La seguridad alimentaria debe ocupar un lugar central en la agenda para el desarrollo de África

15 may 2012

Abordar la cuestión del hambre es una condición previa para alcanzar el desarrollo humano sostenible en el África Subsahariana, afirma Informe del PNUD

Nairobi — En el recientemente publicado Informe sobre Desarrollo Humano de África 2012: Hacia un Futuro de Seguridad Alimentaria, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) defiende que el África Subsahariana no puede sostener su actual resurgimiento económico a menos que elimine el hambre que afecta a casi una cuarta parte de su población.

“Claramente, el crecimiento económico que se ha venido presentando en el Africa, no se ha sido suficiente para poner fin al hambre y la malnutrición. Un crecimiento inclusivo, así como enfoques centrados en las personas para abordar el tema de seguridad alimentaria, son necesarios”, afirmó la Administradora del PNUD Helen Clark en el lanzamiento del informe, al que asistió el Presidente de Kenya, Mwai Kibaki.

El informe plantea que una acción centrada únicamente en la agricultura no puede pretender terminar con la inseguridad alimentaria, e insta a conseguir un nuevo planteamiento que incluya múltiples sectores, desde la infraestructura rural y los servicios de salud hasta nuevas formas de protección social y el empoderamiento de las comunidades locales. Para garantizar la seguridad alimentaria de todos, es preciso asegurar que la voz de las personas pobres y vulnerables tenga un mayor peso a través de grupos fortalecidos del gobierno local y de la sociedad civil.

El ritmo rápido de cambio y la nueva vitalidad económica del continente brindan un momento oportuno para la acción, constata el informe.

El hambre en medio de la abundancia
“Es una amarga paradoja que en un mundo de excedentes de alimentos, el hambre y la malnutrición sigan siendo un hecho generalizado en un continente con amplios recursos agrícolas”, afirma Tegegnework Gettu, Director de la oficina de África del PNUD.

Existe aún otra paradoja: los altos índices de crecimiento económico del África Subsahariana de los últimos años — que se cuentan entre los más rápidos del mundo — y las mejoras en la esperanza de vida y la escolarización no han conllevado mejoras proporcionales en la seguridad alimentaria.

Con más de una de cada cuatro personas desnutridas en una población de 856 millones, el África Subsahariana sigue siendo la región con más inseguridad alimentaria del mundo. Actualmente, más de 15 millones de personas se enfrentan al riesgo de la hambruna solamente en el Sahel, lo que afecta a países del cinturón semiárido desde Senegal hasta Chad; asimismo, un número semejante de la población en el Cuerno de África es vulnerable tras la crisis alimentaria del año pasado que tuvo lugar en Djibouti, Etiopía, Kenia y Somalia.

El hambre y los periodos prolongados de malnutrición no solo arrasan familias y comunidades a corto plazo, sino que también dejan un legado a las futuras generaciones que dificulta los medios de subsistencia y socava el desarrollo humano.

La seguridad alimentaria, según la definición acordada en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación celebrada en 1996, significa que todas las personas tienen en todo momento acceso a suficientes alimentos nutritivos para satisfacer sus necesidades alimentarias de manera que puedan llevar una vida activa y saludable a un precio accesible.

Estar protegido contra el hambre propicia que las personas vivan vidas productivas y desarrollen plenamente sus facultades. A su vez, unos niveles más altos de desarrollo humano pueden mejorar adicionalmente la disponibilidad de alimentos y crear así un círculo virtuoso para todos.

Políticas para fomentar la seguridad alimentaria
“Construir un futuro con seguridad alimentaria para todos los africanos y africanas solo se logrará realizando esfuerzos que cubran toda la agenda para el desarrollo”, afirmó Helen Clark.

Si bien se reconoce que no existen remedios rápidos, el informe expone que la seguridad alimentaria puede conseguirse mediante la acción inmediata en cuatro ámbitos críticos:

1. Con el aumento de la productividad agrícola: está previsto que la población sobrepase la barrera de los 2.000 millones en algún momento posterior al año 2050. Esto significa que el África Subsahariana necesitará producir una cantidad de alimentos sustancialmente mayor, al tiempo que mitiga las repercusiones que tiene la producción agrícola sobre el medio ambiente.

Después de décadas de prejuicios contra la agricultura y las mujeres, los países deben implementar políticas que ofrezcan a los agricultores los insumos, la infraestructura y los incentivos que les permitan crecer y comerciar más y mejores cosechas de alimentos. Es especialmente importante potenciar el espíritu innovador y emprendedor de la población joven emergente de África para estimular más las economías rurales.

Con dos tercios de la población activa africana que viven de la tierra, unas políticas que promuevan la productividad agrícola estimularían el crecimiento económico, sacando a las personas de la pobreza a través del trabajo y la creación de ingresos y mejorando su capacidad de ahorrar e invertir en el futuro. Asimismo, garantizaría un uso más sostenible de los recursos de la tierra y el agua.

Esta acción puede ser decisiva. Ghana se convirtió en el primer país del África Subsahariana en lograr el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio que consiste en reducir el hambre a la mitad al 2015, en parte centrándose en políticas que animaban a los cultivadores de cacao a aumentar la producción. Malawi transformó un déficit alimentario en un excedente de 1,3 millones de toneladas en dos años, gracias a un programa de subsidios de semillas y fertilizante de gran alcance.

2. Con una nutrición más efectiva: los países deben diseñar intervenciones coordinadas que impulsen la nutrición al tiempo que amplían el acceso a los servicios de salud, educación, saneamiento y agua limpia. El informe cita datos de investigación que demuestran que la educación de las madres es un factor más importante a la hora de explicar el descenso en los índices de malnutrición de los niños que los ingresos familiares.

En Senegal, diversas acciones coordinadas y específicas por parte de varios ministerios, respaldadas con un presupuesto nacional para la nutrición, contribuyeron a reducir la incidencia de la malnutrición en los niños —de un 34% a un 20% entre 1990 y 2005. En Tanzanía, gracias a esfuerzos similares, los niños cuyas madres recibieron suplementos alimenticios en los primeros tres meses de sus embarazos finalizaron periodos de escolarización más prolongados.

3. Con el aumento de la resistencia: llevar alimentos del campo a la mesa en el África Subsahariana implica muchos riesgos. Los países deben adoptar medidas para disminuir la vulnerabilidad de las personas y las comunidades ante los desastres naturales y los conflictos civiles, los cambios estacionales o volátiles en los precios de los alimentos y el cambio climático.

El informe recomienda sistemas de protección social como los seguros de cosechas, programas de garantía de empleo y transferencias de efectivo. De este modo se puede proteger a las personas ante estos riesgos y potenciar los ingresos.

Kenya, por ejemplo, ha diseñado un programa de seguros ante la sequía que ofrece pagos a los pequeños agricultores según niveles de lluvia monitoreados por estaciones meteorológicas. Otro ejemplo son las ferias de comercio de insumos que se llevan a cabo en Mozambique y que reponen las provisiones de semillas entre las familias que se han visto afectadas por la sequía.

4. Con empoderamiento y justicia social: lograr la seguridad alimentaria en el África Subsahariana seguirá siendo un objetivo inalcanzable hasta que la población rural pobre, y especialmente las mujeres, que desempeñan un papel fundamental en la producción de alimentos, no ejerzan un mayor control sobre sus propias vidas, defiende el informe.

Asegurar el acceso a la tierra, los mercados y la información es un paso importante hacia el empoderamiento. Además, superar las diferencias de género es particularmente fundamental: cuando las mujeres tengan acceso a los mismos insumos que los hombres, las producciones pueden crecer más del 20%.

El acceso a la tecnología puede desempeñar un papel importante a la hora de canalizar el poder hacia los pequeños agricultores mediante la reducción de costos de transacción y el aumento de su poder de negociación. Como ejemplo, la Bolsa de Productos Básicos de Etiopía utiliza mensajes de texto para divulgar precios entre los agricultores y recibe 20.000 llamadas diarias en una línea de atención telefónica que responde a sus preguntas.

Este acceso debe venir acompañado de más participación en el debate ciudadano. Este, a su vez, debe relacionarse con una mayor rendición de cuentas por parte de gobiernos y otras organizaciones.

Durante mucho tiempo, la cara de África ha sido la del hambre deshumanizante. El tiempo para el cambio se ha agotado ya hace mucho, afirma el informe. “África tiene los conocimientos, la tecnología y los medios para poner fin al hambre y la inseguridad alimentaria”, sostiene Tegegnework Gettu. El reto es importante, el plazo exigente y la inversión considerable, pero los logros potenciales para el desarrollo humano en la región son inmensos, concluye el informe.

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Informe de Desarrollo Humano en África 2012
"Hacia un Futuro de Seguridad Alimentaria"

Con más de una de cada cuatro personas desnutridas en una población de 856 millones, el África Subsahariana sigue siendo la región con más inseguridad alimentaria del mundo. Actualmente, más de 15 millones de personas se enfrentan al riesgo de la hambruna solamente en el Sahel, lo que afecta a países del cinturón semiárido desde Senegal hasta Chad.

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