Helen Clark: Declaración ante la Junta Ejecutiva del PNUD y el UNFPA

24 junio 2010

Declaración de Helen Clark
Administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
en ocasión de celebrarse el período de sesiones anual de la Junta Ejecutiva del PNUD y el UNFPA
(Ginebra, 24 de junio de 2010)

Sr. Presidente,
Miembros de la Junta Ejecutiva,
Estimados colegas y amigos:

Introducción

Doy las gracias al Sr. John Ashe, Representante Permanente de Antigua y Barbuda ante las Naciones Unidas en Nueva York, por haber guiado a la Junta en su calidad de Presidente desde su elección al cargo.

También estoy sumamente agradecido a los Vicepresidentes de la Junta por la ardua labor realizada y el apoyo prestado.

Esta es la primera sesión que celebra la Junta desde que el Sr. Heraldo Muñoz, el nuevo Director de la Dirección Regional de América Latina y el Caribe, asumió el cargo. La Sra. Sigrid Kaag ha sido nombrada Directora de la Dirección de Alianzas y asumirá el cargo en agosto. Doy una cálida bienvenida a estos nuevos colegas.

Ya ha transcurrido más de un año desde que me incorporé al PNUD en calidad de Administradora.

En esos 14 meses me he por aprender lo más rápidamente posible todo lo posible acerca de la organización, sus operaciones mundiales y sus muchos y diferentes interesados.

Los conocimientos adquiridos se están aplicando para colocar al PNUD y al sistema de las Naciones Unidas en general, en una posición estratégica para ayudar a los países a alcanzar resultados de desarrollo duraderos.

A medida que el mundo cambia, el PNUD y el sistema de desarrollo de las Naciones Unidas también deben cambiar, si es que han de mantener su pertinencia. Los enfoques y las soluciones antiguas no sirven para superar los problemas de desarrollo del siglo XXI.

Debemos adaptarnos para responder más eficazmente al deseo de los países en que se ejecutan programas de llevar a cabo transformaciones profundas en su situación de desarrollo.

El PNUD tiene muchas ventajas comparativas. Su presencia mundial le permite valerse de sus amplios conocimientos especializados, facilitar el aprendizaje y los intercambios entre los países y suministrar acceso a ideas y prácticas de desarrollo avanzadas.

El PNUD, como asociado digno de confianza, puede prestar apoyo al fomento de la capacidad, suministrar asesoramiento normativo estratégico en apoyo de planes nacionales de desarrollo y contribuir a movilizar recursos para el desarrollo. También desempeña una función de coordinación singular en nombre del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo, trabajando para que el efecto general de toda nuestra labor sea mayor que la suma de sus partes. Si es que el PNUD ha de seguir desempeñándose como uno de los principales asociados para el desarrollo en el futuro, debe seguir potenciando sus puntos fuertes, y estar dispuesto a cambiar.

Un PNUD que cambia en un mundo que cambia

En cuanto al futuro, mi visión del PNUD es la de una organización de desarrollo basada en el conocimiento, de prestigio mundial y ampliamente reconocida que ayuda a los países en desarrollo a llevar a cabo transformaciones profundas y contribuye a encauzar los puntos fuertes de todo el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo con esa finalidad.

Debemos aumentar la resistencia de los países para enfrentarse con todos los problemas que puedan surgir. La experiencia del siglo XXI hasta la fecha nos indica que se necesitará resistencia para atravesar crisis de todo tipo.
Debemos producir y demostrar aumentos verdaderos y sostenibles en el desarrollo humano de los países asociados en que realizamos actividades y en los cuatro pilares interconectados de nuestro trabajo.

El PNUD debe ser flexible y específico, tener visión de futuro y estar en condiciones de elevar el nivel de sus intervenciones de las iniciativas en pequeña escala a las actividades catalizadoras y que impulsan una verdadera transformación, en apoyo de los programas de desarrollo de los propios países. 
Nuestros programas deben concebirse para ser sostenibles desde un principio y para dejar a su término sistemas que consoliden y amplíen los progresos alcanzados mucho después de la finalización de nuestra participación en un programa.
El fomento de la capacidad es nuestra actividad básica y abarca todo lo que hacemos. Es el fundamento de la forma en que definimos y medimos nuestros resultados.

Para convertir esta visión en realidad, el PNUD como organización debe evolucionar y renovarse permanentemente.

En enero informé a la Junta de que tenía previsto realizar un retiro con el personal directivo superior a fin de intensificar nuestra aplicación del plan estratégico 2008-2013 del PNUD. Para trazar la senda que tenemos por delante se ha establecido un plan de acción institucional.

Se trata de una iniciativa de gestión seria con miras a mejorar el desempeño del PNUD como una de las principales organizaciones de desarrollo y coordinadora del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo.
El cambio orgánico sostenido y eficaz no puede lograrse de un día para el otro. Debe estar profundamente arraigado en la estructura básica de la organización, lo cual requiere tanto persistencia como paciencia.
Durante los próximos dos años, el objetivo es demostrar el progreso mediante un verdadero aumento de la eficiencia, la eficacia y el impacto.

El grupo de gestión ha establecido siete esferas clave que exigen atención a fin de garantizar que el PNUD esté en condiciones de desempeñar su labor en el siglo XXI.

Dentro de cada una de esas esferas, se han establecido ámbitos de trabajo con resultados concretos previstos en cada caso.

Se cuenta con grupos directivos en los que participan miembros del grupo de gestión y representantes de las oficinas en los países, los centros regionales y las dependencias de la sede.

El 4 de junio mantuve una conversación a fondo con nuestro personal de todo el mundo para informarles de nuestro programa de cambio.

En los siete ámbitos de trabajo que hemos establecido nuestra meta principal es garantizar el logro de un impacto y resultados de desarrollo mayores.

Los siete ámbitos de trabajo tienen por objeto las siguientes metas (sin seguir un orden determinado):

1. Posicionar el PNUD como una organización de prestigio mundial basada en el conocimiento

Este es un aspecto central de mi visión. Debemos mejorar la generación, captación e intercambio de éxitos y experiencias adquiridas de nuestra labor en toda la organización, a fin de que sirvan de base para el apoyo y se incrementen las opciones que podemos poner a disposición de otros países.

Hemos de adoptar nuevas medidas para captar y codificar nuestros conocimientos, establecer las plataformas tecnológicas necesarias para poner esos conocimientos a disposición de todos y transformarlos en opciones normativas útiles y oportunas, adaptadas a las necesidades y circunstancias de cada país.

Al centrarnos en nuestros conocimientos especializados, también nos centraremos en las esferas en que más podemos aportar. Como lo mencioné en enero, en la nueva estrategia de conocimientos del PNUD se establece el objetivo de mejorar el intercambio de soluciones. Esto se sustenta en una plataforma llamada “Teamworks” que permite captar y aplicar los conocimientos en forma dinámica y en tiempo real. La primera etapa de actividades ya está en marcha, y se tiene previsto comenzar una nueva etapa más ambiciosa en septiembre.

También estamos invirtiendo para convertir esta plataforma en un medio que enlace los conocimientos pertinentes de todo el sistema de las Naciones Unidas.

2. Medir y gestionar sobre la base de los resultados

La labor en este ámbito consiste en asegurar que prestemos apoyo a las oficinas en los países para que sus programas tengan un carácter más específico y mayor repercusión, y que los Marcos de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo y los documentos de los programas para los países sean más estratégicos y tengan marcos de resultados claros y medibles que puedan evaluarse.
Ya estamos recopilando la experiencia adquirida de las oficinas en los países que han hecho con éxito la transición hacia un enfoque más estratégico de política general. Esto permitirá guiar a otros por la misma senda.

También hemos de concebir iniciativas en apoyo de la gestión, el desempeño, la comunicación y la presentación de información basados en los resultados.

Nuestro objetivo es prestar apoyo a los países que han elegido las opciones estratégicas y normativas y están fomentando la capacidad que transformará sus perspectivas.
Todas nuestras intervenciones deben tener un efecto importante sobre el desarrollo y ser de gran escala o tener la capacidad de ampliarse. Debemos trascender los proyectos y pasar a las iniciativas mancomunadas que contribuyan a un cambio importante.

Luego, a medida que trabajamos de esta forma, debemos estar en condiciones de medir fehacientemente nuestras contribuciones a los resultados, y no simplemente los productos.
Sé que la semana próxima analizarán con la Administradora Asociada nuestra política de evaluación. Asigno gran importancia a las evaluaciones y hemos de seguir dando prioridad y respondiendo a las conclusiones de éstas, así como a la experiencia adquirida a nivel institucional, a fin de que nuestras intervenciones se basen en ellas.

En el futuro espero ver una cultura mucho más sólida de gestión basada en los resultados y una comunicación y presentación de informes claras sobre las actividades del PNUD.

3. Establecer nuevas asociaciones estratégicas
Muchos de nuestros principales donantes se enfrentan con restricciones presupuestarias. Su generosidad es fundamental para el PNUD y sigo firmemente comprometida a mantener y fortalecer aun más nuestras relaciones decisivas con todos ellos en todos los niveles.

Paralelamente, desde hace un tiempo nuestro mundo está pasando por una transformación profunda y ya no puede dividirse claramente en países donantes y países receptores. La realidad es mucho más compleja.

Hay un número creciente de países de medianos ingresos y de países contribuyentes netos que, sin embargo, siguen interesados en que les prestemos apoyo para responder a los problemas persistentes de desarrollo con que se enfrentan.

La cooperación Sur-Sur desempeña un papel cada vez más importante ayudando a los países a satisfacer sus problemas de desarrollo, y continuará haciéndolo.

Estoy impulsando al PNUD y al sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo en general a que faciliten la cooperación Sur-Sur paralelamente a nuestra función tradicional de facilitar la cooperación entre el Norte y el Sur.

Las 135 oficinas del PNUD en los países y su presencia en 166 países nos dan una capacidad sin precedentes para prestar apoyo a los intercambios Sur-Sur.

En enero informé a la Junta acerca de la nueva relación entre el PNUD y la República de Corea. Ahora estamos trabajando para llevar nuestras asociaciones para el desarrollo a un nuevo nivel de participación con los principales contribuyentes Sur-Sur.

Al mismo tiempo, estamos fortaleciendo nuestras asociaciones con el sector privado, las fundaciones y la sociedad civil, así como con instituciones multilaterales y regionales clave.

4. Impulsar una mayor eficacia y eficiencia interna y reajustar los incentivos

Nuestros objetivos centrales en este caso son reducir la pesada carga de los procesos en toda la organización sin renunciar a la rendición de cuentas y lograr ahorros sostenibles mediante formas más eficaces y eficientes de trabajar.
Hemos de establecer funciones, responsabilidades y relaciones clave entre todas las oficinas en los países, centros regionales y sedes para garantizar la eficacia en la ejecución de los programas.

Nuestros clientes internos comunes son las oficinas en los países y todos debemos trabajar de forma coordinada para prestarles apoyo.

También hemos de examinar y reformar las políticas y los procedimientos en apoyo de una ejecución más operacional de los programas que tenga en cuenta las necesidades. Esto incluirá la racionalización y simplificación de las adquisiciones y el uso más eficaz de los sistemas de tecnología de la información y las comunicaciones.

Un buen ejemplo del tipo de cambio que se necesita es la estrategia adoptada para acelerar la respuesta del PNUD a situaciones de crisis. Esto ha sido importante para asegurar que podemos reaccionar más rápida y eficazmente a fin de satisfacer las necesidades de los países afectados por las crisis.
Ya hemos aplicado las políticas y los procedimientos en nueve países. Estamos examinando la experiencia con el objeto de ponerla en práctica en un conjunto más amplio de países.

5. Gestionar el desempeño y fomentar la capacidad del personal.

Nuestro personal especializado constituye el pilar del PNUD. Sus actividades, con frecuencia en lugares peligrosos, de alto riesgo, nos permiten producir resultados en favor de las personas a las que prestamos servicios.

Por ello es tan importante que tengamos un sistema de recursos humanos que nos permita siempre avanzar rápidamente, atraer y seleccionar a las personas con la formación más adecuada y enviar a los funcionarios a los lugares en que su capacidad pueda aprovecharse mejor, en el momento en que ello se requiera.

Estamos trabajando para lograr una selección, contratación y planificación de la sucesión del personal más eficaz, flexible y eficiente; la formación del personal y la promoción de sus perspectivas de carrera; y los sistemas de recompensa y reconocimiento. Deben racionalizarse las políticas de recursos humanos para que presten mejor apoyo a las necesidades operacionales de la organización y para fortalecer la función de gestión de los recursos humanos en las oficinas en los países.

Estamos elaborando un sistema simplificado de evaluación del desempeño que garantice que suministramos mejores incentivos al personal en apoyo de resultados estratégicos y que también exija menos tiempo a todos los interesados. Su puesta en marcha está prevista próximamente.

También intensificaremos las oportunidades de aprendizaje ofrecidas para aumentar las competencias del personal en apoyo de la ejecución eficaz de los programas del PNUD. Pronto se pondrán en práctica programas de fomento del liderazgo y capacidad de gestión para directores de categoría superior, intermedia e inicial. El programa para directores de categoría superior ya se está poniendo a prueba en algunas universidades importantes.

6. Comunicar estratégicamente

Debemos mejorar la comunicación con el público en general sobre lo que hacemos, cómo lo hacemos y qué contribuimos a lograr.

He sido testigo de muchas de las experiencias maravillosas que el PNUD ha protagonizado. Sin embargo, no se les da la difusión adecuada ni se relatan cabalmente, por lo que muy frecuentemente nuestros asociados no comprenden claramente en qué consiste nuestro trabajo.

Estamos fortaleciendo nuestras comunicaciones estratégicas con diferentes asociados externos y preparando productos de comunicación mejores. Para relatar nuestra historia a diferentes públicos de distintas formas accesibles, estamos mejorando nuestro sitio web y ampliando la difusión por conducto de nuevos canales, como Facebook, Twitter y YouTube. La reacción positiva del público más joven que participa en estos medios ha sido muy alentadora.

También seguimos mejorando la comunicación interna y tenemos previsto renovar nuestra intranet.

7. Impulsar una mayor coordinación del desarrollo en las Naciones Unidas

Para que el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo mantenga su pertinencia en los países en que se ejecutan programas, debemos ampliar la escala de nuestras actividades aprovechando los puntos fuertes de todo el equipo en un país.

Emprenderemos el examen y el fortalecimiento de nuestra gestión estratégica del sistema de coordinadores residentes para seguir dirigiendo de manera fiable el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo.

El PNUD hará todo lo posible para apoyar la participación coherente y eficaz del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo a fin de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y otros objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente.

Prestaremos apoyo sistemático a los ocho países piloto de la iniciativa “Unidos en la acción”, así como a los que están adoptando este enfoque de forma voluntaria, y ampliaremos los incentivos que alientan al personal del PNUD a respaldar la reforma de las Naciones Unidas.

Los siete ámbitos de trabajo de nuestro plan de acción institucional están estrechamente relacionados. Un grupo de ejecución con sede en mi oficina ejecutiva los fiscaliza. Determina las cuestiones incipientes que deben abordarse y presenta actualizaciones periódicas al grupo de gestión.

Es mi intención informar periódicamente a la Junta acerca de nuestro progreso.

Los ámbitos de trabajo que he descrito complementan los cambios que ya se han emprendido, como los relativos a la reforma contractual y la preparación del PNUD para la introducción de las normas IPSAS.

Además, con el objeto de promover una mayor transparencia y comparabilidad y centrarse en los resultados, trabajamos para armonizar la clasificación de las actividades y los costos conexos del PNUD, el UNFPA y el UNICEF, y presentar un presupuesto integrado del PNUD.

Como figura en el Informe Anual, en el último año se han tomado medidas importantes para mejorar la seguridad del personal y los locales del PNUD. Seguiremos dando prioridad elevada a esta cuestión.

El próximo año presentaremos a la Junta un examen de mitad de período del plan estratégico. En él se analizarán transversalmente y en profundidad las evaluaciones y otros exámenes relativos a la contribución del PNUD a los resultados del desarrollo.

Los ámbitos de trabajo pertinentes incorporarán las conclusiones para asegurar que el PNUD adopte las medidas necesarias durante el tiempo restante del plan estratégico a fin de maximizar los efectos en el desarrollo.

Recursos y resultados

En última instancia, el personal directivo superior y yo somos responsables de dirigir el programa de cambio del PNUD. No obstante, necesitamos su apoyo, tanto político como para asegurar el nivel adecuado de recursos previsibles para hacer bien nuestro trabajo.

A fin de lograr el cambio cualitativo que nos proponemos por medio de este plan de acción y para satisfacer las expectativas de nuestros asociados, es indispensable que el PNUD tenga una masa crítica de financiación “básica”.

Me preocupa que en 2009 hayan disminuido las contribuciones a nuestros recursos “básicos” (ordinarios). Las proyecciones actuales para 2010 indican que esta tendencia negativa persistirá. Las contribuciones ordinarias ascendieron a 1.010 millones de dólares de los EE.UU. en valores nominales, un 25% por debajo de la meta establecida para 2009 en el plan estratégico. El marco de recursos aprobado por la Junta en 2007, antes de la crisis económica, es cada vez más ilusorio.

En cambio, los recursos no básicos confiados al PNUD se mantuvieron en un nivel elevado y llegaron a 3.700 millones de dólares en 2009, lo cual demuestra que el PNUD sigue siendo el asociado elegido de los donantes.

A pesar de las proyecciones económicas negativas, es importante que cumplamos nuestra meta de ingresos para 2010 y los años siguientes. Insto a todos nuestros asociados a que se comprometan a aumentar las contribuciones ordinarias para este año y el período restante del plan estratégico.  

Esperamos trabajar con cada uno de ustedes para analizar medidas concretas que pueden adoptarse para alcanzar nuestras metas de recursos ordinarios.

Agradezco enormemente a todos los asociados que ya han contribuido a los recursos ordinarios del PNUD y a los de sus fondos y programas asociados para 2010. Deseo expresar mi reconocimiento especial a todos los que asumieron compromisos multianuales.

El PNUD seguirá asegurando las normas más estrictas de rendición de cuentas y transparencia y velará por que se dé el mejor uso posible a los recursos que se le confían.

Resultados obtenidos – El Informe Anual

Sigo manteniendo firmemente el eje en los resultados. Debemos ayudar a que los países logren el desarrollo sostenible, prevengan las crisis y se recuperen de estas, promuevan la gobernanza democrática y reduzcan la pobreza y alcancen los ODM.
Nuestras contribuciones intersectoriales y de otra índole también son decisivas para nuestra misión. Esto vale para la cooperación Sur-Sur, a la que ya me he referido.

Asimismo, decididamente también vale para nuestra labor de promoción de la igualdad de género, entre otras cosas para ampliar las oportunidades económicas de la mujer, fortalecer su condición jurídica y velar por que su opinión se tenga en cuenta en la adopción de decisiones. La igualdad de género no es solo un ODM por derecho propio; también es un medio fundamental para alcanzar los demás Objetivos.

Como muestra el Informe Anual que tienen ante sí, el PNUD contribuye a obtener resultados de desarrollo significativos en todo el mundo.  

Prestamos apoyo a gobiernos para que analicen y comprendan los desafíos nacionales del desarrollo humano a que hacen frente. Les ayudamos a elaborar y utilizar instrumentos de diagnóstico para mejorar la planificación nacional y las asignaciones presupuestarias en apoyo del logro de los resultados de desarrollo. Nos asociamos con los países para ejecutar programas que ponen a prueba enfoques y aplican y dejan enseñanzas prácticas.

Lo que es más importante, prestamos apoyo al fomento de la capacidad nacional destinada a sostener los resultados positivos y aumentar la resistencia a las conmociones externas.

Los resultados de este tipo requieren muchos años y múltiples asociados para su maduración. En respuesta a la petición de la Junta de presentar informes basados en los resultados, el Informe Anual de este año tiene un nuevo enfoque.

Combina una reseña de los resultados del PNUD de alto nivel en todas las esferas programáticas y un análisis en profundidad de la contribución del PNUD al logro de seis resultados específicos en los últimos años.

Abarcaremos todos estos resultados durante el período del plan estratégico.

En general, el patrón de demanda nacional y respuesta del PNUD es compatible con el del año pasado. En 2009 los gastos de ejecución de programas se mantuvieron estables en 4.110 millones de dólares. La ejecución de programas en los países menos adelantados aumentó a 1.700 millones de dólares en 2009, el 42% de los gastos totales.

Una de mis mayores prioridades desde mi nombramiento ha sido centrar más la labor del PNUD en la reducción de la pobreza y el logro de los ODM. En 2009 los gastos en esta esfera fueron de 1.180 millones de dólares, el 29% de los gastos totales.

En el último decenio, el PNUD ha ayudado a generar apoyo popular para el programa de los ODM a nivel mundial y nacional por medio de diálogos sobre el desarrollo y campañas de promoción. El Informe Anual pone de relieve tres resultados de la labor del PNUD en esta esfera.

El primero guarda relación con el apoyo a los asociados nacionales en sus iniciativas de evaluación y planificación respecto de los ODM.

Desde 2005, con el apoyo del PNUD, más de 60 países han preparado planes de desarrollo o documentos de lucha contra la pobreza basados en los ODM. Ello ha contribuido a transformar documentos de “visión” en estrategias con metas e indicadores.

Se han utilizado metodologías para la determinación de los costos basadas en los ODM a fin de estimar los recursos necesarios para alcanzar los Objetivos y movilizar el apoyo en torno a planes sectoriales. El plan de desarrollo de Etiopía, por ejemplo, utilizó una evaluación de las necesidades respaldada por el PNUD que contribuyó a definir la asignación de recursos.

El segundo resultado guarda relación con la ejecución de programas nacionales de desarrollo inclusivos. El fortalecimiento de la capacidad para el desarrollo local y el logro de los ODM entraña trabajar con los niveles subnacionales de gobierno y la sociedad civil.

A modo de ejemplo, en Mongolia el PNUD y el Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización (FNUDC) han contribuido a la creación de instituciones de microfinanciación que han beneficiado a miles de pequeños empresarios rurales y personas pobres. Más de la mitad de los beneficiarios son mujeres.

El PNUD también trabaja para salvaguardar el progreso en materia de desarrollo obtenido por los países ante las crisis internas y externas.

El Centro Internacional de Políticas para el Crecimiento Inclusivo, encabezado por el PNUD y el Gobierno del Brasil, prestó apoyo a Timor-Leste para ampliar sus planes de protección social.

En marzo tuve la oportunidad de observar el funcionamiento del Plan nacional de garantía del empleo rural Mahatma Gandhi de la India. En virtud del Plan, se garantiza un mínimo de 100 días de trabajo por año, lo cual ha beneficiado a unos 46 millones de hogares y contribuido a proteger a las personas vulnerables durante la crisis económica.

El PNUD ha participado en la elaboración y aplicación del Plan, y ayuda a que esta experiencia se comparta con otros países del Sur.

Lo cierto es que, como ya mencioné, procuramos respaldar más sistemáticamente los intercambios Sur-Sur en todas las esferas de nuestra labor, aprovechando nuestro papel como centro importante de conocimientos sobre desarrollo.

El tercer resultado guarda relación con el papel importante que desempeña el PNUD para detener y revertir la propagación del VIH/SIDA.
En más de 30 países el PNUD ha contribuido a elaborar entornos jurídicos propicios para ampliar y sostener respuestas eficaces a la epidemia del VIH, luchar contra el estigma y la discriminación, y empoderar a la mujer.

Entre 2003 y 2008 el PNUD fue uno de los receptores principales de los programas del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria en 34 países. Por medio de estos programas se prestó asesoramiento sobre el VIH y se realizaron pruebas de detección a 3,5 millones de personas; 100.000 personas que viven con el VIH recibieron tratamiento antirretroviral; y casi 17 millones de personas fueron tratados contra la malaria.

El PNUD ha logrado transferir la función de receptor principal a instituciones nacionales en 10 países. Nuestra responsabilidad no es solo lograr resultados inmediatos en la salud pública, sino también fortalecer la capacidad nacional para hacerlo, a fin de dejar nuestra función de receptor principal una vez que exista esa capacidad.

El PNUD sigue centrándose intensamente en la ayuda a los países para que se ocupen de una serie de amenazas ambientales, incluida la del cambio climático.  

Seguimos instando a que las políticas para el logro de los objetivos de desarrollo estén bien integradas con las respuestas al cambio climático.

Esto es especialmente importante en vista de los considerables recursos financieros que se estima necesitarán los países en desarrollo para abordar el cambio climático.

Los 30.000 millones de dólares iníciales para 2010 – 2012 acordados en Copenhague son un buen comienzo. Si se materializan y aplican con inteligencia para la adaptación y mitigación, pueden ayudar tanto a abordar el cambio climático como a alcanzar los objetivos de desarrollo de largo plazo.

Mientras prosigue el proceso de negociación internacional sobre el clima, el PNUD continúa su trabajo práctico de ayuda a los países a abordar este problema.

El Informe Anual examina los efectos de nuestra labor de fortalecimiento de la capacidad de las instituciones nacionales para la respuesta al cambio climático, la gestión del medio ambiente y la ampliación de los servicios ambientales y energéticos.

En los últimos cinco años el PNUD ha apalancado más de 90 millones de dólares en la región del Pacífico en apoyo de la elaboración y aplicación de iniciativas de adaptación. Además de ampliar el acceso de los pobres a la energía, nuestras intervenciones incluyen la asistencia a los países en desarrollo para que utilicen fuentes de energía más verdes y tecnologías menos contaminantes.

Con el apoyo del PNUD a marcos normativos y mecanismos financieros que promueven la eficiencia energética, el año pasado 44 países evitaron la emisión de 26 millones de toneladas de CO2. Por ejemplo, en Croacia el PNUD prestó asistencia al país para mejorar la eficiencia energética en los sectores residenciales y de servicios. Actualmente esta iniciativa se está duplicando en Montenegro.

El Programa de las Naciones Unidas de reducción de las emisiones debidas a la deforestación y la degradación forestal (ONU-REDD), una asociación del PNUD, el

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), ha contribuido a que países como Panamá y Viet Nam se beneficiaran de la financiación del carbono para proyectos de forestación.

El mes pasado participé en la Conferencia Internacional de Oslo sobre Clima y Bosques, en que 58 países acordaron una nueva asociación provisoria REDD+ que tiene por objeto la aplicación rápida de medidas transparentes y coordinadas para reducir la deforestación y la degradación de los bosques.

Los países en que se ejecutan programas recurrirán al Programa ONU-REDD y al Banco Mundial para que les ayuden a participar en REDD+, a fin de que puedan reducir las emisiones actuales de gases de efecto invernadero en relación con sus bosques y alcanzar los objetivos de desarrollo de manera compatible con el clima.

El logro de la estabilidad y la seguridad es un objetivo básico del desarrollo.

En lo que respecta a nuestro mandato de prevención de crisis y recuperación, el Informe Anual se centra en los resultados relativos a la ayuda a los países para prevenir y responder a los desastres naturales, y la asistencia en la recuperación después de una crisis.
Como han demostrado los desastres naturales de los últimos meses, la tarea del PNUD de promover la reducción del riesgo de desastres, crear resiliencia, evitar pérdidas catastróficas y asegurar los logros de desarrollo es decisiva.

Veamos el caso de Bangladesh, en que el PNUD y otros asociados han trabajado para fortalecer la capacidad nacional de reducción del riesgo de desastres. En 1991, 140.000 personas murieron a causa de un terrible ciclón. En cambio en 2007, en ocasión del ciclón Sidr, de magnitud semejante, perdieron la vida aproximadamente 4.000 personas. Si bien el número de muertos sigue siendo elevado, se registraron progresos.

A medida que avanza una crisis, el PNUD presta apoyo a la capacidad gubernamental en todos los niveles, al desarrollo socioeconómico y a la coordinación de los esfuerzos de recuperación.

El año pasado prestamos asistencia para las primeras actividades de recuperación en 29 países. En el Afganistán, Somalia y otros sitios contribuimos a la generación de medios de subsistencia y al establecimiento de mecanismos de apoyo para que cientos de miles de desplazados y personas afectadas por una crisis mejoraran su situación.

El PNUD también toma con mucha seriedad su labor en favor de la participación de las mujeres en los procesos de consolidación de la paz, como en Colombia y el Líbano, y en la lucha contra la violencia sexual, como en la República Democrática del Congo.

Respecto del futuro, nuestro desafío es ser más eficaces en la determinación y resolución de las tensiones a medida que surgen, antes de que se tornen violentas, y trabajar de forma más estratégica con nuestros asociados en el fomento de la capacidad nacional de gestión de las crisis.

Cabe mencionar especialmente nuestra tarea de recuperación en Haití, fuera del período que abarca el Informe Anual.

A los pocos días del devastador terremoto, el PNUD emprendió las primeras actividades de recuperación. Hasta la fecha, nuestro programa de “dinero por trabajo” ha creado empleos de corto plaza para unos 100.000 haitianos, el 40% de los cuales son mujeres. También hemos respaldado la evaluación de las necesidades después del desastre, la elaboración de un sistema de gestión de la asistencia y la organización de una conferencia de donantes que se celebró con éxito en Nueva York el 31 de marzo.

Trabajando junto con todos nuestros asociados, seguiremos prestando asistencia al Gobierno de Haití para que se convierta en realidad su visión de un país nuevo y mejor.

La gobernanza democrática no es uno de los seis resultados examinados este año, pero es uno de los componentes principales de la labor del PNUD.

Además de ser un fin en sí mismo, la gobernanza democrática también sustenta el logro de los ODM, la gestión y prevención de los conflictos y la capacidad para responder al cambio climático. La mayor parte de nuestros gastos, 1.470 millones de dólares, el 36%, son destinados a esta esfera de nuestro mandato.

En todo el mundo, el PNUD presta apoyo a los países en sus esfuerzos por aumentar la rendición de cuentas ante sus ciudadanos y por responder mejor a sus necesidades. Nuestra labor para perfeccionar y sostener los sistemas y procesos electorales es bien conocida. Desde 2008, hemos ayudado a 58 países, generalmente con el apoyo de los voluntarios de las Naciones Unidas.

En años recientes, el PNUD ha respondido a las solicitudes de más de 90 países y trabajado para fortalecer sus instituciones nacionales de derechos humanos. Además, ejecutamos iniciativas de apoyo al estado de derecho y el acceso a la justicia en aproximadamente el mismo número de países.

Por ejemplo, en Marruecos el PNUD y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) están contribuyendo a fortalecer la capacidad judicial nacional para hacer cumplir el Código de Familia que otorga a la mujer mayor igualdad y protección de sus derechos. 

Con la publicación de este año, conmemoraremos el 20º aniversario del Informe sobre Desarrollo Humano.

Tiene por objetivo definir un programa para mantener la pertinencia del concepto de desarrollo humano en nuestro mundo cambiante y proporcionará información valiosa mientras trabajamos para ayudar a los países a lograr resultados en materia de desarrollo en los años venideros. Todo parece hincar que se tratará de un informe inspirador. 

La reforma de las Naciones Unidas

Para que su labor futura mantenga pertinencia, el sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo debe valerse de sus fuerzas colectivas para maximizar los efectos de su trabajo en el desarrollo.
A este respecto, la elaboración y reciente aprobación de las Prioridades Estratégicas del GNUD para 2010-2011 reviste importancia especial.

Ellas orientan el trabajo de los fondos, los programas y los organismos especializados para que se centren más en el nivel normativo, sectorial y programático en todos los países.

Dan prioridad al apoyo para el logro de los ODM y otros objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente.

Subrayan la importancia del apoyo que presta el GNUD a los 90 países que implantarán Marcos de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo (MANUD) en los próximos tres años, donde podemos prestar apoyo claro a las prioridades de desarrollo nacionales; a los países que están superando o atravesando crisis; y a los países en que se puso en marcha la iniciativa "Unidos en la acción” y los que están adoptando este enfoque de forma voluntaria.

Además, dan prioridad a la optimización de la eficacia operacional mediante la armonización de las prácticas institucionales y el uso más eficaz de los servicios comunes.

En nombre del sistema de las Naciones Unidas, el PNUD administra fondos que operan en distintos contextos de crisis y desarrollo en apoyo de operaciones coherentes y eficaces de las Naciones Unidas a nivel nacional. Actualmente, la Oficina del Fondo Fiduciario de Donantes Múltiples administra de forma responsable y transparente 4.500 millones de dólares de 32 fondos fiduciarios de donantes múltiples y más de 20 programas conjuntos de las Naciones Unidas.

Desde la última reunión de la Junta, he visitado dos países piloto de la iniciativa “Unidos en la acción”, la República Unida de Tanzanía y Viet Nam, y también Papua Nueva Guinea, que ha adoptado este enfoque voluntariamente.

La semana pasada, durante la tercera reunión intergubernamental sobre la iniciativa “Unidos en la acción” que se celebró en Hanói, se presentaron por primera vez evaluaciones elaboradas bajo la dirección de los países piloto.

Reconociendo los adelantos logrados y los desafíos pendientes, en el documento final de Hanói se afirma que: “la iniciativa ‘Unidos en la acción’ representa el futuro de las actividades de desarrollo de las Naciones Unidos”.

Para ello, la iniciativa “Unidos en la acción” requiere el apoyo pleno e inequívoco de los Estados Miembros y todo el GNUD.  

Ahora debemos aprender de los países piloto y los que adoptan este enfoque voluntariamente y, en consonancia con nuestro mandato, permitir que otros países también se beneficien de su experiencia. El número de países que adopta este enfoque sigue aumentando.

Próximamente comenzará la evaluación independiente de los países piloto de la iniciativa “Unidos en la acción”. Sus resultados servirán de base para los debates intergubernamentales sobre el futuro del apoyo de las Naciones Unidas a los países en que se ejecutan programas, incluida la revisión amplia de la política por la Asamblea General en 2012.

Respecto del Sistema de gestión y rendición de cuentas del GNUD, a fines de 2009 el PNUD había cumplido todos sus compromisos correspondientes contenidos en el Plan de aplicación.

Por ejemplo, el PNUD emprendió y finalizó la revisión de las funciones y responsabilidades de los representantes residentes y los directores para el país. Además, nombró 52 directores para los países.

En el GNUD estamos trabajando para garantizar que todos los organismos cumplan sus compromisos. El GNUD encomendará un examen independiente para determinar las esferas en que podemos mejorar. 

Mientras tanto, tomaré medidas para abordar toda cuestión relacionada con la ejecución de este sistema que se señale a mi atención.

Sé que los Estados Miembros han estado trabajando arduamente para llegar a un acuerdo sobre los diferentes componentes que se están negociando actualmente en relación con la coherencia de todo el sistema.

Cuando se apruebe, la resolución correspondiente será de gran importancia para las actividades operacionales de las Naciones Unidas para el desarrollo y esperamos que los Estados Miembros puedan establecer un terreno común para seguir avanzando.

La cumbre sobre los ODM

Permítanme referirme ahora a la cumbre sobre los ODM que se celebrará en septiembre. El contenido del mensaje que transmite el PNUD es positivo y viable: los Objetivos pueden cumplirse. Hay toda una serie de políticas probadas que garantizan adelantos hacia el logro de los ODM. Si se las respalda con asociaciones globales sólidas, el mundo podrá alcanzar los Objetivos.

Actualmente, a solo cinco años del plazo establecido de 2015, es necesario el apoyo político para dar nuevo impulso a los esfuerzos mundiales en pos del logro de los ODM. Les insto a garantizar un alto nivel de participación de sus respectivos gobiernos.

El mundo también necesita un programa de acción concreto sobre los ODM para acelerar el progreso hacia su cumplimiento.

En los últimos meses el PNUD ha estado recopilando datos empíricos sólidos para la cumbre sobre qué da resultado para el logro de los ODM. Junto con otros organismos de las Naciones Unidas, hemos ayudado a más de 30 gobiernos a elaborar informes nacionales pormenorizados sobre los ODM.

Sobre la base de estos datos, hemos elaborado una “Evaluación Internacional” de lo que necesitamos para alcanzar los ODM en 2015, publicada la semana pasada.

Pone de relieve los factores comunes que contribuyen a su logro y las limitaciones nacionales e internacionales recurrentes para alcanzarlos. Sugiere formas en que todos los países pueden ayudar a acelerar el progreso hacia el logro de los ODM, responder eficazmente a las crisis y aumentar su resiliencia.

En tanto todo programa de acción debe adaptarse al contexto particular de un país, nuestro análisis y experiencia hasta el momento pone de relieve ocho esferas y oportunidades comunes para adoptar medidas prioritarias.

1. Todos debemos prestar apoyo al desarrollo dirigido por los países.

A fin de acelerar y sostener el progreso, las estrategias de desarrollo deben controlarse a nivel local y basarse en el consenso nacional amplio. Cuando las instituciones de un país son receptivas y responsables y tienen la capacidad adecuada para ejecutar políticas y programas relativos a los ODM, el desarrollo puede prosperar.

2. Debemos promover el crecimiento económico inclusivo.

El crecimiento económico que genera empleo y es impulsado por aumentos de la productividad agrícola y el desarrollo rural se traduce en una reducción rápida de la pobreza y el hambre. Es importante lograr la distribución equitativa de los ingresos, los bienes y las oportunidades, así como el establecimiento de un acuerdo mundial de comercio que favorezca a las personas y los países pobres.

Además, estamos respondiendo al llamamiento de la Junta para que el PNUD incorpore a su labor el Pacto Mundial para el Empleo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

3. Reviste importancia fundamental ampliar las oportunidades de las mujeres y niñas, un elemento clave de la estrategia pionera para el logro de los ODM que el mundo necesita.

Invertir en las mujeres y niñas no es solo lo correcto. Además, tiene beneficios intergeneracionales e impulsa el progreso hacia el logro de todos los Objetivos.

4. Debemos destinar inversiones a la salud y la educación, el acceso al agua potable y el saneamiento, y los profesionales que gestionan estos servicios.

Esto no solo salva vidas, sino que sienta las bases para el crecimiento económico inclusivo y sostenido. Las personas sanas y educadas simplemente tienen más posibilidades de mejorar sus vidas.

5. Debemos aumentar la protección social, los programas de empleo y otras intervenciones específicas. Estas pueden ser de gran utilidad para combatir la pobreza y aumentar la resistencia a las crisis actuales o futuras.

6. Ampliar el acceso a la energía también es sumamente importante. Además, en el mundo actual el crecimiento basado en la reducción de las emisiones de CO2 también es vital para el planeta que compartimos. Para ello, es esencial llegar a un acuerdo climático que genere financiación significativa para alcanzar soluciones en materia de bajo consumo de carbono y desarrollo.

7. Muchos de los recursos necesarios para el logro de los ODM deben recaudarse y asignarse eficazmente en los países en desarrollo. Los recursos escasos deben utilizarse adecuadamente.

8. La comunidad internacional debe cumplir sus compromisos relativos a la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) y mejorar la previsibilidad y eficacia de la ayuda.

La AOD bien dirigida y previsible es un catalizador fundamental para alcanzar los ODM y ayudar a los países a fomentar la capacidad y elaborar los programas necesarios para el cumplimiento de los Objetivos y atraer inversiones privadas y nuevas fuentes de financiación para el problema del clima.

Lamentablemente, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) prevé que para fines de 2010 la AOD, ajustada por el crecimiento, será un 38% menor que el    aumento prometido en la Cumbre del Grupo de los Ocho celebrada en Gleneagles.

Hacemos votos por que los Estados Miembros que negocian el documento final de la cumbre lleguen a un acuerdo sobre un programa de acción que refleje los elementos que funcionan e incluya iniciativas audaces en estas esferas prioritarias.

El PNUD ha elaborado un nuevo marco de diagnóstico para prestar apoyo a las estrategias pioneras para el logro de los ODM que actualmente se está poniendo a prueba en varios países. Puede guiar a los gobiernos y a los asociados para el desarrollo y de los equipos de las Naciones Unidas en los países mediante un proceso para determinar tanto las limitaciones para el cumplimiento de los ODM como las soluciones para acelerar y sostener el progreso.

A fin de alcanzar los ODM en 2015, debemos esforzarnos todos juntos para lograr progresos acelerados durante los próximos cinco años.

Conclusión

Agradezco a todos los miembros de la Junta el apoyo que prestan para sostener y guiar al PNUD mientras impulsamos nuestro programa de cambio.

Con su ayuda, confío en que podremos ser una organización aún más pertinente, receptiva, eficaz y eficiente, y líder fiable del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo.