El PNUD y la primera dama de Kenya unen fuerzas contra la matanza ilícita de elefantes

25 jun 2014

imageLa primera dama de Kenya, Margaret Kenyatta (derecha), y la Administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Helen Clark. Foto: PNUD Kenya

Un nuevo programa pone a las comunidades en el centro de la lucha contra la caza furtiva.

Nairobi, Kenya - La lucha contra la caza furtiva no tendrá éxito a menos que se empodere a las comunidades para ayudar a prevenir su alarmante aumento, afirmaron la primera dama de Kenya, Margaret Kenyatta, y la Administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Helen Clark, al iniciar un nuevo programa de conservación en el sur del país.

“Este horrible fenómeno debe terminar. Está acabando con nuestra herencia natural, destruyendo vidas e ingresos y alimentando la corrupción y la inseguridad”, dijo la primera dama durante el lanzamiento del programa.

La vida silvestre atrae a más de un millón de turistas al año, genera más del 12 por ciento de los ingresos nacionales, y emplea a más de 230.000 personas. Según estimaciones, el valor de un elefante vivo en Kenya supera el millón de dólares estadounidenses por animal, calculado a partir de su vida útil y los servicios que presta al sector del turismo de vida silvestre.

En Kenya, como en el resto del continente africano, las crisis actuales de caza furtiva amenazan con imponer consecuencias desastrosas para los medios de subsistencia, los índices de pobreza y las oportunidades para el desarrollo sostenible.

El plan creará nuevos medios de subsistencia para las comunidades que viven en las afueras de Amboseli, una reserva natural de 8.000 kilómetros cuadrados que abarca la frontera entre Kenya y Tanzania. Mediante la inversión en agricultura sostenible, el ecoturismo y la conservación, se espera que el programa ofrezca a las personas una alternativa a la matanza ilícita de animales silvestres.

"La caza furtiva conduce a la extinción de las especies vulnerables y en peligro, da pábulo a la corrupción y los conflictos, destruye vidas y profundiza la pobreza y la desigualdad", aseguró Helen Clark, quien instó a la acción al declarar que "debemos unirnos todos para detener este terrible comercio".

Además de crear nuevas fuentes de ingresos, a través de la creación de los consejos de aldea, el programa dará a las comunidades locales la autoridad y la capacidad para planificar y gestionar el uso de sus propias tierras.

El plan también procurará crear mejores procesos de intercambio de información entre las comunidades, los guardaparques y las autoridades nacionales, y al mismo tiempo fortalecerá la toma de conciencia sobre las consecuencias de la caza furtiva en las zonas afectadas. El Gobierno de Kenya ha acelerado sus esfuerzos para controlar la caza furtiva mediante el aumento de la vigilancia y la aprobación de una ley que facilita la condena a los responsables.

El programa en Amboseli coincide con la ampliación, por parte de la primera dama de Kenya, de la campaña de información #HandsOffOurElephants (manos fuera de los elefantes, en español), que tiene por objetivo detener la matanza ilícita de elefantes y frenar la demanda de marfil en los países asiáticos.

La caza furtiva fue responsable de la eliminación de más de 20.000 elefantes en África en 2013, según un informe publicado el 13 de junio por la Secretaría de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres.

El PNUD ha optado por un enfoque de tres vías para luchar contra la caza furtiva: ayuda a los países de África para que generen medios de vida sostenibles, fortalecimiento de los mecanismos de aplicación de la ley contra la caza furtiva y reducción de la demanda de comercio ilegal de vida silvestre en países fuera del continente.

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