Entrevista con la Representante del PNUD en Haití - Kim Bolduc

19 enero 2010

Kim Bolduc fue nombrada en noviembre de 2009 Representante Especial Adjunta de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) y Coordinadora Residente y de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas.

Pregunta: ¿Al día de hoy, cuál es la principal prioridad en Haití?

Kim Bolduc: Cada día que pasa surgen retos más y más importantes. Actualmente, seis días después del seísmo, nuestra prioridad es acelerar la asistencia a la población. Cómo acelerar el ritmo de ayuda mientras la situación en la ciudad se mantiene muy complicada en términos de tráfico, de falta de combustible, en términos de población desplazada viviendo en espacios abiertos, durmiendo en la calle. Acelerar la asistencia significa también que tenemos que ayudar al Gobierno a que vuelva a funcionar con normalidad. En estos momentos, el Gobierno trata de reorganizarse. Han sufrido tremendas pérdidas. El terremoto ha golpeado a todo el mundo. Y el hecho de que hoy estamos en condiciones de operar tiene mucho que ver, pienso yo, con la capacidad de resistencia de la gente y su determinación para extender una mano.

P: La ayuda está llegando a Haití. Sin embargo, ¿por qué está tardando tanto en llegar a las personas que más la necesitan?

KB: El país no para de recibir muchas y muy importantes donaciones, pero los problemas logísticos para sacarlas del aeropuerto, organizarlas y distribuirlas son enormes. El tráfico en las calles es terrible; por ejemplo, no hemos sido capaces de llegar hasta ciertas personas porque las carreteras están sobrecargadas. Además de eso, después de seis días se nos está acabando el combustible; estamos intentando traerlo de la República Dominicana pero allí también se están quedando sin él debido al aumento de la demanda. De modo que hemos recurrido a otros países vecinos, como Panamá, y estamos intentando hacerlo llegar hasta la República Dominicana para luego traerlo en camiones hasta Puerto Príncipe. El Gobierno ha tomado una decisión importante con el apoyo de la Misión de la ONU, que ha sido la de abrir un corredor humanitario. Esto ha sido posible gracias a la oferta del presidente dominicano Fernández de abrir un aeropuerto en la frontera entre la República Dominicana y Haití para que todos los suministros humanitarios puedan recibirse y almacenarse allí. Ciertamente esto ayudará al sobrepasado aeropuerto de Puerto Príncipe.

P: ¿Cuáles son los principales obstáculos y retos?

KB: Los retos serían encontrar sitios en esta capital tan sobre poblada, sitios seguros adonde trasladar a la gente para poder atenderla mejor. Necesitamos organizar centros de acogida para personas desplazadas. No podemos ir una por una a todas las personas que están en la calle, en parques, y comprobar que les llega ayuda en la cantidad y calidad necesarias.
Parte del reto consiste en encontrar terrenos vacíos suficientes para instalar los centros de acogida. Cómo restaurar, por ejemplo, dentro de esos centros los servicios básicos de salud y atención médica mediante clínicas ambulantes, por ejemplo, y hacer llegar alimentos y agua a la población.

Es necesario que los niños vuelvan a las escuelas. Esto es imposible mientras la gente permanezca dispersada por toda la ciudad. La idea es que en esos centros haya también escuelas provisionales. Ciertamente las condiciones no son ideales pero, por lo menos, los niños podrían reanudar las clases.

P: ¿Cuáles son los siguientes pasos a dar por el PNUD?

KB: Uno de los retos más importantes para mí en particular tiene que ver con nuestro mandato de prestar asistencia en las primeras tareas de recuperación; cuanto más rápido empecemos con eso, mejor. Por tanto, estamos explorando la posibilidad de poner en marcha programas de comida por trabajo y dinero por trabajo para dar ocupación a tanta gente como sea posible. Es fundamental hacer llegar dinero y comida a la población para que participe en los trabajos de limpieza y reconstrucción de la capital, porque esto no puede quedar en manos sólo de la comunidad internacional. Los haitianos no deberían ser simples beneficiarios de la ayuda sino los principales partícipes de cómo se usa. Queremos poner eso en marcha. Dando trabajo a la gente, tendrán unos ingresos independientes y podrán empezar a comprar comida y otras cosas.

He visto que en la ciudad han aparecido nuevas zonas de pequeño tamaño donde la gente sale a la calle para vender verduras y otros artículos. Ocurre desde ayer, y es algo muy prometedor. La gente está tratando de volver a la normalidad. Obviamente, la situación todavía es  muy grave. Pero en el PNUD hemos decidido reabrir el proyecto de Briquetas. Este proyecto, apoyado por nuestro Enviado Especial, el ex presidente Clinton, se centra en la fabricación de briquetas usando basura como materia prima en lugar de carbón vegetal a fin de que la gente deje de talar árboles. Antes del terremoto el proyecto daba empleo a 400 personas. Cuando volvimos al proyecto, nos encontramos con que los trabajadores nos estaban esperando, deseando de volver a empezar. Hay camiones que antes transportaban cemento y ahora están parados. A partir de hoy vamos a contratarlos y ponerlos a trabajar para limpiar la zona, la vecindad. La gente se ha sentido reconfortada por el hecho de que más allá  de la ayuda humanitaria con alimentos, agua y las necesidades básicas, el PNUD está ya pensando en restablecer el trabajo, la autosuficiencia y la dignidad de las personas afectadas.