Un nuevo estudio del PNUD recomienda reformas electorales para prevenir la violencia electoral en Asia

29 junio 2011

Bangkok - Según un nuevo estudio realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los países asiáticos aún corren el riesgo de sufrir violencia electoral a causa de fraudes reales y aparentes, corrupción o favores políticos.

“En las democracias donde hay falta de confianza en las autoridades, a menudo la sola sospecha o alegato de fraude es suficiente para que el pueblo reaccione violentamente”, afirma el estudio, un documento de veinte páginas sobre los procesos electorales de siete países de Asia meridional y sudoriental.

El estudio, titulado “Cómo entender la violencia electoral en Asia” (Understanding Electoral Violence in Asia) analiza los procesos electorales de Bangladesh, India, Indonesia, Nepal, Pakistán, Filipinas y Tailandia, extrae lecciones y hace recomendaciones en los planos político, legislativo e institucional para reducir el riesgo de violencia electoral.

En numerosos casos, los partidos políticos y sus seguidores han sido los principales instigadores de la violencia física, dice el informe, que cita a varios tipos de grupos y organizaciones cuyo desempeño es clave para prevenir o perpetuar la violencia electoral.

El estudio señala se centra en las medidas preventivas esenciales en el diseño de los sistemas políticos, la vigilancia electoral, y el mandato y los poderes otorgados por las leyes electorales. La información que reciben los votantes a través de la educación cívica, los medios y la sociedad civil también ayuda a reducir la posibilidad de violencia relacionada con las elecciones.

Otro “factor que contribuye al orden o desorden de las elecciones es el propio Estado”, dice el informe. “Es más probable que las fuerzas de seguridad provoquen la violencia en lugar de proteger la paz, en los casos en que éstas son consideradas como partidistas o corruptas.”

Asimismo, el informe advierte que cuando los medios están controlados por intereses personales, pueden tener una “función destructiva que promueva intereses mezquinos, fomente una retórica política exasperada y retarde los procesos democráticos”.

El fortalecimiento de la credibilidad de las elecciones es esencial para prevenir la violencia electoral, concluye el informe. “Los partidos políticos tienen un papel crucial en los países donde el fraude y la violencia electorales se han institucionalizado.”

Entre las medidas recomendadas para fortalecer la credibilidad de las elecciones se propone, por ejemplo, dar sólidos poderes de supervisión y coacción a las comisiones electorales de Bangladesh, India, Nepal y Pakistán, y crear mecanismos de amplio alcance para la resolución de controversias en Indonesia y Tailandia.

En Nepal, por ejemplo, también deben instaurarse sistemas para dar seguimiento a los gastos de los partidos políticos, mientras que en Filipinas es necesario contar con medios para asegurar que se procese a los perpetradores de violencia electoral.

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