Cooperación para el desarrollo en tiempos de crisis

09 junio 2010

Discurso ante la Conferencia sobre la cooperación para el desarrollo en tiempos de crisis y sobre el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
Madrid (España)
9 de junio de 2010, 10.30 horas

Deseo expresar mi gratitud al Gobierno español por invitarme a participar en esta importante conferencia. Quiero felicitar también a España por su determinación de hacer de la cooperación para el desarrollo un elemento clave de su Presidencia de la Unión Europea.

Imaginémonos por un momento los titulares que podrían aparecer en la portada de El País o del Financial Times en la mañana siguiente a la expiración, en 2015, del plazo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Esos titulares podrían ir en una de dos direcciones. Podrían decir: “Los dirigentes mundiales incumplen su promesa dada a los pobres del mundo”, que es el tipo de titulares a los que estamos acostumbrados, o bien podrían transmitir una noticias muy diferentes. Podrían decir: “El mundo logra los Objetivos de Desarrollo del Milenio y hace de la pobreza algo del pasado”.

La dirección que tomen esos titulares dependerá de todos los interesados en el desarrollo y no exageramos cuando subrayamos su importancia.

Ello se debe a que los Objetivos de Desarrollo del Milenio son los objetivos de reducción de la pobreza con más apoyo, más integradores y más concretos que ha adoptado el mundo. Para la comunidad internacional representan un esfuerzo concertado para centrar y multiplicar nuestros esfuerzos individuales. El United Nations Intellectual History Project los considera una de las grandes ideas emanadas del sistema de las Naciones Unidas.

Para todos aquellos que viven sumidos en la pobreza extrema, la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio significa una vida mejor, una vida en la que se tenga acceso a alimentos e ingresos adecuados, a la educación básica y los servicios de salud, a agua limpia y saneamiento, y en la que sea posible el empoderamiento de la mujer. Dicho de una forma sencilla, el avance hacia los ODM será una etapa importante en nuestro empeño por lograr un mundo más justo y pacífico.

Este año se cumplen diez años de progresos hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio, aunque esos progresos no han sido uniformes en todos los objetivos y en todas las regiones y países. Si deseamos alcanzar los ODM en la fecha prevista, en 2010 deberá iniciarse un período de cinco años de avances acelerados.

Ese avance deberá llegar a los países, las comunidades y los grupos marginados que se han quedado atrás, ignorados, olvidados e incapaces de beneficiarse de los progresos registrados en otros lugares.

En algo más de cien días se celebrará en Nueva York una Cumbre para el examen de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El compromiso expresado por los países de la Unión europea durante la Presidencia española tendrá una influencia importante en las perspectivas de éxito de esta Cumbre. Lo que se espera de la Cumbre de Nueva York es que los dirigentes mundiales lleguen a un acuerdo sobre un programa de acción concreto con vistas a lograr los ODM en 2015.

Aunque todos tenemos claro que tanto los países desarrollados como los países en desarrollo atraviesan tiempos difíciles, el mensaje que les transmito hoy es que es posible alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Hay una serie de políticas de eficacia comprobada, las cuales, ampliando su alcance y adaptándolas al contexto nacional pueden garantizar el progreso. Por ejemplo, la acción concertada de la sociedad civil, el sector privado, los directivos de empresa, los filántropos, los dirigentes políticos y las organizaciones multilaterales que se han unido en iniciativas sin precedentes para ampliar el acceso a los medicamentos para combatir el VIH, apoyar la vacunación en masa y aumentar la distribución de mosquiteras para evitar la propagación de la malaria.

A través de su experiencia, los profesionales del desarrollo aprenden continuamente qué es lo que funciona y por qué. El PNUD intenta captar y compartir las lecciones de nuestra labor cotidiana con nuestros asociados en todo el mundo.

El Fondo para el logro de los ODM, creado generosamente por el Gobierno español, constituye un importante instrumento para este fin. El Fondo apoya en más de 120 iniciativas en 49 países la coordinación de una serie de asociados para el desarrollo a fin de acelerar el progreso hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y suprimir las desigualdades. Los resultados obtenidos nos enseñan muchas cosas, por ejemplo, cómo hacer llegar a los grupos vulnerables complementos nutricionales a bajo costo, cómo adaptarse a las consecuencias inevitables del cambio climático y cómo garantizar que la necesidad de crear puestos de trabajo para los jóvenes se tenga en cuenta en las estrategias de desarrollo.

Podemos alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio mediante asociaciones sólidas a nivel mundial, con el compromiso de los dirigentes, y aplicando lo que hemos aprendido y repitiendo y ampliando el alcance de lo que funciona.

Progresos alcanzados hasta el momento

La recesión mundial ha complicado el camino hacia 2015, pero no debemos perder de vista los importantes y, en algunos casos, notables progresos logrados hasta ahora.

He podido ver muchos ejemplos de progreso durante la visita que realicé en mayo a cuatro países africanos. Tan sólo mencionaré algunos de ellos:

  • Tanzania ha aumentado su tasa neta de escolarización en la educación primaria en más del 90% entre 1991 y 2006;

 

  • Burkina Faso y Sudáfrica han reducido a la mitad el porcentaje de personas que no tienen acceso a agua potable; y
  • Malí ha aumentado el acceso a la energía de las comunidades rurales en todo el país.

 

El número de niños que llegan a los cinco años de vida a nivel mundial ha aumentado de forma constante, aunque este progreso no es suficientemente rápido para alcanzar el objetivo correspondiente.

En todo el mundo, incluso en algunos de los países más pobres, se observan ejemplos de resultados impresionantes en la lucha contra la pobreza extrema, el hambre y el VIH/SIDA.

Estos éxitos vienen a demostrar que es posible alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Pero, repito, los progresos que se han logrado, incluso antes de que una serie de crisis afectaran al mundo, sobre todo en los últimos tres años, han sido desiguales y demasiado lentos para lograr todos los Objetivos en 2015.

Amenaza de retrocesos

La oleada de devastadores desastres naturales, la recesión mundial, los pertinaces efectos de las crisis de los alimentos y del petróleo, y la realidad del cambio climático nos muestran cuán frágil puede ser el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Se estima que en 2009, por primera vez en la historia, más de mil millones de personas sufrieron hambre crónica, aproximadamente 130 millones más que antes del inicio de las crisis alimentaria, económica y del petróleo. En 2009, la crisis económica dejó a aproximadamente 50 millones de personas más en la pobreza extrema y se prevé que otros 64 millones más se encontrarán en la misma situación a finales de 2010.

En muchos países descendieron los precios y los volúmenes de las exportaciones, las remesas procedentes del extranjero disminuyeron y los flujos de turistas e inversiones extranjeras directas se desaceleraron.

Si bien estos efectos han supuesto un retroceso en los avances en materia de desarrollo obtenidos con tanto esfuerzo, no pueden servir de excusa para reducir el nivel de nuestras ambiciones en lo referente a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Al contrario, su logro resulta todavía más urgente y necesario.

Alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio significa construir sociedades más justas, incluyentes y resistentes, sociedades que tengan más oportunidades de resistir este tipo de crisis en el futuro.

La preparación de la Cumbre de septiembre para el examen de los Objetivos de Desarrollo del Milenio

La Cumbre para el examen de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que se celebrará en el mes de septiembre, constituye una gran oportunidad para dar un nuevo impulso a estos Objetivos.

El PNUD está ayudando a los Estados Miembros a aprovechar al máximo esta oportunidad al ofrecerles una base sólida de evidencias sobre lo que funciona para lograr los Objetivos.

El PNUD y otros miembros de los equipos de las Naciones Unidas en los distintos países vienen colaborando con terceros países en la elaboración de informes nacionales exhaustivos sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio con el fin de sustanciar lo que funciona. Luego, el PNUD, sobre la base de estas evidencias a nivel nacional, elabora una “Evaluación internacional” de lo que será necesario para lograr los Objetivos en 2015. En ella se identificarán los factores de éxito comunes y subyacentes, y se destacarán los elementos que limitan de forma recurrente el progreso a nivel nacional e internacional. A partir de este análisis se extraerán conclusiones sobre las medidas concretas que contribuirán a acelerar los avances hacia el logro de los ODM.

Esta evaluación se publicará en breve, a tiempo para que pueda utilizarse en las negociaciones sobre el documento final de la Cumbre y para complementar el Informe del Secretario General sobre el avance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en el que se presentarán los progresos alcanzados hasta ahora en cada objetivo.

El PNUD ha elaborado igualmente un marco de diagnóstico para ayudar a los gobiernos y asociados para el desarrollo a identificar las intervenciones que más contribuyen al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y las políticas para mantener los avances logrados con tanto esfuerzo. Una serie de equipos de las Naciones Unidas en distintos países y países del programa llevan a cabo actualmente un ensayo de este instrumento a fin de comprobar su eficacia para acelerar el progreso hacia los ODM a nivel mundial.

Su finalidad es sacar el mayor provecho posible de los escasos recursos mediante la creación de asociaciones sólidas y amplias en torno a acciones concretas que pueden acelerar el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

El programa de acción

Si bien todo programa de acción debe adaptarse al contexto único de cada país, nuestro análisis y experiencias hasta el momento ponen de relieve ocho ámbitos y oportunidades comunes para acciones prioritarias. Se las transmito para que les sirvan en sus deliberaciones.

En primer lugar, todos debemos apoyar el desarrollo dirigido por los países:

Para acelerar y mantener el progreso, las estrategias de desarrollo deben ser responsabilidad local y basarse en un amplio consenso nacional. Resulta inmensamente útil que las instituciones de un país se muestren receptivas y responsables, y tengan la capacidad necesaria para aplicar las políticas y programas destinados a lograr los ODM.

Los socios para el desarrollo pueden contribuir apoyando una planificación del desarrollo inclusiva que refleje las perspectivas de las poblaciones pobres y marginadas, y ayudando a fortalecer las capacidades locales y nacionales necesarias para movilizar recursos, prestar servicios y hacer decisiones políticas basadas en evidencias. El PNUD puede ofrecer sus conocimientos técnicos para aumentar la capacidad de los gobiernos de planificar y obtener resultados, y garantizar que la ayuda se utilice de forma eficaz.

En segundo lugar, tenemos que fomentar un crecimiento económico inclusivo:

La evidencia muestra que las reducciones rápidas de la pobreza y el hambre son resultados de un crecimiento económico capaz de crear empleo y concentrado específicamente en la agricultura en aquellos países en los que un gran número de personas viven en el campo. La distribución equitativa de los ingresos, los activos y las oportunidades también ayuda.

En el mundo en desarrollo, 2.500 millones de personas dependen de la agricultura para su sustento. Mejorar la producción agropecuaria puede al mismo tiempo reducir la pobreza y aumentar la seguridad alimentaria. Para ser más productivos, los agricultores necesitan acceder a fertilizantes, semillas y servicios de extensión de calidad, y deben tener asegurados sus derechos sobre la tierra. Los agricultores y las empresas locales necesitan un mejor acceso a los mercados, y para ello es necesario mejorar las infraestructuras rurales. Un acuerdo comercial a nivel mundial a favor de las personas y los países pobres también forma parte de este horizonte más amplio.

A finales de abril, España, junto con los Estados Unidos, el Canadá, Corea y la Bill and Melinda Gates Foundation acordaron reunir recursos para crear el Programa Mundial para la Agricultura y la Seguridad Alimentaria. El interés de este programa en aumentar la productividad agropecuaria y establecer un vínculo entre los agricultores y los mercados resulta sumamente oportuno.

En tercer lugar, tenemos que mejorar las oportunidades de las mujeres y las niñas:

De ese modo se dará un fuerte impulso al progreso hacia todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La capacitación de las mujeres y niñas debe ser una prioridad absoluta, que tiene que incluir medidas que reduzcan la carga de las actividades domésticas y liberen a las mujeres permitiéndoles generar ingresos, cuidar de sus hijos y enviar a las niñas a la escuela; así como para ofrecer una capacitación política más amplia.

Los hijos de mujeres con algún tipo de educación formal tienen más posibilidades de alcanzar los cinco años de vida, recibir una alimentación adecuada y ser vacunados y escolarizados.

Así pues, la inversión en las mujeres y las niñas no es solo algo justo, sino que generará beneficios para todas las generaciones y comunidades.

En cuarto lugar, debemos dirigir la inversión hacia la salud y la educación, hacia el agua limpia y el saneamiento, y hacia los profesionales que gestionan estos servicios.

De este modo no sólo se salvarán vidas, sino que se contribuirá a sentar las bases de un desarrollo humano y un crecimiento sostenidos. Las personas sanas y educadas son más capaces de mejorar su propia vida.

En los años venideros, Haití se beneficiará sin duda de las inversiones españolas en agua y saneamiento. Instrumentos como el Fondo Español de Cooperación para Agua y Saneamiento en América Latina son importantes para alcanzar la meta 3 del séptimo Objetivo.

En los países en los que las inversiones públicas han ido acompañadas de la eliminación del pago por parte de los usuarios se han acelerado las mejoras tanto en la educación como en la atención sanitaria. El mantenimiento de estas mejoras, incluyendo su calidad, requiere compromisos a largo plazo para desarrollar sistemas e instituciones eficaces, y para promover cualificaciones y el desarrollo profesional.

Las nuevas asociaciones mundiales han permitido aumentar la vacunación, la distribución de mosquiteras y de medicamentos antirretrovirales, y la presencia de asistentes y/o comadronas cuando las mujeres dan a luz. Sabemos que estas intervenciones funcionan. Ahora necesitamos hacer un esfuerzo concertado para ampliar su alcance y asegurarnos que se mantendrán estos beneficios, incluso en épocas de recesión económica.

En quinto lugar, necesitamos aumentar la dimensión de los programas de protección social y empleo, y de otras intervenciones selectivas:

Hemos visto que los programas de protección social y de transferencia de dinero amplían el acceso a los complementos nutricionales, aumentan la frecuencia de los exámenes médicos y mantienen a los niños en la escuela.

En lugar de considerarse un despilfarro para el presupuesto nacional, la protección social debe verse como una inversión crítica para aumentar la resistencia para hacer frente a las crisis actuales y futuras.

En sexto lugar, tenemos que ampliar el acceso a la energía y promover el desarrollo con bajas emisiones de carbono:

La ampliación del acceso a la energía tiene un efecto multiplicador para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, pues aumenta la productividad, reduce las muertes relacionadas con el humo, lleva la luz eléctrica a hogares, escuelas y hospitales, y libera a las mujeres y niñas de faenas domésticas que consumen una gran cantidad de tiempo, como la molienda del grano.

En una época en la que es necesario limitar las emisiones de carbono, el crecimiento basado en la reducción de la huella de carbono resulta igualmente vital para todos los países. Para lograrlo es indispensable un acuerdo en materia de clima que genere recursos importantes para la energía y las soluciones de desarrollo con bajas emisiones de carbono, acuerdo que no debe desaparecer de la lista internacional de prioridades.

En su calidad de líder en el sector de las energías renovables, España posee amplios conocimientos especializados sobre soluciones de mitigación que puede compartir, y debe desempeñar un papel activo para lograr un acuerdo sobre el clima.

En séptimo lugar, los países necesitan poder movilizar sus recursos nacionales para financiar los Objetivos de Desarrollo del Milenio:

La mayor parte de los recursos necesarios para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio deben recaudarse y asignarse con eficacia en el propio país.

Así pues, la mejora de la movilización de los recursos nacionales resulta crucial para acelerar el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ya sea mediante la mejora de la recaudación tributaria, la ampliación de la base impositiva o a través de otros métodos innovadores para recaudar ingresos.

Asimismo, los recursos deben gastarse convenientemente. Los países deberían evaluar periódicamente y ajustar sus presupuestos para obtener el máximo rendimiento de la inversión de los fondos públicos.

La ampliación del alcance y la gama de los servicios públicos en el mundo en desarrollo resulta igualmente importante para captar el ahorro nacional capaz de impulsar el desarrollo del sector privado a partir del nivel microeconómico.

En octavo lugar, la comunidad internacional debe cumplir sus compromisos en materia de asistencia oficial para el desarrollo y mejorar la previsibilidad y eficacia de la ayuda.

Una asistencia oficial para el desarrollo bien definida y previsible constituye un catalizador crítico para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio y para ayudar a los países a crear las capacidades que necesitan para elaborar y llevar a cabo programas y atraer inversiones privadas.

La diferencia entre la asistencia oficial para el desarrollo prevista para 2010 y la prometida en Gleneagles en 2005 representa aproximadamente un 0,05% del producto nacional bruto total de los países miembros del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la OCDE en 2010. Esta diferencia puede y debe corregirse, incluso en estos difíciles tiempos. Algunos países están cumpliendo sus promesas, mientras que otros no lo hacen.

Es crucial establecer amplias alianzas nacionales para apoyar la cooperación internacional. A medida que continúa la recesión es importante mantener la visión a largo plazo y la voluntad política en apoyo de alianzas como el Pacto de Estado de España contra la Pobreza. Si se mantienen estas alianzas, la comunidad internacional podrá cumplir sus compromisos de aquí a 2015.

Conclusión

El PNUD ofrecerá su evaluación, revisada por homólogos, de las necesidades para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio a fin de contribuir a llegar a un acuerdo sobre el programa de acción para los ODM de aquí a 2015. Esperamos colaborar con España y otros países de la Unión Europea para hacer avanzar este programa.

Con el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio tenemos la oportunidad de brindar una vida mejor a miles de millones de personas. Tenemos la oportunidad de que en nuestros medios aparezcan titulares que nos hagan sentirnos orgullosos de lo que ha aportado nuestra contribución. Las decisiones que adopten los países de la Unión Europea, junto con las de muchos otros, resultan cruciales para hacer realidad la promesa de los ODM para los pobres del mundo.