Helen Clark: 2nd Sesión Ordinaria de la Junta Ejecutiva del PNUD / FNUAP

09 septiembre 2009

Alocución de Helen Clark
Administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrolloen ocasión de la Segunda Sesión Ordinaria de la Junta Ejecutiva del PNUD / FNUAP

Sr. Presidente,

Miembros de la Junta Ejecutiva,

Colegas y amigos:

A. Introducción

Es un enorme placer para mí estar hoy aquí con ustedes, en mi segunda sesión de la Junta Ejecutiva. En estos últimos meses he podido tener contacto con muchas más personas que con las que había interactuado cuando me dirigí a la Junta en mayo. Este salón está pues lleno de caras conocidas que me han ayudado a integrarme al PNUD y al grupo más amplio de asociados.

El mes de septiembre es siempre un mes muy ajetreado en la ONU, debido al comienzo del debate general de la Asamblea General, y este mes de septiembre es particularmente importante. La Cumbre sobre Cambio Climático que ha convocado el Secretario General para el próximo día 22 reunirá a muchos Jefes de Estado, Jefes de Gobierno y a otras altas personalidades.

Es una oportunidad ideal para dar impulso, desde ese alto nivel, a las negociaciones sobre cambio climático en las que tanto los países en desarrollo como los desarrollados tienen mucho en juego.

Además, cerca de aquí, en Pittsburgh, los líderes del G20 se reunirán para debatir sobre la economía mundial. El Secretario General representará a la ONU en esa reunión, y es importante asegurar que sean oídas las voces de los países en desarrollo que se han visto muy afectados por la recesión mundial.

Desde que estuve con ustedes en mayo, me ha quedado aún más claro que el PNUD, como parte integrante del sistema amplio de la ONU, puede contribuir a hacer frente a asuntos críticos como la recesión y el cambio climático que tienen un impacto sobre el desarrollo.

Hoy me centraré sobre cómo hacer avanzar la agenda del desarrollo, incluso en estos momentos difíciles, sobre la actual reforma de la ONU, y haré algunos comentarios de introducción sobre las finanzas del PNUD.

B. Cómo hacer avanzar la agenda del desarrollo

Desde mayo he seguido reuniéndome con una amplia gama de representantes de gobiernos, de otros organismos multilaterales, con diversas ONG y con otros socios tanto en Nueva York como en otras ciudades.

Mi visita a Liberia, la República Democrática del Congo y Etiopía del mes de junio fue mi primera visita en calidad de Administradora a países donde se ejecutan programas. Como ya expresé a la Junta en mayo, ésta fue una decisión deliberada.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio son el corazón del Plan Estratégico del PNUD, y con la meta de 2015 a sólo seis años, tenemos que centrarnos decididamente en los ODM.

En ninguna otra región es esto más importante que en África, especialmente en estos momentos difíciles en que los países africanos y sus poblaciones se han visto muy afectados por la crisis económica.
Como es sabido, antes de la crisis ningún país del África subsahariana estaba dentro de los parámetros para alcanzar todos los ODM.
Sería doblemente grave si la recesión mundial hiciese retroceder y perder los progresos alcanzados con tanto esfuerzo para lograrlos. Conjuntamente con el amplio grupo de organismos que conforman el Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el PNUD está intentando ayudar a los que ya son pobres y vulnerables al mismo tiempo que mantiene el ritmo para alcanzar los ODM.

El PNUD está asistiendo a los países en desarrollo a analizar los impactos que tiene la recesión sobre sus ciudadanos, los está aconsejando sobre las respuestas en materia de políticas, incluyendo los enfoques de la protección social, y los está ayudando a movilizar recursos.
Por ejemplo:

  • En India asistió al gobierno en la implementación de la Ley Nacional de Garantía de Empleo Rural, que es un mecanismo importante de seguridad para los trabajadores del sector informal.
  • En Mauricio ayudó al gobierno a preparar su paquete de estímulos basado en su trabajo de establecimiento del presupuesto actual centrado sobre el desempeño.
  • En Namibia, Paraguay y Siria está ayudando a financiar estudios sobre el impacto de la crisis y sobre la creación de instrumentos de política apropiados para darle respuesta.

La Junta de jefes ejecutivos de las Naciones Unidas acordó en abril que tendría que haber un marco común para hacer frente a la crisis económica, ayudar a acelerar la recuperación y crear una globalización más inclusiva y más verde. Ese marco tiene que incluir iniciativas para la seguridad alimentaria, el comercio, el pacto mundial de empleo, y una base de protección social.

La Conferencia sobre la crisis financiera y económica mundial y su impacto sobre el desarrollo, que se celebró aquí en la ONU en junio, hizo un llamamiento para considerar más profundamente este tipo de respuesta general a la crisis, con el fin de impulsar las estrategias nacionales de desarrollo. Esperamos que la comunidad internacional responda a este llamamiento para dar un apoyo adecuado a ese esfuerzo.

Dado que este año muchos países en desarrollo se enfrentan a flujos de ingresos internos reducidos, sus gobiernos necesitan apoyo para mantener los presupuestos de los servicios básicos como la salud y la educación, que son esenciales para lograr los ODM.

Si los niños dejan de asistir a la escuela debido a los efectos que tiene la crisis sobre sus familias y los presupuestos de sus países, quizá nunca tengan una segunda oportunidad en materia de educación. Si los niños están mal alimentados a causa de la crisis, los efectos a largo plazo sobre sus capacidades cognitivas y su potencial productivo serán graves.

Una profunda crisis económica en los países vulnerables puede entonces convertirse en una crisis humanitaria, e incluso agravarse la situación, precipitándolos a la inestabilidad y al conflicto. Las consecuencias pueden llevar años o incluso décadas en ser remediadas, a un costo mucho mayor, en última instancia, para la comunidad internacional que si brinda ahora una ayuda oportuna.

Ésa es la razón por la que el PNUD seguirá apoyando al Secretario General en su campaña para que el G8 cumpla con los compromisos de Gleneagles en materia de APD, los cuales se han repetido muchas veces. Recientemente se han vuelto a reiterar en Italia, pero todavía están lejos de ser cumplidos, especialmente en África.

Todos sabemos que la recesión también ha golpeado duramente a los países desarrollados y a su gente, pero éstos, en definitiva, tienen mucho más dinero para ayudar a sus países a sobreponerse.
Incluso en estos momentos difíciles, muchos donantes han hecho un enorme esfuerzo por mantener su ayuda al desarrollo, y quiero dejar constancia de mi agradecimiento personal por seguir dando prioridad a la ayuda de los que son más vulnerables.

Como ya lo mencioné en mayo, el PNUD y el FMI han estado trabajando estrechamente con los países africanos y con sus socios multilaterales para crear “Escenarios Gleneagles” que muestren los resultados en materia de desarrollo que se podrían obtener si se aumenta la APD hasta los niveles que se prometieron en el G8. Próximamente comenzaremos el proceso de movilización de recursos en base a esos escenarios específicos para los distintos países.

Se estima que el total requerido para los primeros diez países es de $4,5 mil millones, que es una suma pequeña si se le compara con los más de $18 billones que se movilizaron para estabilizar el sistema financiero mundial.

En algo más de dos semanas acompañaré al Secretario General a la reunión del G-20 en Pittsburgh. Antes de eso, mañana jueves y el viernes, asistiré a una reunión Sherpa del G20 en Washington.
El orden del día de la reunión del G20 en Pittsburgh está, lógicamente, enfocado al futuro sobre la base de que el sistema financiero internacional se ha estabilizado, pero es importante que sigamos insistiendo en que hay que colmar las necesidades de los países más pobres que todavía están en crisis.

Un seguimiento de la reunión del G20 en Londres en materia de financiación para los más vulnerables será crucial. Del mismo modo la existencia de un espacio fiscal es una herramienta importante para hacer frente a los impactos económicos, y debe estar disponible también para los países menos desarrollados.

Si en estos momentos damos una asistencia específica, podemos ayudar a los países vulnerables a mantener el ritmo en materia de ODM.

Por estas fechas el año próximo, la atención se centrará una vez más sobre los progresos en materia de ODM en ocasión del evento de alto nivel que tendrá lugar aquí en la ONU.

El PNUD, conjuntamente con el resto del Grupo de la ONU para el Desarrollo, está actualmente identificando, país por país, dónde están los desequilibrios en el logro de los ODM y qué más se puede hacer entre todos para sobreponerse a ellos.

Este esfuerzo necesita estrategia y coordinación, ya que el progreso de cada ODM está relacionado con el progreso de los demás ODM.

Lo antedicho hace aún más importante el hecho de que todos las partes del sistema de desarrollo de la ONU tienen que trabajar juntas para apoyar los mandatos de cada una.

Por ejemplo, el PNUD no es un organismo especializado en la salud materna y, sin embargo, su función de convocación y coordinación tiene que estar dirigida a dar un apoyo total a los organismos que sí tienen ese mandato específico.

Lograr los objetivos y las metas en materia de salud materna está íntimamente relacionado a nuestra habilidad de lograr los ODM en materia de salud y educación infantil, y de reducción de la pobreza y del hambre, de manera continua.

Fundamentalmente el desarrollo no puede alcanzarse si el cincuenta por ciento de la población queda excluido de las oportunidades que conlleva, y es por esa razón que mejorar el estatus de la mujer tiene que ser parte integrante de todas nuestras intervenciones.

Establecer el nexo entre el logro de los ODM y el desarrollo sostenible me ha llevado también a dar prioridad al apoyo del PNUD a los países donde se ejecutan programas sobre asuntos relacionados con el clima, y a las negociaciones en curso para alcanzar un nuevo acuerdo.

El desarrollo y el impacto del cambio climático y de la variabilidad del clima no pueden tratarse como asuntos separados, sino que están íntimamente relacionados.

Según algunas estadísticas, el cuarenta por ciento de la inversión en el desarrollo derivado de la APD y de préstamos es sensible a los riesgos asociados con el clima. Por lo tanto, si la resistencia y adaptación a esos riesgos no forman parte de las estrategias de desarrollo, se estará socavando invalorables inversiones en el desarrollo y los avances que se deriven de ellas.

Los cambios y variabilidad del clima actuales afectan en mayor medida a las personas que son más pobres y vulnerables. Se estima que una persona que vive en un país en desarrollo tiene 79 veces más probabilidades de verse afectada por un desastre climático que una persona en un país desarrollado.

Sin embargo, de la experiencia de hacer frente a los problemas pueden surgir oportunidades. La financiación generada por un nuevo acuerdo sobre el clima tendrá que ser considerable y, por lo tanto, será una parte importante de la financiación que se disponga para el desarrollo en el futuro.

Al mismo tiempo, un compromiso de reducir sensiblemente las emisiones y de adoptar una mitigación eficaz es crítica para nuestro futuro en materia de clima.

En este contexto, nos complace el reciente anuncio de Japón relativo a la meta que se ha impuesto de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los científicos dicen que tenemos unos diez años para prevenir el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero que podrían causar transformaciones e impactos catastróficos e irreversibles en el clima.

Un resultado exitoso de las negociaciones sobre el clima nos ayudaría simultáneamente a reducir las emisiones, lo que a su vez resultaría en procesos más sostenibles de producción y consumo; a hacer frente a la pobreza energética; y a canalizar la financiación asociada con el clima hacia planes factibles y económicos de crecimiento de baja emisión de carbono.

Hacer frente al cambio climático, generar un crecimiento económico sostenible y avanzar para lograr los ODM pueden y deben, pues, estar íntimamente ligados.

Como saben, el PNUD ha generado una experiencia considerable en las áreas de variabilidad y cambio climático y de gestión de los riesgos asociados con el clima, así como en materia de energía, medio ambiente y desarrollo sostenible. Está totalmente comprometido a ayudar a los países donde se ejecutan programas para responder a los cambios climáticos a los que se enfrentan.

Esto incluye asistirlos en los análisis y articular sus necesidades en las negociaciones sobre el clima, y en desarrollar sus capacidades para acceder a la financiación del carbono hoy y en el futuro.

En el transcurso de mi visita a África pude ver con mis propios ojos el trabajo del PNUD y de los equipos de la ONU en los países, así como de las misiones de la ONU, en entornos complejos.

Es esencial que el trabajo que desarrollamos en países que han pasado por conflictos traumáticos ayude a los dividendos de la paz y conforme los cimientos de una recuperación y estabilidad a más largo plazo.

Nuestras actividades en programas de recuperación temprana en materia de desarme, desmovilización y reintegración de ex combatientes, de generación de medios de vida, y de lucha contra la violencia sexual y de género tienen todas una razón esencial de ser, como también la tiene nuestro trabajo de promoción de una gobernanza mejor y más responsable, ya sea por medio del fortalecimiento del sector de la justicia, del apoyo a la creación de una administración pública eficaz, o de la asistencia a la institución de una gobernanza local y regional, así como del funcionamiento de sistemas electorales y legislativos.

En mi alocución de mayo a la Junta enfaticé el hecho de que la creación y el desarrollo de las capacidades deben estar en el centro del trabajo del PNUD.

Con el fin de dar el tipo de alto impacto, la asesoría de políticas de cara al futuro y el apoyo que cada vez más se esperan de nosotros en los países donde se ejecutan programas, debemos mejorar nuestras propias habilidades y nuestra capacidad de ser los líderes en materia de desarrollo.

A principios del mes que viene presentaré en Bangkok el Informe anual sobre desarrollo humano del PNUD, que este año se centra en las migraciones.

Esta publicación insignia es una parte esencial del trabajo del PNUD para asegurar que todos los factores que tienen un impacto sobre el desarrollo humano reciban atención.

Forma parte de los enormes recursos de conocimientos que han desarrollado nuestros funcionarios y los cuales debemos aprovechar. Todos nuestros conocimientos, incluso los obtenidos de las extraordinarias y cuidadosas evaluaciones que se preparan sistemáticamente sobre nuestro trabajo sobre el terreno, tienen que usarse para hacer del PNUD un socio del desarrollo que aporta un enorme valor.

Quiero aquí mencionar a nuestros fondos y programas asociados – FNUDC, UNIFEM y VNU. Los tres tienen habilidades y experiencias excepcionales en sus campos respectivos, que complementan perfectamente lo que hace el PNUD.

C. Apoyando la coherencia del Sistema de desarrollo de la ONU

Cuanto más he visto y aprendido en los cinco meses que llevo como Administradora, más me he convencido de la importancia de los esfuerzos enormes que se están llevando a cabo para coordinar mejor el sistema de desarrollo de la ONU.

Me he reunido con un gran número de jefes de organismos de fuera y de dentro del marco del GNUD. Queda claro que cada organismo tiene capacidades y mandatos específicos y ventajas comparativas. Hay más que trabajo suficiente para cada uno de nosotros. Si estamos bien coordinados, nuestros recursos para el desarrollo rendirán más.

En la actualidad hay una serie de oportunidades de fortalecer nuestra coordinación del apoyo dado a los países para alcanzar los ODM.

Entre 2010 y 2013, más de noventa países establecerán nuevos Marcos de asistencia de la ONU para el desarrollo. Ésta es una oportunidad invalorable de posicionar nuestros esfuerzos por apoyar los ODM y el desarrollo sostenible.

Los equipos de la ONU en los países necesitarán tener las capacidades adecuadas para dar el apoyo que necesitan los países donde se ejecutan programas, incluyendo por medio de la asesoría en materia de políticas y de la ayuda en la creación de capacidades.

Por lo tanto, cada equipo de la ONU en el país necesitará evaluar sus capacidades actuales con ese hecho en mente, y tendrá que hacer los cambios necesarios.

Es importante también que el PNUD siga apoyando y gestionando la función de Coordinador Residente para que ayude a conseguir la coherencia de todo el sistema en el ámbito de los países.

El Grupo de la ONU para el Desarrollo sigue recabando las lecciones y experiencias obtenidas de las iniciativas piloto “Unidos en la acción”, de modo de poder mejorar simultáneamente la respuesta de la ONU a los planes y prioridades nacionales en materia de desarrollo.

Los informes de 2008 de evolución de los gobiernos de los países piloto y de los equipos de la ONU en los países sugieren que si se actúa “unidos en la acción”, la ONU puede centrarse y tener eficacia de manera más estratégica para responder a los planes de desarrollo de los países.

También valoramos los esfuerzos de una serie de otros gobiernos y de los equipos de la ONU en los países de todo el mundo que están trabajando juntos, a iniciativa propia, para mejorar la habilidad de la ONU de responder a las prioridades nacionales.

La iniciativa “Unidos en la acción” está pasando por un fase crucial. Los indicadores iniciales – igualmente importantes – sugieren que se puede tener logros reales en materia de desarrollo si hay una mejor coordinación en nuestras alianzas con los países donde se ejecutan programas.

Creo que es imperativo que la ONU trate de obtener una evaluación independiente de los programas piloto, que nos ayudará a adaptar a otros entornos las mejores prácticas que en ella se identifiquen, cuando se crea conveniente.

D. Gestión para obtener resultados

En estos momentos de dificultades económicas, el PNUD está tratando de tener una mayor eficiencia y prioridades bien estudiadas.

Akiko Yuge, Administradora Auxiliar y Directora de la Dirección de Gestión, hablará en unos minutos de nuestra situación financiera más detalladamente. Permítanme, sin embargo, destacar algunos puntos.

En 2008 el PNUD recibió contribuciones por un total de $5,5 mil millones, seis por ciento más que en 2007. Los gastos generales de 2008 se incrementaron en un trece por ciento por comparación a los de 2007.

El Plan Estratégico aprobado por la Junta estaba basado en recursos totales estimados, incluyendo las contribuciones ordinarias voluntarias. El clima económico actual y la volatilidad en los cambios de divisas pueden llevar a que no se logren las metas aprobadas por la Junta.

No es necesario decir que sin una financiación segura y predecible, el PNUD no puede hacer planes de futuro y ser completamente eficaz a la hora de ayudar a los países donde se ejecutan programas a lograr sus objetivos en materia de desarrollo.

Me preocupa que quizá no alcancemos las metas de ingresos en 2009 y 2010, y que sigamos teniendo un desequilibrio continuado entre las contribuciones ordinarias y otros recursos. Sin embargo, no escatimaremos esfuerzos para lograr nuestras proyecciones en materia de recursos.

Apreciamos profundamente el apoyo continuo de nuestros donantes, y les instamos a que sigan, incluso idealmente a que aumenten, sus aportes actuales. También estamos viendo cómo podemos ampliar nuestro fondo de donantes.

Al mismo tiempo, hemos estado estudiando qué y cómo gastar, para poder disminuir los costos y maximizar la eficiencia.

Los documentos que se han presentado a la Junta indican que las reducciones que proponemos al gasto actual del presupuesto bienal de apoyo pueden sobrepasar los $50 millones, lo que nos ayudaría a liberar recursos para inversiones nuevas en áreas prioritarias.

Los resultados de este ejercicio se reflejarán en el presupuesto bienal de apoyo que se les presentará en enero, el cual mostrará una reasignación de recursos a áreas prioritarias, respondiendo a una serie de decisiones de la Asamblea General y de la Junta Ejecutiva.

Éstas incluyen el fortalecimiento de las inversiones para alcanzar los ODM, con un énfasis especial en África y en los países menos desarrollados; el fortalecimiento de las actividades de desarrollo Sur-Sur; el mantenimiento de las intervenciones de prevención de crisis y de recuperación relacionadas con el desarrollo; y el mejoramiento de la gestión de conocimientos.

El documento que presentamos esta semana a la Junta muestra cómo considera el PNUD que se puede cambiar la metodología y el enfoque del presupuesto bienal de apoyo. Esto responde a solicitudes de la Junta de asegurar una atribución de costos más transparente y responsable. El enfoque que se presenta muestra más claramente cuáles de nuestros gastos están relacionados con la gestión, cuáles con las actividades en materia de desarrollo, y cuáles con actividades especiales.

La armonización entre los organismos, incluyendo la formulación y la gestión del presupuesto, es importante y requerirá la racionalización de la clasificación de los costos, como lo ha solicitado la Junta Ejecutiva en varias decisiones recientes. El enfoque del PNUD es un paso positivo hacia la armonización.

Para que el PNUD sea eficaz, sus funcionarios deben poder desarrollarse profesionalmente. Tenemos varios miles de funcionarios que han dedicado su vida laboral al desarrollo. En todos los aspectos, somos una organización de y para las personas.

Se dará prioridad a la creación de las capacidades del personal de todos los niveles, y a asegurar que nuestro entorno laboral se caracterice por los estándares más altos de integridad.

Desafortunadamente, el personal del PNUD y de otros sectores del sistema de la ONU sigue enfrentándose a amenazas en el proceso de desempeñar el trabajo humanitario y de desarrollo. Por lo tanto, la seguridad del personal tiene que ser de máxima prioridad en todas las operaciones del PNUD. Como ya lo acordó la Junta de jefes ejecutivos en su reunión de abril, hay que hacer más énfasis en asegurar que el personal nacional esté cubierto por el sistema de gestión de la seguridad de la ONU.

El PNUD trabaja de cerca y sigue las indicaciones del Departamento de Seguridad de la ONU en todo lo referente a la seguridad.

También depende del apoyo continuo y total de los gobiernos anfitriones para que adopten medidas de seguridad más estrictas cuando sea requerido.

El PNUD cuenta con la asistencia continuada de los Estados Miembros para destinar suficientes recursos para mejorar la seguridad de su personal y de sus dependencias, de modo de poder cumplir mejor su mandato.

E. Conclusión

Lo que me atrajo para presentarme como candidata al puesto de Administrador fue la posibilidad de poder contribuir a reducir la pobreza, a alcanzar los ODM y a lograr un desarrollo sostenible.

Si bien existen dificultades económicas en todo el mundo, los próximos meses también ofrecen muchas oportunidades de hacer avanzar la agenda del desarrollo.

Mi experiencia en los últimos meses ha fortalecido mi convicción de que el PNUD y todo el amplio sistema de desarrollo de la ONU tienen una función vital a la hora de apoyar el desarrollo.

Una vez más, muchas gracias por su apoyo.