Helen Clark: Reunión plenaria de alto nivel de la Asamblea General sobre los ODM

20 septiembre 2010

Comentarios de Helen Clark, Presidenta del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo
en ocasión de la Reunión plenaria de alto nivel de la Asamblea General sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio

El resultado de esta Cumbre puede ser un verdadero punto de inflexión para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El desafío consistirá en que las palabras sean seguidas por acciones en el terreno, que logren un cambio positivo para los miles de millones de personas que necesitan que se cumpla la promesa de los ODM hecha hace una década.

La serie de crisis globales, desastres natrales y los continuos conflictos de los últimos años, no hacen nada fácil la tarea que tenemos entre manos. Aún así, los ODM pueden ser alcanzados.

Todos están interrelacionados —el progreso de uno puede estimular el progreso de otros. Si todos trabajamos juntos, cada cual en su área de fortalezas y experiencia, e invertimos nuestros recursos allí donde tendrán el mayor impacto sobre todos los Objetivos, observaremos un extraordinario progreso.

Será esencial apoyar los procesos de desarrollo liderados por los países, y el fortalecimiento de instituciones nacionales y locales; así como el fomento de la rendición de cuentas, el estado de derecho, y los derechos humanos ―la falta de los cuales constituye un obstáculo para lograr por completo los ODM.

El progreso en cuanto a las metas relativas a la pobreza y el hambre requerirá impulsar el desarrollo de los sectores agrícola y rural, especialmente en los países de bajos ingresos donde escasean los alimentos.

Serán necesarios modelos más inclusivos de crecimiento económico, que expandirán las oportunidades para los pobres y proporcionarán empelo decente y productivo para hombres y mujeres, incluyendo a los jóvenes del mundo.

Será necesario un creciente acceso a energía de costos razonables y asentarla en una posición más sostenible; aumentar la protección social para desarrollar resistencia ante la adversidad; y lograr una movilización eficaz de recursos nacionales y sistemas de presupuesto, y capacidad de  ejecución en el terreno.

Definitivamente requerirá invertir más en oportunidades para mujeres y niñas, teniendo como objetivos la inversión en educación y salud, y en agua limpia y saneamiento; y atender a las necesidades de la población urbana pobre, incluyendo vivienda adecuada

Si nuestros esfuerzos están basados en principios de equidad y se orientan hacia los más empobrecidos, veremos mejoras rápidas y eficaces en relación al costo, especialmente en materia de salud materno-infantil, posiblemente evitando millones de muertes.

Todas las agencias, fondos y programas del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo, están prontos para aumentar sus esfuerzos, a continuación de esta Cumbre, para apoyar a los países a alcanzar los ODM.

En lo últimos meses, varios Equipos de País de la ONU han puesto en marcha un marco de aceleración de los ODM piloto, que identifica los cuellos de botella y los impedimentos para el logro de los ODM, y las soluciones que permitirán a los países alcanzar los objetivos.

En mi trabajo, he visto cómo instalar generadores básicos en comunidades en Burkina Faso transforma la vida de las mujeres. He visto cómo pequeñas inversiones para proporcionar agua potable aportan enormes beneficios para los habitantes de pueblos rurales en Vanuatu. En Etiopía, he visto cómo podemos ayudar a los agricultores a vender sus productos a precios justos mediante el apoyo al desarrollo de una bolsa de productos básicos.

Estos sólo son tres de entre innumerable ejemplos. Por eso es necesario que nos preguntemos: si los programas como estos funcionan, ¿qué podemos hacer para traerlos a escala en otro lugar?

El fracaso de los logros de los ODM no puede adjudicarse a que en el mundo falten recursos y conocimientos para hacerlo.

Porque existe una amplia gama de políticas probadas e intervenciones, que fueron adaptadas a contextos nacionales, y que pueden asegurar el progreso.

Todos los días, los líderes pueden decidir hacer los cambias necesarios para encaminar rápidamente a sus países hacia los ODM.

Todos los días, los donantes internacionales, a pesar de las circunstancias económicas adversas, pueden tomar decisiones sobre brindar más asistencia para fines más catalizadores, en línea con los compromisos que adquirieron anteriormente.

Todos los días, los esfuerzos pueden orientarse hacia lograr un pacto de comercio que funcione para los países pobres, y un pacto sobre el clima que apoye el desarrollo y la conservación de los ecosistemas del planta en el que debemos vivir.

Ningún actor puede alcanzar los ODM por sí solo. Su logro implica la unión de todos —gobiernos, agencias multilaterales, sociedad civil, ONG y fundaciones, y el sector privado. Al avanzar, prioricemos lo que hacemos alrededor de aquello que según la evidencia tiene más probabilidad de tener éxito.

A una década del comienzo del siglo XXI, podemos convertir la promesa de los ODM en realidad. 

Hagamos que suceda.

Simplemente hagámoslo.