.

Un crecimiento creador de empleos que englobe un trabajo decente puede contribuir a allanar el camino.