Kemal Dervis: 1er período ordinario de sesiones de la Junta Ejecutiva

19 enero 2009

Sr. Presidente,
Miembros de la Junta Ejecutiva,
Estimados colegas y amigos:

Ante todo, deseo felicitar al Excmo. Sr. Mohammad Khazaee, Representante Permanente de la República Islámica del Irán ante las Naciones Unidas por su elección como Presidente de la Junta Ejecutiva del PNUD y el UNFPA. Tuve la oportunidad de trabajar con el Embajador Khazaee cuando integraba la Junta Ejecutiva del Banco Mundial y compartimos trabajo y amistades. También deseo felicitar a las siguientes personas por su elección como Vicepresidentes en representación de sus grupos respectivos. Por el Grupo de los Estados de Europa Occidental y otros Estados, Sr. Jeroen Steeghs (Países Bajos); por el Grupo de los Estados de Europa Oriental, Sr. Dragan Mićić (Serbia); por el Grupo de los Estados de África, Sr. Omary Mjenga (República Unida de Tanzanía); y por el Grupo de los Estados de América Latina y el Caribe, Sr. William Exantus (Haití).

Quisiera también aprovechar esta oportunidad para transmitir mi profundo agradecimiento al Presidente saliente de la Junta Ejecutiva, el Excmo. Sr. Jean-Marie Ehouzou quien, como saben, fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores de Benin en octubre de 2008. Muchas gracias también a todos los Vicepresidentes salientes por su ardua labor del año pasado.

El tiempo transcurre muy rápidamente. Cuanto mayor somos, más rápidamente pasa. Creo que ya han transcurrido casi cuatro años desde que, en junio de 2005, tras haber sido confirmado por la Asamblea General, hice uso de la palabra por primera vez en una reunión oficiosa de la Junta del PNUD. Desearía decirles al principio mismo de mi alocución cuán agradecido les estoy por su ayuda al PNUD desde 2005. Hubo algunos momentos difíciles, pero siempre ha imperado el sentido de compromiso común con los objetivos de la institución, el mandato y los valores consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. Esta Junta representa a los 192 países de la comunidad internacional. Naturalmente hay diferencias de opinión entre estos países, que reflejan diferentes historias, diferentes circunstancias nacionales y, cabe señalar, también a veces diferentes intereses de corto plazo. Pero en última instancia, indudablemente hay intereses humanos comunes: el mantenimiento de la paz y la protección de la violencia; el respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de la mujer y los derechos de los niños; el respeto del estado de derecho, incluido el derecho internacional; el desarrollo, que es nuestro mandato, y la erradicación de la pobreza; el mantenimiento de nuestro medio ambiente y el clima; y los demás objetivos mundiales que las Naciones Unidas representan. El PNUD ha hecho, y continuará haciendo su parte para impulsar estos objetivos, con su apoyo activo. Precisamente ese apoyo y esa voluntad de encontrar una base común permiten lograr cambios importantes. Ustedes lo demostraron cuando finalizamos el Plan estratégico el tercer trimestre del año pasado. Volvieron a demostrarlo cuando aprobaron el Marco de rendición de cuentas en septiembre último. Y éstos son apenas algunos ejemplos. Hago sinceros votos por que, en el futuro, siempre siga imperando la voluntad de encontrar una base común para así poder seguir avanzando.

Encontrar una base común

He sido economista toda la vida. Comencé a estudiar economía a los 17 años. Los economistas se esfuerzan por maximizar la eficiencia, gestionar los recursos, incrementar la tasa de crecimiento. Pero como economista uno comprende la importancia fundamental de encontrar una base común cuando no se lo ha logrado.

Nada es más costoso que la violencia o la guerra. Hubo períodos de mi vida en que experimenté y observé esto con enorme aflicción. Por ejemplo, las guerras en los Balcanes. En ese momento yo trabajaba para el Banco Mundial. Habíamos tratado de construir caminos y hospitales para promover el desarrollo y en ese momento la imposibilidad de encontrar una base común destruyó gran parte de lo que habíamos construido. Soy la última persona en minimizar la importancia de la economía o de la política económica, pero creo que lo más importante para el bienestar humano, para el progreso, es la capacidad de encontrar una base común. Precisamente esto tiene una enorme importancia para las Naciones Unidas, y también para el PNUD.

La economía mundial

Ya es casi una tradición en estas reuniones que dedique algunos minutos al principio a analizar la economía mundial, porque hoy el desarrollo de todos los países tiene lugar en el contexto de la economía mundial. Permítanme compartir mi visión sobre la forma en que está evolucionando la economía mundial. Durante todo el año pasado ya expresamos juntos nuestra preocupación. Lamentablemente, esa preocupación estaba justificada. Estamos pasando por lo que probablemente resulte ser la recesión más grave a nivel mundial desde la Gran Depresión de la década de 1930. Indudablemente no hubo ningún período en las últimas décadas que se asemejara al que estamos atravesando hoy. Y claramente eso afecta el desarrollo. Afecta a los países en desarrollo. Afecta a todos. Y afecta la labor que el PNUD debe llevar a cabo.

Lo que está sucediendo puede explicarse del siguiente modo. Se ha producido una tremenda caída de los precios de los bienes: el precio de las casas, el precio de los activos, los precios de todo tipo de bienes que las personas poseen. Naturalmente, la propiedad de bienes se ha vuelto mucho más generalizada en el mundo. La caída de los precios, especialmente en los países ricos, lleva a las personas a recortar sus gastos. Se sienten más pobres o menos ricas. Los ricos se sienten menos ricos y los pobres se sienten más pobres que hace dos años. Hasta los que no tienen bienes se preocupan por sus empleos, por sus ingresos, por sus jubilaciones. De modo que toda la economía mundial sufre grandes reducciones presupuestarias. Al mismo tiempo, todos vemos que los mercados crediticios y los sistemas financieros han caído en una desorganización total y, en consecuencia, se han recortado los recursos financieros a disposición de las empresas. Así pues, éstas reducen sus inversiones porque cae la demanda y paralelamente el acceso al crédito se ha vuelto mucho más difícil. Estas dos fuerzas, la desorganización de los mercados crediticios y la caída y reducción de la demanda, están llevando ahora a las economías de los países ricos a una verdadera contracción del producto interno bruto (PIB), que en 2009 muy probablemente sería en promedio superior a un 1 punto porcentual. Y en todo el mundo, la contracción está afectando a todos los países. También es cierto que algunas economías de mercado emergentes están pasando por un momento relativamente bueno. En China, la India y Asia en general seguirá habiendo crecimiento. Esto también es cierto en el caso de algunos países de América Latina y África, pero el crecimiento será mucho más lento que en los últimos años y probablemente no será suficientemente rápido como para que crezca la economía mundial en general.

Desde luego, se han puesto en marcha respuestas en lo que se refiere a la política monetaria, la política fiscal, la cooperación internacional. Creo que salta a la vista que, debido a la caída de la demanda del sector privado, tanto la demanda de inversiones como la demanda de consumo, el sector gubernamental y el gasto público deberán absorber la falta de demanda privada. La demanda compensatoria deberá provenir del sector público. Cabe preguntarse en qué medida y en que forma exactamente. Desde luego, esto se está analizando. Pero lo cierto es que la contracción de la demanda privada en muchas economías llega a los 4, 5 o 6 puntos porcentuales. La demanda compensatoria deberá provenir del sector público. El gran desafío es cómo organizar esto para que la demanda compensatoria del sector público, el gastos del sector público, no cree problemas de más largo plazo en cuanto a la sostenibilidad fiscal y que, en cambio, produzca los mejores resultados posibles, incluida la rápida creación de empleo y, cabe esperar, como lo ha destacado el Secretario General en muchos de sus discursos, también promueva cambios deseables en el sector de la energía, con miras al logro de una economía más “verde” y más eficiente en función de la energía.

Pero se trata de una crisis de enorme magnitud. Y nos afectará a todos. Pone de relieve la importancia de evitar errores de política de semejante magnitud. Cuando analizamos el pasado, parece que algunos de los errores fueron bastante evidentes. Y sin embargo, muchas instituciones no se dieron cuenta de eso. Permítanme darles un ejemplo: los organismos de calificación crediticia. A menudo analizamos la rendición de cuentas en esta Junta. Ahora bien, los organismos de calificación crediticia recibían su pago de las propias instituciones financieras que estaban calificando. Se trata claramente de un conflicto de intereses. Lo cierto es que se trató de un fracaso total. Los valores recibieron una clasificación AAA que claramente no les correspondía. Y también en el sector financiero se tomaron muchas decisiones fundamentales que dieron lugar a errores mucho más graves hasta que toda la estructura se derrumbó. Destaco esto para subrayar la importancia del análisis normativo y de evitar que se cometan errores normativos de semejante magnitud en el futuro.

Quisiera también aprovechar esta oportunidad para felicitar a algunos de mis colegas de las Naciones Unidas que trabajaron en las proyecciones macroeconómicas de 2006 y 2007, fuera del PNUD, pues nosotros no nos ocupamos de la proyección macroeconómica como tal. Participamos en algunas de estas actividades, pero en realidad los colegas del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas realizan esta labor.  Si examinamos sus proyecciones y análisis de la economía mundial de los últimos dos o tres años y los comparamos con muchas otras proyecciones, comprobamos que las de las Naciones Unidas fueron más exactas al centrarse en los problemas reales que las de muchas instituciones que tienen muchos más recursos para hacerlas.  Esto demuestra que, pese a las limitaciones de recursos y las debilidades que indudablemente tenemos en las Naciones Unidas, nuestros analistas son muy buenos y tal vez su objetividad y su enfoque global, así como el hecho de que no se ven indebidamente influenciados por una parte de la economía mundial o por un sector determinado, les permite presentar un buen análisis, que a veces resulta mejor o más exacto que el análisis de instituciones que tienen más recursos, pero que tal vez no sean tan objetivos como a veces, afortunadamente, pueden ser los de las Naciones Unidas.

Al examinar nuestra labor, la labor del PNUD propiamente dicha, desearía subrayar que fundamentalmente se trata de una tarea centrada en los países y orientada a éstos. El mandato del PNUD es trabajar a nivel de los países. Más adelante he de referirme a ese tema. Pero al mismo tiempo, evidentemente los acontecimientos con que nos enfrentamos estos días nos muestran que no podemos analizar el nivel nacional por sí solo. El nivel nacional está incorporado en la economía mundial y tenemos que tener esto en cuenta al mirar prospectivamente el sistema de las Naciones Unidas y el desarrollo. También he de referirme a este tema más adelante.

Unidos en la acción: unas Naciones Unidas más coherentes, eficaces y eficientes

Quisiera ahora referirme a la labor de las Naciones Unidas en los países. En los últimos dos años, la iniciativa “Unidos en la acción” demostró el potencial que tiene un sistema más coherente de las Naciones Unidas a nivel nacional. Creo que todos preferimos la frase “Unidos en la acción” a la frase “Una ONU”. Nuestro objetivo común a nivel nacional no ha sido “Una ONU” sino “Unidos en la acción”.  Los mecanismos piloto que tienen por objeto realmente consolidar fuerzas en un “Programa único”, en el marco presupuestario, en la movilización conjunta de recursos, en las comunicaciones conjuntas, en las prácticas institucionales y en la función de liderazgo del coordinador residente, han suministrado a nuestros Estados Miembros un panorama amplio del alcance de la asistencia de que disponen en el sistema de las Naciones Unidas, que les permite tomar la iniciativa en el establecimiento de las prioridades del apoyo de las Naciones Unidas. Los mecanismos contribuyen a “reducir la fragmentación, la duplicación y la competencia por los recursos dentro del sistema de las Naciones Unidas”,  conforme al mandato de la revisión trienal amplia de la política. Los principios rectores de la iniciativa “Unidos en la acción” han sido y seguirán siendo la “implicación nacional” del proceso y no un criterio “aplicable a todos los casos”.

No he de entrar en detalles aunque hay evaluaciones preliminares e información, tanto de los propios equipos en los países como de los gobiernos anfitriones de los países en que se ejecutan programas, que demuestran que a nivel de los proyectos piloto realmente se han logrado grandes progresos. Junto con las revisiones trienales amplias de la política de 2001, 2004 y 2007, la resolución sobre la coherencia en todo el sistema de las Naciones Unidas aprobada por la Asamblea General en septiembre pasado, incluidas las conclusiones y recomendaciones sumamente constructivas e informativas de los copresidentes, suministra un renovado apoyo a las reformas del sistema de las Naciones Unidas a nivel operacional. La fase piloto concluye en 2010 cuando se hayan finalizado las evaluaciones de la experiencia piloto y éstas se hayan comunicado a la Junta de los jefes ejecutivos del sistema de las Naciones Unidas. Actualmente no se tienen planes respecto de nuevos proyectos piloto. En cambio, se han puesto en marcha planes para incorporar algunas de las experiencias constructivas y positivas adquiridas en los proyectos piloto de todo el mundo en los mandatos y en las directrices de las revisiones trienales amplias de la política.

Por ejemplo, es una excelente noticia que varios países en que se empezó a aplicar el Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo (MANUD) mediante un proceso de autoselección en 2007 y 2008, incluidos Malawi, Papua Nueva Guinea, Botswana, los Estados insulares del Pacífico, Suriname y Zambia, iniciaran el proceso siguiendo gran parte de las experiencias de los países piloto en la elaboración de un programa común para el país. Según el informe de los copresidentes, más países están adoptando prácticas más coherentes. El Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo (GNUD) está fortaleciendo los mecanismos existentes para prestar asistencia a los países que han adoptado sus propias iniciativas para que las Naciones Unidas sean más coherentes, eficaces y eficientes, y reflejen un liderazgo gubernamental pleno.

Se trata de un proceso lento. Es gradual y continuo a nivel de los países, pero también lento. Estoy convencido de que merece su apoyo sostenido. Sigue siendo en gran medida un proceso impulsado por los países y se ajusta a las circunstancias especiales de cada uno de ellos. Creo que hemos procurado encontrar, y hemos encontrado, un equilibrio apropiado entre dos extremos indeseables. Un extremo es que los organismos, fondos y programas de las Naciones Unidas sigan trabajando como en el pasado, como hace 10 años, en forma mayormente aislada, con cierta cooperación pero básicamente como organizaciones separadas. Creo que los gastos generales de esto, las ineficiencias, las duplicaciones, la incapacidad de los países de tener un sistema de contrapartida de las Naciones Unidas que actúe de forma unificada, son muy elevados y debilitaron a las Naciones Unidas a nivel de los países. Por eso se ha puesto en marcha el programa de coherencia y ustedes le han prestado apoyo. Al mismo tiempo, creo que hay otro extremo, que consistiría en cierto modo en procurar consolidar todos estos organismos, fondos y programas del sistema de las Naciones Unidas en una organización única. No son una organización única. La Organización Mundial de la Salud (OMS), por ejemplo, tiene sus propios mecanismos de financiación y Junta. Trabaja con los ministerios de salud. No podemos fusionar a la OMS y el PNUD, por ejemplo. Ni siquiera podemos fusionar los fondos y los programas. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) tiene su propio mandato, su propio apoyo, sus propios mecanismos de financiación y su propia marca de identidad, especialmente reconocida. Lo mismo sucede con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Creo que sería un error tratar de que nuestra visión consistiera en fusionar todos estos organismos para formar una organización única. Esto sería imposible. Implicaría una reorganización completa del sistema de las Naciones Unidas en general. Creo que debemos aceptarlo y no insistir en hacer algo imposible de lograr y probablemente también indeseable.

Así pues, debemos encontrar un término medio que permita tener un sistema más cohesivo de organizaciones que trabajen juntas y un coordinador residente que realmente presida el sistema; que esté al frente en el nivel de los países, pero que cada organización conserve su mandato, su carácter específico, su marca de identidad y también su experiencia y conocimientos acumulados. Precisamente esto está tratando de lograr la iniciativa “Unidos en la acción” mediante formas flexibles de cooperación en torno al programa del país para que cada país tengan un panorama amplio de todos los activos y conocimientos que existen en el sistema de las Naciones Unidas, pero que cada organización pueda seguir trabajando ejerciendo su propia responsabilidad, su propia rendición de cuentas y su propia capacidad de funcionar con arreglo a su mandato.  Creo que así hemos procedido en los últimos cuatro años. Así lo veo. Puede debatirse el resultado. Pero sinceramente quiero compartir con ustedes hoy la idea de que debemos evitar las visiones extremas que, según mi parecer, no son realistas, útiles ni deseables.

Interdependencia mundial

Pasando del nivel nacional a la interdependencia y la coherencia mundiales, esta crisis nos ha vuelto a demostrar que la economía mundial es interdependiente. No pueden existir políticas de desarrollo, especialmente en pequeños países en desarrollo, que no se vean afectadas por factores regionales y mundiales. Incluso las mayores economías del mundo se ven tremendamente afectadas por lo que sucede en el mercado mundial en general. Muchos países en desarrollo aún dependen en gran medida de los productos básicos. ¿Cómo puede aplicarse una estrategia nacional orientada hacia los productos básicos a menos que se ajuste a la estrategia mundial para países en desarrollo exportadores de productos básicos? ¿Cómo puede aplicarse una estrategia agrícola que no tenga en cuenta la evolución del mercado y los precios mundiales? Es muy importante que estas estrategias nacionales en relación con las que trabajamos juntos y en las que el PNUD se ocupa del fomento de la capacidad, el establecimiento de redes y el apoyo a los encargados de la formulación de políticas nacionales, se beneficien del contexto mundial general, de las experiencias adquiridas en materia de políticas en todo el mundo, incluidos los mecanismos de cooperación Sur-Sur  para el desarrollo. Y que el establecimiento de redes se ponga en práctica de la forma más eficaz para que los distintos países aprovechen estas experiencias y estos conocimientos.

En mi opinión, el Informe sobre Desarrollo Humando del PNUD contribuye significativamente a este respecto. Deseo destacar que no me estoy refiriendo únicamente al Informe sobre Desarrollo Humano mundial, sino también a los Informes sobre Desarrollo Humano regionales y nacionales, a todos los conocimientos y experiencias de la red de desarrollo humano disponibles. No quiero limitarme al PNUD ni a los fondos, programas y organismos especializados. La labor, las políticas y los conocimientos del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y las comisiones regionales también deben desempeñar un papel muy importante, al igual que los organismos especializados como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en relación con el mercado laboral. Como saben, cooperamos estrechamente con la OIT en la esfera del trabajo decente y la lucha contra la pobreza. 

Opino, pues, que probablemente debamos aumentar los vínculos entre las redes de conocimiento y la labor normativa del sistema de las Naciones Unidas y la labor a nivel de los países. No es productivo contar con todos los conocimientos y no relacionarlos con la labor a nivel de los países. Debe establecerse este vínculo. 

Creo que precisamente en esta esfera no hemos logrado adelantos suficientes. Debemos centrarnos en el nivel nacional y aunque hayamos logrado ciertos adelantos, el plano nacional no esta suficientemente relacionado con las cuestiones mundiales. Los análisis mundiales se benefician de los conocimientos y las experiencias adquiridas sobre el terreno en los países. Creo que realmente debemos esforzarnos mucho más a este respecto. En este contexto, debemos trabajar más estrechamente con las instituciones de Bretton Woods: el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Las series de sesiones en que participamos como parte del Consejo Económico y Social son importantes, pero deben profundizarse y perfeccionarse y deben abordarse las cuestiones de organización. No creo, por cierto, que en este contexto necesariamente falten recursos. Consideremos todos los recursos disponibles en las comisiones regionales, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, la OIT, el PNUD, el UNFPA, el UNICEF, el PMA y otros. No he de nombrar a todos los organismos, pero los que menciono en relación con las políticas son muy importantes. No obstante, no hemos encontrado la forma de emplearlos de manera que nuestros Estados Miembros en todo el mundo obtengan el máximo beneficio. Existen limitaciones, incluidas restricciones de organización que, según mi parecer, debemos superar.

Hace tres años, con el liderazgo de los Primeros Ministros de Mozambique, Noruega y el Pakistán, se convocó al Grupo de Alto Nivel sobre la coherencia y se abordaron estas cuestiones. Sin embargo, no se debatieron detalladamente en la Asamblea General ni en las distintas juntas que se ocupan de las cuestiones mundiales que guardan mayor relación con la sede. Los debates se centraron casi exclusivamente en el nivel del país, que era una prioridad, y lo entiendo. Pero creo que además deberían haberse abordado algunas de las ideas y recomendaciones relacionadas con el nivel normativo mundial. En mi opinión, la crisis reciente demostró que los desafíos con que nos enfrentaremos en los próximos años, como las cuestiones relacionadas con la energía, la fijación de los precios de la energía, la volatilidad, las cuestiones alimentarias, el sistema mundial de comercio y la desaceleración de la economía mundial, exigen que las Naciones Unidas consoliden los recursos en materia de políticas de los distintos asociados y trabajen en conjunto más eficazmente.  

El desafío de la seguridad

Permítanme referirme brevemente a algunas de las otras cuestiones que debemos resolver. Evidentemente el desafío de la seguridad es uno de los problemas más graves. Las Naciones Unidas, el PNUD y otros organismos de las Naciones Unidas han sido víctimas de atentados y han sufrido la pérdida de colegas. En octubre de 2008, el jefe de la sede local de la oficina del PNUD en Mogadishu (Somalia) fue  blanco deliberado de un asesino. Hace más de un mes ha desaparecido un funcionario del PNUD en el Níger. Y los acontecimientos recientes ocurridos en Gaza han puesto al personal del PNUD y las Naciones Unidas en un peligro sin precedentes en el desempeño de sus deberes civiles humanitarios y en materia de desarrollo.

¿Qué puede hacer el PNUD en estas circunstancias para garantizar el cumplimiento de su importante misión? Hemos incrementado los esfuerzos por mejorar y reforzar las oficinas del PNUD en varias de las zonas más vulnerables e incluso trasladarlas cuando fuera necesario, pero esto requiere tiempo y dinero y no siempre se dispone de mejores locales. Cada vez que se reubica una oficina aumenta considerablemente el gasto de alquiler y esto seguirá ocurriendo. Naturalmente, esto plantea la cuestión del costo de trabajar en zonas en que los gastos de seguridad son tan elevados; tal vez debamos analizar otras formas de operar. 

En octubre de 2008, en la última reunión de la Junta de los jefes ejecutivos, los jefes de los organismos hicieron suyo el concepto de que “sin seguridad no hay programa”, lo que significa que deben tenerse en cuenta los gastos de seguridad o que deben pagarse por adelantado antes de poner en marcha un programa. Naturalmente, es imposible lograr la perfección: la seguridad completa no existe. Pero debemos apoyar a nuestro personal de la mejor forma posible y, como saben, desafortunadamente, prestar ese apoyo supone contar con recursos.

En junio se presentará un informe sobre la marcha de los trabajos en relación con estas cuestiones, pero me gustaría señalar ahora que las necesidades en materia de seguridad están aumentando cada vez más y no nos queda otra opción que satisfacerlas de modo que nuestro personal pueda ejecutar nuestros proyectos y programas sin convertirse en víctima.  

La Junta de los jefes ejecutivos indicó al Comité de Alto Nivel sobre Gestión que continuara elaborando un plan global para un sistema mejorado de gestión de la seguridad a nivel de todo el sistema, que se examinará en el período de sesiones del segundo trimestre de este año de la Junta de los jefes ejecutivos y que, hasta ese momento, toda necesidad inmediata se financiaría con arreglo a los marcos existentes. En junio conoceremos los resultados de esta iniciativa, que compartiremos con ustedes entonces.

Movilización y gestión de recursos

Como saben, recibirán un informe detallado sobre el estado de la financiación de la organización en el período de sesiones anual de esta Junta que se celebrará en junio, de conformidad con el calendario de presentación de informes habitual. No obstante, en vista de la crisis financiera y económica actual, es necesario realizar una breve actualización de las contribuciones recibidas en 2008, aunque las cifras aún sean provisionales porque el año acaba de comenzar.

Me complace informarles de que en 2008 las contribuciones ordinarias a los recursos básicos del PNUD fueron de casi 1.100 millones de dólares de los EE.UU., por lo que se cumplió la meta de contribuciones anuales establecida en el Plan estratégico. Esto representa un aumento respecto de los 921 millones de dólares de hace cuatro años, cuando asumí el cargo. Al analizar estas cifras, no debemos olvidarnos de las fluctuaciones del tipo de cambio. Durante el período 2005-2007 hubo una fuerte depreciación del dólar, que luego se revalorizó en la segunda mitad de 2008. Pero incluso a un tipo de cambio constante, los recursos básicos aumentaron significativamente durante este período, incluso en 2008. Quisiera dar las gracias a todos por esto y por sus esfuerzos.

Casi todos los Estados Miembros contribuyentes cumplieron sus compromisos anuales y estoy profundamente agradecido a estos donantes. Algunos han aumentado estos compromisos significativamente. Algunos también aumentaron sus compromisos en relación con los recursos complementarios flexibles. Todos sabemos que los recursos básicos son extremadamente importantes, pero los recursos complementarios flexibles que aportan algunos países para la prevención de conflictos o para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) también son muy importantes. Además, hay mayor flexibilidad a nivel de los países, ya que algunos de éstos han comenzado brindar apoyo directo al presupuesto de los programas por países de forma flexible a nivel nacional como parte de los mecanismos de la iniciativa “Unidos en la acción”.

Soy plenamente conciente de que, en vista de la situación económica imperante a nivel mundial, la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) y las contribuciones voluntarias a organizaciones multilaterales podrían ser especialmente vulnerables. Deberán realizarse esfuerzos adicionales para recabar el apoyo que necesitan el PNUD y otras organizaciones de las Naciones Unidas para el desarrollo para continuar su labor en favor del logro de los ODM. Desearía subrayar que, como acordamos todos en Doha, las inversiones sostenidas y el cumplimiento de los compromisos anteriores de AOD son medidas muy importantes que la comunidad internacional debe adoptar para evitar consecuencias que afectarán más a los pobres en los países más pobres en un momento en que han aumentados sus necesidades y sufren debido a los errores de política cometidos por otros. Vivimos en una economía mundial en la cual en todas partes, en todos los países, los más pobres y vulnerables son los que más sufren debido a errores cometidos por otros. Por lo tanto, en este momento es éticamente, moralmente, pero también políticamente, importante seguir prestando apoyo a los más vulnerables.

Rendición de cuentas y transparencia

Como la Junta recordará de nuestras deliberaciones de septiembre, el PNUD reconoce que somos plenamente responsables de la mayor rendición de cuentas y transparencia posibles. Durante su último período de sesiones, la Junta Ejecutiva aprobó un marco renovado para una mayor transparencia y rendición de cuentas. 

En cuanto a la información suministrada, desde el tercer trimestre de 2007 hemos trabajado arduamente con nuestras oficinas en los países para garantizar que sus sitios web ofrezcan información exhaustiva y transparente sobre los programas, la financiación, las adquisiciones, los recursos humanos y los documentos jurídicos del PNUD. Esta información es de importancia fundamental para la transparencia. Ayuda a nuestros asociados (los donantes, la sociedad civil y los gobiernos) a comprender mejor cómo trabaja la organización, cómo se financia y en qué invierte el dinero. Deseamos que todos puedan ver qué sucede: qué destino tienen los recursos, con qué rapidez se ejecutan los proyectos, cuáles son los problemas, y por qué existen.

Seguimos esforzándonos y ya hemos logrado resultados importantes. Actualmente, los sitios web de las oficinas del PNUD en los países ofrecen más información y un grado de apertura que cumple con las normas modernas de rendición de cuentas. Desde el 16 de enero de 2009, el 90% de nuestras oficinas en los países han mejorado considerablemente la información que publican relacionada con la transparencia. Por primera vez, se elaboraron normas institucionales de cumplimiento obligatorio para todas las oficinas en los países y se están llevando a la práctica. Esto requiere mucho trabajo de parte de nuestras oficinas en los países. Tenemos previsto finalizar este importante cambio en la imagen de nuestra organización en los próximos meses.

Las auditorías y los informes de auditoría fueron uno de los temas fundamentales del último período de sesiones de la Junta Ejecutiva, de modo que no entraré en detalles sobre esto nuevamente ahora. No obstante, quisiera subrayar que nuestros auditores externos, la Junta de Auditores de las Naciones Unidas, presentaron un informe de auditoria sin reservas sobre el PNUD para el bienio que finalizó el 31 de diciembre de 2007. El PNUD fue uno de los siete organismos de las Naciones Unidas (de 16 organismos de las Naciones Unidas auditados por la Junta de Auditores de las Naciones Unidas) que obtuvo un informe de auditoria sin reservas. Esto refleja el arduo trabajo de la organización en general, pero también el aumento de la conciencia respecto de la rendición de cuentas y los controles internos. Además, quisiera agradecer a la Junta su ayuda, aliento y el establecimiento de normas más estrictas.

En cuanto a las auditorías internas, desde enero de 2007 hemos aplicado una política en virtud de la cual los miembros de esta Junta y otros Estados Miembros, también pueden acceder a la información de las auditorías internas, que contienen más detalles que las auditorías externas. Todos reconocemos que en el mundo actual el acceso a información y a cifras es extremadamente importante. La transparencia es una de las mejores formas de mejorar la eficiencia de cualquier organización, ya sea pública o privada.

A medida que avanzamos, se debe ejercer la diligencia debida a fin de garantizar que esto se vea acompañado del reconocimiento de la naturaleza de las organizaciones multilaterales y de la preocupación válida de que no se utilice inadecuadamente información incompleta o que pudiera malinterpretarse.

Las actividades del PNUD en todo el mundo

Quisiera compartir con ustedes algunos ejemplos de las actividades del PNUD en todo el mundo que reflejan la diversidad de nuestra labor. Por supuesto, a veces esa diversidad conlleva riesgos que deben correrse; de lo contrario no se logra demasiado. Pero es muy importante lograr el equilibrio entre esos riesgos y los controles.

Estoy convencido de que hemos logrado muchos éxitos; permítanme compartir rápidamente con ustedes algunos de los más destacados.

Respecto del apoyo a las elecciones, el ejemplo de Bangladesh es especialmente importante. Debido a deficiencias en el padrón electoral, era muy difícil organizar elecciones realmente transparentes en Bangladesh. Con el liderazgo del Gobierno, éste y el PNUD organizaron conjuntamente el padrón electoral. El 29 de diciembre de 2008, 80 millones de nacionales de Bangladesh, incluidos millones de mujeres y personas que votaban por primera vez,  acudieron a las urnas para elegir un nuevo gobierno democrático. Con una participación sin precedentes del 87% de los votantes empadronados, las elecciones se describieron, justificadamente, como las más creíbles y transparentes, y una de las más pacíficas en la historia del país. Este éxito marcó un hito no solo para el país, sino para toda Asia meridional. Además, en otros países de la región, como por ejemplo Nepal, Bhután, Maldivas, el PNUD ha contribuido al proceso democrático, respondiendo a las demandas nacionales. En África también hubo muchos casos de este apoyo a las elecciones.

En la región de Asia y el Pacífico, el PNUD ha desempeñado un papel clave en relación con actividades de recuperación cuatro años después del tsunami del Océano Índico. En los últimos cuatro años, el PNUD, junto con otros asociados, ha contribuido a las actividades de recuperación posteriores al tsunami mediante la reconstrucción de viviendas, la eliminación y gestión de deshechos, empleos temporales para 54.000 personas y el apoyo a los medios de vida de casi 100.000 familias mediante la revitalización de la industria pesquera, la agricultura, las pequeñas empresas y las actividades comerciales en las zonas afectadas.  
 

Como saben, el 50% de toda la financiación de los programas básicos del PNUD se destina a África. El PNUD trabaja sobre el terreno en todos los países africanos en apoyo de muchas iniciativas. Cabe subrayar en este contexto la importante iniciativa que el PNUD llevó a cabo en Kenya después de la violencia que se desató en ese país tras las elecciones generales de diciembre de 2007. Esa crisis reveló serias debilidades en el marco institucional, estructural, jurídico y normativo del país, así como cuestiones fundamentales de desarrollo conexas, como la desigualdad, la marginación y la falta de capacidad humana e institucional. En el período inmediatamente posterior a la violencia electoral, el PNUD, junto con el Departamento de Asuntos Políticos y el sistema de las Naciones Unidas sobre el terreno, prestó apoyo a las iniciativas de mediación del Grupo de personalidades africanas eminentes bajo el mandato de la Unión Africana para encontrar una solución a la crisis. La Dirección de Prevención de Crisis y de Recuperación trabajó rápidamente con la Oficina Regional de África en apoyo tanto de la coordinación humanitaria como del marco para las primeras etapas de la recuperación. Fue una crisis grave, pero creo que las medidas adoptadas por el propio pueblo keniano, junto con la comunidad internacional, contribuyeron a evitar que la crisis fuera aun peor.

En la región de América Latina y el Caribe hemos adoptado un enfoque especialmente interesante respecto del desarrollo humano. Muchos países han incorporado en sus políticas el enfoque de desarrollo humano, tanto a nivel nacional como local.  En los últimos dos años, se han publicado 13 informes nacionales y locales de desarrollo humano sobre cuestiones como el papel del Estado, el desarrollo rural y local, el empleo, la economía, la migración, la equidad y las políticas públicas. Se ha establecido una Escuela Virtual de desarrollo humano y se han capacitado más de 200 especialistas y agentes estratégicos sobre la forma de aplicar el concepto en la formulación y puesta en práctica de políticas públicas. Se ha publicado una revista mensual sobre América Latina que trata de esta cuestión y se ha consolidado una red del PNUD sobre desarrollo humano dinámica y activa.

En vista de que la región de América Latina y el Caribe ha estado experimentando un aumento de fenómenos extremos, es decir desastres naturales, con consecuencias humanas y económicas graves, el programa regional está movilizando recursos para aumentar la capacidad de adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos, así como para la prevención y mitigación de los desastres naturales. El PNUD ha encabezado numerosas iniciativas en el ámbito de la reducción del riesgo de desastres, la respuesta de emergencia  y las actividades de recuperación iniciales. Nuestras actividades en Haití y Costa Rica son dos ejemplos de ello.

En los países de la región árabe, el PNUD está trabajando para ayudar a la población de Gaza a superar la enorme crisis socioeconómica a la que hace frente como resultado de la violencia de las últimas semanas que ha traído aparejadas la pérdida de muchas vidas civiles inocentes y la importante destrucción de infraestructura civil. Ahora queda por delante una enorme operación de recuperación. El PNUD se ha comprometido a trabajar con sus contrapartes locales, los organismos de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y otros asociados, en favor de operaciones rápidas y eficaces de recuperación temprana en Gaza. A fin de garantizar la coordinación adecuada de los principales agentes, algo que siempre es tan importante en estas iniciativas, el Coordinador Residente y de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas ha establecido un grupo temático sobre la recuperación temprana, facilitado y encabezado por el PNUD, en el que participan el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (OOPS), el Banco Mundial y otras entidades pertinentes de las Naciones Unidas para velar por un apoyo mejor y más coordinado al pueblo palestino a fin de suministrarle la asistencia que necesita.

En la región, en términos más generales, esta semana el PNUD ha estado prestando apoyo a la primera Cumbre Económica, Social y de Desarrollo de la Liga de los Estados Árabes que se está celebrando en el marco del conflicto actual y la gravísima crisis de la economía mundial. El PNUD fue el principal asesor de políticas y suministró asistencia técnica para la preparación de la Cumbre, en particular mediante la preparación de un documento regional en dos volúmenes. El primer volumen es un informe regional titulado “Los desafíos del desarrollo en los países árabes: crecimiento, globalización, empleo y pobreza”. Esperamos con interés los resultados de la labor de la Cumbre.  

En Europa y la Comunidad de Estados Independientes, el PNUD suministró una respuesta rápida y específica en Georgia para satisfacer las necesidades prioritarias de recuperación temprana en las zonas afectadas por el conflicto de agosto de 2008. El proyecto, titulado “Fomento de una transición sostenible y recuperación temprana”, permitió a los agricultores sembrar trigo de invierno y puso en marcha los primeros proyectos de infraestructura pequeña destinados a emplear desplazados internos y poblaciones vulnerables. El proyecto también incluyó la capacitación de instructores para cursos profesionales breves, aumentando así las oportunidades de empleo de la población local.

En Uzbekistán en 2008, el PNUD firmó el primer acuerdo de compra de derechos de emisiones entre el servicio sobre el carbono en relación con los ODM y la empresa de gas del país, que permitirá reducir alrededor de 3 millones de toneladas de equivalente de CO2. Creo que se trata de un ejemplo pertinente de la forma en que estamos tratando de ayudar a los países que no tienen acceso fácil a la financiación para el carbono.
En lo que se refiere a las políticas, como cabía esperar, el PNUD ha participado en el seguimiento de la Declaración de París sobre la eficacia de la ayuda al desarrollo. El año pasado trabajamos arduamente con nuestros asociados en favor de un buen resultado del Foro de Alto Nivel sobre la Eficacia de la Ayuda celebrado en Accra y de la Conferencia de Examen de Doha sobre la financiación para el desarrollo. La Dirección de Políticas de Desarrollo también ha contribuido considerablemente a las cuestiones de política alimentaria y al grupo de tareas convocado por el Secretario General sobre las cuestiones de diagnóstico y las opciones de política en relación con el aumento de los precios de los alimentos y la seguridad alimentaria. Naturalmente, en este contexto estamos ante una situación diferente. Los precios de los productos básicos caen, en lugar de dispararse como en el tercer trimestre del año pasado. Pero lo que quisiera destacar es que la volatilidad es un serio problema en sí misma. No es bueno para los productores ni para los consumidores que os precios fluctúen de manera tan irregular. Así pues, hacer frente al problema de la volatilidad es un importante desafío del desarrollo. Y quiero destacar nuevamente que muchos países siguen dependiendo de los productos básicos, como exportadores de dichos productos, y elaboran sus presupuestos principalmente sobre esta base. Y muchos otros son grandes importadores. Para todos ellos, esta excesiva inestabilidad crea enormes problemas de políticas. La Dirección de Políticas de Desarrollo se está ocupando de este problema.

Simplemente quería darles algunos ejemplos de lo que está sucediendo sobre el terreno: muchas actividades de primera línea, muchos proyectos y programas, y apoyo a las prioridades nacionales. Estamos procurando adoptar un enfoque de carácter cada vez más programático, no de proyectos aislados. Una de las cosas con las que más contamos para hacerlo, que es muy necesaria desde la perspectiva de la eficiencia, es el compromiso de una financiación plurianual que algunos de ustedes han asumido. Cuanto más podamos planificar en un marco plurianual, tanto más eficientes serán nuestros programas y tanto más posibilidades tendremos de ejecutar programas con los países en el marco del mediano al largo plazo. Cuando nuestra financiación es de plazo extremadamente corto, es muy difícil planificar nuestras asociaciones de largo plazo.

Deseo referirme nuevamente al aspecto de las políticas. Aunque el PNUD es una organización centrada en lo que está sucediendo a nivel de los países, estoy convencido de que el contenido normativo de lo que hacemos reviste importancia fundamental. Y al trabajar en relación con este contenido normativo, debemos trabajar con otras partes del sistema de las Naciones Unidas que tienen un mandato orientado hacia las políticas. La  Dirección de Políticas de Desarrollo, con su personal de la sede y sus centros regionales, suministra la infraestructura de esa tarea normativa, pero creo que debe trabajar en cooperación muy estrecha con el sistema de las Naciones Unidas, especialmente con las comisiones regionales. A este respecto, debo decir que la región de América Latina y el Caribe tal vez sea el mejor ejemplo de una cooperación regional sumamente productiva. Esta cooperación en la región de África también está comenzando a dar buenos resultados, y debemos hacer lo mismo en las demás regiones.

Observaciones finales

He de concluir ahora porque tengo mucho interés en escuchar sus observaciones y no quiero quitarles más tiempo, aunque ésta es mi última oportunidad de hablar ante ustedes, al menos oficialmente, y tengo muchas cosas que compartir.

Indudablemente, éste es un momento increíblemente importante para el desarrollo y para la economía del mundo. Nos enfrentamos con una amplia gama de desafíos, entre los que se destaca la crisis económica y financiera actual, que amenaza las iniciativas de desarrollo de todo el mundo.

No obstante, muchos lo han observado, no soy el único, que en chino mandarín la palabra “crisis” – wei ji – está formada por dos caracteres. Uno significa “peligro”, el otro “oportunidad”. Si analizamos la historia, veremos que las crisis también están acompañadas de oportunidades. Indudablemente, muchos cambios fundamentales que se produjeron en el mundo, así como muchas mejoras y reformas, sucedieron después de una crisis. Me gustaría, y a todos nos gustaría, que la historia de la humanidad no funcionara así. Sería bueno poder avanzar mediante reformas y mejoras sin la presión de una crisis. Pero una crisis crea una urgencia y ésta genera el impulso necesario para la reforma.

Ante esta profunda crisis económica debemos recordar que, afortunadamente, no hemos pasado por un terrible conflicto mundial. Hay conflictos a nivel local, lo cual ya es grave, pero no se ha producido una guerra mundial. Tampoco hemos sufrido una gran epidemia. De modo que se cuenta con los recursos humanos; con la capacidad productiva; y con la infraestructura, que  debe mejorarse, pero igualmente existe. Esta crisis es de carácter económico y financiero y deberíamos estar en condiciones de utilizar los conocimientos y las tecnologías existentes para superarla rápidamente. Debemos recordar que no se trata de un meteorito que choca contra la Tierra desde el espacio exterior, sino de una crisis creada por el hombre que, cabe esperar, podrá superarse con las políticas apropiadas. Así pues, deseo reiterarlo: la crisis ha suscitado una urgencia, pero espero que esa misma urgencia genere el impulso necesario para la reforma.

Ahora bien, en vista de que mi alocución de hoy coincide con el Día de Martin Luther King en los Estados Unidos y de que mañana tendrá lugar un acontecimiento trascendental en Washington DC, cuando un afroamericano asuma la presidencia de los Estados Unidos, permítanme felicitar al pueblo de ese país y desearle éxito en nombre de todos nosotros. Se trata, sin duda, de un hecho memorable que hace no tanto tiempo habría sido difícil concebir. Demuestra que pueden superarse las barreras. Las personas pueden acercarse. Decididamente, mañana será un día histórico en el que se derribarán viejas barreras y surgirán nuevos horizontes.

He de terminar mi presentación ante ustedes subrayando las dos cuestiones con las que comencé mi intervención. La necesidad de encontrar y consolidar una base común y el papel fundamental del sistema de las Naciones Unidas a este respecto. Hay diferencias. Hay conflictos. Hay muchas cosas que nos separan. Pero creo que más allá de estas diferencias, el hecho de que circulemos por los mismos pasillos y trabajemos en las mismas oficinas, aprendamos a conocernos más allá de nuestros orígenes, nacionalidades y religiones, y de que realmente nos hagamos amigos y trabajemos juntos, tiene un enorme valor. A lo largo de mi carrera internacional he valorado enormemente las amistades que pude forjar y las experiencias que pude compartir con personas de todo el mundo. Y el segundo tema que quiero volver a subrayar es la necesidad de hacer un análisis agudo, penetrante, de los problemas con que nos enfrentamos y de las posibles soluciones.

Sin un diagnóstico apropiado y planes de acción viables, no podrá haber una cura eficaz.

Les prometo que continuaré esforzándome en relación con ambas esferas: la de reunir a personas de todo el mundo, independientemente de su procedencia, y la de esforzarme, por todos los medios posibles, de analizar los problemas y de procurar encontrar formas de superarlos.

Por último, desearía volver a agradecer a mis colegas de todo el mundo lo que han hecho y seguirán haciendo con su apoyo y también, desde luego, el de las mujeres y los hombres sobre el terreno y en la sede y el equipo de gestión aquí presente: Ad Melkert, el Administrador Asociado, y los jefes de las direcciones. Creo que es un excelente grupo, trabajamos juntos extraordinariamente bien y también nos une la amistad. Estoy profundamente endeudado con ellos y con todas las mujeres y los hombres del PNUD. Ha sido un verdadero privilegio trabajar con ellos.

En el PNUD decimos: “una vez que se ha pertenecido al PNUD, siempre se pertenecerá al PNUD”. Es cierto. La gente se va, se dedica a otras actividades, se jubila; pero el espíritu del PNUD persiste. Lo he comprobado en el caso de muchos de mis colegas y coincido plenamente con ello.

Gracias por permitirme compartir hoy con ustedes estas reflexiones.