Alocución de Rebeca Grynspan durante la firma del acuerdo de Yasuní

03 agosto 2010

Señor Vicepresidente Constitucional de la República, Licenciado Lenin Moreno Garcés
Señor Presidente de la Corte Nacional de Justicia
Señor Procurador General del Estado
Señor Contralor General del Estado
Señor Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio e Integración, Economista Ricardo Patiño
Señora Ministra Coordinadora de Patrimonio, Doctora María Fernanda Espinosa, Presidenta del Equipo Negociador de la Iniciativa Yasuní ITT
Señores Ministros de Estado
Señores Miembros del Honorable Cuerpo Diplomático y Representantes de Organismos Internacionales
Señora Segunda Vicepresidenta de la Asamblea Nacional
Señor Embajador del Ecuador ante las Naciones Unidas, Doctor Francisco Carrión
Señor Coordinador Residente del Sistema de las Naciones Unidas en el Ecuador, José Manuel Hermida
Señor Director de la Oficina de fideicomisos del PNUD, Bisrat Aklilu
Señores Representantes de Agencias Internacionales de Cooperación
Autoridades Nacionales y Seccionales
Señores Representantes de las Comunidades Huaoranis
Señores Miembros del Equipo Negociador, Comité Político y Comité Técnico de la Iniciativa Yasuní ITT
Señores Representantes de Organizaciones No Gubernamentales
Señores Representantes de los Medios de Comunicación
Señoras y Señores

La firma de este Memorándum de Acuerdo entre el Gobierno de Ecuador y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, para el establecimiento del Fondo Fiduciario Yasuní ITT, constituye una medida audaz y vanguardista, una propuesta ejemplar, tanto para promover el desarrollo nacional en el marco del Plan Nacional del Buen Vivir, como para enfrentar efectivamente un desastre de enormes consecuencias y con visos de irreversibilidad, como es el caso del calentamiento global.

Hasta antes de que Ecuador tomara esta fundacional decisión, los mecanismos para reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero, habían girado en torno principalmente a mecanismos de mercado de carbono que combinan la reducción de emisiones con el intercambio de permisos de emisión. En vista de la agudización de este problema global, se constata que estas medidas no son suficientes para evitar el desastre, puesto que se basan en negociar el dióxido de carbono ya emitido.

La propuesta de Ecuador busca enfrentar de una manera diferente al fenómeno del calentamiento global al plantear la prevención de emisiones de CO2, y es el primer país en hacerlo, manteniendo permanentemente la fuente de carbono bajo tierra con un mecanismo efectivo, cuantificable y verificable.

La contribución de Ecuador es particularmente importante, porque de un lado enfrenta el problema desde la raíz, y de otro promueve fuentes de energía limpias y renovables, que permitirán mantener la seguridad climática. El mecanismo propuesto por el país también incentiva el desarrollo de un nuevo modelo económico y solidario, al promover una modificación de los patrones de consumo y la corresponsabilidad social no solo en beneficio de los ecuatorianos, sino de la humanidad en su conjunto.

Tal como dijo el Presidente Rafael Correa en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno sobre Cambio Climático en la Sede de las Naciones Unidas el 22 de septiembre del 2009, “El pueblo ecuatoriano está profundamente comprometido en la lucha contra el cambio climático. Para nosotros la tierra, la naturaleza, es parte integral del buen vivir, principio fundamental de nuestro ordenamiento constitucional. Consideramos que el respeto a la naturaleza, es respeto a nosotros mismos. Por eso, somos la primera nación del planeta en haber declarado a la naturaleza como sujeto de derecho en la Constitución”.

Además la estructura y funcionamiento del Fondo están inspirados en esas prioridades nacionales, al incluir una ventanilla (capital fund window) que recibirá los aportes de los contribuyentes para financiar proyectos de inversión en energías renovables prioritarios para el Ecuador; mientras que los intereses que se generen de la colocación de esos recursos (revenue fund window), a una tasa aproximada del 7%, se canalizarán hacia proyectos sociales, de conservación y manejo del patrimonio natural y cultural del país, y al desarrollo de ciencia y tecnología.

Además, la estructura y funcionamiento del Fondo es una ruptura de los paradigmas tradicionales de relación, entre países de norte y sur, y de la cooperación internacional. Bajo este nuevo modelo, los países del norte no son donantes, sino contribuyentes junto con el pueblo ecuatoriano (que en este caso es el mayor contribuyente) para el desarrollo sostenible. Los recursos movilizados son contribuciones que pertenecen al país en compensación a las rentas que habría generado la explotación del hidrocarburo.

La formulación conjunta entre el Gobierno de Ecuador y el PNUD, del Fondo Fiduciario Yasuní ITT, que hoy suscribimos, se basa en estos novedosos conceptos. Con el fin de fortalecer y adaptarse a los requerimientos de esta Iniciativa, el PNUD ha modificado los conceptos tradicionales y los ha operacionalizado para satisfacer las demandas de este nuevo modelo.  Hemos revisado los procedimientos administrativos y financieros, los cimientos sobre los cuales está basada la cooperación, para asegurar el  éxito de esta iniciativa.

En este sentido, el trabajo conjunto con el Gobierno del Ecuador, ha posibilitado al PNUD desarrollar un intenso y fructífero aprendizaje, así como un acervo de conocimiento innovador que esperamos poner al servicio de otros países en un futuro cercano, como parte de la responsabilidad compartida por un mundo con mayor justicia climática.  
El marcado interés generado por la Iniciativa  ofrece buenos augurios para en el futuro poder replicar este modelo ecuatoriano en otras latitudes.    

El PNUD se enorgullece de haber acompañado la Iniciativa desde su génesis en el proceso de construir el modelo, darle consistencia,  y así sustentar la posición teórica y ética del Ecuador ante la comunidad internacional.

Entre estos aportes se destaca el análisis de la consistencia del modelo frente a la teoría microeconómica. Precisamente, esta tarde el PNUD lanzará el libro “La Economía de la Iniciativa Yasuní: Cambio Climático como si la Termodinámica Importase”, que es un subproducto de este proceso y que ofrece una innovadora perspectiva sobre el cambio climático, al cuestionar la viabilidad a largo plazo de los mecanismos de mercado como única solución al problema.    

Agradezco al Gobierno de Ecuador por haber escogido al PNUD como administrador de esta innovadora e histórica iniciativa. El PNUD, tiene un historial que respalda la administración eficiente, transparente y con capacidad de rendir cuentas de este tipo de fondos fiduciarios.  En su haber, se cuenta con más de treinta Fondos Fiduciarios con múltiples socios, que operan en más de 70 países alrededor del mundo, un portafolio cuyo valor asciende a los US$5,000 millones de dólares.

Este día celebramos esta decisión histórica del Gobierno del Ecuador, que suscita el júbilo de todos aquellos que buscan soluciones para enfrentar el calentamiento global, así como una muy profunda admiración por el liderazgo, innovación y valentía ejercidos por el Presidente de un país en desarrollo que le apuesta a un futuro diferente y esperanzador para su país y la humanidad.

Quisiera expresar mi alto reconocimiento al ingenio con el que el Ecuador está visualizando los indisolubles vínculos que existen entre Cambio Climático y Desarrollo, como lo dijeron en los testimonios que oímos en el video, dentro de un nuevo paradigma. El enfoque de vincular aspectos clave como evitar la emisión de dióxido de carbono y a la vez buscar la protección de su rica biodiversidad, las culturas y los pueblos indígenas ancestrales, junto con el desarrollo social y el crecimiento, son una clara muestra de ello. Estos valores son centrales al mandato del PNUD.

Finalmente, me gustaría reiterar el compromiso del PNUD para asegurar el éxito de esta innovadora iniciativa.

Como lo señaló el Presidente Correa durante su intervención en la 62 Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007, cuando lanza la Iniciativa, "Este sería un extraordinario ejemplo de acción colectiva mundial que permitiría no solo reducir el calentamiento global para beneficio de todo el planeta, sino inaugurar una nueva lógica económica para el siglo XXI, donde se compense la generación de valor y no solo la de mercancías". Esto es algo que merece una celebración y reconocimiento planetario!