Helen Clark: alocución a la Junta Ejecutiva del PNUD/FNUAP

19 enero 2010

Señor Presidente,
Miembros de la Junta Ejecutiva,
Colegas y amigos:

Introducción

Es un placer para mí presentar por tercera vez una alocución formal ante esta Junta.

Quiero comenzar felicitando a Su Excelencia el Sr. John Ashe, Representante Permanente de Antigua y Barbuda, por haber sido elegido Presidente de la Junta Ejecutiva del PNUD/FNUAP. También  felicito a las siguientes personas elegidas Vicepresidentes de sus grupos respectivos: para el grupo de Europa occidental y otros Estados, la Sra. Claude Lemieux (Canadá); para el grupo de los Estados Africanos, Su Excelencia el Sr. Atoki Ileka, Representante Permanente de la República Democrática del Congo; para el grupo de los Estados de Asia y del Pacífico, el Sr. Muhammad Ayub (Pakistán); y para el grupo de los Estados de Europa Oriental, el Sr. Farid Jafarov de Azerbaiyán.

Quiero también aprovechar esta oportunidad para agradecer sinceramente al Presidente saliente de la Junta Ejecutiva, Su Excelencia el Sr. Mohammad Khazaee, Representante Permanente de la República Islámica de Irán ante las Naciones Unidas. Agradezco también a los Vicepresidentes salientes, Srs. William Exantus (República de Haití), Jeroen Steeghs (Reino de los Países Bajos), Dragan Mićić (República de Serbia), y Omary Mjenga (República Unida de Tanzania), por el trabajo desempeñado durante el último año.

Doy en esta ocasión la bienvenida a Rebeca Grynspan, quien asumirá el puesto de Administradora Asociada del PNUD a comienzos de febrero. La mayoría de ustedes conocen a Rebeca, ya que fue Administradora Asistente y Directora Regional de la Dirección Regional para América Latina y el Caribe del PNUD desde marzo de 2006. 

Estoy convencida que con su gran experiencia y sólida trayectoria de gestión tanto dentro del sistema de la ONU como con el Gobierno de Costa Rica, Rebeca ejercerá una función invalorable ayudándome a dirigir el PNUD para lograr los cambios que buscamos y obtener los resultados en materia de desarrollo allí donde éstos son más importantes.

Actualización acerca de las áreas prioritarias de trabajo del PNUD desde la última reunión de la Junta Ejecutiva

A partir de la última reunión de su Junta Ejecutiva celebrada en septiembre, el PNUD ha brindado especial atención a dos grandes sectores relacionados entre sí: la respuesta al cambio climático y el logro de los ODM.

Como ya lo expresé en la reunión de esta Junta con las de UNICEF y del PMA realizada el pasado viernes, el mensaje esencial del PNUD en la Cumbre de Copenhague sobre el Clima fue que el nuevo acuerdo debe ser beneficioso tanto para el desarrollo como para el medio ambiente.

Los objetivos de desarrollo no se lograrán si se altera en forma negativa el clima del planeta en que vivimos, como tampoco se logrará que se mantenga lo que ya se ha conseguido.

Ésa es la razón por la que el cambio climático constituye un enorme desafío para el desarrollo, y sus efectos adversos ya se sienten, principalmente por las personas más pobres y vulnerables.

Siendo el organismo para el desarrollo más grande de la ONU, con  mandato específico y programas importantes relacionados con el medio ambiente, energía y desarrollo sostenible, el PNUD desempeña una función vital para hacer avanzar la agenda del clima en los países y también una función de promoción mundial. Mientras las negociaciones del acuerdo sobre el clima continúan, tenemos trabajo que hacer.

Como ya saben, junto con los demás organismos de la ONU, estamos apoyando activamente a los países donde se ejecutan programas para adaptarse a los impactos del cambio climático que son inevitables, a conseguir un crecimiento de bajo índice de carbono y a acceder a las estrategias en materia de energía, a reducir las emisiones debidas a la deforestación, y a asegurar que esos esfuerzos estén en el centro de los planes nacionales de desarrollo.

Para dar apoyo prioritario a las actividades de adaptación en 75 países, el PNUD les ha dedicado en los últimos tres años más de US$ 800 millones provenientes de varias fuentes, incluyendo  Australia, Japón, Noruega y España, y de fondos gestionados por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Las actividades de adaptación ya han comenzado en 30 países, y se espera que comiencen en los restantes 45 en el curso de los próximos meses. Nuestras intervenciones incluyen la ayuda para  fortalecer la capacidad de 20 países africanos a adaptarse al cambio climático con una generosa financiación del Japón.

A través del programa ONU-REDD y conjuntamente con la FAO y con el PNUMA, y en estrecha colaboración con el Banco Mundial, el PNUD también está ayudando a los países en desarrollo que poseen bosques a preparar estrategias nacionales de “Reducción de las emisiones debidas a la deforestación y a la degradación de los bosques", a implementar sistemas de monitoreo, información y verificación, y a apoyar la plena participación de los pueblos indígenas y de otras comunidades que dependen directamente de los bosques para sobrevivir.

El nivel de acceso al financiamiento destinado a la adaptación y mitigación del cambio climático es primordial para los países en desarrollo. El financiamiento del carbono existente hasta ahora no ha sido de fácil acceso para los países pequeños y para los menos desarrollados. El PNUD cumple una importante función a la hora de ayudar a crear las capacidades para acceder a dicho financiamiento.

Hemos establecido también una Iniciativa de Financiamiento para la reducción de las emisiones, prevista en los ODM, que crea alianzas con el sector privado para canalizar el financiamiento del carbono hacia proyectos de baja emisión y de desarrollo sostenible. Los resultados iniciales son alentadores: se han creado proyectos de reducción de emisiones en el África subsahariana, en América Latina y en Asia Central, y se están tomando medidas para extender la iniciativa a muchos otros países.

En los últimos 15 años, los proyectos del PNUD-FMAM han pasado de ser proyectos de demostración de la tecnología de apoyo a ser políticas de apoyo, instituciones e instrumentos de finanzas públicas que ayudan a estimular la inversión privada en tecnologías y prácticas respetuosas del medio ambiente y del clima.

Alrededor del 40% de los recursos del FMAM se implementan en la actualidad a través del PNUD. En  los últimos tres años, el PNUD movilizó alrededor de US$ 300 millones del FMAM, y cinco veces esa cantidad cada año en cofinanciamiento con otras fuentes.

Éstos son recursos que administramos y usamos correctamente. En dos estudios realizados, la oficina de evaluación independiente del FMAM dictaminó que el PNUD es la agencia que presenta mejor desempeño en la calidad de supervisión.

Otra relación esencial para nosotros en materia de clima y de medio ambiente es la que tenemos con el PNUMA. Su Director Ejecutivo, el Sr. Achim Steiner, y yo hemos proporcionado instrucciones a nuestro personal superior para trabajar sobre una estrategia que asegure que nuestras dos organizaciones optimicen las sinergias que existen y eviten la duplicación de tareas. Dado que tenemos mandatos complementarios, es esencial que logremos la relación laboral más sólida posible.

El PNUD seguirá fortaleciendo estas plataformas y los demás esfuerzos relacionados con el clima para lograr resultados demostrables. Ello se dará en un formato que pueda ser medido en el plan de acción, del cual hablaré en unos minutos.

Progresos alcanzados en materia de ODM

Con el tiempo que nos resta hasta 2015 transcurriendo rápidamente, siguen habiendo serias dificultades para alcanzar los ODM a tiempo, especialmente en África subsahariana y en los países menos desarrollados en general. Esto es central para el Plan Estratégico aprobado por la Junta Ejecutiva.

Si bien en el ámbito mundial hay una gran cantidad de estrategias e intervenciones probadas que podrían ser utilizadas, el PNUD debe seguir aportando ideas y enfoques innovadores para ayudar a los países a mantener el impulso en el sentido de alcanzar los ODM.

 En África, hemos apoyado a 23 países a preparar e implementar planes nacionales de desarrollo basados en los ODM, y a fortalecer el énfasis en los ODM de sus estrategias nacionales de reducción de la pobreza. Éstas son una prioridad para la red de economistas con la que contamos en 45 países africanos.

Desde que asumí mis funciones, he solicitado al PNUD aumentar sus esfuerzos en materia de ODM, pero no se trata de hacer más de lo mismo, sino de  hacer las cosas de manera diferente con el fin de alcanzar dichos objetivos.

El PNUD ha estado desarrollando una estrategia “innovadora” en materia de ODM para ayudar a todos los países a acelerar sus progresos: se trata de trabajar con los países donde se ejecutan programas para identificar las barreras que existen para el progreso, y así poder crear e implementar programas para sobreponerse a ellas. 

Esto tiene que constituir un esfuerzo conjunto con los demás socios del desarrollo del sistema de la ONU. Juntos podemos ayudar a los países a identificar los sectores de los ODM donde el progreso es débil, incrementar la implementación de las iniciativas que ya han dado buenos resultados, y preparar y tomar acciones para solucionar las dificultades.

Un compromiso nacional incondicional de lograr los ODM, junto con inversiones y políticas públicas firmes, resultan esenciales en este sentido, así como lo es tener un financiamiento para el desarrollo suficiente, predecible y bien coordinado.

Aumentar los aportes de la APD para lograr los ODM es posible en los países, tanto desde la perspectiva del desarrollo como de la macroeconomía. Los escenarios de Gleneagles, que el PNUD junto con el FMI y con otros socios ayudó a preparar, lo demuestran. Se está trabajando para crear escenarios de Gleneagles en los países africanos.

La Cumbre de los ODM que se celebrará en septiembre es una buena oportunidad para galvanizar los compromisos renovados de alcanzar los objetivos. El PNUD trabajará estrechamente con los socios del desarrollo de todo el mundo para crear el impulso político para ello, y establecer la base analítica y de evidencias que muestre cómo se pueden lograr los ODM si existe voluntad política y fondos para ello. 

Será importante también que la Cumbre de los ODM tenga un marcado énfasis sobre el género. Donde encontramos carencias en el logro de los ODM es sobre todo allí donde las necesidades y el estatus de las mujeres y de las niñas tienen poca prioridad. Quiero poner énfasis en la necesidad de que todas las intervenciones del PNUD destaquen un marcado énfasis en el fortalecimiento de la mujer.

Nuestro trabajo para lograr una mejor gobernanza también es muy importante para alcanzar progresos en materia de ODM. Los esfuerzos por reducir la pobreza y sobreponerse a serias dificultades medioambientales serán más sostenibles cuando los gobiernos sean sensibles, transparentes y responsables ante sus ciudadanos.

Nuestras intervenciones en áreas como el fortalecimiento jurídico de los pobres y el estado de derecho, la lucha contra la corrupción, el fortalecimiento de las capacidades del gobierno, el apoyo a los derechos humanos nacionales y a las instituciones electorales, el logro de la descentralización, y el asegurar que los parlamentos asuman su función de supervisión, son  importantes y están en la base del progreso en materia de desarrollo sostenible.

Nuestros fondos y programas asociados – FNUDC, UNIFEM y VNU – poseen importantes conocimientos y capacidades en sus áreas respectivas y llevan a cabo un trabajo vital en todo el mundo.

Cumpliendo con las expectativas de nuestros asociados

Hacer avanzar nuestra agenda de desarrollo implica trabajar con todos nuestros socios y contribuyentes del desarrollo, y efectuar los cambios necesarios para asegurar que el PNUD tenga un rendimiento óptimo.

En los últimos nueve meses he dado prioridad a reunirme con muchos homólogos gubernamentales, a viajar a todas las regiones donde trabajamos, y a reunirme con casi todos los Coordinadores Residentes / Representantes Residentes, y con varios Directores en los países.

Ha sido un proceso extenso que me ha dado una buena idea de nuestros operaciones en el mundo, y sobre cómo podemos rendir más en los 166 países en que operamos. Lo aprendido en este período sostiene el proceso de cambio que estamos comenzando.

Tanto en calidad de organismo de desarrollo independiente, como en calidad de líder y coordinador del sistema de desarrollo de la ONU, el PNUD tiene muchísimo que ofrecer.

Nuestra incomparable presencia mundial, nuestro apoyo a los países y a las comunidades en todos los momentos buenos y malos, y nuestra amplia experiencia, redes y conocimientos en materia de desarrollo, son todas ventajas que podemos utilizar de manera eficaz para apoyar a los países donde se ejecutan programas para el logro de sus objetivos de desarrollo.

Sin embargo, los países donde se ejecutan programas esperan cada vez más que los ayudemos a acceder a la asesoría técnica y de políticas de nivel mundial, y a la ayuda en materia de creación de capacidades adaptadas a las circunstancias locales.  Si vamos a ser eficaces a la hora de apoyar su transformación, tenemos que comenzar por cambiar nosotros mismos.

El Plan Estratégico aprobado por la Junta Ejecutiva pone al PNUD en ese camino ya que nos insta a centrarnos en las intervenciones que tengan  impacto sobre todo el sistema. Con el tiempo nuestras oficinas en los países tendrán que estudiar las capacidades que tienen actualmente y hacer cambios que nos permitan colmar las expectativas de los países donde se ejecutan programas. En muchos lugares tenemos demasiados conocimientos en programas tradicionales de gestión y demasiado poco en las capacidades necesarias para contribuir al cambio de todo el sistema.

En este contexto, tenemos que mejorar aún más la gestión de los recursos humanos

Los procesos de contratación tienen que ser ajustados para asegurar que nos ayuden a elegir a las personas indicadas para los lugares indicados y en los momentos indicados.

Tenemos también que mejorar la planificación del personal y el desarrollo profesional de nuestros funcionarios.

En los próximos meses presentaré un plan de acción para intensificar la implementación del Plan Estratégico, en el que se prestará atención a una serie de temas organizacionales de primer orden.

En unos diez días asistiré a un retiro con los directores superiores del PNUD con el objetivo de establecer el camino que éste debe seguir  para constituir una organización cada vez más sensible, importante y eficiente, y ser líder del sistema de desarrollo de la ONU.

 

Marcando el énfasis sobre los resultados

Uno de los temas que discutiré con los directores superiores es cómo medir y captar de manera contundente los servicios que prestamos en el ámbito de la toma de decisiones, teniendo en cuenta que las intervenciones del PNUD se basan en planes a largo plazo que están relacionados con los resultados que se persiguen conjuntamente con nuestros socios.

La Junta Ejecutiva ha dado señas claras de que espera un análisis exhaustivo de la contribución del PNUD a los resultados nacionales. En mis varios años de trabajo para el gobierno, siempre me centré en el objetivo último prestando importancia a dar resultados y a comunicar los logros.

Estoy comprometida en dar a los Estados Miembros una idea clara de lo que hacemos, de las acciones que hemos tomado, de cuánto cuestan esas actividades y de cuáles son los resultados que ayudamos a conseguir.

En la sesión de junio de la Junta Ejecutiva, el PNUD presentará un informe analítico sobre los resultados conseguidos según el Plan Estratégico. Efectuaremos una serie de reuniones informales con los miembros de la Junta, comenzando próximamente, para informarles de nuestro análisis de los resultados.

El informe debe mostrar el alcance de los logros en cada una de nuestras cuatro áreas de trabajo y presentar un análisis profundo del trabajo realizado por el PNUD en ciertas áreas prioritarias, incluyendo los ODM y el cambio climático. 

El informe también tiene que reflejar la visión que estoy comunicando dentro del PNUD sobre la necesidad de demostrar nuestra importancia continua en los países donde se ejecutan programas, sea cual fuese su estado de desarrollo, sobre dar muestras de liderazgo dentro del sistema coordinado de la ONU, y sobre la necesidad de mejorar nuestra eficacia y eficiencia.

Relaciones en evolución

La cantidad de países de ingresos medios y países contribuyentes sigue creciendo. Entre ellos se encuentran muchos que, hasta no hace mucho, eran receptores de ayuda al desarrollo. Algunos están adquiriendo rápidamente importancia como líderes de pensamiento y de acción en asuntos que afectan a toda la comunidad internacional.

Las clasificaciones rígidas en países “donde se ejecutan programas” y países “donantes” tendrán que dar paso a las alianzas que incluyan más tipos de relaciones.

El PNUD está evaluando sus relaciones país por país. En el futuro nos involucraremos más activamente en iniciativas de cooperación en materia de desarrollo del Sur, incluyendo a través de la cooperación triangular. Algunas naciones del Sur están buscando explícitamente nuestra ayuda para crear sus propios programas de cooperación.

En noviembre visité Corea, donde se acaba de cerrar la Oficina del PNUD en el país. Durante muchos años Corea ha sido miembro de la OCDE y acaba de pasar a formar parte de su Comité de Ayuda al Desarrollo. Esto exige un tipo de relación distinta con el PNUD. En Corea firmé, conjuntamente con el Ministro de Relaciones Exteriores y de Comercio, dos acuerdos que constituirán la base de nuestra cooperación futura en materia de desarrollo. El primero establece el Fondo Fiduciario Corea-PNUD en materia de ODM, que apoyará las iniciativas de reducción de la pobreza y de cambio climático dentro del marco de los ODM. El segundo crea un Centro de Políticas del PNUD en Seúl para las Alianzas Mundiales de Desarrollo, que reemplazará nuestra vieja presencia como oficina en el país.

En diciembre asistí a la Conferencia de alto nivel en Nairobi sobre la cooperación Sur-Sur. Se sabe que la estrategia, los conceptos de políticas, las capacidades y la experiencia técnica que se pueden intercambiar en una cooperación Sur-Sur son, en muchos casos, los mejores para solucionar las dificultades en materia de desarrollo que tienen los demás países en el Sur. El PNUD cumple una función esencial a la hora de facilitar ese intercambio y la transferencia de conocimientos.

Por ejemplo, en India hace seis semanas, el PNUD ayudó a organizar una conferencia en la que se presentaron las experiencias prácticas de América Latina a los países de Asia que ya están haciendo o que piensan hacer programas de transferencia de dinero.

Esto hace que sea más esencial que nunca que mejoremos la gestión de los conocimientos. Tenemos una fuente muy amplia de conocimientos e información en materia de desarrollo entre nuestros funcionarios, así como en el monitoreo y la evaluación de nuestro trabajo, que tienen que poder circular sin problemas en toda la organización, en todos los países y en todas las regiones, para que puedan ser útiles allí donde se les necesite.

En estos momentos 2.200 funcionarios del PNUD y los socios están usando y probando el nuevo sistema virtual “Teamworks” que será adoptado oficialmente en 2010.

“Teamworks” ayudará a las oficinas y equipos en los países a compartir los conocimientos que poseemos, a encontrar conocimientos nuevos que les sean útiles, y a ponerse en contacto con los homólogos, asesores y expertos allí donde estén. Fundamentalmente, hace que nuestra capacidad de compartir los conocimientos se adapte al siglo 21. Esto nos ayudará a dar asesoría de calidad en materia de políticas, a mejorar nuestra eficacia en materia de costos, y a retener los conocimientos y la experiencia adquirida por los funcionarios, los socios y los consultores. 

Seguridad del personal del PNUD

Es de primordial importancia para mí, que hagamos todo lo posible por proteger a nuestro personal y nuestra propiedad.  Cada ataque sufrido por nuestros funcionarios es un ataque perpetrado a los demás. El terremoto devastador de Haití nos hace pensar también en los riesgos por sismos y por otros desastres naturales a los que podemos estar expuestos. He solicitado a la dirección de Gestión y a la de Prevención de Crisis y Recuperación que evalúen esos riesgos y que den su opinión sobre las medidas a tomar. En estos momentos están trabajando sobre ese tema y presentaremos las conclusiones a la Junta en su momento.

El personal de la ONU trabaja en todo el mundo en muchos entornos difíciles y a menudo extremadamente peligrosos. Esta dedicación tiene que ir acompañada del compromiso de todos los Estados Miembros de financiar y apoyar la toma de medidas de seguridad apropiadas a las circunstancias. No creo que sea aceptable que los costos extraordinarios de seguridad tengan que salir de los escasos recursos que se movilizan para nuestro trabajo humanitario y de desarrollo.

Se estima que se necesita un total de US$ 85 millones en el bienio 2010-2011 para colmar los costos de seguridad requeridos por las Naciones Unidas, de los cuales US$ 58 millones saldrán de los recursos ordinarios. De concebir requisitos inesperados de financiamiento de costos de seguridad en el período 2010-2011 – especialmente después del ataque del año pasado a las instalaciones de la ONU en Kabul – el presupuesto incluye mi solicitud de tener una autoridad excepcional durante ese bienio de gastar, de ser necesario, hasta US$ 17,4 millones adicionales de los recursos ordinarios, lo que representa un 30% adicional por encima de los US$ 58 millones previstos.

Ser mundial y actuar localmente

Para constituir una organización mundial que responda a las necesidades específicas de los países en desarrollo, el objetivo en la sede y en los centros regionales y de políticas, tiene que ser el de dar el mejor apoyo posible a nuestra muy amplia red de oficinas en los países.

Son ellas las que están en el frente del desarrollo y tenemos que ayudarlas a lograr resultados de manera rápida a través de la ágil liberación de recursos y del apoyo de nuestros programas y redes de conocimientos mundiales.

Por lo tanto una vez más estudiaré hasta qué punto la Sede y las Oficinas Regionales pueden dar  apoyo eficaz a las oficinas en los países y a los países donde se ejecutan programas.

Países en crisis

La demanda de nuestros servicios, tanto después de un conflicto como de un desastre natural, ha aumentado en los últimos años y lo que se espera que hagamos es mucho. En 2008, 83 oficinas del PNUD en los países efectuaron trabajos relacionados con la prevención de las crisis y la recuperación y es probable que esa cifra haya aumentado en el curso del último año.

En todo el mundo, de Haití a Sudán, de Liberia a Georgia, de la República Democrática del Congo a Somalia, y de Iraq a Afganistán, el PNUD desempeña la función crucial de ayudar a una transición rápida del socorro a la recuperación y, a través de la función del Coordinador Residente, coordinar con otros organismos que puedan tener cabida en el proceso. Nuestras capacidades serán de gran utilidad en Haití en los difíciles meses y años venideros.

De manera general, nuestros programas de recuperación temprana se seguirán centrando en áreas tales como el desarme, la desmovilización y reintegración de ex combatientes, la generación de modos de vida, el restablecimiento del estado de derecho, el fortalecimiento de las capacidades nacionales y locales para gestionar los conflictos en forma pacífica, la lucha contra la violencia sexual y de género, y la reducción de riesgos frente a los desastres.

Estamos adoptando procedimientos ágiles a través de los cuales el PNUD pueda ofrecer en forma rápida y flexible el tipo de apoyo requerido, ya sea estratégico, programático, operacional o de recursos humanos, a los países donde los desafíos, las oportunidades y lo que está en juego sean considerables. Estos procedimientos se están utilizando en estos momentos para nuestra respuesta en Haití.

También seguiremos trabajando estrechamente con nuestros colegas de la Secretaría de la ONU y de los demás organismos del GNUD, así como con otros actores multilaterales y bilaterales, para dar un apoyo coherente a la consolidación de la paz después de un conflicto.

Reforma de la ONU

Es posible alcanzar reales logros en materia de desarrollo cuando los organismos de la ONU están bien coordinados en sus alianzas con los países donde se ejecutan programas y con los donantes bilaterales y otros sobre el terreno.  

A fines del año pasado, me reuní por segunda vez con los Coordinadores Residentes de la ONU de los ocho países piloto de la iniciativa “Unidos en la acción”. En esos países como también en otros se están haciendo ingentes esfuerzos por mejorar la habilidad de la ONU para ser más eficaz y para constituir un socio importante del desarrollo.

La declaración final de la reunión intergubernamental celebrada en Rwanda en el mes de octubre entre los países piloto y los países autónomos estableció que para ellos “no había marcha atrás para trabajar como se hacía antes de la iniciativa Unidos en la Acción”, y dijeron estar convencidos de su importancia.

Dicha reunión en Rwanda dio comienzo a las evaluaciones de los países de los programas piloto que, conjuntamente con la evaluación independiente de todos los programas piloto como grupo que va a efectuarse en su momento, serán esenciales a la hora de planificar el futuro de la reforma de la ONU.

El establecimiento de unos 90 nuevos Marcos de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDAF) en los próximos tres años será una buena oportunidad para los organismos del GNUD de trabajar juntos de manera estratégica para apoyar las prioridades nacionales de desarrollo.

Se pidió a todos los Coordinadores Residentes y a los Equipos en los países hacer un cambio en la importancia y la calidad de la próxima generación de UNDAF, evaluar los UNDAF existentes, y asegurar que existan las capacidades correctas en los países para lograr resultados dentro del contexto de los UNDAF. Esto será particularmente importante en lo que respecta a la respuesta al cambio climático y a los ODM.

Dentro de los Equipos de la ONU en los países tenemos que apoyar el mandato de cada uno y hacer programas conjuntos ya que aportamos conocimientos diferentes para un fin común.

Para ello, la Directora Ejecutiva del PMA, la Sra. Josette Sheeran, y yo acordamos que nuestros directores superiores estudiaran el modo en que podríamos trabajar juntos con más eficacia en el período entre una crisis y la recuperación, yendo más allá de la actual coordinación ad hoc en el ámbito de los países en forma de adoptar un enfoque más estratégico.

Como mencioné anteriormente, el Director Ejecutivo del PNUMA y yo nos embarcamos en un proceso para asegurar que nuestras organizaciones complementarias trabajen juntas en forma eficiente.

Como lo está haciendo ya el Presidente actual del Comité de organizaciones copatrocinadoras de ONUSIDA, el PNUD está trabajando con otros organismos de la ONU y con el Director Ejecutivo de ONUSIDA con el propósito de reforzar nuestra respuesta conjunta a la epidemia del SIDA.

Los organismos del GNUD también han trabajado con el Vicesecretario General para preparar el informe de la entidad conjunta sobre género solicitada por la Asamblea General.

La nueva entidad no eximirá a las otras partes del sistema de la ONU de sus responsabilidades de promoción de la igualdad de género, sino que, trabajando a través de la Junta de Jefes Ejecutivos y del GNUD en todo el mundo, y del sistema de Coordinadores Residentes en los países, se asegurará claridad sobre las funciones y responsabilidades de cada parte del sistema, y se conseguirá una respuesta más coherente y enfática que haga avanzar la igualdad de género.

De manera general, el PNUD tiene que continuar proporcionando liderazgo y dirección para que el sistema de la ONU sea tan eficiente y eficaz como lo pueda ser, teniendo un impacto mayor en los países.

Un presupuesto para alcanzar resultados

Para ello y para que el PNUD obtenga más resultados en las otras maneras que ya he mencionado, tenemos que tener una base adecuada y predecible de recursos ordinarios.

Soy consciente de que los países donantes se encuentran en circunstancias financieras difíciles como resultado de la recesión internacional, pero es importante que los donantes sigan e incluso aumenten sus compromisos actuales – como ya lo han hecho muchos – para no dar marcha atrás en los progresos del desarrollo.

El PNUD está haciendo todo lo posible por ampliar su base de donantes. La implementación de nuestro Plan Estratégico puede peligrar si no se reciben las contribuciones voluntarias en los niveles aprobados por la Junta Ejecutiva.

El presupuesto bienal de apoyo prevé la existencia de fondos para los gastos operativos del PNUD. Las cifras estimadas del presupuesto para el bienio 2010-2011 tienen un formato basado en los resultados: reflejan una clasificación más coherente de actividades de gestión y de desarrollo y los costos asociados con ellas, y respaldan la implementación del Plan Estratégico. 

Quiero agradecer la asesoría recibida del Comité Asesor de Asuntos Administrativos y de Presupuesto, cuyo informe sobre las estimaciones del presupuesto está a disposición de todos. Mis colegas presentes hoy aquí de la Dirección de Gestión pueden responder a cualquier pregunta que tengan sobre el particular.

Es esencial reconocer que los gastos bienales del presupuesto no se pueden categorizar sólo como gastos generales. Las funciones de políticas, de transferencia de conocimientos y de asesoría que dan las oficinas en los países del PNUD son una parte fundamental e integral del valor que agrega el PNUD. Compartimos el propósito de reducir los gastos generales pero ello no es sinónimo de reducir el presupuesto bienal.

El presupuesto que se propone está basado en hacer avanzar el enfoque de tres pilares aprobado por la Junta Ejecutiva en septiembre.

Primero refleja los esfuerzos para asegurar que los involucrados tengan confianza de que todos los recursos están siendo utilizados de manera correcta. La rendición de cuentas y la transparencia son primordiales y no economizaremos esfuerzos destinados a supervisar nuestro desempeño y a rendir cuentas e informaciones sobre los resultados.

En segundo lugar el presupuesto muestra que en estos momentos difíciles, el PNUD está comprometido a utilizar del mejor modo posible los recursos de que dispone y a racionalizar los costos operativos. Logramos reducir el componente de recursos ordinarios del presupuesto en US$ 69,7 millones o el 8% del presupuesto de apoyo del bienio 2008-2009. 

Esto fue posible por la combinación de los siguientes pasos:

  • La eliminación de los servicios y actividades redundantes o no esenciales, incluyendo un menor gasto en actividades opcionales;
  • La identificación de funciones y actividades de menor prioridad que puedan ser reducidas o eliminadas;
  • La gestión económicamente más eficaz de los puestos, incluyendo la congelación de los mismos; y
  • La maximización del uso de otros recursos disponibles.

Se propone realizar ahorros a través de un mejor uso de la tecnología de la información y la comunicación, por ejemplo a través de videoconferencias, pudiendo de este modo reducir los gastos de viajes, del uso de lugares más económicos para las reuniones, y de la reducción de los costos de consultores y de ayuda temporaria.

Estas reducciones propuestas sirvieron para contrarrestar más del 75% de los US$ 91,5 millones estimados de los aumentos en costos no opcionales que se espera que el PNUD tenga para financiar estructuras, funciones y actividades en el período 2010-2011. 

En el bienio 2010-2011 seguiremos tomando medidas para ser más eficientes en toda la organización, dando especial atención a: 

  • Integrar la reducción de los costos y la mayor eficiencia de los recursos ordinarios y extrapresupuestarios como un proceso continuo de reducción de costos;
  • Usar estratégicamente y financiar la ICT para ayudar a conseguir procesos de trabajo más ajustados, requisitos de información y gestión de conocimientos;
  • Clarificar y confirmar la dimensión y el financiamiento de la estructura de base del PNUD, teniendo en cuenta los diversos grupos de conocimientos que se requieren en las oficinas de país de los países menos desarrollados, de ingresos medios y en situación de crisis, por ejemplo;
  • Mejorar la gestión de los recursos humanos para que las necesidades de personal se planifiquen de manera general y se cumplan con eficacia;
  • Estudiar y validar la política de recuperación de costos y la contribución de esos recursos al financiamiento del PNUD, y dar una guía específica sobre la implementación de los servicios de apoyo.

Si se toman las acciones apropiadas en estas áreas, se podrá contener los costos y asegurar que el PNUD sea un proveedor flexible y sensible de servicios de desarrollo, coordinación y gestión de calidad.

El tercer pilar de las estimaciones del presupuesto es una proposición de varias inversiones estratégicas modestas, que sigan las prioridades que he descrito anteriormente, por un monto de US$ 28 millones de los recursos ordinarios, que incluyen el fortalecimiento de las inversiones para alcanzar los ODM y para mejorar las capacidades nacionales de responder a las implicaciones del cambio climático, especialmente en África; el fortalecimiento de las actividades de desarrollo Sur-Sur; el impulso de las intervenciones de desarrollo relacionadas con la prevención de la crisis y la recuperación; y la optimización de las herramientas y sistemas de gestión y transferencia de conocimientos.

En conjunto, estas propuestas resultan en un presupuesto para 2010-2011 financiado con los recursos ordinarios de US$ 823,3 millones netos. En términos nominales, es un 5,8 % superior que el presupuesto neto aprobado el bienio pasado.

Además, las estimaciones del presupuesto actual proyectan US$ 77,5 millones en actividades especiales para ser financiadas con recursos ordinarios. De ese monto total, US$ 72,4 millones están destinados a actividades ordenadas por la Asamblea General, incluyendo los US$ 58 millones en costos de seguridad ordenados por las Naciones Unidas a los que me referí anteriormente, y US$ 5,1 millones de inversiones de capital.

Si el financiamiento previsto no se materializa, les puedo asegurar que tomaremos medidas para asegurar que el PNUD siga operando con los recursos que disponga.

Sigo comprometida con trabajar estrechamente con el FNUAP y con UNICEF, especialmente en lo referente a la armonización que lleve a la presentación de presupuestos integrados para cada agencia a partir de 2014. En este sentido, resultan útiles para todos las cuatro clasificaciones amplias de actividades y de costos que aprobó la Junta Ejecutiva en su decisión 2009/22, como parte de la metodología y del enfoque de las estimaciones del presupuesto del PNUD para el período 2010-2011.

Conclusión

Contando con los recursos suficientes, con el personal indicado, con alianzas amplias e innovadoras de dentro y de fuera del sistema de desarrollo de la ONU, y con un énfasis marcado en apoyar a nuestras oficinas en los países, tengo la confianza de que el PNUD podrá suministrar mejores resultados de manera más eficaz y eficiente.

Espero trabajar con todos ustedes para que esto sea así. Agradezco a todos los miembros de la Junta por su apoyo a la hora de respaldar y guiar al PNUD.