Ecuador: mirar hacia el futuro en el proceso de recuperación

01-jun-2016

El trabajo comunitario de emergencia es el primer paso en la reactivación del tejido social y económico.

“Vi mi ventana de hierro volar y la loza se fue de lado. Todo se largó abajo. Una columna aplastó la nevera, la cocina se aplastó, y la casa entera se fue, no quedó nada,” dice Narcisa Lucas, de la comuna de Las Gilces, en la provincia ecuatoriana de Manabí, quien logró salir de su casa justo a tiempo para salvar su vida durante el terremoto que azotó la costa del país el 16 de abril.

“Me siento muy mal, lloro todos los días, pues mi esposo hizo nuestra casa con un sacrificio muy grande. El tiene trabajo sólo dos o tres días a la semana, y tras el terremoto, ya no se siente con todas sus fuerzas, pues nos tomó mucho tiempo y esfuerzo construir esa casa”,  agrega Narcisa.    

Seiscientas familias habitan la comunidad de Las Gilces, cuyos medios de vida dependen de las salineras, la pesca y el turismo. Más de 400 viviendas e infraestructura económica clave como el Centro de Turismo Comunitario y pequeños comercios fueron dañados por el terremoto, interrumpiendo abruptamente la vida de la población.

Para iniciar el proceso de recuperación lo antes posible, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) arrancó la iniciativa de trabajo comunitario de emergencia para la gestión de escombros en zonas rurales afectadas por el terremoto.

Esta iniciativa del PNUD es el primer esfuerzo de manejo de escombros que se realiza de manera participativa en las comunidades afectadas. Tras la realización de un Plan Comunitario diseñado por la comunidad de Las Gilces, la iniciativa arrancó removiendo los escombros de la casa de Narcisa con la participación de 30 mujeres y hombres que conforman dos cuadrillas de trabajo y quienes reciben un ingreso por limpiar los escombros. A la fecha son ya 25 las casas demolidas en esta comunidad, como parte del programa de trabajo comunitario de emergencia para la gestión de escombros.

Tras una capacitación sobre el uso adecuado y seguro de las herramientas donadas por el PNUD a la comunidad para realizar el trabajo de remoción de escombros, los participantes separan los materiales reutilizables, como puertas de madera; reciclables, como el vidrio –cuya venta representa un ingreso-; y desechables, como el hierro y el cemento, que tras la selección son trasladados a escombreras designadas para ese propósito.  

“La gestión de escombros atiende la seguridad de las personas de la comunidad, tanto física, evitando que niños y miembros de la comunidad puedan aventurarse en los escombros, como emocional, atendiendo los efectos traumáticos de un desastre que es recordado diariamente por la destrucción,” explica el Representante Residente Adjunto del PNUD, Nuno Queiros.

El trabajo comunitario de emergencia es el primer paso en la reactivación del tejido social y económico. El PNUD se enfoca en el proceso de recuperación en el corto, mediano y largo plazo.  “Para ello, encauzamos los esfuerzos hacia la rehabilitación de infraestructura social y económica clave, reparaciones críticas a viviendas, y eliminación de las causas subyacentes a los desastres, promoviendo condiciones que generen desarrollo humano,” asegura Queiros.

El PNUD apoya los esfuerzos coordinados por el Gobierno de Ecuador para la recuperación post-desastre. Para ello, coordina acciones con el Ministerio de Desarrollo Urbano y  Vivienda (MIDUVI), el Ministerio Coordinador de Producción, Empleo y Competitividad (MCPEC), el Ministerio Coordinador de Desarrollo Social (MCDS), , el Ministerio de Trabajo (MINTRAB) y el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), entre otros.   

Aspectos destacados

  • Se estima en más de 7.000 las viviendas dañadas en las zonas afectadas.
  • De más de millones de personas que viven en las seis provincias afectadas, aproximadamente 720.000 han sufrido algún efecto por el terremoto y requieren asistencia.
  • El PNUD promueve la creación de ingresos comunitarios de emergencia con un aporte inicial de un millón de dólares, apoyando de manera inmediata el proceso de reactivación social y económica.

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